| No ha muchos años que de vn lugar de Es-
|
| tremadura salio vn hidalgo nacido de padres
|
| nobles, el qual, como vn otro prodigo, por di-
|
| uersas partes de España, Italia y Flandes an-
|
| duuo gastando, assi los años, como la hazienda,
| 5 |
| y al fin de muchas peregrinaciones, muertos
|
| ya sus padres y gastado su patrimonio, vino a
|
| parar a la gran ciudad de Seuilla, donde halló
|
| ocasion muy bastante para acabar de consumir
|
| lo poco que le quedaua. Viendose, pues, tan
| 10 |
| falto de dineros y aun no con muchos amigos,
|
| se acogio al remedio a que otros muchos per-
|
| didos en aquella ciudad se acogen, que es el
|
| passarse a las Indias, refugio y amparo de los
|
| desesperados de España, yglesia de los alça-
| 15 |
| dos, saluoconduto de los homicidas, pala y
|
| cubierta de los jugadores, a quien llaman cier-
|
| tos los peritos en el arte, añagaza general de
|
| mugeres libres, engaño comun de muchos y re-
|
| medio particular de pocos.
| 20 |
| En fin, llegado el tiempo en que vna flota se
|
| partia para Tierrafirme, acomodandose con
|
| el almirante della, aderezó su matalotage y su
|
| mortaja de esparto, y embarcandose en Cadiz,
|
|
|
| echando la bendicion a España, çarpó la flota,
|
| y con general alegria dieron las velas al viento,
|
| que blando y prospero soplaua, el qual en pocas
|
| horas les encubrio la tierra y les descubrio las
|
| anchas y espaciosas llanuras del gran padre de
| 5 |
| las aguas, el mar Occeano.
|
| Yua nuestro passagero pensatiuo, reboluien-
|
| do en su memoria los muchos y diuersos peli-
|
| gros que en los años de su peregrinacion auia
|
| passado, y el mal gouierno que en todo el dis-
| 10 |
| curso de su vida auia tenido, y sacaua de la
|
| cuenta que a si mismo se yua tomando, vna
|
| firme resolucion de mudar manera de vida y
|
| de tener otro estilo en guardar la hazienda que
|
| Dios fuesse seruido de darle, y de proceder con
| 15 |
| mas recato que hasta alli con las mugeres.
|
| La flota estaua como en calma, quando pas-
|
| saua consigo esta tormenta Felipo de Carri-
|
| zales, que este es el nombre del que ha dado
|
| materia a nuestra nouela. Tornó a soplar el
| 20 |
| viento, impeliendo con tanta fuerça los nauios,
|
| que no dexó a nadie en sus assientos, y assi le
|
| fue forçoso a Carrizales dexar sus imaginacio-
|
| nes y dexarse lleuar de solos los cuydados que
|
| el viage le ofrecia, el qual viage fue tan pros-
| 25 |
| pero, que, sin recebir algun reues ni contraste,
|
| llegaron al puerto de Cartagena. Y por con-
|
| cluyr con todo lo que no haze a nuestro propo-
|
| sito, digo que la edad que tenia Filipo quan-
|
|
|
|
|
| do passó a las Indias, seria de quarenta y ocho
|
| años, y en veynte que en ellas estuuo, ayudado
|
| de su industria y diligencia, alcançó a tener mas
|
| de ciento y cinquenta mil pesos ensayados.
|
| Viendose, pues, rico y prospero, tocado del
| 5 |
| natural desseo que todos tienen de boluer a su
|
| patria, pospuestos grandes interesses que se le
|
| ofrecian, dexando el Piru, donde auia grangea-
|
| do tanta hazienda, trayendola toda en barras
|
| de oro y plata, y registrada, por quitar incon-
| 10 |
| uenientes, se boluio a España, desembarcó
|
| en Sanlucar, llegó a Seuilla tan lleno de años
|
| como de riquezas, sacó sus partidas sin çoço-
|
| bras, buscó sus amigos, hallolos todos muertos,
|
| quiso partirse a su tierra, aunque ya auia teni-
| 15 |
| do nueuas que ningun pariente le auia dexado
|
| la muerte. Y si quando yua a Indias pobre y
|
| menesteroso, le yuan combatiendo muchos pen-
|
| samientos, sin dexarle sossegar vn punto en
|
| mitad de las ondas del mar, no menos aora, en
| 20 |
| el sossiego de la tierra, le combatian, aunque
|
| por diferente causa, que si entonces no dormia
|
| por pobre, aora no podia sossegar de rico, que
|
| tan pesada carga es la riqueza al que no esta
|
| vsado de tenerla ni sabe vsar della, como lo es la
| 25 |
| pobreza al que continuo la tiene. Cuydados
|
| acarrea el oro y cuydados la falta del; pero los
|
| vnos se remedian con alcançar alguna mediana
|
| cantidad, y los otros se aumentan mientras mas
|
| parte se alcançan.
| 30 |
|
|
| Contemplaua Carrizales en sus barras, no por
|
| miserable, porque, en algunos años que fue sol-
|
| dado, aprendio a ser liberal, sino en lo que auia
|
| de hazer dellas, a causa que tenerlas en ser, era
|
| cosa infrutuosa, y tenerlas en casa, cebo para
| 5 |
| los codiciosos y despertador para los ladrones.
|
| Auiase muerto en el la gana de boluer al in-
|
| quieto trato de las mercancias, y pareciale que,
|
| conforme a los años que tenia, le sobrauan
|
| dineros para passar la vida, y quisiera passarla
| 10 |
| en su tierra y dar en ella su hazienda a tributo,
|
| passando en ella los años de su vejez en quie-
|
| tud y sossiego, dando a Dios lo que podia, pues
|
| auia dado al mundo mas de lo que deuia. Por
|
| otra parte, consideraua que la estrecheza de su
| 15 |
| patria era mucha, y la gente muy pobre, y que
|
| el yrse a viuir a ella era ponerse por blanco de
|
| todas las importunidades que los pobres suelen
|
| dar al rico que tienen por vezino, y mas quan-
|
| do no ay otro en el lugar a quien acudir con
| 20 |
| sus miserias. Quisiera tener a quien dexar sus
|
| bienes despues de sus dias, y con este desseo
|
| tomaua el pulso a su fortaleza, y pareciale que
|
| aun podia lleuar la carga del matrimonio, y en
|
| viniendole este pensamiento, le sobresaltaua vn
| 25 |
| tan gran miedo, que assi se le desbarataua y
|
| deshazia, como haze a la niebla el viento, por-
|
| que de su natural condicion era el mas zeloso
|
| hombre del mundo, aun sin estar casado, pues
|
| con solo la imaginacion de serlo, le comença-
| 30 |
| uan a ofender los zelos, a fatigar las sospechas
|
|
|
|
|
|
|
| y a sobresaltar las imaginaciones, y esto con
|
| tanta eficacia y vehemencia, que de todo en
|
| todo propuso de no casarse.
|
| Y estando resuelto en esto, y no lo estando
|
| en lo que auia de hazer de su vida, quiso su
| 5 |
| suerte que, passando vn dia por vna calle, al
|
| çasse los ojos y viesse a vna ventana puesta
|
| vna donzella, al parecer de edad de treze a ca-
|
| torze años, de tan agradable rostro y tan her-
|
| mosa, que, sin ser poderoso para defender-
| 10 |
| se, el buen viejo Carrizales rindio la flaqueza
|
| de sus muchos años a los pocos de Leonora.
|
| que assi era el nombre de la hermosa donzella.
|
| Y luego, sin mas detenerse, començo a hazer
|
| vn gran monton de discursos, y, hablando con-
| 15 |
| sigo mismo, dezia:
|
| "Esta muchacha es hermosa, y, a lo que
|
| muestra la presencia desta casa, no deue de ser
|
| rica; ella es niña, sus pocos años pueden asse-
|
| gurar mis sospechas; casarme he con ella, en-
| 20 |
| cerrarela, y harela a mis mañas, y con esto no
|
| tendra otra condicion que aquella que yo le en-
|
| señare. Y no soy tan viejo que pueda perder la
|
| esperança de tener hijos que me hereden. De
|
| que tenga dote o no, no ay para que hazer caso,
| 25 |
| pues el cielo me dio para todos, y los ricos no
|
| han de buscar en sus matrimonios hazienda,
|
| sino gusto, que el gusto alarga la vida, y los
|
| disgustos entre los casados la acortan. Alto
|
| pues; echada esta la suerte, y esta es la que el
| 30 |
| cielo quiere que yo tenga."
|
|
|
|
|
| Y assi hecho este soliloquio, no vna vez, sino
|
| ciento, al cabo de algunos dias habló con los
|
| padres de Leonora, y supo como, aunque po-
|
| bres, eran nobles, y dandoles cuenta de su in-
|
| tencion y de la calidad de su persona y hazien-
| 5 |
| da, les rogo le diessen por muger a su hija. Ellos
|
| le pidieron tiempo para informarse de lo que
|
| dezia, y que el tambien le tendria para enterar-
|
| se ser verdad lo que de su nobleza le auian
|
| dicho. Despidieronse, informaronse las partes, y
| 10 |
| hallaron ser ansi lo que entrambos dixeron,
|
| y, finalmente, Leonora quedó por esposa de
|
| Carrizales, auiendola dotado primero en veynte
|
| mil ducados; tal estaua de abrasado el pecho
|
| del zeloso viejo. El qual, apenas dio el si de es-
| 15 |
| poso, quando de golpe le embistio vn tropel de
|
| rabiosos zelos, y començo sin causa alguna a
|
| temblar y a tener mayores cuydados que jamas
|
| auia tenido. Y la primera muestra que dio de
|
| su condicion zelosa, fue no querer que sastre
| 20 |
| alguno tomasse la medida a su esposa de los
|
| muchos vestidos que pensaua hazerle, y assi
|
| anduuo mirando qual otra muger tendria poco
|
| mas a menos el talle y cuerpo de Leonora, y
|
| halló vna pobre, a cuya medida hizo hazer vna
| 25 |
| ropa, y prouandosela su esposa, halló que le
|
| venia bien, y por aquella medida hizo los de-
|
| mas vestidos, que fueron tantos y tan ricos, que
|
| los padres de la desposada se tuuieron por mas
|
|
|
|
|
|
|
| que dichosos en auer acertado con tan buen
|
| yerno, para remedio suyo y de su hija.
|
| La niña estaua assombrada de ver tantas ga-
|
| las, a causa que, las que ella en su vida se auia
|
| puesto, no passauan de vna saya de raja, y vna
| 5 |
| ropilla de tafetan. La segunda señal que dio Fi-
|
| lipo fue no querer juntarse con su esposa,
|
| hasta tenerla puesta casa aparte, la qual ade-
|
| reçó en esta forma: compró vna en doze mil
|
| ducados en vn barrrio principal de la ciudad,
| 10 |
| que tenia agua de pie y jardin con muchos na-
|
| ranjos; cerro todas las ventanas que mirauan
|
| a la calle, y dioles vista al cielo, y lo mismo
|
| hizo de todas las otras de casa. En el portal de
|
| la calle, que en Seuilla llaman casapuerta, hizo
| 15 |
| vna caualleriza para vna mula, y enzima della
|
| vn pajar y apartamiento, donde estuuiesse el
|
| que auia de curar della, que fue vn negro viejo
|
| y eunuco; leuantó las paredes de las açuteas,
|
| de tal manera, que, el que entraua en la casa,
| 20 |
| auia de mirar al cielo por linea recta, sin que pu-
|
| diessen ver otra cosa. Hizo torno, que de la
|
| casapuerta respondia al patio. Compró vn rico
|
| menaje para adornar la casa, de modo que, por
|
| tapizerias, estrados y doseles ricos, mostraua ser
| 25 |
| de vn gran señor. Compró assimismo quatro
|
| esclauas blancas y herrolas en el rostro, y otras
|
| negras bozales. Concertose con vn despen-
|
| sero, que le truxesse y comprasse de comer,
|
| con condicion que no durmiesse en casa, ni en-
| 30 |
|
|
|
|
| trasse en ella, sino hasta el torno, por el qual
|
| auia de dar lo que truxesse. Hecho esto, dio
|
| parte de su hazienda a censo, situada en diuer-
|
| sas y buenas partes; otra puso en el vanco, y
|
| quedose con alguna, para lo que se le ofrecies-
| 5 |
| se. Hizo assimismo llaue maestra para toda la
|
| casa, y encerro en ella todo lo que suele com-
|
| prarse en junto y en sus sazones, para la pro-
|
| uision de todo el año; y teniendolo todo assi
|
| aderezado y compuesto, se fue a casa de sus
| 10 |
| suegros y pidio a su muger, que se la entrega-
|
| ron, no con pocas lagrimas, porque les parecio
|
| que la lleuauan a la sepultura.
|
| La tierna Leonora aun no sabia lo que la
|
| auia acontecido, y assi, llorando con sus pa-
| 15 |
| dres, les pidio su bendicion, y, despidiendose
|
| dellos, rodeada de sus esclauas y criadas, assi-
|
| da de la mano de su marido, se vino a su casa,
|
| y, en entrando en ella, les hizo Carrizales vn ser-
|
| mon a todas, encargandoles la guarda de Leo-
| 20 |
| nora, y que por ninguna via, ni en ningun modo,
|
| dexassen entrar a nadie de la segunda puerta
|
| adentro, aunque fuesse al negro eunuco. Y a
|
| quien mas encargó la guarda y regalo de Leo-
|
| nora, fue a vna dueña de mucha prudencia y
| 25 |
| grauedad que recibio, como para aya de Leo-
|
| nora y para que fuesse superintendente de todo
|
| lo que en la casa se hiziesse, y para que man-
|
| dasse a las esclauas, y a otras dos donzellas de
|
| la misma edad de Leonora, que para que se
| 30 |
| entretuuiesse con las de sus mismos años assi-
|
|
|
|
|
| mismo auia recebido. Prometioles que las trata-
|
| ria y regalaria a todas de manera que no sin-
|
| tiessen su encerramiento, y que los dias de fies-
|
| ta todos, sin faltar ninguno. yrian a oyr missa,
|
| pero tan de mañana, que apenas tuuiesse la luz
| 5 |
| lugar de verlas.
|
| Prometieronle las criadas y esclauas de hazer
|
| todo aquello que les mandaua, sin pesadum-
|
| bre, con prompta voluntad y buen animo. Y la
|
| nueua esposa, encogiendo los ombros, baxó la
| 10 |
| cabeça, y dixo que ella no tenia otra voluntad
|
| que la de su esposo y señor, a quien estaua
|
| siempre obediente. Hecha esta preuencion, y
|
| recogido el buen estremeño en su casa, comen-
|
| ço a gozar como pudo los frutos del matrimo-
| 15 |
| nio, los quales a Leonora, como no tenia expe-
|
| riencia de otros, ni eran gustosos, ni desabri-
|
| dos; y assi passaua el tiempo con su dueña,
|
| donzellas y esclauas, y ellas, por passarle mejor,
|
| dieron en ser golosas y pocos dias se passauan
| 20 |
| sin hazer mil cosas, a quien la miel y el
|
| açucar hazen sabrosas. Sobrauales para esto en
|
| grande abundancia lo que auian menester, y no
|
| menos sobraua en su amo la voluntad de darse-
|
| lo, pareciendole que con ello las tenia entreteni-
| 25 |
| das y ocupadas, sin tener lugar donde ponerse
|
| a pensar en su encerramiento. Leonora andaua
|
| a lo ygual con sus criadas, y se entretenia en lo
|
| mismo que ellas, y aun dio con su simplizidad
|
| en hazer muñecas y en otras niñerias, que mos-
| 30 |
| trauan la llaneza de su condicion y la terneza
|
| de sus años, todo lo qual era de grandissima
|
|
|
|
|
| satisfacion para el zeloso marido, pareciendole
|
| que auia acertado a escoger la vida mejor que
|
| se la supo imaginar, y que por ninguna via la
|
| industria ni la malicia humana podia perturbar
|
| su sossiego; y assi solo se desuelaua en traer
| 5 |
| regalos a su esposa y en acordarle le pidiesse
|
| todos quantos le viniessen al pensamiento, que
|
| de todos seria seruida.
|
| Los dias que yua a missa, que, como esta di-
|
| cho, era entre dos luzes, venian sus padres, y
| 10 |
| en la yglesia hablauan a su hija delante de su
|
| marido, el qual les daua tantas dadiuas, que
|
| aunque tenian lastima a su hija, por la estre-
|
| cheza en que viuia, la templauan con las mu-
|
| chas dadiuas que Carrizales, su liberal yerno,
| 15 |
| les daua. Levantauase de mañana, y aguardaua
|
| a que el despensero viniesse, a quien de la no-
|
| che antes, por vna cedula que ponian en el
|
| torno, le auisauan lo que auia de traer otro
|
| dia; y en viniendo el despensero, salia de casa
| 20 |
| Carrizales, las mas vezes a pie, dexando cerra-
|
| das las dos puertas, la de la calle y la de en
|
| medio, y entre las dos quedaua el negro. Yuase
|
| a sus negocios, que eran pocos, y con breue-
|
| dad daua la buelta, y encerrandose, se entre-
| 25 |
| nia en regalar a su esposa y acariciar a sus
|
| criadas, que todas le querian bien, por ser de
|
| condicion llana y agradable y, sobre todo, por
|
| mostrarse tan liberal con todas. Desta manera
|
| passaron vn año de nouiciado, y hizieron pro-
| 30 |
| fession en aquella vida, determinandose de lle-
|
|
|
|
|
|
|
| uarla hasta el fin de la[s] suyas, y assi fuera,
|
| si el sagaz perturbador del genero humano no
|
| lo estoruara, como aora oyreys.
|
| Digame aora el que se tuuiere por mas dis-
|
| creto y recatado, que mas preuenciones para su
| 5 |
| seguridad podia auer hecho el anciano Felipo,
|
| pues aun no consintio que dentro de su casa
|
| huuiesse algun animal que fuesse varon. A los
|
| ratones della, jamas los persiguio gato, ni en
|
| ella se oyo ladrido de perro; todos eran del ge-
| 10 |
| nero femenino. De dia pensaua, de noche no
|
| dormia; el era la ronda y centinela de su casa,
|
| y el Argos de lo que bien queria; jamas entró
|
| hombre de la puerta adentro del patio. Con sus
|
| amigos negociaua en la calle. Las figuras de
| 15 |
| los paños, que sus salas y quadras adornauan,
|
| todas eran hembras, flores y boscages. Toda
|
| su casa olia a honestidad, recogimiento y reca-
|
| to; aun hasta en las consejas que en las largas
|
| noches del inuierno en la chimenea sus cria-
| 20 |
| das contauan, por estar el presente, en ninguna
|
| ningun genero de lasciuia se descubria. La plata
|
| de las canas del viejo, a los ojos de Leonora,
|
| parecian cabellos de oro puro, porque el amor
|
| primero que las donzellas tienen, se les impri-
| 25 |
| me en el alma, como el sello en la cera. Su de-
|
| masiada guarda, le parecia aduertido recato.
|
| Pensaua y creia que, lo que ella passaua, pas-
|
| sauan todas las recien casadas. No se desman-
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| dauan sus pensamientos a salir de las paredes
|
| de su casa, ni su voluntad desseaua otra cosa
|
| mas de aquella que la de su marido queria;
|
| solo los dias que yua a missa, veia las calles, y
|
| esto era tan de mañana, que si no era al boluer
| 5 |
| de la yglesia, no auia luz para mirallas. No se
|
| vio monasterio tan cerrado, ni monjas mas re-
|
| cogidas, ni mançanas de oro tan guardadas; y
|
| con todo esto no pudo en ninguna manera pre-
|
| uenir ni escusar de caer en lo que rezelaua:
| 10 |
| a lo menos en pensar que auia caydo.
|
| Ay en Seuilla vn genero de gente ociosa y
|
| holgazana, a quien comunmente suelen llamar
|
| gente de barrio; estos son los hijos de vezino
|
| de cada colacion, y de los mas ricos della,
| 15 |
| gente valdia, atildada y meliflua, de la qual y de
|
| su trage y manera de viuir, de su condicion y de
|
| las leyes que guardan entre si, auia mucho que
|
| dezir, pero por buenos respectos se dexa.
|
| Vno destos galanes, pues, que entre ellos es
| 20 |
| llamado virote--moço soltero, que a los recien
|
| casados llaman mantones--assestó a mirar la
|
| casa del recatado Carrizales, y, viendola siem-
|
| pre cerrada, le tomó gana de saber quien viuia
|
| dentro, y con tanto ahinco y curiosidad hizo la
| 25 |
| diligencia, que de todo en todo vino a saber lo
|
| que desseaua. Supo la condicion del viejo, la
|
| hermosura de su esposa, y el modo que tenia
|
| en guardarla. Todo lo qual le encendio el des-
|
| seo de ver si seria possible expunar por fuerça
| 30 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| o por industria fortaleza tan guardada. Y comu-
|
| nicandolo con dos virotes y vn manton, sus
|
| amigos, acordaron que se pusiesse por obra,
|
| que nunca para tales obras faltan consejeros y
|
| ayudadores.
| 5 |
| Dificultauan el modo que se tendria para in-
|
| tentar tan dificultosa hazaña, y auiendo entrado
|
| en bureo muchas vezes, conuinieron en esto:
|
| que fingiendo Loaysa, que assi se llamaua el
|
| virote, que yua fuera de la ciudad por algunos
| 10 |
| dias, se quitasse de los ojos de sus amigos,
|
| como lo hizo, y hecho esto, se puso vnos calço-
|
| nes de lienço limpio y camisa limpia, pero en-
|
| zima se puso vnos vestidos tan rotos y remen-
|
| dados, que ningun pobre en toda la ciudad los
| 15 |
| traia tan astrosos. Quitose vn poco de barba
|
| que tenia, cubriose vn ojo con vn parche, ven-
|
| dose vna pierna estrechamente y, arrimandose
|
| a dos muletas, se conuirtio en vn pobre tullido,
|
| tal, que el mas verdadero estropeado no se le
| 20 |
| ygualaua.
|
| Con este talle, se ponia cada noche a la ora-
|
| cion a la puerta de la casa de Carrizales, que ya
|
| estaua cerrada, quedando el negro, que Luys se
|
| llamaua, cerrado entre las dos puertas. Puesto
| 25 |
| alli Loaysa, sacaua vna guitarrilla algo grasien-
|
| ta y falta de algunas cuerdas, y como el era
|
| algo musico, començaua a tañer algunos sones
|
| alegres y regozijados, mudando la voz por no
|
| ser conocido. Con esto se daua priessa a cantar
| 30 |
| romances de moros y moras a la loquesca,
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| con tanta gracia, que quantos passauan por la
|
| calle se ponian a escucharle, y siempre, en tan-
|
| to que cantaua, estaua rodeado de muchachos,
|
| y Luys el negro, poniendo los oydos por entre
|
| las puertas, estaua colgado de la musica del
| 5 |
| virote, y diera vn braço por poder abrir la puer-
|
| ta y escucharle mas a su plazer; tal es la incli-
|
| nacion que los negros tienen a ser musicos.
|
| Y quando Loaysa queria que los que le escucha-
|
| uan le dexassen, dexaua de cantar y recogia su
| 10 |
| guitarra, y acogiendose a sus muletas, se yua.
|
| Quatro o cinco vezes auia dado musica al
|
| negro, que por solo el la daua, pareciendole
|
| que por donde se auia de començar a desmo-
|
| ronar aquel edificio, auia y deuia ser por el ne-
| 15 |
| gro, y no le salio vano su pensamiento, por-
|
| que llegandose vna noche, como solia, a la
|
| puerta, començo a templar su guitarra, y sintio
|
| que el negro estaua ya atento, y llegandose al
|
| quicio de la puerta, con voz baxa dixo:
| 20 |
| "¿Sera possible, Luys, darme vn poco de
|
| agua, que perezco de sed y no puedo cantar?"
|
| "No", dixo el negro, "porque no tengo la
|
| llaue desta puerta, ni ay agujero por donde
|
| pueda darosla."
| 25 |
| "Pues quien tiene la llaue?", preguntó
|
| Loaysa.
|
| "Mi amo", respondio el negro, "que es el
|
| mas zeloso hombre del mundo. Y si el supiesse
|
| que yo estoy aora aqui hablando con nadie, no
| 30 |
| seria mas mi vida; pero ¿quien soys vos que
|
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| me pedis el agua?"
|
| "Yo", respondio Loaysa, "soy vn pobre es-
|
| tropeado de vna pierna, que gano mi vida pi-
|
| diendo por Dios a la buena gente, y juntamen-
|
| te con esto, enseño a tañer a algunos more-
| 5 |
| nos y a otra gente pobre, y ya tengo tres negros
|
| esclauos de tres veyntiquatros, a quien he ense-
|
| ñado de modo que pueden cantar y tañer en
|
| qualquier bayle y en qualquier taberna, y me
|
| lo han pagado muy rebien."
| 10 |
| "Harto mejor os lo pagara yo", dixo Luys,
|
| "a tener lugar de tomar licion; pero no es possi-
|
| ble, a causa que mi amo, en saliendo por la
|
| mañana, cierra la puerta de la calle, y quando
|
| buelue haze lo mismo, dexandome empareda-
| 15 |
| do entre dos puertas."
|
| "Por Dios, Luys", replicó Loaysa, que ya sa-
|
| bia el nombre del negro, "que si vos diessedes
|
| traza a que yo entrasse algunas noches a da-
|
| ros licion, en menos de quinze dias os sacaria
| 20 |
| tan diestro en la guitarra, que pudiessedes tañer
|
| sin verguença alguna en qualquiera esquina;
|
| porque os hago saber que tengo grandissima
|
| gracia en el enseñar, y mas, que he oydo dezir
|
| que vos teneys muy buena habilidad, y a lo
| 25 |
| que siento y puedo juzgar por el organo de la
|
| voz, que es atiplada, deueys de cantar muy
|
| bien."
|
| "No canto mal", respondio el negro, "pero
|
| ¿que aprouecha, pues no se tonada alguna, si no
| 30 |
| es la de La Estrella de Venus y la de Por vn
|
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| verde prado, y aquella que aora se vsa, que
|
| dize: A los hierros de vna reja--la turbada
|
| mano assida?".
|
| "Todas essas son ayre", dixo Loaysa, "para
|
| las que yo os podria enseñar, porque se todas
| 5 |
| las del moro Abindarraez con las de su dama
|
| Xarifa, y todas las que se cantan de la historia
|
| del gran Sofi Tomunibeyo, con las de la Zara-
|
| banda a lo diuino, que son tales, que hazen
|
| pasmar a los mismos portuguesses, y esto en-
| 10 |
| seño con tales modos y con tanta facilidad, que
|
| aunque no os deys priessa a aprender, apenas
|
| aureys comido tres o quatro moyos de sal,
|
| quando ya os veays musico corriente y molien-
|
| te en todo genero de guitarra."
| 15 |
| A esto suspiró el negro, y dixo:
|
| "¿Que aprouecha todo esso, si no se como
|
| meteros en casa?"
|
| "Buen remedio", dixo Loaysa; "procurad vos
|
| tomar las llaues a vuestro amo, y yo os dare vn
| 20 |
| pedaço de cera, donde las imprimireys de
|
| manera que queden señaladas las guardas en
|
| la cera, que, por la aficion que os he tomado,
|
| yo hare que vn cerragero amigo mio haga las
|
| llaues, y assi podre entrar dentro de noche y
| 25 |
| enseñaros mejor que al preste Iuan de las In-
|
| dias, porque veo ser gran lastima que se pierda
|
| vna tal voz como la vuestra, faltandole el arrimo
|
| de la guitarra, que quiero que sepays, hermano
|
| Luys, que la mejor voz del mundo pierde de
| 30 |
| sus quilates quando no se acompaña con el
|
|
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|
|
| instrumento, ora sea de guitarra o clauizimba-
|
| no, de organos o de harpa; pero el que mas
|
| a vuestra voz le conuiene, es el instrumento de
|
| la guitarra, por ser el mas mañero y menos
|
| costoso de los instrumentos."
| 5 |
| "Bien me parece esso", replicó el negro,
|
| "pero no puede ser, pues jamas entran las lla-
|
| ues en mi poder, ni mi amo las suelta de la
|
| mano de dia, y de noche duermen debaxo de
|
| su almohada."
| 10 |
| "Pues hazed otra cosa, Luys", dixo Loaysa,
|
| "si es que teneys gana de ser musico consu-
|
| mado, que si no la teneys, no ay para que can-
|
| sarme en aconsejaros."
|
| "¿Y como si tengo gana?", replicó Luys, "y
| 15 |
| tanta, que ninguna cosa dexaré de hazer, como
|
| sea possible salir con ella, a trueco de salir con
|
| ser musico."
|
| "Pues ansi es", dixo el virote, "yo os dare
|
| por entre estas puertas, haziendo vos lugar,
| 20 |
| quitando alguna tierra del quicio, digo que
|
| os dare vnas tenazas y vn martillo con que po-
|
| days de noche quitar los clauos de la cerradu-
|
| ra de loba con mucha facilidad, y con la mis-
|
| ma bolueremos a poner la chapa, de modo que
| 25 |
| no se eche de ver que ha sido desclauada; y es-
|
| tando yo dentro encerrado con vos en vuestro
|
| pajar o adonde dormis, me dare tal priessa a lo
|
| que tengo de hazer, que vos veays aun mas de
|
|
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|
|
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|
| lo que os he dicho, con aprouechamiento de mi
|
| persona y aumento de vuestra suficiencia; y de
|
| lo que huuieremos de comer no tengays cuyda-
|
| do, que yo lleuaré matalotage para entrambos
|
| y para mas de ocho dias, que discipulos tengo
| 5 |
| yo y amigos que no me dexarán malpassar."
|
| "De la comida," replicó el negro, "no aura
|
| de que temer, que, con la racion que me da mi
|
| amo, y con los relieues que me dan las esca-
|
| uas, sobrará comida para otros dos. Venga esse
| 10 |
| martillo y tenazas que dezis, que yo hare por
|
| junto a este quicio lugar por donde quepa, y le
|
| boluere a cubrir y tapar con barro, que puesto
|
| que de algunos golpes en quitar la chapa, mi
|
| amo duerme tan lexos desta puerta, que sera
| 15 |
| milagro o gran desgracia nuestra si los oye."
|
| "Pues a la mano de Dios", dixo Loaysa, "que
|
| de aqui a dos dias tendreys, Luys, todo lo neces-
|
| sario para poner en execucion nuestro virtuoso
|
| proposito, y advertid en no comer cosas flemo-
| 20 |
| sas, porque no hazen ningun prouecho, sino
|
| mucho daño a la voz."
|
| "Ninguna cosa me enronqueze tanto", res-
|
| pondio el negro, "como el vino; pero no me lo
|
| quitaré yo por todas quantas vozes tiene el
| 25 |
| suelo."
|
| "No digo tal", dixo Loaysa, "ni Dios tal per-
|
| mita; beued, hijo Luys, beued y buen prouecho
|
| os haga, que el vino que se beue con medida,
|
| jamas fue causa de daño alguno".
| 30 |
| "Con medida lo beuo" replicó el negro; "aqui
|
| tengo vn jarro que cabe vna açumbre justa y
|
|
|
|
|
|
|
|
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|
|
|
|
|
| cabal; este me llenan las esclauas sin que mi
|
| amo lo sepa, y el despensero a solapo me trae
|
| vna botilla, que tambien cabe justas dos açum-
|
| bres, con que se suplen las faltas del jarro."
|
| "Digo", dixo Loaysa, "que tal sea mi vida
| 5 |
| como esso me parece, porque la seca garganta,
|
| ni gruñe, ni canta."
|
| "Andad con Dios", dixo el negro, "pero mi-
|
| rad que no dexeys de venir a cantar aqui las
|
| noches que tardaredes en traer lo que aueys
| 10 |
| de hazer para entrar aca dentro, que ya me
|
| comen los dedos por verlos puestos en la gui-
|
| tarra."
|
| "Y ¡como si vendre!", replicó Loaysa, "y aun
|
| con tonadicas nueuas."
| 15 |
| "Esso pido", dixo Luys, "y aora no me de-
|
| xeys de cantar algo, porque me vaya a acos-
|
| tar con gusto, y en lo de la paga, entienda el
|
| señor pobre que le he de pagar mejor que vn
|
| rico."
| 20 |
| "No reparo en esso", dixo Loaysa, "que se-
|
| gun yo os enseñare, assi me pagareys, y por
|
| aora escuchad esta tonadilla, que, quando este
|
| dentro, vereys milagros."
|
| "Sea en buenora", respondio el negro, y, aca-
| 25 |
| bado este largo coloquio, cantó Loaysa vn
|
| romanzito agudo, con que dexó al negro tan
|
| contento y satisfecho, que ya no veia la hora de
|
| abrir la puerta.
|
| Apenas se quitó Loaysa de la puerta, quan-
| 30 |
| do, con mas ligereza que el traer de sus mule-
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| tas prometia, se fue a dar cuenta a sus conse-
|
| jeros de su buen comienço, adiuino del buen
|
| fin que por el esperaua; hallolos, y conto lo que
|
| con el negro dexaua concertado, y otro dia
|
| hallaron los instrumentos, tales que rompian
| 5 |
| qualquier clauo como si fuera de palo. No se
|
| descuydó el virote de boluer a dar musica al
|
| negro, ni menos tuuo descuydo el negro en
|
| hazer el agujero por donde cupiesse lo que su
|
| maestro le diesse, cubriendolo de manera que,
| 10 |
| a no ser mirado con malicia y sospechosamen-
|
| te, no se podia caer en el agujero.
|
| La segunda noche, le dio los instrumentos
|
| Loaysa, y Luys prouo sus fuerças, y casi sin
|
| poner alguna se halló rompidos los clauos, y,
| 15 |
| con la chapa de la cerradura en las manos, abrio
|
| la puerta y recogio dentro a su Orfeo y maes-
|
| tro, y quando le vio con sus dos muletas y tan
|
| handrajoso, y tan fajada su pierna, que-
|
| dó admirado. No lleuaua Loaysa el parche en
| 20 |
| el ojo, por no ser necessario, y, assi como entró,
|
| abraçó a su buen discipulo y le besó en el
|
| rostro, y luego le puso vna gran bota de vino
|
| en las manos, y vna caxa de conserua, y otras
|
| cosas dulces de que lleuaua vnas alforjas bien
| 25 |
| proueydas. Y dexando las muletas, como si no
|
| tuuiera mal alguno, començo a hazer cabrio-
|
| las, de lo qual se admiro mas el negro, a quien
|
| Loaysa dixo:
|
| "Sabed, hermano Luys, que mi cojera y es-
| 30 |
| tropeamiento no nace de enfermedad, sino de
|
|
|
|
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|
|
|
|
|
|
|
| industria, con la qual gano de comer, pidiendo
|
| por amor de Dios, y ayudandome della y de mi
|
| musica, passo la mejor vida del mundo, en
|
| el qual todos aquellos que no fueren indus-
|
| triosos y trazistas, moriran de hambre, y esto lo
| 5 |
| vereys en el discurso de nuestra amistad."
|
| "Ello dira", respondio el negro, "pero de-
|
| mos orden de boluer esta chapa a su lugar, de
|
| modo que no se eche de ver su mudança."
|
| "En buen ora", dixo Loaysa, y, sacando cla-
| 10 |
| uos de sus alforjas, assentaron la cerradura de
|
| suerte que estaua tambien como de antes, de
|
| lo qual quedó contentissimo el negro, y subien-
|
| dose Loaysa al aposento que en el pajar tenia
|
| el negro, se acomodó lo mejor que pudo. En-
| 15 |
| cendio luego Luys vn torçal de cera, y, sin mas
|
| aguardar, sacó su guitarra Loaysa, y tocandola
|
| baxa y suauemente, suspendio al pobre negro
|
| de manera, que estaua fuera de si escuchan-
|
| dole; auiendo tocado vn poco, sacó de nueuo
| 20 |
| colacion y diola a su discipulo, y, aunque con
|
| dulce, beuio con tan buen talante de la bota,
|
| que le dexó mas fuera de sentido que la mu-
|
| sica. Passado esto, ordenó que luego tomasse
|
| licion Luys, y como el pobre negro tenia qua-
| 25 |
| tro dedos de vino sobre los sesos, no acertaua
|
| traste, y con todo esso le hizo creer Loaysa
|
| que ya sabia por lo menos dos tonadas, y era
|
| lo bueno que el negro se lo creia, y en toda
|
| la noche no hizo otra cosa que tañer con la
| 30 |
| guitarra destemplada y sin las cuerdas neces-
|
| sarias.
|
|
|
|
|
|
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|
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|
|
|
|
| Durmieron lo poco que de la noche les que-
|
| dava, y a obra de las seys de la mañana baxó
|
| Carrizales y abrio la puerta de en medio, y tam-
|
| bien la de la calle, y estuuo esperando al des-
|
| pensero, el qual vino de alli a vn poco, y dan-
| 5 |
| do por el torno la comida, se boluio a yr, y llamó
|
| al negro que baxasse a tomar cebada para la
|
| mula, y su racion, y, en tomandola, se fue el vie-
|
| jo Carrizales, dexando cerradas ambas puertas,
|
| sin echar de ver lo que en la de la calle se auia
| 10 |
| hecho, de que no poco se alegraron maestro y
|
| discipulo.
|
| Apenas salio el amo de casa, quando el ne-
|
| gro arrebató la guitarra, y començo a tocar de
|
| tal manera, que todas las criadas le oyeron, y
| 15 |
| por el torno le preguntaron:
|
| "¿Que es esto, Luys, de quando aca tienes tu
|
| guitarra, o quien te la ha dado?"
|
| "¿Quien me la ha dado?", respondio Luys;
|
| "el mejor musico que ay en el mundo, y el que
| 20 |
| me ha de enseñar en menos de seys dias mas
|
| de seys mil sones."
|
| "Y ¿donde esta esse musico?", preguntó la
|
| dueña.
|
| "No esta muy lexos de aqui", respondio el
| 25 |
| negro, "y si no fuera por verguença, y por el
|
| temor que tengo a mi señor, quiza os le ense-
|
| ñara luego, y a fe que os holgassedes de verle."
|
| "Y ¿adonde puede el estar, que nosotras le
|
| podamos ver", replicó la dueña, "si en esta casa
| 30 |
| jamas entró otro hombre que nuestro dueño?"
|
| "Aora bien", dixo el negro, "no os quiero
|
|
|
|
|
|
|
|
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|
|
|
|
|
|
| dezir nada, hasta que veays lo que yo se y el
|
| me ha enseñado en el breue tiempo que he
|
| dicho."
|
| "Por cierto", dixo la dueña, "que si no es al-
|
| gun demonio el que te ha de enseñar, que yo
| 5 |
| no se quien te pueda sacar musico con tanta
|
| breuedad."
|
| "Andad", dixo el negro, "que lo oyreys y lo
|
| vereys algun dia."
|
| "No puede ser esso", dixo otra donzella,
| 10 |
| "porque no tenemos ventanas a la calle para
|
| poder ver ni oyr a nadie."
|
| "Bien esta", dixo el negro, "que para todo
|
| ay remedio, si no es para escusar la muerte; y
|
| mas si vosotras sabeys o quereys callar."
| 15 |
| "Y ¡como que callaremos, hermano Luys!",
|
| dixo vna de las esclauas, "callaremos mas que
|
| si fuessemos mudas, porque te prometo, amigo,
|
| que me muero por oyr vna buena voz; que des-
|
| pues que aqui nos emparedaron, ni aun el canto
| 20 |
| de los paxaros auemos oydo."
|
| Todas estas platicas estaua escuchando Loay-
|
| sa con grandissimo contento, pareciendole que
|
| todas se encaminauan a la consecucion de su
|
| gusto, y que la buena suerte auia tomado la
| 25 |
| mano en guiarlas a la medida de su voluntad
|
| Despidieronse las criadas con prometerles el
|
| negro que, quando menos se pensassen, las lla-
|
| maria a oyr vna muy buena voz; y, con temor
|
| que su amo boluiesse y le hallasse hablando
| 30 |
| con ellas, las dexó y se recogio a su estancia y
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| clausura. Quisiera tomar licion, pero no se atre-
|
| uio a tocar de dia por que su amo no le oyesse,
|
| el qual vino de alli a poco espacio, y, cerrando
|
| las puertas, segun su costumbre, se encerro en
|
| casa. Y al dar aquel dia de comer por el torno
| 5 |
| al negro, dixo Luys a vna negra, que se lo daua,
|
| que aquella noche, despues de dormido su
|
| amo, baxassen todas al torno, a oyr la voz que
|
| les auia prometido, sin falta alguna. Verdad es
|
| que, antes que dixesse esto, auia pedido con
| 10 |
| muchos ruegos a su maestro fuesse contento
|
| de cantar y tañer aquella noche al torno, por-
|
| que el pudiesse cumplir la palabra que auia
|
| dado de hazer oyr a las criadas vna voz estre-
|
| mada, assegurandole, que seria en estremo re-
| 15 |
| galado de todas ellas. Algo se hizo de rogar el
|
| maestro de hazer lo que el mas desseaua; pero,
|
| al fin, dixo que haria lo que su buen discipulo
|
| pedia, solo por darle gusto, sin otro interes al-
|
| guno. Abraçole el negro, y diole vn beso en el
| 20 |
| carrillo, en señal del contento que le auia causa-
|
| do la merced prometida, y aquel dia dio de co-
|
| mer a Loaysa tambien como si comiera en su
|
| casa, y aun quiza mejor, pues pudiera ser que
|
| en su casa le faltara.
| 25 |
| Llegose la noche, y, en la mitad della, o poco
|
| menos, començaron a cecear en el torno, y lue-
|
| go entendio Luys que era la cafila que auia
|
| llegado; y llamando a su maestro, baxaron del
|
| pajar con la guitarra bien encordada y mejor
| 30 |
| templada. Preguntó Luys quien y quantas eran
|
| las que escuchauan. Respondieronle que todas,
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| sino su señora, que quedaua durmiendo con su
|
| marido, de que le pesó a Loaysa pero con
|
| todo esso quiso dar principio a su disignio, y
|
| contentar a su discipulo; y, tocando mansamen-
|
| te la guitarra, tales sones hizo, que dexó admi-
| 5 |
| rado al negro y suspenso el rebaño de las mu-
|
| geres que le escuchaua. Pues ¿que dire de lo
|
| que ellas sintieron quando le oyeron tocar el
|
| Pesame dello, y acabar con el endemoniado
|
| son de la çarabanda, nueuo entonces en Espa-
| 10 |
| ña?. No quedó vieja por baylar, ni moça que
|
| no se hiziesse pedaços, todo a la sorda y con
|
| silencio estraño, poniendo centinelas y espias
|
| que auisassen, si el viejo despertaua. Cantó as-
|
| simismo Loaysa coplillas de la seguida , con
| 15 |
| que acabó de echar el sello al gusto de las es-
|
| cuchantes, que ahincadamente pidieron al negro
|
| les dixesse quien era tan milagroso musico. El
|
| negro les dixo que era vn pobre mendigante,
|
| el mas galan y gentilhombre que auia en toda
| 20 |
| la pobreria de Seuilla. Rogaronle que hiziesse
|
| de fuerte que ellas le viessen, y que no le de-
|
| xasse yr en quinze dias de casa, que ellas le
|
| regalarian muy bien y darian quanto huuiesse
|
| menester. Preguntaronle que modo auia teni-
| 25 |
| do para meterle en casa. A esto no les
|
| respondio palabra; a lo demas dixo que, para
|
| poderle ver, hiziessen vn agujero pequeño en el
|
| torno, que despues lo taparian con cera; y que
|
| a lo de tenerle en casa, que el lo procuraria.
| 30 |
| Hablolas tambien Loaysa, ofreciendoseles a
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| su seruicio con tan buenas razones, que ellas
|
| echaron de ver que no salian de ingenio de
|
| pobre mendigante. Rogaronle que otra noche
|
| viniesse al mismo puesto, que ellas harian con
|
| su señora que baxasse a escucharle, a pesar
| 5 |
| del ligero sueño de su señor, cuya ligereza no
|
| nacia de sus muchos años, sino de sus muchos
|
| zelos. A lo qual dixo Loaysa que, si ellas gus-
|
| tauan de oyrle sin sobresalto del viejo, que el
|
| les daria vnos poluos que le echassen en el vino,
| 10 |
| que le harian dormir con pesado sueño mas
|
| tiempo del ordinario.
|
| "Iesus valme!", dixo vna de las donzellas, "y
|
| si esso fuesse verdad, ¡que buena ventura se
|
| nos auria entrado por las puertas, sin sentillo
| 15 |
| y sin merecerllo. No serian ellos poluos de
|
| sueño para el, sino poluos de vida para todas
|
| nosotras y para la pobre de mi señora Leo-
|
| nora, su muger, que no la dexa a sol ni a som-
|
| bra, ni la pierde de vista vn solo momento.
| 20 |
| ¡Ay, señor mio de mi alma, trayga essos pol-
|
| uos, assi Dios le de todo el bien que dessea!;
|
| vaya, y no tarde; traygalos, señor mio, que yo
|
| me ofrezco a mezclarlos en el vino y a ser la
|
| escanciadora; y pluguiesse a Dios que durmies-
| 25 |
| se el viejo tres dias con sus noches, que otros
|
| tantos tendriamos nosotras de gloria."
|
| "Pues yo los trayre", dixo Loaysa; "y son
|
| tales, que no hazen otro mal ni daño quien
|
| los toma, si no es prouocarle a sueño pesadis-
| 30 |
| simo."
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Todas le rogaron que los truxesse con breue-
|
| dad, y quedando de hazer otra noche con vna
|
| barrena el agujero en el torno, y de traer a su
|
| señora para que le viesse y oyesse, se despi-
|
| dieron, y el negro, aunque era casi el alua,
| 5 |
| quiso tomar licion, la qual le dio Loaysa, y le
|
| hizo entender que no auia mejor oydo que el
|
| suyo en quantos discipulos tenia, y no sabia el
|
| pobre negro, ni lo supo jamas, hazer vn cru-
|
| zado.
| 10 |
| Tenian los amigos de Loaysa cuydado de
|
| venir de noche a escuchar por entre las puertas
|
| de la calle, y ver si su amigo les dezia algo o
|
| si auia menester alguna cosa, y, haziendo vna
|
| señal, que dexaron concertada, conocio Loay-
| 15 |
| sa que estauan a la puerta, y por el agujero del
|
| quicio les dio breue cuenta del buen termino
|
| en que estaua su negocio, pidiendoles encare-
|
| cidamente buscassen alguna cosa que prouo-
|
| casse a sueño, para darselo a Carrizales, que el
| 20 |
| auia oydo dezir que auia vnos poluos para este
|
| efeto; dixeronle que tenian vn medico amigo
|
| que les daria el mejor remedio que supiesse,
|
| si es que le auia, y animandole a proseguir la
|
| empressa y prometiendole de boluer la noche
| 25 |
| siguiente con todo recaudo, apriessa se despi-
|
| dieron.
|
| Vino la noche, y la vanda de las palomas
|
| acudio al reclamo de la guitarra; con ellas vino
|
| la simple Leonora, temerosa y temblando de
| 30 |
| que no despertasse su marido; que, aunque
|
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| ella, vencida deste temor, no auia querido venir,
|
| tantas cosas le dixeron sus criadas, especial-
|
| mente la dueña, de la suauidad de la musica y
|
| de la gallarda disposicion del musico pobre,
|
| que, sin auerle visto, le alabaua y le subia sobre
| 5 |
| Absalon y sobre Orfeo, que la pobre señora,
|
| conuencida y persuadida dellas, huuo de hazer
|
| lo que no tenia ni tuuiera jamas en voluntad.
|
| Lo primero que hizieron, fue barrenar el tor-
|
| no, para ver al musico, el qual no estaua ya en
| 10 |
| habitos de pobre, sino con vnos calçones gran-
|
| des, de tafetan leonado, anchos a la marineres-
|
| ca, vn jubon de lo mismo con trenzillas de oro,
|
| y vna montera de raso de la misma color, con
|
| cuello almidonado, con grandes puntas y enca-
| 15 |
| je, que de todo vino proueydo en las alforjas
|
| imaginando que se auia de ver en ocasion que
|
| le conuiniesse mudar de trage. Era moço y de
|
| gentil disposicion y buen parecer; y como auia
|
| tanto tiempo que todas tenian hecha la vista a
| 20 |
| mirar al viejo de su amo, parecioles que mi-
|
| rauan a vn angel. Poniase vna al agugero para
|
| verle, y luego otra; y por que le pudiessen ver
|
| mejor, andaua el negro passeandole el cuerpo
|
| de arriba a baxo con el torçal de cera encendi-
| 25 |
| do. Y despues que todas le huuieron visto, has-
|
| ta las negras boçales, tomó Loaysa la guitarra
|
| y cantó aquella noche tan estremadamente, que
|
| las acabó de dexar suspensas y atonitas a todas,
|
| assi a la vieja como a las moças, y todas roga-
| 30 |
| ron a Luys diesse orden y traza como el señor
|
| su maestro entrasse alla dentro, para oyrle y
|
|
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|
| verle de mas cerca y no tan por bruxula como
|
| por el agujero, y sin el sobresalto de estar tan
|
| apartadas de su señor, que podia cogerlas de
|
| sobresalto, y con el hurto en las manos, lo qual
|
| no sucederia ansi si le tuuiessen escondido
| 5 |
| dentro. A esto contradixo su señora con mu-
|
| chas veras, diziendo que no se hiziesse la tal
|
| cosa ni la tal entrada, porque le pesaria en el
|
| alma, pues desde alli le podian ver y oyr a su
|
| saluo y sin peligro de su honra
| 10 |
| "¿Que honra?", dixo la dueña; "el rey tiene
|
| harta; estese vuessa merced encerrada con su
|
| Matusalen, y dexenos a nosotras holgar como
|
| pudieremos. Quanto mas, que este señor pare-
|
| ce tan honrado, que no querra otra cosa de
| 15 |
| nosotras mas de lo que nosotras quisieremos."
|
| "Yo, señoras mias", dixo a esto Loaysa, "no
|
| vine aqui sino con intencion de seruir a todas
|
| vuessas mercedes con el alma y con la vida,
|
| condolido de su no vista clausura y de los ra-
| 20 |
| tos que en este estrecho genero de vida se pier-
|
| den. Hombre soy yo, por vida de mi padre, tan
|
| senzillo, tan manso y de tan buena condicion,
|
| y tan obediente, que no hare mas de aquello
|
| que se me mandare; y si qualquiera de vuessas
| 25 |
| mercedes dixere: «Maestro, sientese aqui; maes-
|
| »tro, passese alli, echaos aca, passaos aculla»
|
| assi lo hare, como el mas domestico y enseña-
|
| do perro que salta por el rey de Francia".
|
| "Si esso ha de ser assi", dixo la ignorante
| 30 |
| Leonora, "¿que medio se dara para que en-
|
| tre aca dentro el señor maesso?"
|
|
|
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|
|
|
| "Bueno", dixo Loaysa, "vuessas mercedes
|
| pugnen por sacar en cera la llaue desta puerta
|
| de en medio, que yo hare que mañana en la
|
| noche venga hecha otra tal, que nos pueda
|
| seruir."
| 5 |
| "En sacar essa llaue", dixo vna donzella, "se
|
| sacan las de toda la casa, porque es llaue
|
| maestra."
|
| "No por esso sera peor", replicó Loaysa.
|
| "Assi es verdad", dixo Leonora, "pero ha de
| 10 |
| jurar este señor primero que no ha de hazer
|
| otra cosa, quando este aca dentro, sino can-
|
| tar y tañer, quando se lo mandaren, y que
|
| ha de estar encerrado y quedito donde le pu-
|
| sieremos."
| 15 |
| "Si juro", dixo Loaysa.
|
| "No vale nada esse juramento", respondio
|
| Leonora, "que ha de jurar por vida de su pa-
|
| dre, y ha de jurar la cruz y besalla, que lo
|
| veamos todas."
| 20 |
| "Por vida de mi padre juro", dixo Loaysa,
|
| "y por esta señal de cruz, que la beso con mi
|
| boca suzia", y haziendo la cruz con dos dedos,
|
| la besó tres vezes.
|
| Esto hecho, dixo otra de las donzellas: "Mire,
| 25 |
| señor, que no se le oluide aquello de los pol-
|
| uos, que es el tuauten de todo."
|
| Con esto cessó la platica de aquella noche,
|
| quedando todos muy contentos del concierto.
|
| Y la suerte, que de bien en mejor encaminaua
| 30 |
| los negocios de Loaysa, truxo a aquellas horas,
|
| que eran dos después de la media noche, por
|
|
|
| la calle a sus amigos, los quales, haziendo la se-
|
| ñal acostumbrada, que era tocar vna trompa de
|
| Paris, Loaysa los habló y les dio cuenta del
|
| termino en que estaua su pretension, y les pi-
|
| dio si traian los poluos o otra cosa, como se la
| 5 |
| auia pedido, para que Carrizales durmiesse; di-
|
| xoles assimismo lo de la llaue maestra. Ellos le
|
| dixeron que los poluos, o vn vnguento, vendria
|
| la siguiente noche, de tal virtud, que vntados
|
| los pulsos y las sienes con el, causaua vn sue-
| 10 |
| ño profundo, sin que del se pudiesse despertar
|
| en dos dias, si no era lauandose con vinagre
|
| todas las partes que se auian vntado, y que se
|
| les diesse la llaue en cera, que assimismo la
|
| harian hazer con facilidad.
| 15 |
| Con esto se despidieron, y Loaysa y su dis-
|
| cipulo durmieron lo poco que de la noche les
|
| quedaua, esperando Loaysa con gran desseo la
|
| venidera, por ver si se le cumplia la palabra
|
| prometida de la llaue. Y puesto que el tiempo
| 20 |
| parece tardio y pereçoso a los que en el espe-
|
| ran, en fin corre a las parejas con el mismo pen-
|
| samiento, y llega el termino que quiere, porque
|
| nunca para ni sossiega.
|
| Vino, pues, la noche, y la hora acostumbra-
| 25 |
| da de acudir al torno, donde vinieron todas las
|
| criadas de casa, grandes y chicas, negras y
|
| blancas, porque todas estauan desseosas de ver
|
| dentro de su serrallo al señor musico; pero no
|
| vino Leonora; y preguntando Loaysa por ella,
| 30 |
| le respondieron que estaua acostada con su
|
|
|
| velado, el qual tenia cerrada la puerta del apo-
|
| sento donde dormia con llaue, y, despues de
|
| auer cerrado, se la ponia debaxo de la almoha-
|
| da, y que su señora les auia dicho que, en dur-
|
| miendose el viejo, haria por tomarle la llaue
| 5 |
| maestra y sacarla en cera, que ya lleuaua pre-
|
| parada y blanda, y que de alli a vn poco auian
|
| de yr a requerirla por vna gatera.
|
| Marauillado quedó Loaysa del recato del vie-
|
| jo, pero no por esto se le desmayó el des-
| 10 |
| seo. Y estando en esto, oyo la trompa de Pa-
|
| ris, acudio al puesto, halló a sus amigos, que
|
| le dieron vn botezico de vnguento, de la pro-
|
| piedad que le auian significado; tomolo
|
| Loaysa, y dixoles que esperassen vn poco, que
| 15 |
| les daria la muestra de la llaue; boluiose al
|
| torno, y dixo a la dueña, que era la que con
|
| mas ahinco mostraua dessear su entrada, que
|
| se lo lleuasse a la señora Leonora, diziendole
|
| la propiedad que tenia, y que procurasse vntar
| 20 |
| a su marido con tal tiento que no lo sintiesse,
|
| y que veria marauillas. Hizolo assi la dueña, y
|
| llegandose a la gatera, halló que estaua Leono-
|
| ra esperando, tendida en el suelo de largo a
|
| largo, puesto el rostro en la gatera. Llegó la
| 25 |
| dueña, y tendiendose de la misma manera, puso
|
| la boca en el oydo de su señora, y con voz baxa
|
| le dixo que traia el (vn) vnguento, y de la ma-
|
| nera que auia de prouar su virtud. Ella tomó el
|
| vnguento, y respondio a la dueña como en nin-
| 30 |
| guna manera podia tomar la llaue a su marido,
|
| porque no la tenia debaxo de la almohada,
|
|
|
| como solia, sino entre los dos colchones, y casi
|
| debaxo de la mitad de su cuerpo; pero que
|
| dixesse al maesso que, si el vnguento obraua
|
| como el dezia, con facilidad sacarian la llaue
|
| todas las vezes que quisiessen, y ansi no se-
| 5 |
| ria necessario sacarla en cera; dixo que fuesse
|
| a dezirlo luego, y boluiesse a ver lo que el vn-
|
| guento obraua, porque luego luego le pensaua
|
| vntar a su velado. Baxó la dueña a dezirlo al
|
| maesso Loaysa, y el despidio a sus amigos, que
| 10 |
| esperando la llaue estauan.
|
| Temblando y pasito, y casi sin osar despedir
|
| el aliento de la boca, llegó Leonora a vntar los
|
| pulsos del zeloso marido, y assimismo le vntó
|
| las ventanas de las narizes; y quando a ellas le
| 15 |
| llegó, le parecia que se estremecia, y ella que-
|
| dó mortal, pareciendole que la auia cogido en
|
| el hurto. En efeto, como mejor pudo, le acabó
|
| de vntar todos los lugares que le dixeron ser
|
| necessarios, que fue lo mismo que auerle em-
| 20 |
| balsamado para la sepultura. Poco espacio tar-
|
| dó el alopiado vnguento en dar manifiestas se-
|
| ñales de su virtud, porque luego començo a dar
|
| el viejo tan grandes ronquidos, que se pudieran
|
| oyr en la calle, musica, a los oydos de su es-
| 25 |
| posa, mas acordada que la del maesso de su
|
| negro. Y aun mal segura de lo que veia, se llegó
|
| a el, y le estremecio vn poco, y luego mas, y
|
| luego otro poquito mas, por ver si despertaua;
|
| y a tanto se atreuio, que le boluio de vna parte
| 30 |
| a otra, sin que despertasse. Como vio esto, se
|
| fue a la gatera de la puerta, y, con voz no tan
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| baxa como la primera, llamó a la dueña, que
|
| alli la estaua esperando, y le dixo:
|
| "Dame albricias, hermana, que Carrizales
|
| duerme mas que vn muerto."
|
| "Pues ¿a que aguardas a tomar la llaue, se-
| 5 |
| ñora?", dixo la dueña, "mira que esta el musi-
|
| co aguardandola mas ha de vna hora."
|
| "Espera, hermana, que ya voy por ella", res-
|
| pondio Leonora, y boluiendo a la cama, metio
|
| la mano por entre los colchones, y sacó la llaue
| 10 |
| de en medio dellos, sin que el viejo lo sintiesse;
|
| y tomandola en sus manos, començo a dar
|
| brincos de contento, y sin mas esperar abrio la
|
| puerta y la presentó a la dueña, que la recibio
|
| con la mayor alegria del mundo. Mandó Leo-
| 15 |
| nora que fuesse a abrir al musico, y que le tru-
|
| xesse a los corredores, porque ella no osaua
|
| quitarse de alli, por lo que podia suceder; pero
|
| que ante todas cosas hiziesse que de nueuo ra-
|
| tificasse el juramento que auia hecho de no
| 20 |
| hazer mas de lo que ellas le ordenassen, y que
|
| si no le quisiesse confirmar y hazer de nueuo,
|
| en ninguna manera le abriessen.
|
| "Assi sera", dixo la dueña, "y a fe que no ha
|
| de entrar, si primero no jura y rejura y besa la
| 25 |
| cruz seys vezes."
|
| "No le pongas tassa", dixo Leonora, "be-
|
| sela el, y sean las vezes que quisiere; pero mira
|
| que jure la vida de sus padres y por todo aque-
|
| llo que bien quiere, porque con esto estaremos
| 30 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| seguras y nos hartaremos de oyrle cantar y ta-
|
| ñer, que en mi anima que lo haze delica[da]-
|
| mente, y anda, no te detengas mas, por que no
|
| se nos passe la noche en platicas."
|
| Alçose las faldas la buena dueña y con no
| 5 |
| vista ligereza se puso en el torno, donde estaua
|
| toda la gente de casa esperandola; y auiendo-
|
| les mostrado la llaue que traia, fue tanto el con-
|
| tento de todas, que la alçaron en peso como a
|
| catredatico, diziendo: "¡Viua, viua!", y mas
| 10 |
| quando les dixo que no auia necessidad de
|
| contrahazer la llaue, porque, segun el vntado
|
| viejo dormia, bien se podian aprouechar de la
|
| de casa todas las vezes que la quisiessen.
|
| "Ea, pues, amiga", dixo vna de las donzellas,
| 15 |
| "abrase essa puerta y entre este señor, que ha
|
| mucho que aguarda, y demonos vn verde de
|
| musica que no aya mas que ver."
|
| "Mas ha de auer que ver", replicó la dueña,
|
| "que le hemos de tomar juramento como la
| 20 |
| otra noche."
|
| "El es tan bueno", dixo vna de las esclauas,
|
| que no reparará en juramentos."
|
| Abrio en esto la dueña la puerta, y, tenien-
|
| dola entreabierta, llamó a Loaysa, que todo lo
| 25 |
| auia estado escuchando por el agujero del tor-
|
| no; el qual, llegandose a la puerta, quiso entrar-
|
| se de golpe, mas poniendole la dueña la mano
|
| en el pecho, le dixo:
|
| "Sabra vuessa merced, señor mio, que, en
| 30 |
| Dios y en mi conciencia, todas las que estamos
|
| dentro de las puertas desta casa somos donze-
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| llas como las madres que nos parieron, excepto
|
| mi señora; y aunque yo deuo de parecer de
|
| quarenta años, no teniendo treynta cumplidos,
|
| porque les faltan dos meses y medio, tambien lo
|
| soy, mal pecado; y si acaso parezco vieja, co-
| 5 |
| rrimientos, trabajos y desabrimientos echan vn
|
| cero a los años, y a vezes dos, segun se les an-
|
| toja. Y siendo esto ansi, como lo es, no seria
|
| razon que, a trueco de oyr dos o tres o quatro
|
| cantares, nos pusiessemos a perder tanta virgi-
| 10 |
| nidad como aqui se encierra, porque hasta esta
|
| negra, que se llama Guiomar, es donzella. Assi
|
| que, señor de mi coraçon, vuessa merced nos
|
| ha de hazer, primero que entre en nuestro rey-
|
| no, vn muy solene juramento de que no ha de
| 15 |
| hazer mas de lo que nosotras le ordenaremos;
|
| y si le parece que es mucho lo que se le pide,
|
| considere que es mucho mas lo que se auen-
|
| tura. Y si es que vuessa merced viene con bue-
|
| na intencion, poco le ha de doler el jurar, que
| 20 |
| al buen pagador no le duelen prendas."
|
| "Bien y rebien ha dicho la señora Marialon-
|
| so", dixo vna de las donzellas; "en fin, como
|
| persona discreta y que esta en las cosas como
|
| se deue; y si es que el señor no quiere jurar, no
| 25 |
| entre aca dentro."
|
| A esto dixo Guiomar, la negra, que no era
|
| muy ladina:
|
| "Por mi, mas que nunca jura, entre con todo
|
| diablo, que aunque mas jura, si aca estas, to-
| 30 |
| do oluida."
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Oyo con gran sossiego Loaysa la arenga de
|
| la señora Marialonso, y con graue reposo y
|
| autoridad respondio:
|
| "Por cierto, señoras hermanas y compañeras
|
| mias, que nunca mi intento fue, es, ni sera otro,
| 5 |
| que daros gusto y contento en quanto mis fuer-
|
| ças alcançaren; y assi no se me hara cuesta
|
| arriba este juramento que me piden; pero qui-
|
| siera yo que se fiara algo de mi palabra, porque
|
| dada de tal persona como yo soy, era lo mismo
| 10 |
| que hazer vna obligacion guarentigia, y quiero
|
| hazer saber a vuessa merced que debaxo del
|
| sayal ay al, y que debaxo de mala capa suele
|
| estar vn buen beuedor. Mas para que todas es-
|
| ten seguras de mi buen desseo, determino de
| 15 |
| jurar como catholico y buen varon, y assi juro
|
| por la intemerata eficacia, donde mas santa y
|
| largamente se contiene, y por las entradas y
|
| salidas del santo Libano monte, y por todo
|
| aquello que en su prohemio encierra la verda-
| 20 |
| dera historia de Carlomagno, con la muerte del
|
| gigante Fierabras, de no salir ni passar del
|
| juramento hecho y del mandamiento de la mas
|
| minima y desechada destas señoras, so pena
|
| que si otra cosa hiziere o quisiere hazer, desde
| 25 |
| aora para entonces y desde entonces para
|
| aora, lo doy por nulo y no hecho ni valedero."
|
| Aqui llegaua con su juramento el buen Loa-
|
| ysa, quando vna de las dos donzellas, que con
|
| atencion le auia estado escuchando, dio vna
| 30 |
| gran voz, diziendo:
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| "Este si que es juramento para enternezer las
|
| piedras; mal aya yo si mas quiero que jures,
|
| pues con solo lo jurado podias entrar en la
|
| misma sima de Cabra", y assiendole de los
|
| greguescos, le metio dentro, y luego todas las
| 5 |
| demas se le pusieron a la redonda; luego fue
|
| vna a dar las nueuas a su señora, la qual estaua
|
| haziendo centinela al sueño de su esposo; y
|
| quando la mensagera le dixo que ya subia el
|
| musico, se alegró y se turbó en vn punto, y pre-
| 10 |
| guntó si auia jurado; respondiole que si, y con
|
| la mas nueua forma de juramento que en su
|
| vida auia visto.
|
| "Pues si ha jurado", dixo Leonora, "assido
|
| le tenemos; ¡o, que auisada que anduue en
| 15 |
| hazelle que jurasse!"
|
| En esto llegó toda la caterba junta, y el musi-
|
| co en medio, alumbrandolos el negro y Guiomar
|
| la negra. Y viendo Loaysa a Leonora, hizo mues-
|
| tras de arrojarsele a los pies para besarle las ma-
| 20 |
| nos. Ella, callando y por señas, le hizo leuantar,
|
| y todas estauan como mudas, sin osar hablar,
|
| temerosas que su señor las oyesse, lo qual, con-
|
| siderado por Loaysa, les dixo que bien podian
|
| hablar alto, porque el vnguento con que estaua
| 25 |
| vntado su señor tenia tal virtud, que, fuera de
|
| quitar la vida, ponia a vn hombre como muerto.
|
| "Assi lo creo yo", dixo Leonora, "que, si assi
|
| no fuera, ya el huuiera despertado veynte ve-
|
| zes, segun le hazen de sueño ligero sus muchas
| 30 |
| indisposiciones; pero despues que le vnté, ron-
|
| ca como vn animal."
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| "Pues esso es assi", dixo la dueña, "vamo-
|
| nos a aquella sala frontera, donde podremos
|
| oyr cantar aqui al señor y regozijarnos vn
|
| poco."
|
| "Vamos", dixo Leonora; "pero quedese aqui
| 5 |
| Guiomar por guarda, que nos auise si Carriza-
|
| les despierta."
|
| A lo qual respondio Guiomar:
|
| "Yo, negra, quedo; blancas, van; Dios per-
|
| done a todas."
| 10 |
| Quedose la negra; fueronse a la sala, donde
|
| auia vn rico estrado y, cogiendo al señor en
|
| medio, se sentaron todas. Y tomando la buena
|
| Marialonso vna vela, començo a mirar de arriba
|
| a baxo al bueno del musico, y vna dezia:
| 15 |
| "¡Ay que copete que tiene, tan lindo y tan
|
| rizado!"
|
| Otra:
|
| "¡Ay que blancura de dientes; mal año para
|
| piñones mondados que mas blancos ni mas
| 20 |
| lindos sean!"
|
| Otra:
|
| "¡Ay que ojos tan grandes y tan rasgados;
|
| y por el siglo de mi madre que son verdes,
|
| que no parecen sino que son de esmeraldas!"
| 25 |
| Esta alabaua la boca, aquella los pies, y todas
|
| juntas hizieron del vna menuda anotomia y pe-
|
| pitoria; sola Leonora callaua y le miraua, y
|
| le yua pareciendo de mejor talle que su velado.
|
| En esto la dueña tomó la guitarra que tenia
| 30 |
| el negro y se la puso en las manos de Loaysa,
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| rogandole que la tocasse y que cantasse vnas
|
| coplillas que entonces andauan muy validas en
|
| Seuilla, que dezian: Madre, la mi madre, guar-
|
| das me poneys. Cumpliole Loaysa su desseo.
|
| Leuantaronse todas, y se començaron a hazer
| 5 |
| pedaços baylando. Sabia la dueña las coplas, y
|
| cantolas con mas gusto que buena voz, y fue-
|
| ron estas:
|
|
|
| Madre, la mi madre,
|
| guardas me poneys;
| 10 |
| que, si yo no me guardo,
|
| no me guardareys.
|
|
|
| Dizen que esta escrito,
|
| y con gran razon,
|
| ser la priuacion
| 15 |
| causa de apetito;
|
| crece en infinito
|
| encerrado amor;
|
| por esso es mejor
|
| que no me encerreys:
| 20 |
| Que si yo, &c.
|
|
|
| Si la voluntad
|
| por si no se guarda,
|
| no la haran guarda
|
| miedo o calidad;
| 25 |
| rompera, en verdad,
|
| por la misma muerte,
|
| hasta hallar la suerte
|
| que vos no entendeys:
|
| Que si yo, &c.
| 30 |
|
|
|
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|
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|
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|
|
| Quien tiene costumbre
|
| de ser amorosa,
|
| como mariposa
|
| se yra tras su lumbre,
|
| aunque muchedumbre
| 5 |
| de guardas le pongan,
|
| y aunque mas propongan
|
| de hazer lo que hazeys:
|
| Que si yo, &c.
|
|
|
| Es de tal manera
| 10 |
| la fuerça amorosa,
|
| que a la mas hermosa
|
| la buelue en quimera;
|
| el pecho de cera,
|
| de fuego la gana,
| 15 |
| las manos de lana,
|
| de fieltro los pies:
|
| Que si yo no me guardo,
|
| mal me guardareys.
|
|
|
| Al fin llegauan de su canto y bayle el corro de
| 20 |
| las moças, guiado por la buena dueña, quando
|
| llegó Guiomar la centinela toda turbada, hirien-
|
| do de pie y de mano como si tuuiera alferezia,
|
| y con voz entre ronca y baxa dixo:
|
| "Despierto señor, señora; y señora, despierto
| 25 |
| señor, y leuantas y viene."
|
| Quien ha visto vanda de palomas estar co-
|
| miendo en el campo, sin miedo, lo que agenas
|
| manos sembraron, que al furioso estrepito de
|
| disparada escopeta se azora y leuanta y, olui-
| 30 |
| dada del pasto, confusa y atonita, cruza por los
|
|
|
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|
|
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|
|
|
|
|
|
| ayres, tal se imagine que quedó la vanda y
|
| corro de las bayladoras, pasmadas y temerosas,
|
| oyendo la no esperada nueua que Guiomar
|
| auia traydo; y, procurando cada vna su disculpa
|
| y todas juntas su remedio, qual por vna y qual
| 5 |
| por otra parte, se fueron a esconder por los des-
|
| uanes y rincones de la casa, dexando solo al
|
| musico, el qual, dexando la guitarra y el canto,
|
| lleno de turbacion, no sabia que hazerse. Tor-
|
| cia Leonora sus hermosas manos; abofeteauase
| 10 |
| el rostro, aunque blandamente, la señora Ma-
|
| rialonso. En fin, todo era confussion, sobresalto
|
| y miedo. Pero la dueña, como mas astuta y
|
| reportada, dio orden que Loaysa se entrasse
|
| en vn aposento suyo, y que ella y su señora se
| 15 |
| quedarian en la sala, que no faltaria escusa
|
| que dar a su señor, si alli las hallasse.
|
| Escondiose luego Loaysa, y la dueña se puso
|
| atenta a escuchar si su amo venia, y, no sin-
|
| tiendo rumor alguno, cobró animo, y poco a
| 20 |
| poco, paso ante paso, se fue llegando al apo-
|
| sento donde su señor dormia, y oyo que ron-
|
| caua como primero y, assegurada de que dor-
|
| mia, alcó las faldas y boluio corriendo a pedir
|
| albricias a su señora del sueño de su amo, la
| 25 |
| qual se las mandó de muy entera voluntad. No
|
| quiso la buena dueña perder la coyuntura que
|
| la suerte le ofrecia de gozar primero que todas
|
| las gracias que esta se imaginaua que deuia
|
| tener el musico; y assi, diziendole a Leo-
| 30 |
| nora que esperasse en la sala, en tanto que yua
|
|
|
|
|
|
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|
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|
|
|
|
|
|
|
|
| a llamarlo, la dexó y se entró donde el estaua,
|
| no menos confuso que pensatiuo, esperando
|
| las nueuas de lo que hazia el viejo vntado.
|
| Maldezia la falsedad del vnguento, y quexaua-
|
| se de la credulidad de sus amigos y del
| 5 |
| poco aduertimiento que auia tenido en no hazer
|
| primero la experiencia en otro, antes de hazerla
|
| en Carrizales.
|
| En esto llegó la dueña y se asseguró que el
|
| viejo dormia a mas y mejor; sosego el pecho,
| 10 |
| y estuuo atento a muchas palabras amorosas
|
| que Marialonso le dixo, de las quales coligio la
|
| mala intencion suya, y propuso en si de poner-
|
| la por ançuelo para pescar a su señora.
|
| Y estando los dos en sus platicas, las demas
| 15 |
| criadas, que estauan escondidas por diuersas
|
| partes de la casa, vna de aqui y otra de alli,
|
| boluieron a ver si era verdad que su amo auia
|
| despertado; y viendo que todo estaua sepulta-
|
| do en silencio, llegaron a la sala donde auian
| 20 |
| dexado a su señora, de la qual supieron el sue-
|
| ño de su amo; y preguntandole por el musico
|
| y por la dueña, les dixo donde estauan, y todas,
|
| con el mismo silencio que auian traydo, se lle-
|
| garon a escuchar por entre las puertas lo que
| 25 |
| entrambos tratauan; no faltó de la junta Guio-
|
| mar la negra; el negro si, porque assi como oyo
|
| que su amo auia despertado, se abracó con su
|
| guitarra y se fue a esconder en su pajar, y cu-
|
| bierto con la manta de su pobre cama, sudaua
| 30 |
|
|
|
|
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|
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|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| y trasudaua de miedo; y con todo esso no de-
|
| xaua de tentar las cuerdas de la guitarra, ¡tanta
|
| era (encomendado el sea a Sathanas) la aficion
|
| que tenia a la musica!
|
| Entreoyeron las moças los requiebros de la
| 5 |
| vieja, y cada vna le dixo el nombre de las Pas-
|
| cuas: ninguna la lamó vieja, que no fues-
|
| se con su epitecto y adjetiuo de hechizera y
|
| de barbuda, de antojadiza y de otros, que por
|
| buen respecto se callan; pero lo que mas risa
| 10 |
| causara a quien entonces las oyera, eran las ra-
|
| zones de Guiomar la negra, que por ser portu-
|
| guessa, y no muy ladina, era estraña la gracia
|
| con que la vituperaua. En efeto, la conclusion
|
| de la platica de los dos fue que el condecende-
| 15 |
| ria con la voluntad della, quando ella primero
|
| le entregasse a toda su voluntad a su señora.
|
| Cuesta arriba se le hizo a la dueña ofrezer lo que
|
| el musico pedia, pero a trueco de cumplir el
|
| desseo, que ya se le auia apoderado del alma y
| 20 |
| de los huessos y medulas del cuerpo, le prome-
|
| tiera los impossibles que pudieran imaginarse.
|
| Dexole, y salio a hablar a su señora; y como
|
| vio su puerta rodeada de todas las criadas, les
|
| dixo que se recogiessen a sus aposentos, que
| 25 |
| otra noche auria lugar para gozar con menos
|
| o con ningun sobresalto del musico, que ya
|
| aquella noche el alboroto les auia aguado el
|
| gusto. Bien entendieron todas que la vieja se
|
|
|
|
|
|
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|
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|
|
|
|
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|
|
|
|
|
|
| queria quedar sola; pero no pudieron dexar de
|
| obedecerla, porque las mandaua a todas. Fue-
|
| ronse las criadas, y ella acudio a la sala a per-
|
| suadir a Leonora acudiesse a la voluntad de
|
| Loaysa, con vna larga y tan concertada arenga,
| 5 |
| que parecio que de muchos dias la tenia es-
|
| tudiada. Encareciole su gentileza, su valor, su
|
| donayre y sus muchas gracias. Pintole de
|
| quanto mas gusto le serian los abraços del
|
| amante moço que los del marido viejo, assegu-
| 10 |
| randole el secreto y la duracion del deleyte, con
|
| otras cosas semejantes a estas, que el demonio
|
| le puso en la lengua, llenas de colores retoricos,
|
| tan demonstratiuos y eficazes, que mouieran
|
| no solo el coraçon tierno y poco aduertido de la
| 15 |
| simple e incauta Leonora, sino el de vn endu-
|
| recido marmol. ¡O dueñas, nacidas y vsadas en
|
| el mundo para perdicion de mil recatadas y
|
| buenas intenciones! ¡O luengas y repulgadas
|
| tocas, escogidas para autorizar las salas y los
| 20 |
| estrados de señoras principales, y quan al reues
|
| de lo que deuiades vsays de vuestro casi ya
|
| forçoso oficio!
|
| En fin, tanto dixo la dueña, tanto persuadio
|
| la dueña, que Leonora se rindio, Leonora se
| 25 |
| engañó y Leonora se perdio, dando en tierra
|
| con todas la preuenciones del discreto Carri-
|
| zales, que dormia el sueño de la muerte de
|
| su honra. Tomó Marialonso por la mano a su
|
|
|
|
|
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|
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|
|
|
|
|
|
|
|
| señora y, casi por fuerça, preñados de lagrimas
|
| los ojos, la lleuó donde Loaysa estaua y,
|
| echandoles la bendicion con vna risa falsa de
|
| demonio, cerrando tras si la puerta, los dexó
|
| encerrados, y ella se puso a dormir en el es-
| 5 |
| trado, o, por mejor dezir, a esperar su contento
|
| de recudida. Pero como el desuelo de las pas-
|
| sadas noches la venciesse, se quedó dormida
|
| en el estrado.
|
| Bueno fuera en esta sazon preguntar a Ca-
| 10 |
| rrizales, a no saber que dormia, que adonde es-
|
| tauan sus aduertidos recatos, sus rezelos, sus
|
| aduertimientos, sus persuasiones, los altos mu-
|
| ros de su casa, el no auer entrado en ella, ni
|
| aun en sombra, alguien que tuuiesse nombre
| 15 |
| de varon; el torno estrecho, las gruesas paredes,
|
| las ventanas sin luz, el encerramiento notable,
|
| la gran dote en que a Leonora auia dotado, los
|
| regalos continuos que la hazia, el buen trata-
|
| miento de sus criadas y esclauas, el no faltar vn
| 20 |
| punto a todo aquello que el imaginaua que
|
| auian menester, que podian dessear. Pero ya
|
| queda dicho que no auia para que preguntar-
|
| selo, porque dormia mas de aquello que fuera
|
| menester. Y si el lo oyera y acaso respondiera,
| 25 |
| no podia dar mejor respuesta que encoger los
|
| ombros y enarcar las cejas, y dezir: "Todo aques-
|
| so derribó por los fundamentos la astucia, a lo
|
| que yo creo, de vn moço holgazan y vicioso, y
|
|
|
|
|
|
|
|
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|
|
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|
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|
|
|
|
|
| la malicia de vna falsa dueña, con la inaduer-
|
| tencia de vna muchacha rogada y persuadida."
|
| Libre Dios a cada vno de tales enemigos,
|
| contra los quales no ay escudo de prudencia
|
| que defienda, ni espada de recato que corte;
| 5 |
| pero con todo esto, el valor de Leonora fue tal,
|
| que en el tiempo que mas le conuenia, le mos-
|
| tro contra las fuerças villanas de su astuto en-
|
| gañador; pues no fueron bastantes a vencerla,
|
| y el se cansó embalde y ella quedó vencedora
| 10 |
| y entrambos dormidos.
|
| Y en esto ordenó el cielo que, a pesar del
|
| vnguento, Carrizales despertasse y, como tenia
|
| de costumbre, tento la cama por todas partes,
|
| y no hallando en ella a su querida esposa, saltó
| 15 |
| de la cama despauorido y atonito, con mas lige-
|
| reza y denuedo que sus muchos años prome-
|
| tian; y quando en el aposento no halló a su es-
|
| posa, y le vio abierto y que le faltaua la llaue
|
| de entre los colchones, penso perder el juyzio.
| 20 |
| Pero reportandose vn poco, salio al corre-
|
| dor, y de alli, andando pie ante pie por no ser
|
| sentido, llegó a la sala donde la dueña dormia
|
| y, viendola sola sin Leonora, fue al aposento de
|
| la dueña, y abriendo la puerta muy quedo, vio
| 25 |
| lo que nunca quisiera auer visto; vio lo que die-
|
| ra por bien empleado no tener ojos para verlo:
|
| vio a Leonora en braços de Loaysa, durmiendo
|
| tan a sueño suelto, como si en ellos obrara la
|
| virtud del vnguento, y no en el zeloso anciano.
| 30 |
| Sin pulsos quedó Carrizales con la amarga
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| vista de lo que miraua, la voz se le pegó a la
|
| garganta, los braços se le cayeron de desma-
|
| yo, y quedó hecho vna estatua de marmol frio;
|
| y aunque la colera hizo su natural oficio, aui-
|
| uandole los casi muertos espiritus, pudo tanto
| 5 |
| el dolor, que no le dexó tomar aliento; y con
|
| todo esso tomara la vengança que aquella gran-
|
| de maldad requeria, si se hallara con armas para
|
| poder tomarla; y assi determinó boluerse a su
|
| aposento a tomar vna daga, y boluer a sacar las
| 10 |
| manchas de su honra con sangre de sus dos
|
| enemigos, y aun con toda aquella de toda la
|
| gente de su casa. Con esta determinacion hon-
|
| rosa y necessaria, boluio con el mismo silencio
|
| y recato que auia venido a su estancia, donde
| 15 |
| le apreto el coraçon tanto el dolor y la angus-
|
| tia, que, sin ser poderoso a otra cosa, se dexó
|
| caer desmayado sobre el lecho.
|
| Llegose en esto el dia, y cogio a los nueuos
|
| adulteros enlazados en la red de sus braços; des-
| 20 |
| perto Marialonso, y quiso acudir por lo que a su
|
| parecer le tocaua; pero viendo que era tarde,
|
| quiso dexarlo para la venidera noche. Alboro-
|
| tose Leonora viendo tan entrado el dia, y mal-
|
| dixo su descuydo y el de la maldita dueña, y
| 25 |
| las dos, con sobresaltados pasos, fueron donde
|
| estaua su esposo, rogando entre dientes al cie-
|
| lo que le hallassen todavia roncando, y quando
|
| le vieron encima de la cama callando, cre-
|
| yeron que todavia obraua la vntura, pues dor-
| 30 |
| mia, y con gran regozijo se abraçaron la vna a
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| la otra. Llegose Leonora a su marido, y assien-
|
| dole de vn braço, le boluio de vn lado a otro,
|
| por ver si despertaua, sin ponerles en necessi-
|
| dad de lauarle con vinagre, como dezian era
|
| menester, para que en si boluiesse. Pero, con el
| 5 |
| mouimiento, boluio Carrizales de su desmayo,
|
| y dando vn profundo suspiro, con vna voz la-
|
| mentable y desmayada dixo:
|
| "¡Desdichado de mi, y a que tristes terminos
|
| me ha traydo mi fortuna!"
| 10 |
| No entendio bien Leonora lo que dixo su es-
|
| poso, mas como le vio despierto y que hablaua,
|
| admirada de ver que la virtud del vnguento
|
| no duraua tanto como auian significado, se
|
| llegó a el, y poniendo su rostro con el suyo,
| 15 |
| teniendole estrechamente abraçado, le dixo:
|
| "¿Que teneys, señor mio, que me parece que
|
| os estays quexando?"
|
| Oyo la voz de la dulce enemiga suya el des-
|
| dichado viejo, y, abriendo los ojos desencasa-
| 20 |
| damente, como atonito y embelesado, los
|
| puso en ella, y con grande ahinco, sin mouer
|
| pestaña, la estuuo mirando vna gran pieça, al
|
| cabo de la qual le dixo:
|
| "Hazedme plazer, señora, que luego luego
| 25 |
| embieys a llamar a vuestros padres de mi par-
|
| te, porque siento no se que en el coraçon, que
|
| me da grandissima fatiga, y temo que breue-
|
| mente me ha de quitar la vida, y querrialos ver
|
| antes que me muriesse."
| 30 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Sin duda creyo Leonora ser verdad lo que su
|
| marido le dezia, pensando antes que la fortale-
|
| za del vnguento, y no lo que auia visto, le te-
|
| nia en aquel trance, y respondiendole que
|
| haria lo que la mandaua, mandó al negro que
| 5 |
| luego al punto fuesse a llamar a sus padres; y,
|
| abraçandose con su esposo, le hazia las mayo-
|
| res caricias que jamas le auia hecho, preguntan-
|
| dole que era lo que sentia, con tan tiernas y
|
| amorosas palabras, como si fuera la cosa del
| 10 |
| mundo que mas amaua. El la miraua con el
|
| embelesamiento que se ha dicho, siendole cada
|
| palabra o caricia que le hazia, vna lançada que
|
| le atrauesaua el alma.
|
| Ya la dueña auia dicho a la gente de casa y
| 15 |
| a Loaysa la enfermedad de su amo, encarecien-
|
| doles que deuia de ser de momento, pues
|
| se le auia oluidado de mandar cerrar las puer-
|
| tas de la calle quando el negro salio a llamar a
|
| los padres de su señora; de la qual embaxada
| 20 |
| assimismo se admiraron, por no auer entrado
|
| ninguno dellos en aquella casa despues que
|
| casaron a su hija. En fin, todos andauan calla-
|
| dos y suspensos, no dando en la verdad de la
|
| causa de la indisposicion de su amo, el qual,
| 25 |
| de rato en rato, tan profunda y dolorosamente
|
| suspiraua, que con cada suspiro parecia arran-
|
| carsele el alma. Lloraua Leonora por verle de
|
| aquella suerte, y reiase el con vna risa de per-
|
| sona que estaua fuera de si, considerando la
| 30 |
| falsedad de sus lagrimas.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| En esto llegaron los padres de Leonora, y
|
| como hallaron la puerta de la calle y la del pa-
|
| tio abiertas, y la casa sepultada en silencio y
|
| sola, quedaron admirados y con no pequeño
|
| sobresalto. Fueron al aposento de su yerno, y
| 5 |
| hallaronle como se ha dicho, siempre clauados
|
| los ojos en su esposa, a la qual tenia assida de
|
| las manos, derramando los dos muchas lagri-
|
| mas, ella con no mas ocasion de verlas derra-
|
| mar a su esposo, el por ver quan fingidamente
| 10 |
| ella las derramaua. Assi como sus padres en-
|
| traron, habló Carrizales y dixo:
|
| "Sientense aqui vuessas mercedes, y todos
|
| los demas dexen desocupado este aposento, y
|
| solo quede la señora Marialonso."
| 15 |
| Hizieronlo assi, y quedando solos los cinco,
|
| sin esperar que otro hablasse, con sossegada
|
| voz, limpiandose los ojos, desta manera dixo
|
| Carrizales:
|
| "Bien seguro estoy, padres y señores mios,
| 20 |
| que no sera menester traeros testigos para que
|
| me creays vna verdad que quiero deziros. Bien
|
| se os deue acordar--que no es possible se os
|
| aya caydo de la memoria--con quanto amor,
|
| con quan buenas entrañas haze oy vn año, vn
| 25 |
| mes, cinco dias y nueue horas, que me entre-
|
| gastes a vuestra querida hija por legitima mu-
|
| ger mia. Tambien sabeys con quanta liberali-
|
| dad la doté, pues fue tal la dote, que mas de
|
| tres de su misma calidad se pudieran casar con
| 30 |
| opinion de ricas. Assimismo se os deue acordar
|
| la diligencia que puse en vestirla y adornarla
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| de todo aquello que ella se acerto a dessear y
|
| yo alcancé a saber que le conuenia. Ni mas ni
|
| menos aueys visto, señores, como, lleuado de
|
| mi natural condicion y temeroso del mal de
|
| que sin duda he de morir, y experimentado por
| 5 |
| mi mucha edad en los estraños y varios acaes-
|
| cimientos del mundo, quise guardar esta joya
|
| que yo escogi y vosotros me distes con el
|
| mayor recato que me fue possible: alcé las mu-
|
| rallas desta casa, quité la vista a las ventanas
| 10 |
| de la calle, doblé las cerraduras de las puertas,
|
| pusele torno como a monasterio, desterre per-
|
| petuamente della todo aquello que sombra o
|
| nombre de varon tuuiesse; dile criadas y escla-
|
| uas que la siruiessen, ni les negue a ellas ni a
| 15 |
| ella quanto quisieron pedirme; hizela mi ygual,
|
| comuniquele mis mas secretos pensamientos,
|
| entreguela toda mi hazienda. Todas estas eran
|
| obras para que, si bien lo considerara, yo vi-
|
| uiera seguro de gozar sin sobresalto lo que tan-
| 20 |
| to me auia costado, y ella procurara no darme
|
| ocasion a que ningun genero de temor zeloso
|
| entrara en mi pensamiento. Mas como no se
|
| puede preuenir con diligencia humana el cas-
|
| tigo que la voluntad diuina quiere dar a los que
| 25 |
| en ella no ponen del todo en todo sus desseos
|
| y esperanças, no es mucho que yo quede de-
|
| fraudado en las mias, y que yo mismo aya sido
|
| el fabricador del veneno que me va quitando
|
| la vida. Pero porque veo la suspension en que
| 30 |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| todos estays, colgados de las palabras de mi
|
| boca, quiero concluyr los largos preambulos
|
| desta platica, con deziros en vna palabra lo que
|
| no es possible dezirse en millares dellas. Digo,
|
| pues, señores, que todo lo que he dicho y hecho
| 5 |
| ha parado en que esta madrugada hallé a esta,
|
| nacida en el mundo para perdicion de mi sos-
|
| siego y fin de mi vida--y esto señalando a su
|
| esposa--en los braços de vn gallardo mance-
|
| bo, que en la estancia desta pestifera dueña
| 10 |
| aora esta encerrado."
|
| Apenas acabó estas vltimas palabras Carri-
|
| zales, quando a Leonora se le cubrio el cora-
|
| çon, y en las mismas rodillas de su marido se
|
| cayo desmayada. Perdio la color Marialonso,
| 15 |
| y a las gargantas de los padres de Leonora se
|
| les atraueso vn nudo que no les dexaua hablar
|
| palabra. Pero prosiguiendo adelante Carriza-
|
| les, dixo:
|
| "La vengança que pienso tomar desta afrenta,
| 20 |
| no es ni ha de ser de las que ordinariamente
|
| suelen tomarse. Pues quiero que, assi como yo
|
| fuy estremado en lo que hize, assi sea la ven-
|
| gança que tomaré, tomandola de mi mismo,
|
| como del mas culpado en este delito, que deuie-
| 25 |
| ra considerar que mal podian estar ni com-
|
| padecerse en vno los quinze años desta mu-
|
| chacha con los casi ochenta mios. Yo fuy el
|
| que, como el gusano de seda, me fabriqué la
|
| casa donde muriesse, y a ti no te culpo, ¡o niña
| 30 |
| mal aconsejada!--y diziendo esto se inclinó, y
|
| besó el rostro de la desmayada Leonora--, no
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| te culpo, digo, porque persuasiones de viejas
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| taymadas, y requiebros de moços enamorados,
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| facilmente vencen y triunfan del poco ingenio
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| que los pocos años encierran. Mas porque todo
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| el mundo vea el valor de los quilates de la vo-
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| luntad y fe con que te quise, en este vltimo
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| tranze de mi vida quiero mostrarlo de modo
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| que quede en el mundo por exemplo, si no de
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| bondad, al menos de simplicidad jamas oyda
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| ni vista; y assi quiero que se trayga luego aqui
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| vn escriuano, para hazer de nueuo mi testa-
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| mento, en el qual mandaré doblar la dote a
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| Leonora, y le rogaré que, despues de mis dias,
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| que seran bien breues, disponga su voluntad,
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| pues lo podra hazer sin fuerça, a casarse con
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| aquel moço a quien nunca ofendieron las canas
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| deste lastimado viejo; y assi vera que, si viuien-
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| do, jamas sali vn punto de lo que pude pensar
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| ser su gusto, en la muerte hago lo mismo, y
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| quiero que le tenga con el que ella deue de
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| querer tanto. La demas hazienda mandaré a
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| otras obras pias; y a vosotros, señores mios,
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| dexaré con que podays viuir honradamente lo
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| que de la vida os queda. La venida del escriuano
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| sea luego, porque la passion que tengo me
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| aprieta de manera, que, a mas andar, me va
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| acortando los pasos de la vida."
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| Esto dicho, le sobreuino vn terrible desma-
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| yo, y se dexó caer tan junto de Leonora, que
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| se juntaron los rostros: estraño y triste espec-
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| taculo para los padres, que a su querida hija
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| y a su amado yerno mirauan. No quiso la mala
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| dueña esperar a las reprehensiones que penso
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| le darian los padres de su señora; y assi se
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| salio del aposento y fue a dezir a Loaysa
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| todo lo que passaua, aconsejandole que luego
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| al punto se fuesse de aquella casa, que ella
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| tendria cuydado de auisarle con el negro lo
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| que sucediesse, pues ya no auia puertas ni
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| llaues que lo impidiessen. Admirose Loaysa
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| con tales nueuas, y, tomando el consejo, boluio
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| a vestirse como pobre y fuesse a dar cuenta a
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| sus amigos del estraño y nunca visto sucesso
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| de sus amores.
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| En tanto, pues, que los dos estauan transpor-
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| tados, el padre de Leonora embio a llamar a
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| vn escriuano amigo suyo, el qual vino a tiempo
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| que ya auian buelto hija y yerno en su acuerdo.
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| Hizo Carrizales su testamento en la manera que
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| auia dicho, sin declarar el yerro de Leonora,
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| mas de que por buenos respectos le pedia y
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| rogaua se casasse, si acaso el muriesse, con
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| aquel mancebo que el la auia dicho en se-
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| creto. Quando esto oyo Leonora, se arrojó a los
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| pies de su marido y, saltandole el coraçon en
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| el pecho, le dixo:
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| "Viuid vos muchos años, mi señor y mi bien
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| todo; que puesto caso que no estays obligado
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| a creerme ninguna cosa de las que os dixere,
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| sabed que no os he ofendido sino con el pen-
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| samiento", y començando a disculparse y a
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| contar por estenso la verdad del caso, no pudo
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| mouer la lengua y boluio a desmayarse.
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| Abraçola assi, desmayada, el lastimado viejo;
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| abraçaronla sus padres; lloraron todos tan amar-
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| gamente, que obligaron y aun forçaron a que
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| en ellas les acompañasse el escriuano que hazia
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| el testamento, en el qual dexó de comer a to-
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| das las criadas de casa, horras las esclauas y el
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| negro, y a la falsa de Marialonso no le mandó
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| otra cosa que la paga de su salario; mas sea lo
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| que fuere, el dolor le apreto de manera, que al
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| seteno dia le lleuaron a la sepultura.
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| Quedó Leonora viuda, llorosa y rica; y quan-
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| do Loaysa esperaua que cumpliesse lo que ya
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| el sabia que su marido en su testamento dexaua
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| mandado, vio que dentro de vna semana se en-
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| tró monja en vno de los mas recogidos monas-
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| terios de la ciudad; el, despechado y casi co-
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| rrido, se passo a las Indias. Quedaron los padres
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| de Leonora tristissimos, aunque se consolaron
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| con lo que su yerno les auia dexado y mandado
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| por su testamento. Las criadas se consolaron
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| con lo mismo, y las esclauas y esclauo con la
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| libertad, y la maluada de la dueña, pobre y
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| defraudada de todos sus malos pensamientos;
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| y yo quedé con el desseo de llegar al fin deste
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| sucesso, exemplo y espejo de lo poco que ay
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| que fiar de llaues, tornos y paredes quando
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| queda la voluntad libre, y de lo menos que ay
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| que confiar de verdes y pocos años, si les andan
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| al oydo exortaciones destas dueñas de mongil
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| negro y tendido y tocas blancas y luengas. Solo
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| no se que fue la causa que Leonora no puso
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| mas ahinco en desculparse y dar a entender a
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| su zeloso marido quan limpia y sin ofensa auia
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| quedado en aquel sucesso; pero la turbacion le
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| ató la lengua, y la priessa que se dio a morir su
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| marido, no dio lugar a su disculpa.
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