Cip. Bergança amigo, dexemos esta noche
| el hospital en guarda de la confiança, y retire-
| | monos a esta soledad, y entre estas esteras,
| | donde podremos gozar, sin ser sentidos, desta
| | no vista merced que el cielo en vn mismo
| 5 |
| punto a los dos nos ha hecho.
| | Berg. Cipion hermano, oyote hablar, y se
| | que te hablo, y no puedo creerlo, por parecer-
| | me que el hablar nosotros passa de los termi-
| | nos de naturaleza.
| 10 |
| Cip. Assi es la verdad, Bergança, y viene a
| | ser mayor este milagro, en que no solamente
| | hablamos, sino en que hablamos con discurso,
| | como si fueramos capazes de razon, estando
| | tan sin ella, que la diferencia que ay del ani-
| 15 |
| mal bruto al hombre, es ser el hombre animal
| | racional, y el bruto irracional.
| | Berg. Todo lo que dizes, Cipion, entiendo, y
| | el dezirlo tu, y entenderlo yo, me causa nueua
| |
|
| admiracion y nueua marauilla. Bien es verdad,
|
| que, en el discurso de mi vida, diuersas y
|
| muchas vezes he oydo dezir grandes prerroga-
|
| tiuas nuestras, tanto que parece que algunos
|
| han querido sentir que tenemos vn natural dis-
| 5 |
| tinto, tan viuo y tan agudo en muchas cosas,
|
| que da indicios y señales de faltar poco para
|
| mostrar que tenemos vn no se que de enten-
|
| dimiento, capaz de discurso.
|
| Cip. Lo que yo he oydo alabar y encarecer
| 10 |
| es nuestra mucha memoria, el agradecimiento
|
| y gran fidelidad nuestra, tanto, que nos suelen
|
| pintar por symbolo de la amistad; y assi auras
|
| visto, si has mirado en ello, que en las sepul-
|
| turas de alabastro, donde suelen estar las figu-
| 15 |
| ras de los que alli estan enterrados, quando
|
| son marido y muger, ponen entre los dos a
|
| los pies vna figura de perro, en señal que se
|
| guardaron en la vida amistad y fidelidad in-
|
| uiolable.
| 20 |
| Berg. Bien se que ha auido perros tan agra-
|
| decidos, que se han arrojado con los cuerpos
|
| difuntos de sus amos en la misma sepultura.
|
| Otros han estado sobre las sepulturas donde
|
| estauan enterrados sus señores, sin apartarse
| 25 |
| dellas, sin comer, hasta que se les acabaua la
|
| vida. Se tambien, que, despues del elefante, el
|
| perro tiene el primer lugar, de parecer que tie-
|
| ne entendimiento, luego el cauallo, y el vltimo
|
| la ximia.
| 30 |
| Cip. Ansi es, pero bien confessarás, que ni
|
|
| has visto, ni oydo dezir jamas, que aya habla-
|
| do ningun elefante, perro, cauallo, o mona. Por
|
| donde me doy a entender que este nuestro
|
| hablar tan de inprouiso, cae debaxo del nu-
|
| mero de aquellas cosas que llaman portentos,
| 5 |
| las quales, quando se muestran y parecen, tie-
|
| ne aueriguado la experiencia, que alguna cala-
|
| midad grande amenaza a las gentes.
|
| Berg. Dessa manera, no hare yo mucho en
|
| tener por señal portentosa lo que ohi dezir los
| 10 |
| dias passados a vn estudiante, passando por
|
| Alcala de Henares.
|
| Cip. ¿Que le oyste dezir?
|
| Berg. Que, de cinco mil estudiantes que cur-
|
| sauan aquel año en la Vniuersidad, los dos mil
| 15 |
| oian medicina.
|
| Cip. Pues, ¿que vienes a inferir desso?
|
| Berg. Infiero, o que estos dos mil medicos
|
| han de tener enfermos que curar, que seria
|
| harta plaga y mala ventura, o ellos se han de
| 20 |
| morir de hambre. Pero sea lo que fuere, nos-
|
| otros hablamos, sea portento, o no, que lo que
|
| el cielo tiene ordenado que suceda, no ay dili-
|
| gencia ni sabiduria humana que lo pueda pre-
|
| uenir; y assi no ay para que ponernos a dispu-
| 25 |
| tar nosotros, como, o por que hablamos: mejor
|
| sera, que este buen dia, o buena noche, la me-
|
| tamos en nuestra casa; y pues la tenemos tan
|
| buena en estas esteras, y no sabemos quanto
|
|
| durará esta nuestra ventura, sepamos aproue-
|
| charnos della, y hablemos toda esta noche, sin
|
| dar lugar al sueño que nos impida este gusto,
|
| de mi por largos tiempos desseado.
|
| [Cip.] Y aun de mi, que desde que tuue
| 5 |
| fuerças para roer vn hueso, tuue desseo de
|
| hablar, para dezir cosas que depositaua en la
|
| memoria, y alli, de antiguas y muchas, o se en-
|
| mohezian, o se me oluidauan.
|
| [Berg.] Empero aora, que tan sin pensarlo
| 10 |
| me veo enriquezido deste diuino don de la
|
| habla, pienso gozarle y aprouecharme del lo
|
| mas que pudiere, dandome priessa a dezir todo
|
| aquello que se me acordare, aunque sea atro-
|
| pellada y confusamente, porque no se quando
| 15 |
| me bolueran a pedir este bien, que por presta-
|
| do tengo.
|
| Cip. Sea esta la manera, Bergança amigo,
|
| que esta noche me cuentes tu vida, y los tran-
|
| zes por donde has venido al punto en que
| 20 |
| aora te hallas; y si mañana en la noche es-
|
| tuuieremos con habla, yo te contaré la mia,
|
| porque mejor sera gastar el tiempo en contar
|
| las propias, que en procurar saber las agenas
|
| vidas.
| 25 |
| Berg. Siempre, Cipion, te he tenido por dis-
|
| creto y por amigo, y aora mas que nunca, pues
|
| como amigo quieres dezirme tus sucessos y
|
| saber los mios, y como discreto has repartido
|
|
| el tiempo donde podamos manifestallos. Pero
|
| aduierte primero si nos oye alguno.
|
| Cip. Ninguno, a lo que creo, puesto que aqui
|
| cerca esta vn soldado tomando sudores; pero
|
| en esta sazon mas estara para dormir que para
| 5 |
| ponerse a escuchar a nadie.
|
| Berg. Pues si puedo hablar con esse seguro,
|
| escucha, y si te cansare lo que te fuere dizien-
|
| do, o me reprehende, o manda que calle.
|
| Cip. Habla hasta que amanezca, o hasta que
| 10 |
| seamos sentidos, que yo te escucharé de muy
|
| buena gana, sin impedirte sino quando viere
|
| ser necessario.
|
| Berg. Pareceme que la primera vez que vi el
|
| sol fue en Seuilla, y en su Matadero, que
| 15 |
| esta fuera de la Puerta de la carne, por donde
|
| imaginara, si no fuera por lo que despues te
|
| dire, que mis padres deuieron de ser alanos de
|
| aquellos que crian los ministros de aquella con-
|
| fussion, a quien llaman giferos. El primero
| 20 |
| que conoci por amo, fue vno llamado Nicolas
|
| el romo, moço robusto, doblado y colerico,
|
| como lo son todos aquellos que exercitan la
|
| giferia. Este tal Nicolas me enseñaua a mi y a
|
| otros cachorros, a que, en compañia de ala-
| 25 |
| nos viejos, arremetiessemos a los toros y les
|
| hiziessemos pressa de las orejas. Con mu-
|
| cha facilidad sali vn aguila en esto.
|
| Cip. No me marauillo, Bergança, que, como
|
|
| el hazer mal viene de natural cosecha, facil-
|
| mente se aprende el hazerle.
|
| Berg. ¿Que se diria, Cipion hermano, de lo
|
| que vi en aquel Matadero, y de las cosas ex-
|
| orbitantes que en el passan? Primero has de
| 5 |
| presuponer que todos quantos en el trabajan,
|
| desde el menor hasta el mayor, es gente ancha
|
| de conciencia, desalmada, sin temer al rey ni
|
| a su justicia; los mas amancebados; son aues
|
| de rapiña carniceras. Mantienense ellos y sus
| 10 |
| amigas de lo que hurtan. Todas las mañanas
|
| que son dias de carne, antes que amanezca,
|
| estan en el matadero gran cantidad de muger-
|
| zillas y muchachos, todos con talegas, que,
|
| viniendo vazias, bueluen llenas de pedaços de
| 15 |
| carne, y las criadas con criadillas y lomos me-
|
| dio enteros. No ay res alguna que se mate,
|
| de quien no lleue esta gente diezmos y primi-
|
| cias de lo mas sabroso y bien parado. Y como
|
| en Seuilla no ay obligado de la carne, cada
| 20 |
| vno puede traer la que quisiere, y la que pri-
|
| mero se mata, o es la mejor, o la de mas baxa
|
| postura; y con este concierto, ay siempre mu-
|
| cha abundancia. Los dueños se encomiendan
|
| a esta buena gente que he dicho, no para que
| 25 |
| no les hurten, que esto es impossible, sino para
|
| que se moderen en las tajadas y socaliñas que
|
| hazen en las reses muertas, que las escamon-
|
| dan y podan como si fuessen sauzes o parras.
|
| Pero ninguna cosa me admiraua mas, ni me
| 30 |
| parecia peor, que el ver que estos giferos, con
|
| la misma facilidad matan a vn hombre, que a
|
|
| vna vaca: por quitame alla essa paja, a dos
|
| por tres meten vn cuchillo de cachas amarillas
|
| por la barriga de vna persona, como si acoco-
|
| tassen vn toro. Por marauilla se passa dia sin
|
| pendencias y sin heridas, y, a vezes, sin muer-
| 5 |
| tes; todos se pican de valientes, y aun tienen
|
| sus puntas de rufianes; no ay ninguno que
|
| no tenga su angel de guarda en la plaça de
|
| S. Francisco, grangeado con lomos y len-
|
| guas de vaca. Finalmente, ohi dezir a vn hom-
| 10 |
| bre discreto, que tres cosas tenia el rey por
|
| ganar en Seuilla: la calle de la Caça, la Costa-
|
| nilla y el Matadero.
|
| Cip. Si en contar las condiciones de los amos
|
| que has tenido, y las faltas de sus oficios, te
| 15 |
| has de estar, amigo Bergança, tanto como esta
|
| vez, menester sera pedir al cielo nos conceda
|
| la habla siquiera por vn año, y aun temo que,
|
| al paso que lleuas, no llegarás a la mitad
|
| de tu historia. Y quierote aduertir de vna cosa,
| 20 |
| de la qual veras la experiencia quando te
|
| cuente los sucessos de mi vida, y es que los
|
| cuentos, vnos encierran y tienen la gracia
|
| en ellos mismos, otros en el modo de contar-
|
| los; quiero dezir, que algunos ay que, aunque
| 25 |
| se cuenten sin preambulos y ornamentos de
|
| palabras, dan contento: otros ay que es menes-
|
| ter vestirlos de palabras, y con demostracio-
|
| nes del rostro y de las manos, y con mudar
|
|
| la voz, se hazen algo de nonada, y de floxos
|
| y desmayados, se bueluen agudos y gustosos,
|
| y no se te oluide este aduertimiento, para apro-
|
| uecharte del en lo que te queda por dezir.
|
| Berg. Yo lo hare assi, si pudiere y si me da
| 5 |
| lugar la grande tentacion que tengo de hablar,
|
| aunque me parece que con grandissima dificul-
|
| tad me podre yr a la mano.
|
| Cip. Vete a la lengua, que en ella consisten
|
| los mayores daños de la humana vida.
| 10 |
| Berg. Digo, pues, que mi amo me enseñó a
|
| lleuar vna espuerta en la boca, y a defenderla
|
| de quien quitarmela quisiesse. Enseñome tam-
|
| bien la casa de su amiga, y con esto se escusó
|
| la venida de su criada al matadero, porque yo
| 15 |
| le lleuaua las madrugadas lo que el auia hur-
|
| tado las noches. Y vn dia, que entre dos luzes
|
| yua yo diligente a lleuarle la porcion, ohi que
|
| me llamauan por mi nombre desde vna venta-
|
| na; alcé los ojos, y vi vna moça hermosa en
| 20 |
| estremo; detuueme vn poco, y ella baxó a la
|
| puerta de la calle y me tornó a llamar. Llegue-
|
| me a ella, como si fuera a ver lo que me
|
| queria, que no fue otra cosa que quitarme lo
|
| que lleuaua en la cesta y ponerme en su lugar
| 25 |
| vn chapin viejo. Entonces dixe entre mi: "La
|
| carne se ha ydo a la carne." Dixome la moça, en
|
| auiendome quitado la carne: "Andad, [G]aui-
|
| lan, o como os llamays, y dezid a Nicolas el
|
| romo, vuestro amo, que no se fie de animales,
| 30 |
| y que del lobo vn pelo, y esse de la espuerta."
|
|
| Bien pudiera yo boluer a quitar lo que me
|
| quitó, pero no quise, por no poner mi boca
|
| xifera y suzia en aquellas manos limpias y
|
| blancas.
|
| Cip. Hiziste muy bien, por ser prerrogatiua
| 5 |
| de la hermosura que siempre se le tenga res-
|
| pecto.
|
| Berg. Assi lo hize yo, y assi me bolui a mi
|
| amo, sin la porcion y con el chapin. Pareciole
|
| que bolui presto; vio el chapin, imaginó la
| 10 |
| burla, sacó vno de cachas, y tirome vna puña-
|
| lada, que, a no desuiarme, nunca tu oyeras
|
| aora este cuento, ni aun otros muchos que
|
| pienso contarte. Puse pies en poluorosa, y, to-
|
| mando el camino en las manos y en los pies,
| 15 |
| por detras de San Bernardo, me fuy por aque-
|
| llos campos de Dios, adonde la fortuna qui-
|
| siesse lleuarme.
|
| Aquella noche dormi al cielo abierto, y otro
|
| dia me deparó la suerte vn hato o rebaño de
| 20 |
| ouejas y carneros. Assi como le vi, crei que
|
| auia hallado en el el centro de mi reposo,
|
| pareciendome ser propio y natural oficio de
|
| los perros guardar ganado, que es obra donde
|
| se encierra vna virtud grande, como es ampa-
| 25 |
| rar y defender de los poderosos y soberuios
|
| los humildes y los que poco pueden. Apenas
|
| me huuo visto vno de tres pastores que el
|
| ganado guardauan, quando, diziendo: «To, to»,
|
| me llamó, y yo, que otra cosa no desseaua,
| 30 |
| me llegué a el, baxando la cabeça y meneando
|
|
| la cola. Truxome la mano por el lomo, abriome
|
| la boca, escupiome en ella, mirome las pres-
|
| sas, conocio mi edad, y dixo a otros pasto-
|
| res que yo tenia todas las señales de ser perro
|
| de casta. Llegó a este instante el señor del ga-
| 5 |
| nado, sobre vna yegua ruzia a la gineta, con
|
| lança y adarga, que mas parecia atajador de la
|
| costa, que señor de ganado. Preguntó al
|
| pastor: "¿Que perro es este, que tiene señales
|
| de ser bueno?" "Bien lo puede vuessa merced
| 10 |
| creer", respondio el pastor, "que yo le he cote-
|
| jado bien, y no ay señal en el que no muestre
|
| y prometa que ha de ser vn gran perro. Agora
|
| se llegó aqui, y no se cuyo sea, aunque se que
|
| no es de los rebaños de la redonda." "Pues
| 15 |
| assi es", respondio el señor, "ponle luego el co-
|
| llar de Leonzillo, el perro que se murio, y denle
|
| la racion que a los demas, y acariciale, por
|
| que tome cariño al hato y se quede en el."
|
| En diziendo esto, se fue, y el pastor me
| 20 |
| puso luego al cuello vnas carlancas llenas de
|
| puntas de azero, auiendome dado primero en
|
| vn dornajo gran cantidad de sopas en leche.
|
| Y assimismo me puso nombre, y me llamó Bar-
|
| zino. Vime harto, y contento con el segundo
| 25 |
| amo y con el nueuo oficio. Mostreme solicito y
|
| diligente en la guarda del rebaño, sin apartarme
|
| del sino las siestas, que me yua a passarlas,
|
|
| o ya a la sombra de algun arbol, o de algun
|
| ribazo o peña, o a la de alguna mata, a la
|
| margen de algun arroyo, de los muchos que
|
| por alli corrian. Y estas horas de mi sossiego
|
| no las passaua ociosas, porque en ellas ocu-
| 5 |
| paua la memoria en acordarme de muchas
|
| cosas, especialmente en la vida que auia teni-
|
| do en el Matadero, y en la que tenia mi amo,
|
| y todos los como el, que estan sujetos a cum-
|
| plir los gustos impertinentes de sus amigas.
| 10 |
| ¡O que de cosas te pudiera dezir aora, de las
|
| que aprendi en la escuela de aquella xifera
|
| dama de mi amo! Pero aurelas de callar, por-
|
| que no me tengas por largo y por murmu-
|
| rador.
| 15 |
| Cip. Por auer oydo dezir que dixo vn gran
|
| poeta de los antiguos, que era dificil cosa el no
|
| escriuir satiras, consentire que murmures vn
|
| poco de luz, y no de sangre; quiero dezir, que
|
| señales y no hieras, ni des mate a ninguno en
| 20 |
| cosa señalada, que no es buena la murmura-
|
| cion, aunque haga reyr a muchos, si mata a
|
| vno: y si puedes agradar sin ella, te tendre por
|
| muy discreto.
|
| Berg. Yo tomaré tu consejo, y esperaré con
| 25 |
| gran desseo que llegue el tiempo en que me
|
| cuentes tus sucessos; que, de quien tan bien
|
| sabe conocer y enmendar los defetos que ten-
|
| go en contar los mios, bien se puede esperar
|
| que contará los suyos de manera que ense-
| 30 |
| ñen y deleyten a vn mismo punto. Pero anu-
|
|
| dando el roto hilo de mi cuento, digo, que en
|
| aquel silencio y soledad de mis siestas, entre
|
| otras cosas, consideraua que no deuia de ser
|
| verdad lo que auia oydo contar de la vida de
|
| los pastores, a lo menos de aquellos que la dama
| 5 |
| de mi amo leia en vnos libros, quando yo yua
|
| a su casa, que todos tratauan de pastores y
|
| pastoras, diziendo que se les passaua toda la
|
| vida cantando, y tañendo con gaytas, çampo-
|
| ñas, rabeles y chirumbelas, y con otros instru-
| 10 |
| mentos extraordinarios. Deteniame a oyrla leer,
|
| y leia cómo el pastor de Anfriso cantaua
|
| estremada y diuinamente, alabando a la sim-
|
| par Belisarda, sin auer en todos los montes
|
| de Arcadia arbol en cuyo tronco no se huuiesse
| 15 |
| sentado a cantar desde que salia el Sol en los
|
| braços de la Aurora, hasta que se ponia en
|
| los de Tetis, y aun, despues de auer tendido la
|
| negra noche por la faz de la tierra sus negras y
|
| escuras alas, el no cessaua de sus bien cantadas
| 20 |
| y mejor lloradas quexas. No se le quedaua en-
|
| tre renglones el pastor Elicio, mas enamorado
|
| que atreuido, de quien dezia que, sin atender a
|
| a sus amores, ni a su ganado, se entraua en los
|
| cuydados agenos. Dezia tambien, que el gran
| 25 |
| pastor de Filida, vnico pintor de vn retrato,
|
| auia sido mas confiado, que dichoso. De los
|
| desmayos de Sireno, y arrepentimiento de Dia-
|
| na, dezia, que daua gracias a Dios y a la
|
|
| sabia Felicia, que con su agua encantada des-
|
| hizo aquella maquina de enredos y aclaró aquel
|
| laberinto de dificultades. Acordauame de otros
|
| muchos libros que deste jaez la auia oydo leer,
|
| pero no eran dignos de traerlos a la memoria.
| 5 |
| Cip. Aprouechandote vas, Bergança, de mi
|
| auiso; murmura, pica, y passa, y sea tu inten-
|
| cion limpia, aunque la lengua no lo parezca.
|
| Berg. En estas materias nunca tropieza la
|
| lengua, si no cae primero la intencion. Pero si
| 10 |
| acaso por descuydo, o por malicia, murmurare,
|
| respondere a quien me reprehendiere, lo que
|
| respondio Mauleon, poeta tonto y academico
|
| de burla de la academia de los Imitadores, a
|
| vno, que le preguntó que que queria dezir
| 15 |
| Deum de Deo, y respondio, que, dé donde diere.
|
| Cip. Essa fue respuesta de vn simple; pero
|
| tu, si eres discreto, o lo quieres ser, nunca has
|
| de dezir cosa de que deuas dar disculpa; di
|
| adelante.
| 20 |
| Berg. Digo que todos los pensamientos que
|
| he dicho, y muchos mas, me causaron ver los
|
| diferentes tratos y exercicios, que mis pastores,
|
| y todos los demas de aquella marina tenian,
|
| de aquellos que auia oydo leer que tenian los
| 25 |
| pastores de los libros; porque si los mios can-
|
| tauan, no eran canciones acordadas y bien
|
| compuestas, sino vn "Cata el lobo do va, Iuani-
|
| ca", y otras cosas semejantes, y esto no al
|
| son de chirumbelas, rabeles o gaytas, sino al
| 30 |
| que hazia el dar vn cayado con otro, o al de
|
| algunas tejuelas puestas entre los dedos, y no
|
| con vozes delicadas, sonoras, y admirables, sino
|
| con vozes roncas, que solas, o juntas, parecia,
|
| no que cantauan, sino que gritauan o gruñian.
| 5 |
| Lo mas del dia se les passaua espulgandose, o
|
| remendando sus abarcas, ni entre ellos se
|
| nombrauan Amarilis, Filidas, Galateas, y
|
| Dianas, ni auia Lisardos, Lausos, Iacintos, ni
|
| Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pa-
| 10 |
| blos, o Llorentes, por donde vine a entender
|
| lo que pienso que deuen de creer todos, que
|
| todos aquellos libros son cosas soñadas y bien
|
| escritas, para entretenimiento de los ociosos, y
|
| no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pas-
| 15 |
| tores huuiera alguna reliquia de aquella felizis-
|
| sima vida, y de aquellos amenos prados,
|
| espaciosas seluas, sagrados montes, hermosos
|
| jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y
|
| de aquellos tan honestos, quanto bien decla-
| 20 |
| rados requiebros, y de aquel desmayarse aqui
|
| el pastor, alli la pastora, aculla resonar la çam-
|
| poña del vno, aca el caramillo del otro.
|
| Cip. Basta, Bergança, buelue a tu senda, y
|
| camina.
| 25 |
| Berg. Agradezcotelo, Cipion amigo, porque
|
| si no me auisaras, de manera se me yua ca-
|
| lentando la boca, que no parara hasta pin-
|
| tarte vn libro entero destos que me tenian en-
|
| gañado; pero tiempo vendra en que lo diga
| 30 |
| todo, con mejores razones y con mejor discurso
|
| que aora.
|
| Cip. Mirate a los pies, y desharas la rueda,
|
| Bergança; quiero dezir, que mires que eres vn
|
| animal que carece de razon; y si aora mues-
| 5 |
| tras tener alguna, ya hemos aueriguado entre
|
| los dos ser cosa sobrenatural y jamas vista.
|
| Berg. Esso fuera ansi, si yo estuuiera en mi
|
| primera ignorancia; mas aora que me ha veni-
|
| do a la memoria lo que te auia de auer dicho
| 10 |
| al principio de nuestra platica, no solo no me
|
| marauillo de lo que hablo, pero espantome de
|
| lo que dexo de hablar.
|
| Cip. ¿Pues aora no puedes dezir lo que aora
|
| se te acuerda?
| 15 |
| Berg. Es vna cierta historia que me passó
|
| con vna grande hechizera, discipula de la Ca-
|
| macha de Montilla.
|
| Cip. Digo que me la cuentes antes que pas-
|
| ses mas adelante en el cuento de tu vida.
| 20 |
| Berg. Esso no hare yo, por cierto, hasta su
|
| tiempo; ten paciencia, y escucha por su orden
|
| mis sucessos, que assi te daran mas gusto, si
|
| ya no te fatiga querer saber los medios antes
|
| de los principios.
| 25 |
| Cip. Se breue, y cuenta lo que quisieres y
|
| como quisieres.
|
| Berg. Digo, pues, que yo me hallaua bien
|
| con el oficio de guardar ganado, por parecerme
|
| que comia el pan de mi sudor y trabajo, y que
| 30 |
| la ociosidad, rayz y madre de todos los vicios,
|
| no tenia que ver conmigo, a causa que si los
|
|
| dias holgaua, las noches no dormia, dandonos
|
| assaltos a menudo, y tocandonos a arma los lo-
|
| bos; y apenas me auian dicho los pastores "¡al
|
| lobo, Barzino!", quando acudia primero que los
|
| otros perros a la parte que me señalauan que
| 5 |
| estaua el lobo; corria los valles, escudriñaua
|
| los montes, desentrañaua las seluas, saltaua
|
| barrancos, cruzaua caminos, y a la mañana
|
| boluia al hato, sin auer hallado lobo, ni rastro
|
| del, anhelando, cansado, hecho pedaços, y los
| 10 |
| pies abiertos de los garranchos; y hallaua en
|
| el hato, o ya vna oueja muerta, o vn carnero
|
| degollado y medio comido del lobo. Desespe-
|
| rauame de ver de quan poco seruia mi mucho
|
| cuydado y diligencia.
| 15 |
| Venia el señor del ganado, salian los pasto-
|
| res a recebirle con las pieles de la res muerta,
|
| culpaua a los pastores por negligentes, y man-
|
| daua castigar a los perros por pereçosos; llo-
|
| uian sobre nosotros palos, y sobre ellos repre-
| 20 |
| hensiones, y assi, viendome vn dia castigado
|
| sin culpa, y que mi cuydado, ligereza y braueza
|
| no eran de prouecho para coger el lobo, deter-
|
| miné de mudar estilo, no desuiandome a bus-
|
| carle, como tenia de costumbre, lexos del reba-
| 25 |
| ño, sino estarme junto a el, que pues el lobo alli
|
| venia, alli seria mas cierta la pressa. Cada
|
| semana nos tocauan a rebato, y en vna escu-
|
| rissima noche tuue yo vista para ver los lobos,
|
| de quien era impossible que el ganado se guar-
| 30 |
| dasse. Agacheme detras de vna mata, passaron
|
|
| los perros mis compañeros adelante, y desde
|
| alli oteé, y vi que dos pastores assieron de
|
| vn carnero de los mejores del aprisco, y le ma-
|
| taron, de manera, que verdaderamente parecio,
|
| a la mañana, que auia sido su verdugo el lobo.
| 5 |
| Pasmeme, quedé suspenso quando vi que los
|
| pastores eran los lobos, y que despedaçauan el
|
| ganado los mismos que le auian de guardar.
|
| Al punto hazian saber a su amo la pressa
|
| del lobo, dauanle el pellejo y parte de la carne,
| 10 |
| y comianse ellos lo mas y lo mejor. Boluia a
|
| reñirles el señor, y boluia tambien el castigo
|
| de los perros. No auia lobos, menguaua el re-
|
| baño; quisiera yo descubrillo, hallauame mudo.
|
| Todo lo qual me traia lleno de admiracion y de
| 15 |
| congoja. "¡Valame Dios!", dezia entre mi,
|
| "¿quien podra remediar esta maldad? ¿quien
|
| sera poderoso a dar a entender que la defensa
|
| ofende, que las centinelas duermen, que la
|
| confiança roba, y el que os guarda os mata?"
| 20 |
| Cip. Y dezias muy bien, Bergança, porque no
|
| ay mayor, ni mas sotil ladron, que el domes-
|
| tico, y assi mueren muchos mas de los confia-
|
| dos, que de los recatados; pero el daño esta en
|
| que es impossible que puedan passar bien las
| 25 |
| gentes en el mundo, si no se fia y se confia.
|
| Mas quedese aqui esto, que no quiero que pa-
|
| rezcamos predicadores; passa adelante.
|
|
| Berg. Passo adelante, y digo, que determiné
|
| dexar aquel oficio, aunque parecia tan bueno,
|
| y escoger otro, donde por hazerle bien, ya que
|
| no fuesse remunerado, no fuesse castigado.
|
| Boluime a Seuilla, y entré a seruir a vn mer-
| 5 |
| cader muy rico.
|
| Cip. ¿Que modo tenias para entrar con amo?
|
| porque, segun lo que se vsa, con gran dificul-
|
| tad el dia de oy halla vn hombre de bien se-
|
| ñor a quien seruir. Muy diferentes son los se-
| 10 |
| ñores de la tierra del Señor del cielo. Aquellos,
|
| para recebir vn criado, primero le espulgan el
|
| linage, examinan la habilidad, le marcan la
|
| apostura, y aun quieren saber los vestidos que
|
| tiene. Pero para entrar a seruir a Dios, el mas
| 15 |
| pobre es mas rico, el mas humilde de mejor
|
| linage; y con solo que se disponga con lim-
|
| pieça de coraçon a querer seruirle, luego le
|
| manda poner en el libro de sus gages, seña-
|
| landoselos tan auentajados, que de muchos y
| 20 |
| de grandes, apenas pueden caber en su desseo.
|
| Berg. Todo esso es predicar, Cipion amigo.
|
| Cip. Assi me lo parece a mi, y assi callo.
|
| Berg. A lo que me preguntaste del orden
|
| que tenia para entrar con amo, digo, que ya tu
| 25 |
| sabes que la humildad es la basa y fundamento
|
| de todas virtudes, y que sin ella no ay alguna
|
| que lo sea. Ella allana inconuenientes, vence
|
| dificultades, y es vn medio que siempre a glo-
|
| riosos fines nos conduze; de los enemigos haze
| 30 |
| amigos, templa la colera de los ayrados; y me-
|
| noscaba la arrogancia de los soberuios, es
|
| madre de la modestia, y hermana de la templan-
|
| ça. En fin, con ella no pueden atrauesar triun-
|
| fo que les sea de prouecho los vicios, porque
| 5 |
| en su blandura y mansedumbre se embotan y
|
| despuntan las flechas de los pecados; desta
|
| pues me aprouechaua yo, quando queria en-
|
| trar a seruir en alguna casa, auiendo primero
|
| considerado y mirado muy bien ser casa que
| 10 |
| pudiesse mantener, y donde pudiesse entrar
|
| vn perro grande. Luego arrimauame a la puer-
|
| ta, y quando, a mi parecer, entraua algun fo-
|
| rastero, le ladraua, y quando venia el señor,
|
| baxaua la cabeça, y mouiendo la cola me yua
| 15 |
| a el, y con la lengua le limpiaua los çapatos; si
|
| me echauan a palos, sufrialos, y con la misma
|
| mansedumbre boluia a hazer halagos al que me
|
| apaleaua, que ninguno segundaua, viendo mi
|
| porfia y mi noble termino. Desta manera, a dos
| 20 |
| porfias, me quedaua en casa; seruia bien, que-
|
| rianme luego bien, y nadie me despidio, si no
|
| era que yo me despidiesse, o, por mejor dezir,
|
| me fuesse; y tal vez hallé amo, que este fuera
|
| el dia que yo estuuiera en su casa, si la contra-
| 25 |
| ria suerte no me huuiera persegido.
|
| Cip. De la misma manera que has contado
|
| entraua yo con los amos que tuue, y parece
|
| que nos leymos los pensamientos.
|
| Berg. Como en essas cosas nos hemos en-
| 30 |
| contrado, si no me engaño, y yo te las dire a
|
|
| su tiempo, como tengo prometido, y aora escu-
|
| cha lo que me sucedio despues que dexé el
|
| ganado en poder de aquellos perdidos. Bolui-
|
| me a Seuilla, como dixe, que es amparo de po-
|
| bres y refugio de desechados, que en su gran-
| 5 |
| deza no solo caben los pequeños, pero no se
|
| echan de ver los grandes. Arrimeme a la puerta
|
| de vna gran casa de vn mercader, hize mis
|
| acostumbradas diligencias, y a pocos lances
|
| me quedé en ella.
| 10 |
| Recibieronme para tenerme atado detras de
|
| la puerta de dia, y suelto de noche; seruia con
|
| gran cuydado y diligencia, ladraua a los foras-
|
| teros, y gruñia a los que no eran muy conoci-
|
| dos; no dormia de noche, visitando los corrales,
| 15 |
| subiendo a los terrados, hecho vniuersal centi-
|
| nela de la mia y de las cosas agenas. Agradose
|
| tanto mi amo de mi buen seruicio, que mandó
|
| que me tratassen bien, y me diessen racion de
|
| pan y los huessos que se leuantassen o arro-
| 20 |
| jassen de su mesa, con las sobras de la cozina,
|
| a lo que yo me mostraua agradecido, dando
|
| infinitos saltos quando veia a mi amo, especial-
|
| mente quando venia de fuera, que eran tantas
|
| las muestras de regozijo que daua, y tantos los
| 25 |
| saltos, que mi amo ordenó que me desatassen
|
| y me dexassen andar suelto de dia y de noche.
|
| Como me vi suelto, corri a el, rodeele todo, sin
|
| osar llegarle con las manos, acordandome
|
| de la fabula de Ysopo, quando aquel asno, tan
| 30 |
| asno que quiso hazer a su señor las mismas ca-
|
|
| ricias que le hazia vna perrilla regalada suya,
|
| que le grangearon ser molido a palos. Parecio-
|
| me que en esta fabula se nos dio a entender
|
| que las gracias y donayres de algunos no estan
|
| bien en otros. Apode el truhan, juegue de ma-
| 5 |
| nos y boltee el istrion, rebuzne el picaro, imite
|
| el canto de los paxaros y los diuersos gestos y
|
| acciones de los animales y los hombres, el
|
| hombre baxo que se huuiere dado a ello, y no
|
| lo quiera hazer el hombre principal, a quien
| 10 |
| ninguna habilidad destas le puede dar credito
|
| ni nombre honroso.
|
| Cip. Basta; adelante, Bergança, que ya estas
|
| entendido.
|
| Berg. ¡Ojala que, como tu me entiendes,
| 15 |
| me entendiessen aquellos por quien lo digo, que
|
| no se que tengo de buen natural, que me pesa
|
| infinito quando veo que vn cauallero se haze
|
| chocarrero, y se precia que sabe jugar los cu-
|
| biletes y las agallas, y que no ay quien como
| 20 |
| el sepa baylar la chacona! Vn cauallero conoz-
|
| co yo, que se alabaua que a ruegos de vn sa-
|
| cristan auia cortado de papel treynta y dos
|
| florones, para poner en vn monumento sobre
|
| paños negros, y destas cortaduras hizo tanto
| 25 |
| caudal, que assi lleuaua a sus amigos a verlas,
|
| como si los lleuara a ver las vanderas y des-
|
| pojos de enemigos, que sobre la sepultura de
|
| sus padres y abuelos estauan puestas.
|
| Este mercader, pues, tenia dos hijos: el vno
| 30 |
| de doze y el otro de hasta catorze años, los
|
|
| quales estudiauan gramatica en el estudio de la
|
| Compañia de Iesvs; yuan con autoridad,
|
| con ayo y con pages, que les lleuauan los li-
|
| bros y aquel que llaman vademecum. El ver-
|
| los yr con tanto aparato en sillas, si hazia sol,
| 5 |
| en coche, si llouia, me hizo considerar y reparar
|
| en la mucha llaneza con que su padre yua a la
|
| lonja a negociar sus negocios, porque no
|
| lleuaua otro criado que vn negro, y algunas
|
| vezes se desmandaua a yr en vn machuelo, aun
| 10 |
| no bien adereçado.
|
| Cip. Has de saber, Bergança, que es costum-
|
| bre y condicion de los mercaderes de Seuilla,
|
| y aun de las otras ciudades, mostrar su autori-
|
| dad y riqueza, no en sus personas, sino en las
| 15 |
| de sus hijos; porque los mercaderes son mayo-
|
| res en su sombra que en si mismos. Y como
|
| ellos por marauilla atienden a otra cosa que
|
| a sus tratos y contratos, tratanse modestamen-
|
| te. Y como la ambicion y la riqueza muere
| 20 |
| por manifestarse, rebienta por sus hijos, y assi
|
| los tratan y autorizan, como si fuessen hijos
|
| de algun Principe; y algunos ay que les procu-
|
| ran titulos, y ponerles en el pecho la marca
|
| que tanto distingue la gente principal de la
| 25 |
| plebeya.
|
| Berg. Ambicion es, pero ambicion generosa,
|
| la de aquel que pretende mejorar su estado
|
| sin perjuyzio de tercero.
|
| Cip. Pocas o ninguna vez se cumple con la
| 30 |
| ambicion, que no sea con daño de tercero.
|
|
| Berg. Ya hemos dicho que no hemos de
|
| murmurar.
|
| Cip. Si, que yo no murmuro de nadie.
|
| Berg. Aora acabo de confirmar por verdad
|
| lo que muchas vezes he oydo dezir. Acaba vn
| 5 |
| maldiziente murmurador de echar a perder
|
| diez linages, y de caluniar veynte buenos; y si
|
| alguno le reprehende por lo que ha dicho,
|
| responde que el no ha dicho nada, y que si ha
|
| dicho algo, no lo ha dicho por tanto, y que
| 10 |
| si pensara que alguno se auia de agrauiar, no
|
| lo dixera. A la fe, Cipion, mucho ha de saber, y
|
| muy sobre los estriuos ha de andar, el que
|
| quisiere sustentar dos horas de conuersacion
|
| sin tocar los limites de la murmuracion; porque
| 15 |
| yo veo en mi, que, con ser vn animal como
|
| soy, a quatro razones que digo me acuden
|
| palabras a la lengua, como mosquitos al vino,
|
| y todas maliciosas y murmurantes. Por lo qual
|
| bueluo a dezir lo que otra vez he dicho, que el
| 20 |
| hazer y dezir mal lo heredamos de nuestros
|
| primeros padres, y lo mamamos en la leche.
|
| Veese claro, en que apenas ha sacado el niño
|
| el braço de las faxas, quando leuanta la mano
|
| con muestras de querer vengarse de quien,
| 25 |
| a su parecer, le ofende; y casi la primera pala-
|
| bra articulada que habla, es llamar puta a su
|
| ama o a su madre.
|
| Cip. Assi es verdad, y yo confiesso mi yerro,
|
| y quiero que me le perdones, pues te he per-
| 30 |
| donado tantos; echemos pelillos a la mar, como
|
| dizen los muchachos, y no murmuremos de
|
|
| aqui adelante, y sigue tu cuento, que le dexas-
|
| te en la autoridad con que los hijos del mer-
|
| cader tu amo yuan al estudio de la Compañia
|
| de Iesvs.
|
| Berg. A el me encomiendo en todo aconte-
| 5 |
| cimiento, y aunque el dexar de murmurar lo
|
| tengo por dificultoso, pienso vsar de vn reme-
|
| dio que ohi dezir que vsaua vn gran jurador,
|
| el qual, arrepentido de su mala costumbre,
|
| cada vez que despues de su arrepentimiento
| 10 |
| juraua, se daua vn pellizco en el braço, o be-
|
| saua la tierra, en pena de su culpa; pero con
|
| todo esto, juraua. Assi yo, cada vez que fuere
|
| contra el precepto que me has dado de que no
|
| murmure, y contra la intencion que tengo de
| 15 |
| no murmurar, me mordere el pico de la lengua,
|
| de modo que me duela y me acuerde de mi
|
| culpa, para no boluer a ella.
|
| Cip. Tal es esse remedio, que, si vsas del, es-
|
| pero que te has de morder tantas vezes, que has
| 20 |
| de quedar sin lengua, y assi quedarás impossi-
|
| bilitado de murmurar.
|
| Berg. A lo menos yo hare de mi parte mis
|
| diligencias, y supla las faltas el cielo. Y assi
|
| digo, que los hijos de mi amo se dexaron vn
| 25 |
| dia vn cartapacio en el patio, donde yo a la
|
| sazon estaua; y como estaua enseñado a lle-
|
| uar la esportilla del gifero mi amo, assi
|
| del vademecum y fuyme tras ellos, con inten-
|
| cion de no soltalle hasta el estudio; sucediome
| 30 |
| todo como lo desseaua, que mis amos que me
|
| vieron venir con el vademecum en la boca,
|
| assido sotilmente de las cintas, mandaron a
|
| vn page me le quitasse, mas yo no lo con-
|
| senti, ni le solte hasta que entré en el aula con
| 5 |
| el, cosa que causó risa a todos los estudian-
|
| tes. Llegueme al mayor de mis amos, y, a mi
|
| parecer, con mucha criança, se le puse en las
|
| manos, y quedeme sentado en cuclillas a la
|
| puerta del aula, mirando de hito en hito al
| 10 |
| maestro que en la cathedra leia.
|
| No se que tiene la virtud, que con alcançar-
|
| seme a mi tan poco o nada della, luego reci-
|
| bi gusto de ver el amor, el termino, la solici-
|
| tud y la industria con que aquellos benditos
| 15 |
| padres y maestros enseñauan a aquellos niños,
|
| endereçando las tiernas varas de su juuentud,
|
| porque no torciessen ni tomassen mal siniestro
|
| en el camino de la virtud, que juntamente con
|
| las letras les mostrauan. Consideraua como los
| 20 |
| reñian con suauidad, los castigauan con mise-
|
| ricordia, los animauan con exemplos, los inci-
|
| tauan con premios y los sobrelleuauan con
|
| cordura; y, finalmente, como les pintauan la
|
| fealdad y horror de los vicios, y les dibuxauan
| 25 |
| la hermosura de las virtudes, para que, abo-
|
| rrecidos ellos y amadas ellas, consiguiessen el
|
| fin para que fueron criados.
|
| Cip. Muy bien dizes, Bergança, porque yo
|
|
| he oydo dezir dessa bendita gente, que para
|
| republicos del mundo no los ay tan prudentes
|
| en todo el, y para guiadores y adalides del
|
| camino del cielo, pocos les llegan. Son espejos
|
| donde se mira la honestidad, la catholica
| 5 |
| dotrina, la singular prudencia y, finalmente, la
|
| humildad profunda, basa sobre quien se leuan-
|
| ta todo el edificio de la bienauenturança.
|
| Berg. Todo es assi como lo dizes, y siguiendo
|
| mi historia, digo que mis amos gustaron de
| 10 |
| que les lleuasse siempre el vademecum, lo que
|
| hize de muy buena voluntad, con lo qual tenia
|
| vna vida de rey, y aun mejor, porque era
|
| descansada, a causa que los estudiantes dieron
|
| en burlarse conmigo, y domestiqueme con
| 15 |
| ellos de tal manera, que me metian la mano
|
| en la boca, y los mas chiquillos subian sobre
|
| mi. Arrojauan los bonetes o sombreros, y yo
|
| se los boluia a la mano limpiamente, y con
|
| muestras de grande regozijo. Dieron en darme
| 20 |
| de comer quanto ellos podian, y gustauan
|
| de ver que, quando me dauan nuezes, o aue-
|
| llanas, las partia como mona, dexando las cas-
|
| caras y comiendo lo tierno. Tal huuo que, por
|
| hazer prueua de mi habilidad, me truxo en vn
| 25 |
| pañuelo gran cantidad de ensalada, la qual
|
| comi como si fuera persona. Era tiempo de in-
|
| uierno, quando campean en Seuilla los molle-
|
| tes y mantequillas, de quien era tan bien
|
|
| seruido, que mas de dos Antonios se em-
|
| peñaron o vendieron, para que yo almorçasse.
|
| Finalmente, yo passaua vna vida de estu-
|
| diante sin hambre y sin sarna, que es lo mas
|
| que se puede encarecer para dezir que era bue-
| 5 |
| na; porque si la sarna y la hambre no fuessen
|
| tan vnas con los estudiantes, en las vidas no
|
| auria otra de mas gusto y passatiempo, porque
|
| corren parejas en ella la virtud y el gusto, y se
|
| passa la mocedad aprendiendo y holgandose.
| 10 |
| Desta gloria y desta quietud me vino a quitar
|
| vna señora, que, a mi parecer, llaman por ahi
|
| razon de estado, que, quando con ella se cum-
|
| ple, se ha de descumplir con otras razones mu-
|
| chas. Es el caso, que [a] aquellos señores maes-
| 15 |
| tros les parecio que, la media hora que ay de
|
| licion a licion, la ocupauan los estudiantes,
|
| no en repassar las liciones, sino en holgarse
|
| conmigo, y assi ordenaron a mis amos que no
|
| me lleuassen mas al estudio; obedecieron, bol-
| 20 |
| uieronme a casa y a la antigua guarda de la
|
| puerta, y sin acordarse señor el viejo de la mer-
|
| ced que me auia hecho, de que de dia y de
|
| noche anduuiesse suelto, bolui a entregar el
|
| cuello a la cadena, y el cuerpo a vna esterilla
| 25 |
| que detras de la puerta me pusieron.
|
| ¡Ay, amigo Cipion, si supiesses quan dura
|
| cosa es de sufrir el passar de vn estado felize
|
| a vn desdichado! Mira: quando las miserias y
|
| desdichas tienen larga la corriente, y son con-
| 30 |
| tinuas, o se acaban presto con la muerte, o la
|
| continuacion dellas haze vn habito y costumbre
|
|
| en padezellas, que suele, en su mayor rigor,
|
| seruir de aliuio; mas quando de la suerte des-
|
| dichada y calamitosa, sin pensarlo y de impro-
|
| uiso se sale a gozar de otra suerte prospera,
|
| venturosa y alegre, y de alli a poco se buelue
| 5 |
| a padecer la suerte primera y a los primeros
|
| trabajos y desdichas, es vn dolor tan riguroso,
|
| que, si no acaba la vida, es por atormentarla
|
| mas viuiendo.
|
| Digo, en fin, que bolui a mi racion perruna,
| 10 |
| y a los huesos que vna negra de casa me
|
| arrojaua; y aun estos me dezmauan dos gatos
|
| romanos, que, como sueltos y ligeros, erales
|
| facil quitarme lo que no caia debaxo del distrito
|
| que alcançaua mi cadena. Cipion hermano, assi
| 15 |
| el cielo te conceda el bien que desseas, que,
|
| sin que te enfades, me dexes aora filosofar vn
|
| poco, porque si dexasse de dezir las cosas que
|
| en este instante me han venido a la memoria,
|
| de aquellas que entonces me ocurrieron, me
| 20 |
| parece que no seria mi historia cabal, ni de
|
| fruto alguno.
|
| Cip. Aduierte, Bergança, no sea tentacion
|
| del demonio essa gana de filosofar que dizes
|
| te ha venido; porque no tiene la murmuracion
| 25 |
| mejor velo para paliar y encubrir su maldad di-
|
| soluta, que darse a entender el murmurador
|
| que todo quanto dize son sentencias de filoso-
|
| fos, y que el dezir mal es reprehension, y el
|
|
| descubrir los defetos agenos buen zelo. Y no
|
| ay vida de ningun murmurante, que si la con-
|
| sideras y escudriñas, no la halles llena de vi-
|
| cios y de insolencias, y debaxo de saber esto,
|
| filosofea aora quanto quisieres.
| 5 |
| Berg. Seguro puedes estar, Cipion, de que
|
| mas murmure, porque assi lo tengo prosupues-
|
| to. Es pues el caso, que como me estaua todo el
|
| dia ocioso, y la ociosidad sea madre de los pen-
|
| samientos, di en repassar por la memoria algu-
| 10 |
| nos latines que me quedaron en ella, de muchos
|
| que ohi quando fuy con mis amos al estudio,
|
| con que a mi parecer me hallé algo mas mejo-
|
| rado de entendimiento, y determiné, como si
|
| hablar supiera, aprouecharme dellos en las oca-
| 15 |
| siones que se me ofreciessen; pero en manera
|
| diferente de la que se suelen aprouechar algu-
|
| nos ignorantes. Ay algunos romancistas que
|
| en las conuersaciones disparan de quando en
|
| quando con algun latin breue y compendioso,
| 20 |
| dando a entender a los que no lo entienden
|
| que son grandes latinos, y apenas saben de-
|
| clinar vn nombre, ni conjugar vn verbo.
|
| Cip. Por menor daño tengo esse, que el que
|
| hazen los que verdaderamente saben latin, de
| 25 |
| los quales ay algunos tan imprudentes, que
|
| hablando con vn çapatero, o con vn sastre,
|
| arrojan latines como agua.
|
| Berg. Desso podremos inferir que tanto
|
| peca el que dize latines delante de quien los
| 30 |
| ignora, como el que los dize ignorandolos.
|
|
| Cip. Pues otra cosa puedes aduertir, y es que
|
| ay algunos que no les escusa el ser latinos de
|
| ser asnos.
|
| Berg. Pues, ¿quien lo duda? La razon esta
|
| clara, pues quando en tiempo de los roma-
| 5 |
| nos hablauan todos latin, como lengua ma-
|
| terna suya, algun majadero auria entre ellos,
|
| a quien no escusaria el hablar latin dexar de
|
| ser necio.
|
| Cip. Para saber callar en romance y hablar
| 10 |
| en latin, discrecion es menester, hermano Ber-
|
| gança.
|
| Berg. Assi es, porque tambien se puede
|
| dezir vna necedad en latin, como en romance, y
|
| yo he visto letrados tontos, y gramaticos pesa-
| 15 |
| dos, y romancistas vareteados con sus listas de
|
| latin, que con mucha facilidad pueden enfadar
|
| al mundo, no vna, sino muchas vezes.
|
| Cip. Dexemos esto, y comiença a dezir tus
|
| filosofias.
| 20 |
| Berg. Ya las he dicho: estas son que acabo
|
| de dezir.
|
| Cip. ¿Quales?
|
| Berg. Estas de los latines y romances, que
|
| yo comence y tu acabaste.
| 25 |
| Cip. ¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Assi
|
| va ello! ¡Canoniça, canoniça, Bergança, a la
|
| maldita plaga de la murmuracion, y dale el
|
| nombre que quisieres, que ella dara a nosotros
|
| el de cinicos, que quiere dezir perros murmu-
| 30 |
| radores!; y por tu vida que calles ya, y sigas tu
|
| historia.
|
| Berg. ¿Como la tengo de seguir, si callo?
|
| Cip. Quiero dezir que la sigas de golpe, sin
|
| que la hagas que parezca pulpo, segun la vas
| 5 |
| añadiendo colas.
|
| Berg. Habla con propiedad, que no se lla-
|
| man colas las del pulpo.
|
| Cip. Esse es el error que tuuo el que dixo
|
| que no era torpedad ni vicio nombrar las cosas
| 10 |
| por sus propios nombres, como si no fuesse me-
|
| jor, ya que sea forçoso nombrarlas, dezirlas por
|
| circunloquios y rodeos, que templen la asquero-
|
| sidad que causa el oyrlas por sus mismos nom-
|
| bres. Las honestas palabras dan indicio de la
| 15 |
| honestidad del que las pronuncia o las escriue.
|
| Berg. Quiero creerte, y digo que no conten-
|
| ta mi fortuna de auerme quitado de mis estu-
|
| dios, y de la vida que en ellos passaua, tan re-
|
| gozijada y compuesta, y auerme puesto atray-
| 20 |
| llado tras de vna puerta, y de auer trocado la
|
| liberalidad de los estudiantes en la mezquini-
|
| dad de la negra, ordenó de sobresaltarme en
|
| lo que ya por quietud y descanso tenia. Mira,
|
| Cipion, ten por cierto y aueriguado, como yo
| 25 |
| lo tengo, que al desdichado las desdichas le
|
| buscan y le hallan, aunque se esconda en los
|
| vltimos rincones de la tierra; digolo, porque la
|
| negra de casa estaua enamorada de vn negro,
|
| assimismo esclauo de casa, el qual negro dor-
| 30 |
| mia en el çaguan, que es entre la puerta de la
|
| calle y la de en medio, detras de la qual yo es-
|
|
| taua, y no se podian juntar sino de noche, y
|
| para esto auian hurtado o contrahecho las lla-
|
| ues, y assi las mas de las noches baxaua la ne-
|
| gra, y tapandome la boca con algun pedaço de
|
| carne o queso, abria al negro, con quien se
| 5 |
| daua buen tiempo, facilitandolo mi silencio, y
|
| a costa de muchas cosas que la negra hurtaua.
|
| Algunos dias me estragaron la conciencia las
|
| dadiuas de la negra, pareciendome que sin
|
| ellas se me apretarian las hijadas, y daria de
| 10 |
| mastin en galgo. Pero, en efeto, lleuado de mi
|
| buen natural, quise responder a lo que a mi
|
| amo deuia, pues tiraua sus gages y comia su
|
| pan, como lo deuen hazer, no solo los perros
|
| honrados, a quien se les da renombre de agra-
| 15 |
| decidos, sino todos aquellos que siruen.
|
| Cip. Esto si, Bergança, quiero que passe por
|
| filosofia, porque son razones que consisten en
|
| buena verdad y en buen entendimiento, y ade-
|
| lante, y no hagas soga, por no dezir cola, de tu
| 20 |
| historia.
|
| Berg. Primero te quiero rogar me digas, si
|
| es que lo sabes, que quiere dezir filosofia, que
|
| aunque yo la nombro, no se lo que es; solo me
|
| doy a entender que es cosa buena.
| 25 |
| Cip. Con breuedad te la diré. Este nombre
|
| se compone de dos nombres griegos, que son,
|
| filos y sofia: filos quiere dezir amor, y sofia
|
| la ciencia: assi que filosofia significa amor de la
|
| ciencia, y filosofo, amador de la ciencia.
| 30 |
| Berg. Mucho sabes, Cipion; ¿quien diablos
|
| te enseñó a ti nombres griegos?
|
|
| Cip. Verdaderamente, Bergança, que eres
|
| simple, pues desto hazes caso, porque estas
|
| son cosas que las saben los niños de la escue-
|
| la, y tambien ay quien presuma saber la len-
|
| gua griega, sin saberla, como la latina, igno-
| 5 |
| randola.
|
| Berg. Esso es lo que yo digo, y quisiera que
|
| a estos tales los pusieran en vna prensa, y a
|
| fuerça de bueltas les sacaran el jugo de lo
|
| que saben, porque no anduuiessen engañando
| 10 |
| el mundo, con el oropel de sus greguescos ro-
|
| tos y sus latines falsos, como hazen los portu-
|
| guesses con los negros de Guinea.
|
| Cip. Aora si, Bergança, que te puedes
|
| morder la lengua, y tarazarmela yo, porque
| 15 |
| todo quanto dezimos es murmurar.
|
| Berg. Si que no estoy obligado a hazer lo
|
| que he oydo dezir que hizo vno llamado Co-
|
| rondas Tyrio, el qual puso ley que ninguno
|
| entrasse en el ayuntamiento de su ciudad con
| 20 |
| armas, so pena de la vida. Descuydose desto,
|
| y otro dia entró en el Cabildo ceñida la espada;
|
| aduirtieronselo, y acordandose de la pena por
|
| el puesta, al momento desembaynó su espada,
|
| y se passó con ella el pecho, y fue el primero
| 25 |
| que puso y quebrantó la ley, y pagó la pena. Lo
|
| que yo dixe no fue poner ley, sino prometer
|
| que me morderia la lengua quando murmuras-
|
| se; pero aora no van las cosas por el tenor y
|
| rigor de las antiguas; oy se haze vna ley, y ma-
| 30 |
| ñana se rompe, y quiza conuiene que assi sea.
|
| Aora promete vno de enmendarse de sus vi-
|
| cios, y de alli a vn momento cae en otros ma-
|
| yores. Vna cosa es alabar la disciplina, y otra
|
| el darse con ella, y, en efeto, del dicho al hecho
| 5 |
| ay gran trecho. ¡Muerdase el diablo, que yo no
|
| quiero morderme, ni hazer finezas detras de
|
| vna estera, donde de nadie soy visto que pueda
|
| alabar mi honrosa determinacion!
|
| Cip. Segun esso, Bergança, si tu fueras per-
| 10 |
| sona, fueras hypocrita, y todas las obras que
|
| hizieras, fueran aparentes, fingidas, y falsas, cu-
|
| biertas con la capa de la virtud, solo porque te
|
| alabaran, como todos los hypocritas hazen.
|
| Berg. No se lo que entonces hiziera; esto se
| 15 |
| que quiero hazer aora, que es no morderme,
|
| quedandome tantas cosas por dezir, que no se
|
| como ni quando podre acabarlas, y mas estan-
|
| do temeroso que al salir del sol nos hemos de
|
| quedar a escuras, faltandonos la habla.
| 20 |
| Cip. Mejor lo hara el cielo; sigue tu historia,
|
| y no te desuies del camino carretero con im-
|
| pertinentes digresiones, y assi, por larga que
|
| sea, la acabarás presto.
|
| Berg. Digo, pues, que auiendo visto la inso-
| 25 |
| lencia, ladronicio y deshonestidad de los ne-
|
| gros, determiné como buen criado estoruarlo,
|
| por los mejores medios que pudiesse, y pude
|
| tan bien, que sali con mi intento. Baxaua la
|
| negra, como has oydo, a refocilarse con el ne-
| 30 |
| gro, fiada en que me enmudecian los pedaços
|
|
| de carne, pan, o queso, que me arrojaua...
|
| ¡Mucho pueden las dadiuas, Cipion!
|
| Cip. Mucho; no te diuiertas, passa adelante.
|
| Berg. Acuerdome, que quando estudiaua,
|
| ohi dezir al precetor vn refran latino, que ellos
| 5 |
| llaman adagio, que dezia: Habet bobem in
|
| lingua.
|
| Cip. ¡O que en hora mala ayays encaxado
|
| vuestro latin!; ¿tan presto se te ha oluidado lo
|
| que poco ha diximos contra los que entremeten
| 10 |
| latines en las conuersaciones de romance?
|
| Berg. Este latin viene aqui de molde, que
|
| has de saber, que los athenienses vsauan, en-
|
| tre otras, de vna moneda sellada con la figura
|
| de vn buey; y quando algun juez dexaua de
| 15 |
| dezir, o hazer, lo que era razon y justicia, por
|
| estar cohechado, dezian: "Este tiene el buey en
|
| la lengua."
|
| Cip. La aplicacion falta.
|
| Berg. ¿No esta bien clara, si las dadiuas de
| 20 |
| la negra me tuuieron muchos dias mudo, que
|
| ni queria, ni osaua ladrarla, quando baxaua a
|
| verse con su negro enamorado?; por lo que
|
| bueluo a dezir que pueden mucho las dadiuas.
|
| Cip. Ya te he respondido que pueden mu-
| 25 |
| cho, y si no fuera por no hazer aora vna larga
|
| digression, con mil exemplos prouara lo mu-
|
| cho que las dadiuas pueden, mas quizá lo dire,
|
| si el cielo me concede tiempo, lugar, y habla
|
| para contarte mi vida.
| 30 |
| Berg. Dios te de lo que desseas, y escucha.
|
| Finalmente, mi buena intencion rompio por las
|
|
| malas dadiuas de la negra, a la qual, baxan-
|
| do vna noche muy escura a su acostumbrado
|
| passatiempo, arremeti sin ladrar, porque no se
|
| alborotassen los de casa, y en vn instante le
|
| hize pedaços toda la camisa, y le arranqué vn
| 5 |
| pedaço de muslo, burla que fue bastante a te-
|
| nerla de veras mas de ocho dias en la cama,
|
| fingiendo para con sus amos no se que enfer-
|
| medad. Sanó, boluio otra noche, y yo bolui a
|
| la pelea con mi perra, y, sin morderla, la arañé
| 10 |
| todo el cuerpo, como si la huuiera cardado
|
| como manta. Nuestras batallas eran a la sorda,
|
| de las quales salia siempre vencedor, y la negra
|
| malparada, y peor contenta. Pero sus enojos
|
| se parecian bien en mi pelo y en mi salud,
| 15 |
| alçoseme con la racion y los huessos, y los
|
| mios poco a poco yuan señalando los nudos
|
| del espinazo.
|
| Con todo esto, aunque me quitaron el comer,
|
| no me pudieron quitar el ladrar. Pero la negra,
| 20 |
| por acabarme de vna vez, me truxo vna espon-
|
| ja frita con manteca; conoci la maldad, vi que
|
| era peor que comer çarazas, porque a quien la
|
| come se le hincha el estomago, y no sale del sin
|
| lleuarse tras si la vida. Y pareciendome ser im-
| 25 |
| possible guardarme de las assechanças de tan
|
| indignados enemigos, acorde de poner tierra
|
| en medio, quitandomeles delante de los ojos.
|
| Halleme vn dia suelto, y sin dezir a Dios a nin-
|
| guno de casa, me puse en la calle, y a menos
| 30 |
| de cien pasos me deparó la suerte al algua-
|
| zil que dixe al principio de mi historia, que era
|
| grande amigo de mi amo Nicolas el romo, el
|
| qual, apenas me huuo visto, quando me cono-
|
| cio, y me llamó por mi nombre; tambien le co-
| 5 |
| noci yo, y al llamarme me llegué a el con mis
|
| acostumbradas ceremonias y caricias; assio-
|
| me del cuello, y dixo a dos corchetes suyos:
|
| "Este es famoso perro de ayuda, que fue de
|
| vn grande amigo mio; lleuemosle a casa." Hol-
| 10 |
| garonse los corchetes, y dixeron que si era de
|
| ayuda, a todos seria de prouecho. Quisieron
|
| assirme para lleuarme, y mi amo dixo que
|
| no era menester assirme, que yo me yria,
|
| porque le conocia. Haseme oluidado dezirte que
| 15 |
| las carlancas con puntas de azero que saqué
|
| quando me desgarré y ausenté del ganado, me
|
| las quito vn gitano en vna venta, y ya en Seui-
|
| lla andaua sin ellas; pero el alguazil me puso
|
| vn collar tachonado todo de laton morisco. Con-
| 20 |
| sidera, Cipion, aora esta rueda variable de
|
| la fortuna mia: ayer me vi estudiante, y oy me
|
| vees corchete.
|
| Cip. Assi va el mundo, y no ay para que te
|
| pongas aora a esagerar los bayuenes de for-
| 25 |
| tuna, como si huuiera mucha diferencia de ser
|
| moço de vn gifero, a serlo de vn corchete. No
|
|
| puedo sufrir, ni lleuar en paciencia, oyr las que-
|
| xas que dan de la fortuna algunos hombres,
|
| que la mayor que tuuieron fue tener premissas
|
| y esperanças de llegar a ser escuderos; ¡con
|
| que maldiciones la maldizen, con quantos im-
| 5 |
| properios la deshonran, y no por mas de que
|
| porque piense el que los oye, que de alta, pros-
|
| pera, y buena ventura han venido a la desdi-
|
| chada y baxa en que los miran!
|
| Berg. Tienes razon, y has de saber que este
| 10 |
| alguazil tenia amistad con vn escriuano, con
|
| quien se acompañaua; estauan los dos aman-
|
| cebados con dos mugerzillas, no de poco mas
|
| a menos, sino de menos en todo; verdad es
|
| que tenian algo de buenas caras; pero mucho
| 15 |
| de desenfado y de taymeria putesca. Estas les
|
| seruian de red y de ançuelo para pescar en
|
| seco, en esta forma: vestianse de suerte que por
|
| la pinta descubrian la figura, y a tiro de arca-
|
| buz mostrauan ser damas de la vida libre; an-
| 20 |
| dauan siempre a caça de estrangeros, y quan-
|
| do llegaua la vendexa a Cadiz y a Seuilla,
|
| llegaua la huella de su ganancia, no quedando
|
| breton con quien no embistiessen; y en ca-
|
| yendo el grasiento con alguna destas limpias,
| 25 |
| auisauan al alguazil y al escriuano, adonde y
|
| a que posada yuan; y en estando juntos, les
|
| dauan assalto, y los prendian por amanceba-
|
| dos; pero nunca los lleuauan a la carcel, a causa
|
| que los estrangeros siempre redimian la ve-
| 30 |
| xacion con dineros.
|
|
| Sucedio, pues, que la Colindres, que assi
|
| se llamaua la amiga del alguazil, pescó vn bre-
|
| ton, vnto y visunto; concerto con el cena y
|
| noche en su posada; dio el cañuto a su amigo,
|
| y apenas se auian desnudado, quando el algua-
| 5 |
| zil, el escriuano, dos cochetes, y yo, dimos con
|
| ellos. Alborotaronse los amantes, esageró el
|
| alguazil el delito, [y] mandolos vestir a toda
|
| priessa, para lleuarlos a la carcel. Afligiose el
|
| breton, terció, mouido de caridad, el escriuano,
| 10 |
| y, a puros ruegos, reduxo la pena a solos cien
|
| reales. Pidio el breton vnos follados de gamuza
|
| que auia puesto en vna silla a los pies de la
|
| cama, donde tenia dineros para pagar su liber-
|
| tad, y no parecieron los follados, ni podian pa-
| 15 |
| recer, porque assi como yo entré en el aposento,
|
| llegó a mis narizes vn olor de tozino, que me
|
| consolo todo; descubrile con el olfato, y halle-
|
| le en vna faldriquera de los follados; digo que
|
| hallé en ella vn pedaço de jamon famoso,
| 20 |
| y por gozarle y poderle sacar sin rumor, saqué
|
| los follados a la calle, y alli me entregué en el
|
| jamon a toda mi voluntad, y quando bolui
|
| al aposento, hallé que el breton daua vozes,
|
| diziendo en lenguage adultero y bastardo, aun-
| 25 |
| que se entendia, que le boluiessen sus calças,
|
| que en ellas tenia "cinquenta escuti doro
|
|
| in oro"; imaginó el escriuano, o que la Colin-
|
| dres, o los corchetes, se los auian robado; el
|
| alguazil penso lo mismo, llamolos a parte, no
|
| confesso ninguno, y dieronse al diablo todos.
|
| Viendo yo lo que passaua, bolui a la calle,
| 5 |
| donde auia dexado los follados, para boluer-
|
| los, pues a mi no me aprouechaua nada el di-
|
| nero; no los hallé, porque ya algun venturoso
|
| que passó se los auia lleuado. Como el alguazil
|
| vio que el breton no tenia dinero para el co-
| 10 |
| hecho, se desesperaua, y penso sacar de la
|
| huespeda de casa lo que el breton no tenia;
|
| llamola, y vino medio desnuda, y como oyo
|
| las vozes y quexas del breton, y a la Colindres
|
| desnuda y llorando, al alguazil en colera, y al
| 15 |
| escriuano enojado, y a los corchetes despaui-
|
| lando lo que hallauan en el aposento, no le
|
| plugo mucho. Mandó el alguazil que se cu-
|
| briesse y se viniesse con el a la carcel, por-
|
| que consentia en su casa hombres y mugeres
| 20 |
| de mal viuir.
|
| ¡Aqui fue ello; aqui si que fue quando se au-
|
| mentaron las vozes y crecio la confusion! Por-
|
| que dixo la huespeda: "Señor alguazil y señor
|
| escriuano, no conmigo tretas, que entreuo toda
| 25 |
| costura; no conmigo dixes, ni poleos; callen
|
| la boca, y vayanse con Dios; si no, por mi san-
|
| tiguada, que arroje el bodegon por la ventana,
|
| y que saque a plaça toda la chirinola des-
|
| ta historia, que bien conozco a la señora Colin-
| 30 |
| dres, y se que ha muchos meses que es su co-
|
|
| bertor el señor alguazil, y no hagan que me
|
| aclare mas, sino bueluase el dinero a este se-
|
| ñor, y quedemos todos por buenos; porque yo
|
| soy muger honrada, y tengo vn marido con su
|
| carta de executoria, y con a perpenan rei de
| 5 |
| memoria, con sus colgaderos de plomo,
|
| ¡Dios sea loado!, y hago este oficio muy limpia-
|
| mente y sin daño de barras. El aranzel tengo
|
| clauado donde todo el mundo le vea, y no
|
| conmigo cuentos, que por Dios que se despol-
| 10 |
| uorearme. ¡Bonita soy yo para que por mi or-
|
| den entren mugeres con los huespedes! Ellos
|
| tienen las llaues de sus aposentos, y yo no soy
|
| quinze, que tengo de ver tras siete paredes."
|
| Pasmados quedaron mis amos de auer oydo
| 15 |
| la arenga de la huespeda, y de ver como les
|
| leia la historia de sus vidas; pero como vieron
|
| que no tenian de quien sacar dinero, si della
|
| no, porfiauan en lleuarla a la carcel. Quexa-
|
| uase ella al cielo de la sinrazon y justicia que
| 20 |
| la hazian, estando su marido ausente, y
|
| siendo tan principal hidalgo. El breton bramaua
|
| por sus cinquenta escuti. Los corchetes por-
|
| fiauan que ellos no auian visto los follados, ni
|
| Dios permitiesse lo tal. El escriuano, por lo
| 25 |
| callado, insistia al alguazil que mirasse los ves-
|
| tidos de la Colindres, que le daua sospecha
|
| que ella deuia de tener los cinquenta es-
|
|
| cuti, por tener de costumbre visitar los escon-
|
| drijos y faldriqueras de aquellos que con ella
|
| se emboluian. Ella dezia que el breton estaua
|
| borracho, y que deuia de mentir en lo del di-
|
| nero. En efecto, todo era confusion, gritos y
| 5 |
| juramentos, sin lleuar modo de apaziguarse,
|
| ni se apaziguaran, si al instante no entrara
|
| en el aposento el teniente de Assistente, que,
|
| viniendo a visitar aquella posada, las vozes
|
| le lleuaron adonde era la grita. Preguntó la
| 10 |
| causa de aquellas vozes, la huespeda se la dio
|
| muy por menudo. Dixo quien era la ninfa
|
| Colindres, que ya estaua vestida; publicó la
|
| publica amistad suya y del alguazil; echó en
|
| la calle sus tretas y modo de robar; disculpose
| 15 |
| a si misma de que con su consentimiento ja-
|
| mas auia entrado en su casa muger de mala
|
| sospecha; canonizose por santa, y a su marido
|
| por vn bendito, y dio vozes a vna moça, que
|
| fuesse corriendo y truxesse de vn cofre la carta
| 20 |
| executoria de su marido, para que la viesse el
|
| señor teniente, diziendole que por ella echa-
|
| ria de ver que muger de tan honrado marido
|
| no podia hazer cosa mala; y que si tenia aquel
|
| oficio de casa de camas, era a no poder mas,
| 25 |
| que Dios sabia lo que le pesaua, y si qui-
|
| siera ella tener alguna renta y pan quotidiano
|
| para passar la vida, que tener aquel exercicio.
|
| El teniente, enfadado de su mucho hablar y
|
|
| presumir de executoria, le dixo: "Hermana ca-
|
| mera, yo quiero creer que vuestro marido tiene
|
| carta de hidalguia, con que vos me confesseys
|
| que es hidalgo mesonero." "Y con mucha hon-
|
| ra", respondio la huespeda, "y, ¿que linage ay
| 5 |
| en el mundo, por bueno que sea, que no tenga
|
| algun dime y direte?" "Lo que yo os digo,
|
| hermana, es que os cubrays, que aueys de ve-
|
| nir a la carcel", la qual nueua dio con ella en
|
| el suelo; arañose el rostro, alçó el grito, pero
| 10 |
| con todo esso el teniente, demasiadamente se-
|
| uero, los lleuó a todos a la carcel, conuiene a
|
| saber: al breton, a la Colindres y a la huespeda.
|
| Despues supe que el breton perdio sus cinquen-
|
| ta escuti, y mas diez en que le conde-
| 15 |
| naron en las costas. La huespeda pagó otro
|
| tanto, y la Colindres salio libre por la puerta
|
| afuera. Y, el mismo dia que la soltaron,
|
| pescó a vn marinero, que pagó por el breton,
|
| con el mismo embuste del soplo; por que veas,
| 20 |
| Cipion, quantos y quan grandes inconuenien-
|
| tes nacieron de mi golosina.
|
| Cip. Mejor dixeras de la vellaqueria de tu
|
| amo.
|
| Berg. Pues escucha, que aun mas adelante
| 25 |
| tirauan la barra, puesto que me pesa de dezir
|
| mal de alguaziles y de escriuanos.
|
| Cip. Si, que dezir mal de vno, no es dezirlo
|
|
| de todos; si que muchos y muy muchos escri-
|
| uanos ay buenos, fieles y legales, y amigos
|
| de hazer plazer, sin daño de tercero; si que no
|
| todos entretienen los pleytos, ni auisan a las
|
| partes; ni todos lleuan mas de sus derechos;
| 5 |
| ni todos van buscando e inquiriendo las vidas
|
| agenas, para ponerlas en tela de juyzio; ni to-
|
| dos se aunan con el juez para hazeme la barba,
|
| y hazerte he el copete; ni todos los alguaziles
|
| se conciertan con los vagamundos y fulleros;
| 10 |
| ni tienen todos las amigas de tu amo para
|
| sus embustes. Muchos y muy muchos ay hidal-
|
| gos por naturaleza, y de hidalgas condiciones;
|
| muchos no son arrojados, insolentes, ni mal
|
| criados, ni rateros, como los que andan por los
| 15 |
| mesones midiendo las espadas a los estrange-
|
| ros, y hallandolas vn pelo mas de la marca,
|
| destruyen a sus dueños. Si que no todos como
|
| prenden sueltan, y son juezes, y abogados,
|
| quando quieren.
| 20 |
| Berg. Mas alto picaua mi amo; otro camino
|
| era el suyo: presumia de valiente y de hazer
|
| prisiones famosas; sustentaua la valentia, sin
|
| peligro de su persona, pero a costa de su bolsa.
|
| Vn dia acometio en la puerta de Xerez el solo
| 25 |
| a seys famosos rufianes, sin que yo le pudiesse
|
| ayudar en nada, porque lleuaua con vn freno
|
| de cordel impedida la boca--que assi me traia
|
| de dia, y de noche me le quitaua--; quedé
|
| marauillado de ver su atreuimiento, su brio y
| 30 |
| su denuedo. Assi se entraua y salia por las seys
|
|
| espadas de los rufos, como si fueran varas de
|
| mimbre; era cosa marauillosa ver la ligereza
|
| con que acometia, las estocadas que tiraua, los
|
| reparos, la cuenta, el ojo alerta, porque no le
|
| tomassen las espaldas. Finalmente, el quedó,
| 5 |
| en mi opinion y en la de todos quantos la
|
| pendencia miraron y supieron, por vn nueuo
|
| Rodamonte. Auiendo lleuado a sus enemigos
|
| desde la puerta de Xerez hasta los marmo-
|
| les del colegio de Mase Rodrigo, que ay mas
| 10 |
| de cien pasos, dexolos encerrados, y boluio
|
| a coger los trofeos de la batalla, que fueron
|
| tres vaynas, y luego se las fue a mostrar al
|
| Assistente, que, si mal no me acuerdo, lo era
|
| entonces el Licenciado Sarmiento de Vallada-
| 15 |
| res, famoso por la destruycion de la Sauze-
|
| da. Mirauan a mi amo por las calles do
|
| passaua, señalandole con el dedo, como si di-
|
| xeran: "Aquel es el valiente que se atreuio a
|
| reñir solo con la flor de los brauos de la Anda-
| 20 |
| luzia." En dar bueltas a la ciudad, para dexar-
|
| se ver, se passó lo que quedaua del dia: y la
|
| noche nos halló en Triana, en vna calle junto al
|
| Molino de la poluora; y auiendo mi amo auizo-
|
| rado, como en la jacara se dize, si alguien le
| 25 |
| veia, se entró en vna casa, y yo tras el, y
|
| hallamos en vn patio a todos los jayanes de
|
| la pendencia, sin capas, ni espadas, y todos
|
| desabrochados; y vno, que deuia de ser el
|
| huesped, tenia vn gran jarro de vino en la vna
| 30 |
| mano, y en la otra vna copa grande de taber-
|
|
| na, la qual, colmandola de vino generoso y
|
| espumante, brindaua a toda la compañia.
|
| Apenas huuieron visto a mi amo, quando
|
| todos se fueron a el con los braços abiertos, y
|
| todos le brindaron y el hizo la razon a todos, y
| 5 |
| aun la hiziera a otros tantos, si le fuera algo
|
| en ello, por ser de condicion afable, y amigo
|
| de no enfadar a nadie por pocas cosas. Que-
|
| rerte yo contar aora lo que alli se trató, la cena
|
| que cenaron, las peleas que se contaron, los
| 10 |
| hurtos que se refirieron, las damas que de su
|
| trato se calificaron, y las que se reprouaron, las
|
| alabanças que los vnos a los otros se dieron,
|
| los brauos ausentes que se nombraron, la des-
|
| treza que alli se puso en su punto, leuantan-
| 15 |
| dose en mitad de la cena a poner en prati-
|
| ca las tretas que se les ofrecian, esgrimiendo
|
| con las manos, los vocablos tan esquisitos
|
| de que vsauan, y, finalmente, el talle de la
|
| persona del huesped, a quien todos respetauan
| 20 |
| como a señor y padre, seria meterme en vn
|
| laberinto donde no me fuesse possible salir
|
| quando quisiesse.
|
| Finalmente, vine a entender con toda certeza
|
| que el dueño de la casa, a quien llamauan Mo-
| 25 |
| nipodio, era encubridor de ladrones y pala de
|
| rufianes, y que la gran pendencia de mi amo
|
| auia sido primero concertada con ellos, con
|
| las circunstancias del retirarse y de dexar las
|
|
| vaynas, las quales pagó mi amo alli luego de
|
| contado, con todo quanto Monipodio dixo que
|
| auia costado la cena, que se concluyó casi al
|
| amanecer, con mucho gusto de todos. Y fue su
|
| postre dar soplo a mi amo de vn rufian foras-
| 5 |
| tero, que nueuo y flamante auia llegado a la
|
| ciudad; deuia de ser mas valiente que ellos, y
|
| de embidia le soplaron. Prendiole mi amo la
|
| siguiente noche desnudo en la cama, que, si
|
| vestido estuuiera, yo vi en su talle que no se
| 10 |
| dexara prender tan a mansalua.
|
| Con esta prision, que sobreuino sobre la pen-
|
| dencia, crecio la fama de mi cobarde, que lo
|
| era mi amo mas que vna liebre, y a fuerça de
|
| meriendas y tragos sustentaua la fama de ser
| 15 |
| valiente; y todo quanto con su oficio y con sus
|
| inteligencias grangeaua, se le yua y desaguaua
|
| por la canal de la valentia. Pero ten paciencia,
|
| y escucha aora vn cuento que le sucedio,
|
| sin añadir ni quitar de la verdad vna tilde.
| 20 |
| Dos ladrones hurtaron en Antequera vn ca-
|
| uallo muy bueno; truxeronle a Seuilla, y para
|
| venderle sin peligro vsaron de vn ardid, que a
|
| mi parecer tiene del agudo y del discreto. Fue-
|
| ronse a posar a posadas diferentes, y el vno se
| 25 |
| fue a la justicia, y pidio por vna peticion, que
|
| Pedro de Losada le deuia quatrocientos reales
|
| prestados, como parecia por vna cedula firmada
|
| de su nombre, de la qual hazia presentacion.
|
| Mandó el teniente que el tal Losada recono-
| 30 |
| ciesse la cedula; y que si la reconociesse, le sa-
|
|
| cassen prendas de la cantidad o le pusiessen
|
| en la carcel. Tocó hazer esta diligencia a mi
|
| amo, y al escriuano su amigo. Lleuoles el la-
|
| dron a la posada del otro, y al punto reconocio
|
| su firma, y confesso la deuda, y señaló por
| 5 |
| prenda de la execucion el cauallo, el qual, visto
|
| por mi amo, le crecio el ojo y le marcó por
|
| suyo, si acaso se vendiesse. Dio el ladron por
|
| passados los terminos de la ley, y el cauallo se
|
| puso en venta, y se remató en quinientos rea-
| 10 |
| les en vn tercero, que mi amo echó de manga,
|
| para que se le comprasse. Valia el cauallo tanto
|
| y medio mas de lo que dieron por el. Pero
|
| como el bien del vendedor estaua en la breue-
|
| dad de la venta, a la primer postura remató su
| 15 |
| mercaduria. Cobró el vn ladron la deuda que
|
| no le deuian, y el otro la carta de pago que no
|
| auia menester, y mi amo se quedó con el ca-
|
| uallo, que para el fue peor que el Seyano
|
| lo fue para sus dueños.
| 20 |
| Mondaron luego la haza los ladrones, y
|
| de alli a dos dias, despues de auer trastejado
|
| mi amo las guarniciones y otras faltas del caua-
|
| llo, parecio sobre el en la plaça de San Fran-
|
| cisco, mas hueco y pomposo que aldeano ves-
| 25 |
| tido de fiesta. Dieronle mil parabienes de la
|
| buena compra, afirmandole que valia ciento y
|
| cinquenta ducados, como vn hueuo vn ma-
|
| rauedi; y el, bolteando y reboluiendo el
|
|
| cauallo, representaua su tragedia en el teatro
|
| de la referida plaça. Y estando en sus caracoles
|
| y rodeos, llegaron dos hombres de buen talle y
|
| de mejor ropage, y el vno dixo: "¡Viue Dios,
|
| que este es Pie de hierro mi cauallo, que ha
| 5 |
| pocos dias que me le hurtaron en Antequera!"
|
| Todos los que venian con el, que eran quatro
|
| criados, dixeron que assi era la verdad, que
|
| aquel era Pie de hierro, el cauallo que le auian
|
| hurtado. Pasmose mi amo, querellose el dueño,
| 10 |
| huuo prueuas, y fueron las que hizo el dueño
|
| tan buenas, que salio la sentencia en su fauor,
|
| y mi amo fue desposseydo del cauallo. Supose
|
| la burla y la industria de los ladrones, que
|
| por manos e interuencion de la misma justicia
| 15 |
| vendieron lo que auian hurtado, y casi todos
|
| se holgauan de que la codicia de mi amo le
|
| huuiesse rompido el saco.
|
| Y no paró en esto su desgracia, que aquella
|
| noche, saliendo a rondar el mismo Assisten-
| 20 |
| te, por auerle dado noticia que hazia los barrios
|
| de San Iulian andauan ladrones, al passar de
|
| vna encruzijada, vieron passar vn hombre co-
|
| rriendo, y dixo a este punto el Assistente,
|
| assiendome por el collar y çuçandome: "¡Al
| 25 |
| ladron, Gauilan; ea Gauilan hijo, al ladron, al
|
| ladron!" Yo, a quien ya tenian cansado las mal-
|
| dades de mi amo, por cumplir lo que el señor
|
| Assistente me mandaua, sin discrepar en nada,
|
| arremeti con mi propio amo, y sin que pudiesse
| 30 |
| valerse, di con el en el suelo, y si no me le
|
| quitaran, yo hiziera a mas de a quatro venga-
|
| dos; quitaronme, con mucha pesadumbre de
|
| entrambos. Quisieran los corchetes castigarme,
|
| y aun matarme a palos, y lo hizieran si el Assis-
| 5 |
| tente no les dixera: "No le toque nadie, que el
|
| perro hizo lo que yo le mandé." Entendiose la
|
| malicia, y yo, sin despedirme de nadie, por vn
|
| agujero de la muralla, sali al campo, y antes
|
| que amaneciesse me puse en Mayrena, que es
| 10 |
| vn lugar que esta quatro leguas de Seuilla.
|
| Quiso mi buena suerte que hallé alli vna
|
| compañia de soldados, que segun ohi dezir se
|
| yuan a embarcar a Cartagena. Estauan en ella
|
| quatro rufianes, de los amigos de mi amo; y el
| 15 |
| atambor era vno que auia sido corchete y gran
|
| chocarrero, como lo suelen ser los mas atam-
|
| bores. Conocieronme todos, y todos me habla-
|
| ron, y assi me preguntauan por mi amo, como
|
| si les huuiera de responder. Pero el que mas
| 20 |
| aficion me mostro, fue el atambor, y assi deter-
|
| mine de acomodarme con el, si el quisiesse, y
|
| seguir aquella jornada, aunque me lleuasse a
|
| Italia o a Flandes, porque me parece a mi, y
|
| aun a ti te deue parecer lo mismo, que puesto
| 25 |
| que dize el refran quien necio es en su villa,
|
| necio es en Castilla, el andar tierras, y comu-
|
| nicar con diuersas gentes, haze a los hombres
|
| discretos.
|
| Cip. Es esso tan verdad, que me acuerdo
| 30 |
| auer oydo dezir a vn amo que tuue de bonis-
|
| simo ingenio, que al famoso griego llamado
|
|
| Vlises le dieron renombre de prudente, por solo
|
| auer andado muchas tierras, y comunicado con
|
| diuersas gentes y varias naciones; y assi alabo
|
| la intencion que tuuiste de yrte donde te lle-
|
| uassen.
| 5 |
| Berg. Es, pues, el caso que el atambor, por
|
| tener con que mostrar mas sus chocarrerias
|
| començo a enseñarme a baylar al son del atam-
|
| bor, y a hazer otras monerias, tan agenas de
|
| poder aprenderlas otro perro, que no fuera yo,
| 10 |
| como las oyras quando te las diga. Por aca-
|
| barse el distrito de la comission, se marchaua
|
| poco a poco. No auia comissario que nos limi-
|
| tasse; el capitan era moço, pero muy buen ca-
|
| uallero, y gran christiano; el alferez no auia
| 15 |
| muchos meses que auia dexado la Corte y el
|
| tinelo; el sargento era matrero y sagaz, y gran-
|
| de harriero de compañias, desde donde se le-
|
| uantan, hasta el embarcadero. Yua la compa-
|
| ñia llena de rufianes churrulleros, los quales
| 20 |
| hazian algunas insolencias por los lugares do
|
| passauamos, que redundauan en maldezir a
|
| quien no lo merecia. Infelicidad es del buen
|
| Principe ser culpado de sus subditos, por la
|
| culpa de sus subditos, a causa que los vnos
| 25 |
| son verdugos de los otros, sin culpa del señor,
|
| pues aunque quiera y lo procure, no puede
|
| remediar estos daños, porque todas o las mas
|
| cosas de la guerra, traen consigo aspereza,
|
| riguridad y desconueniencia.
| 30 |
| En fin, en menos de quinze dias, con mi
|
| buen ingenio, y con la diligencia que puso el
|
| que auia escogido por patron, supe saltar por
|
| el rey de Francia, y a no saltar por la mala
|
| tabernera. Enseñome a hazer corbetas como
| 5 |
| cauallo napolitano, y a andar a la redonda
|
| como mula de atahona, con otras cosas, que
|
| si yo no tuuiera cuenta en no adelantarme a
|
| mostrarlas, pusiera en duda si era algun de-
|
| monio en figura de perro el que las hazia.
| 10 |
| Pusome nombre del perro sabio; y no auia-
|
| mos llegado al alojamiento, quando tocando
|
| su atambor, andaua por todo el lugar prego-
|
| nando que todas las personas que quisiessen
|
| venir a ver las marauillosas gracias y habilida-
| 15 |
| des del perro sabio, en tal casa, o en tal hospi-
|
| tal las mostrauan, a ocho, o a quatro maraue-
|
| dis, segun era el pueblo, grande, o chico. Con
|
| estos encarecimientos, no quedaua persona en
|
| todo el lugar que no me fuesse a ver, y ninguno
| 20 |
| auia que no saliesse admirado y contento de
|
| auerme visto. Triunfaua mi amo con la mucha
|
| ganancia, y sustentaua seys camaradas como
|
| vnos reyes. La codicia y la embidia desperto
|
| en los rufianes voluntad de hurtarme, y anda-
| 25 |
| uan buscando ocasion para ello, que esto del
|
| ganar de comer holgando tiene muchos aficio-
|
| nados y golosos. Por esto ay tantos titereros en
|
| España, tantos que muestran retablos, tantos
|
| que venden alfileres y coplas, que todo su cau-
| 30 |
| dal, aunque le vendiessen todo, no llega a po-
|
|
| derse sustentar vn dia; y con esto los vnos y
|
| los otros no salen de los bodegones y taber-
|
| nas en todo el año, por do me doy a entender
|
| que de otra parte que de la de sus oficios sale
|
| la corriente de sus borracheras. Toda esta gen-
| 5 |
| te es vagamunda, inutil, y sin prouecho, es-
|
| ponjas del vino y gorgojos del pan.
|
| Cip. ¡No mas, Bergança, no boluamos a lo
|
| passado! Sigue, que se va la noche, y no que-
|
| rria que al salir del sol quedassemos a la som-
| 10 |
| bra del silencio.
|
| Berg. Tenle y escucha. Como sea cosa facil
|
| añadir a lo ya inuentado, viendo mi amo quan
|
| bien sabia imitar el corsel napolitano, hizome
|
| vnas cubiertas de guadamazi, y vna silla pe-
| 15 |
| queña que me acomodó en las espaldas, y so-
|
| bre ella puso vna figura liuiana de vn hombre,
|
| con vna lancilla de correr sortija, y enseñome
|
| a correr derechamente a vna sortija, que entre
|
| dos palos ponia; y el dia que auia de correrla,
| 20 |
| pregonaua que aquel dia corria sortija el perro
|
| sabio, y hazia otras nueuas y nunca vistas ga-
|
| lanterias, las quales de mi santiscario, como
|
| dizen, las hazia, por no sacar mentiroso a
|
| mi amo.
| 25 |
| Llegamos, pues, por nuestras jornadas con-
|
| tadas a Montilla, villa del famoso y gran chris-
|
| tiano marques de Priego, señor de la casa
|
| de Aguilar y de Montilla. Alojaron a mi amo,
|
| porque el lo procuró, en vn hospital; echó lue-
| 30 |
| go el ordinario vando, y como ya la fama se
|
|
| auia adelantado a lleuar las nueuas de las habi-
|
| lidades y gracias del perro sabio, en menos
|
| de vna hora se llenó el patio de gente. Ale-
|
| grose mi amo, viendo que la cosecha yua de
|
| guilla, y mostrose aquel dia chocarrero en
| 5 |
| demasia.
|
| Lo primero en que començaua la fiesta, era
|
| en los saltos que yo daua por vn aro de cedaço,
|
| que parecia de cuba. Conjurauame por las or-
|
| dinarias preguntas; y quando el baxaua vna
| 10 |
| varilla de membrillo, que en la mano tenia, era
|
| señal del salto; y quando la tenia alta, de que
|
| me estuuiesse quedo. El primer conjuro deste
|
| dia--memorable entre todos los de mi vida--
|
| fue dezirme: "Ea, Gauilan amigo, salta por aquel
| 15 |
| viejo verde que tu conoces, que se escauecha las
|
| barbas; y si no quieres, salta por la pompa y
|
| aparato de doña Pimpinela de Plafagonia, que
|
| fue compañera de la moça gallega que seruia
|
| en Valdeastillas. ¿No te quadra el conjuro,
| 20 |
| hijo Gauilan? Pues salta por el bachiller Passi-
|
| llas, que se firma licenciado sin tener grado
|
| alguno. ¡O, pereçoso estás!; ¿por que no sal-
|
| tas?; pero ya entiendo y alcanço tus marrulle-
|
| rias; aora salta por el licor de Esquiuias, famoso
| 25 |
| al par del de Ciudadreal, San Martin y Riua-
|
| dauia."
|
| Baxó la varilla, y salté yo, y noté sus malicias
|
| y malas entrañas. Boluiose luego al pueblo, y
|
| en voz alta dixo: "No piense vuessa merced,
| 30 |
| senado valeroso, que es cosa de burla lo que
|
|
| este perro sabe. Veynte y quatro piezas le
|
| tengo enseñadas, que por la menor dellas bo-
|
| laria vn gauilan, quiero dezir, que por ver la
|
| menor, se pueden caminar treynta leguas. Sabe
|
| baylar la çarabanda y chacona mejor que su
| 5 |
| inuentora misma; beuese vna açumbre de vino
|
| sin dexar gota; entona vn solfamire, tambien
|
| como vn sacristan; todas estas cosas, y otras
|
| muchas que me quedan por dezir, las yran
|
| viendo vuessas mercedes en los dias que estu-
| 10 |
| uiere aqui la compañia; y por aora de otro
|
| salto nuestro sabio, y luego entraremos en lo
|
| gruesso."
|
| Con esto suspendio el auditorio, que auia lla-
|
| mado senado, y les encendio el desseo de no
| 15 |
| dexar de ver todo lo que yo sabia. Boluiose a
|
| mi mi amo, y dixo: "Bolued, hijo Gauilan, y,
|
| con gentil agilidad y destreza, deshazed los sal-
|
| tos que aueys hecho; pero ha de ser a deuo-
|
| cion de la famosa hechizera que dizen que
| 20 |
| huuo en este lugar."
|
| Apenas huuo dicho esto, quando alçó la voz
|
| la hospitalera, que era vna vieja, al parecer, de
|
| mas de sesenta años, diziendo: "¡Bellaco,
|
| charlatan, embaydor, y hijo de puta, aqui no ay
| 25 |
| hechizera alguna! Si lo dezis por la Camacha,
|
| ya ella pagó su pecado, y esta donde Dios se
|
| sabe. Si lo dezis por mi, chocarrero, ni yo
|
| soy, ni he sido hechizera en mi vida, y si he
|
| tenido fama de auerlo sido, vuessa merced a
| 30 |
| los testigos falsos, y a la ley del encaxe, y al
|
| juez arrojadizo y mal informado. Ya sabe todo
|
| el mundo la vida que hago en penitencia, no de
|
| los hechizos que no hize, sino de otros muchos
|
| pecados, otros que como pecadora he cometido.
| 5 |
| Assi que, socarron tamborilero, salid del hospi-
|
| tal, si no por vida de mi santiguada que os haga
|
| salir mas que de paso"; y con esto començo
|
| a dar tantos gritos, y a dezir tantas y tan atro-
|
| pelladas injurias a mi amo, que puso en con-
| 10 |
| fusion y sobresalto; finalmente, no dexó que
|
| passasse adelante la fiesta en ningun modo.
|
| No le pesó a mi amo del alboroto, porque
|
| se quedó con los dineros y aplazó para otro dia
|
| y en otro hospital lo que en aquel auia faltado.
| 15 |
| Fuesse la gente maldiziendo a la vieja, aña-
|
| diendo al nombre de hechizera el de bruxa,
|
| y el de barbuda sobre vieja. Con todo esto nos
|
| quedamos en el hospital aquella noche, y, en-
|
| contrandome la vieja en el corral solo, me dixo:
| 20 |
| "¿Eres tu, hijo Montiel? ¿Eres tu por ventura,
|
| hijo?" Alcé la cabeça y mirela muy de espacio,
|
| lo qual visto por ella, con lagrimas en los ojos,
|
| se vino a mi y me echo los braços al cuello, y
|
| si la dexara me besara en la boca; pero tuue
| 25 |
| asco, y no lo consenti.
|
| Cip. Bien hiziste, porque no es regalo, sino
|
| tormento, el besar ni dexar besarse de vna
|
| vieja.
|
|
| Berg. Esto que aora te quiero contar, te
|
| lo auia de auer dicho al principio de mi cuen-
|
| to, y assi escusaramos la admiracion que nos
|
| causó el vernos con habla. Porque has de sa-
|
| ber, que la vieja me dixo: "Hijo Montiel, vente
| 5 |
| tras mi, y sabras mi aposento, y procura que
|
| esta noche nos veamos a solas en el, que yo
|
| dexaré abierta la puerta, y sabe que tengo
|
| muchas cosas que dezirte de tu vida y para tu
|
| prouecho." Baxé yo la cabeça en señal de obe-
| 10 |
| decerla, por lo qual ella se acabó de enterar
|
| en que yo era el perro Montiel que buscaua,
|
| segun despues me lo dixo.
|
| Quedé atonito y confuso esperando la
|
| noche, por ver en lo que paraua aquel miste-
| 15 |
| rio o prodigio de auerme hablado la vieja,
|
| y como auia oydo llamarla de hechizera, espe-
|
| raua de su vista y habla grandes cosas.
|
| Llegose, en fin, el punto de verme con ella
|
| en su aposento, que era escuro, estrecho, y
| 20 |
| baxo, y solamente claro con la debil luz de
|
| vn candil de barro que en el estaua; atizole
|
| la vieja, y sentose sobre vna arquilla, y llego-
|
| me junto a si, y sin hablar palabra me boluio
|
| a abraçar, y yo bolui a tener cuenta con que no
| 25 |
| me bessasse. Lo primero que me dixo fue:
|
| "Bien esperaua yo en el cielo, que antes que es-
|
| tos mis ojos se cerrassen con el vltimo sueño,
|
|
| te auia de ver, hijo mio; y ya que te he vis-
|
| to, venga la muerte, y lleueme desta cansada
|
| vida. Has de saber, hijo, que en esta villa viuio
|
| la mas famosa hechizera que huuo en el mundo,
|
| a quien llamaron la Camacha de Montilla; fue
| 5 |
| tan vnica en su oficio, que las Eritos, las Cir-
|
| ces, las Medeas, de quien he oydo dezir que
|
| estan las historias llenas, no la ygualaron. Ella
|
| congelaua las nubes quando queria, cubriendo
|
| con ellas la faz del sol, y quando se le antojaua,
| 10 |
| boluia sereno el mas turbado cielo; traia los
|
| hombres en vn instante de lexas tierras; reme-
|
| diaua marauillosamente las donzellas que auian
|
| tenido algun descuydo en guardar su entereza.
|
| Cubria a las viudas de modo, que con honesti-
| 15 |
| dad fuessen deshonestas, descasaua las casa-
|
| das, y casaua las que ella queria. Por diziembre
|
| tenia rosas frescas en su jardin, y por enero
|
| segaua trigo. Esto de hazer nacer belros en
|
| vna artesa, era lo menos que ella hazia, ni el
| 20 |
| hazer ver en vn espejo, o en la vña de vna cria-
|
| tura los viuos o los muertos que le pedian que
|
| mostrasse.
|
| "Tuuo fama, que conuertia los hombres en
|
| animales, y que se auia seruido de vn sacristan
| 25 |
| seys años en forma de asno, real y verdade-
|
| ramente, lo que yo nunca he podido alcançar
|
| como se haga, porque lo que se dize de aque-
|
| llas antiguas magas, que conuertian los hom-
|
| bres en bestias, dizen los que mas saben que
| 30 |
| no era otra cosa, sino que ellas, con su mucha
|
|
| hermosura, y con sus halagos, atraian los
|
| hombres de manera a que las quisiessen bien,
|
| y los sujetauan de suerte, siruiendose dellos
|
| en todo quanto querian, que parecian bestias.
|
| Pero en ti, hijo mio, la experiencia me muestra
| 5 |
| lo contrario, que se que eres persona racional,
|
| y te veo en semejança de perro, si ya no es que
|
| esto se haze con aquella ciencia que llaman
|
| tropelia, que haze parecer vna cosa por otra.
|
| Sea lo que fuere, lo que me pesa es, que yo, ni
| 10 |
| tu madre, que fuymos discipulas de la buena
|
| Camacha, nunca llegamos a saber tanto como
|
| ella, y no por falta de ingenio, ni de habilidad,
|
| ni de animo, que antes nos sobraua que fal-
|
| taua, sino por sobra de su malicia, que
| 15 |
| nunca quiso enseñarnos las cosas mayores, por-
|
| que las reseruaua para ella.
|
| "Tu madre, hijo, se llamó la Montiela, que
|
| despues de la Camacha, fue famosa; yo me
|
| llamo la Cañizares, si ya no tan sabia como
| 20 |
| las dos, a lo menos de tan buenos desseos
|
| como qualquiera dellas. Verdad es, que al ani-
|
| mo que tu madre tenia de hazer y entrar en
|
| vn cerco, y encerrarse en el con vna legion de
|
| demonios, no le hazia ventaja la misma
| 25 |
| Camacha. Yo fuy siempre algo medrosilla; con
|
| conjurar media region me contentaua. Pero,
|
| con paz sea dicho de entrambas, en esto de
|
|
| conficionar las vnturas con que las bruxas nos
|
| vntamos, a ninguna de las dos diera venta-
|
| ja, ni la dare a quantas oy siguen y guardan
|
| nuestras reglas. Que has de saber, hijo, que
|
| como yo he visto y veo que la vida que corre
| 5 |
| sobre las ligeras alas del tiempo se acaba, he
|
| querido dexar todos los vicios de la hechize-
|
| ria, en que estaua engolfada muchos años auia,
|
| y solo me he quedado con la curiosidad de
|
| ser bruxa, que es vn vicio dificultosissimo de
| 10 |
| dexar; tu madre hizo lo mismo; de muchos
|
| vicios se apartó, muchas buenas obras hizo en
|
| esta vida, pero al fin murio bruxa, y no mu-
|
| rio de enfermedad alguna, sino de dolor, de
|
| que supo que la Camacha su maestra, de em-
| 15 |
| bidia que la tuuo, porque se le yua subiendo a
|
| las barbas en saber tanto como ella, o por otra
|
| pendençuela de zelos, que nunca pude aueri-
|
| guar, estando tu madre preñada, y llegandose
|
| la hora del parto, fue su comadre la Camacha, la
| 20 |
| qual recibio en sus manos lo que tu madre pa-
|
| rio, y mostrole que auia parido dos perritos.
|
| Y assi como los vio, dixo: «Aqui ay maldad,
|
| »aqui ay bellaqueria; pero, hermana Montiela,
|
| »tu amiga soy; yo encubrire este parto, y atien-
| 25 |
| »de tu a estar sana, y haz cuenta que esta tu
|
| »desgracia queda sepultada en el mismo silen-
|
| »cio; no te de pena alguna este sucesso, que
|
| »ya sabes tu que puedo yo saber que si no es
|
| »con Rodriguez el ganapan tu amigo, dias ha
| 30 |
| »que no tratas con otro; assi, que este perruno
|
| »parto de otra parte viene, y algun misterio
|
|
| »contiene.» Admiradas quedaron tu madre y
|
| yo, que me hallé presente a todo, del estraño
|
| sucesso. La Camacha se fue, y se lleuó los ca-
|
| chorros; yo me quedé con tu madre, para assis-
|
| tir a su regalo, la qual no podia creer lo que le
| 5 |
| auia sucedido. Llegose el fin de la Camacha, y
|
| estando en la vltima hora de su vida, llamó a
|
| tu madre y le dixo, como ella auia conuertido
|
| a sus hijos en perros, por cierto enojo que con
|
| ella tuuo, pero que no tuuiesse pena, que ellos
| 10 |
| boluerian a su ser quando menos lo pensas-
|
| sen; mas que no podia ser primero que ellos
|
| por sus mismos ojos viessen lo siguiente:
|
| Bolueran en su forma verdadera,
|
| quando vieren con presta diligencia
| 15 |
| derribar los soberuios leuantados,
|
| y alçar a los humildes abatidos,
|
| con poderosa mano para hazello.
|
| Esto dixo la Camacha a tu madre al tiempo de
|
| su muerte, como ya te he dicho. Tomolo tu ma-
| 20 |
| dre por escrito y de memoria, y yo lo fixé en
|
| la mia, para si sucediesse tiempo de poderlo
|
| dezir a alguno de vosotros; y para poder cono-
|
| ceros, a todos los perros que veo de tu color
|
| los llamo con el nombre de tu madre, no por
| 25 |
| pensar que los perros han de saber el nombre,
|
| sino por ver si respondian a ser llamados tan
|
| diferentemente como se llaman los otros pe-
|
| rros. Y esta tarde, como te vi hazer tantas co-
|
| sas, y que te llaman el perro sabio, y tambien
| 30 |
| como alçaste la cabeça a mirarme, quando te
|
|
| llamé en el corral, he creydo que tu eres hijo
|
| de la Montiela, a quien con grandissimo gusto
|
| doy noticia de tus sucessos, y del modo con
|
| que has de cobrar tu forma primera, el qual
|
| modo quisiera yo que fuera tan facil, como el
| 5 |
| que se dize de Apuleyo en el Asno de oro, que
|
| consistia en solo comer vna rosa.
|
| "Pero este tuyo va fundado en acciones age-
|
| nas, y no en tu diligencia. Lo que has de hazer,
|
| hijo, es encomendarte a Dios alla en tu cora-
| 10 |
| çon, y espera que estas, que no quiero llamar-
|
| las profecias, sino adiuinanças, han de suceder
|
| presto y prosperamente; que pues la buena de
|
| la Camacha las dixo, sucederan sin duda al-
|
| guna, y tu y tu hermano, si es viuo, os vereys
| 15 |
| como desseays. De lo que a mi me pesa, es
|
| que estoy tan cerca de mi acabamiento, que no
|
| tendre lugar de verlo. Muchas vezes he querido
|
| preguntar a mi cabron que fin tendra vuestro
|
| sucesso, pero no me he atreuido, porque nun-
| 20 |
| ca a lo que le preguntamos responde a dere-
|
| chas, sino con razones torzidas y de mu-
|
| chos sentidos. Assi, que a este nuestro amo y
|
| señor no ay que preguntarle nada, porque con
|
| vna verdad mezcla mil mentiras. Y a lo que yo
| 25 |
| he colegido de sus respuestas, el no sabe nada
|
| de lo por venir ciertamente, sino por conjetu-
|
| ras. Con todo esto, nos trae tan engañadas
|
| a las que somos bruxas, que, con hazernos mil
|
| burlas, no le podemos dexar. Vamos a verle
| 30 |
| muy lexos de aqui, a vn gran campo, donde nos
|
| juntamos infinidad de gente, bruxos y bruxas,
|
| y alli nos da de comer desabridamente, y pas-
|
| san otras cosas, que en verdad, y en Dios y en
|
| mi anima, que no me atreuo a contarlas, segun
| 5 |
| son suzias y asquerosas, y no quiero ofender
|
| tus castas orejas.
|
| "Ay opinion que no vamos a estos combites
|
| sino con la fantasia, en la qual nos representa
|
| el demonio las imagenes de todas aquellas
| 10 |
| cosas que despues contamos que nos han su-
|
| cedido. Otros dizen que no, sino que verda-
|
| deramente vamos en cuerpo y en anima, y
|
| entrambas opiniones tengo para mi que son
|
| verdaderas, puesto que nosotras no sabemos
| 15 |
| quando vamos de vna o de otra manera, por-
|
| que todo lo que nos passa en la fantasia es tan
|
| intensamente, que no ay diferenciarlo de quan-
|
| do vamos real y verdaderamente. Algunas ex-
|
| periencias desto han hecho los señores inqui-
| 20 |
| sidores con algunas de nosotras que han te-
|
| nido pressas, y pienso que han hallado ser
|
| verdad lo que digo. Quisiera yo, hijo, apar-
|
| tarme deste pecado, y para ello he hecho mis
|
| diligencias: heme acogido a ser hospitalera,
| 25 |
| curo a los pobres, y algunos se mueren, que
|
| me dan a mi la vida con lo que me mandan,
|
| o con lo que se les queda entre los remiendos,
|
| por el cuydado que yo tengo de espulgarlos los
|
| vestidos. Rezo poco y en publico; murmuro mu-
| 30 |
| cho y en secreto. Vame mejor con ser hypo-
|
| crita, que con ser pecadora declarada; las apa-
|
| riencias de mis buenas obras presentes, van
|
| borrando en la memoria de los que me cono-
|
| cen las malas obras passadas. En efeto, la san-
| 5 |
| tidad fingida no haze daño a ningun tercero,
|
| sino al que la vsa.
|
| "Mira, hijo Montiel, este consejo te doy: que
|
| seas bueno en todo quanto pudieres; y si has de
|
| ser malo, procura no parecerlo en todo quanto
| 10 |
| pudieres; bruxa soy, no te lo niego, bruxa y
|
| hechizera fue tu madre, que tampoco te lo pue-
|
| do negar; pero las buenas apariencias de las
|
| dos podian acreditarnos en todo el mundo. Tres
|
| dias antes que muriesse, auiamos estado las
| 15 |
| dos en vn valle de los montes Perineos, en
|
| vna gran gira; y con todo esso, quando murio,
|
| fue con tal sossiego y reposo que, si no fueron
|
| algunos visages que hizo vn quarto de hora
|
| antes que rindiesse el alma, no parecia sino que
| 20 |
| estaua en aquella como en vn talamo de flores;
|
| lleuaua atrauesados en el coraçon sus dos
|
| hijos, y nunca quiso, aun en el articulo de la
|
| muerte, perdonar a la Camacha, tal era ella de
|
| entera y firme en sus cosas. Yo le cerre los ojos
| 25 |
| y fuy con ella hasta la sepultura; alli la dexé,
|
| para no verla mas, aunque no tengo perdida la
|
| esperança de verla antes que me muera; porque
|
| se ha dicho por el lugar que la han visto algu-
|
| nas personas andar por los cimenterios y en-
| 30 |
| cruzijadas, en diferentes figuras, y quiza al-
|
| guna vez la toparé yo, y le preguntaré si manda
|
| que haga alguna cosa en descargo de su con-
|
| ciencia."
|
| Cada cosa destas que la vieja me dezia en
| 5 |
| alabança de la que dezia ser mi madre, era vna
|
| lançada que me atrauesaua el coraçon, y
|
| quisiera arremeter a ella y hazerla pedaços en-
|
| tre los dientes; y si lo dexé de hazer, fue porque
|
| no le tomasse la muerte en tan mal estado. Fi-
| 10 |
| nalmente, me dixo que aquella noche pensaua
|
| vntarse, para yr a vno de sus vsados combites,
|
| y que, quando alla estuuiesse, pensaua pregun-
|
| tar a su dueño algo de lo que estaua por su-
|
| cederme. Quisierale yo preguntar que vnturas
| 15 |
| eran aquellas que dezia, y parece que me leyo
|
| el desseo, pues respondio a mi intencion como
|
| si se lo huuiera preguntado, pues dixo:
|
| "Este vnguento con que las bruxas nos vnta-
|
| mos, es compuesto de jugos de yeruas en todo
| 20 |
| estremo frios, y no es, como dize el vulgo, he-
|
| cho con la sangre de los niños que ahogamos.
|
| Aqui pudieras tambien preguntarme que gusto
|
| o prouecho saca el demonio de hazernos matar
|
| las criaturas tiernas, pues sabe que, estando
| 25 |
| bautizadas, como inocentes y sin pecado, se
|
| van al cielo, y el recibe pena particular con
|
| cada alma christiana que se le escapa, a lo
|
| que no te sabre responder otra cosa, sino lo
|
|
| que dize el refran, que tal ay, que se quiebra
|
| dos ojos, porque su enemigo se quiebre vno;
|
| y por la pesadumbre que da a sus padres ma-
|
| tandoles los hijos, que es la mayor que se pue-
|
| de imaginar. Y lo que mas le importa, es hazer
| 5 |
| que nosotras cometamos a cada paso tan
|
| cruel y peruerso pecado; y todo esto lo per-
|
| mite Dios por nuestros pecados, que, sin su
|
| permission, yo he visto por experiencia que no
|
| puede ofender el diablo a vna hormiga; y es
| 10 |
| tan verdad esto, que rogandole yo vna vez que
|
| destruyesse vna viña de vn mi enemigo, me
|
| respondio que ni aun tocar a vna hoja della
|
| no podia, porque Dios no queria; por lo qual
|
| podras venir a entender, quando seas hombre,
| 15 |
| que todas las desgracias que vienen a las gen-
|
| tes, a los reynos, a las ciudades y a los pueblos,
|
| las muertes repentinas, los naufragios, las cay-
|
| das, en fin, todos los males que llaman de daño,
|
| vienen de la mano del Altissimo y de su vo-
| 20 |
| luntad permitente; y los daños y males que
|
| llaman de culpa, vienen y se causan por nos-
|
| otros mismos. Dios es impecable, de do se
|
| infiere que nosotros somos autores del pecado,
|
| formandole en la intencion, en la palabra y en
| 25 |
| la obra, todo permitiendolo Dios por nuestros
|
| pecados, como ya he dicho.
|
| "Diras tu aora, hijo, si es que acaso me
|
| entiendes, que quien me hizo a mi theologa, y
|
|
| aun quiza diras entre ti: «¡Cuerpo de tal
|
| »con la puta vieja! ¿Porque no dexa de ser
|
| »bruxa, pues sabe tanto, y se buelue a Dios,
|
| »pues sabe que esta mas prompto a perdonar
|
| pecados, que a permitirlos?» A esto te respon-
| 5 |
| do, como si me lo preguntaras, que la costum-
|
| bre del vicio se buelue en naturaleza, y este
|
| de ser bruxas se conuierte en sangre y carne,
|
| y en medio de su ardor, que es mucho, trae
|
| vn frio que pone en el alma, tal que la resfria
| 10 |
| y entorpeze, aun en la fe, de donde nace vn
|
| oluido de si misma, y ni se acuerda de los
|
| temores con que Dios la amenaza, ni de la glo-
|
| ria con que la combida, y, en efeto, como es
|
| pecado de carne y de deleytes, es fuerça
| 15 |
| que amortigue todos los sentidos, y los embele-
|
| se y absorte, sin dexarlos vsar sus oficios como
|
| deuen; y assi, quedando el alma inutil, floxa
|
| y desmazalada, no puede leuantar la conside-
|
| racion siquiera a tener algun buen pensamien-
| 20 |
| to; y assi, dexandose estar sumida en la pro-
|
| funda sima de su miseria, no quiere alçar la
|
| mano a la de Dios, que se la esta dando por
|
| sola su misericordia, para que se leuante. Yo
|
| tengo vna destas almas que te he pintado; todo
| 25 |
| lo veo y todo lo entiendo; y como el deleyte
|
| me tiene echados grillos a la voluntad, siempre
|
| he sido y sere mala.
|
| "Pero dexemos esto, y boluamos a lo de las
|
| vnturas, y digo que son tan frias, que nos pri-
| 30 |
| uan de todos los sentidos en vntandonos con
|
| ellas, y quedamos tendidas y desnudas en el
|
| suelo, y entonces dizen que en la fantasia pas-
|
| samos todo aquello que nos parece passar ver-
|
| daderamente. Otras vezes, acabadas de vntar, a
| 5 |
| nuestro parecer, mudamos forma, y conuertidas
|
| en gallos, lechuzas o cueruos, vamos al lugar
|
| donde nuestro dueño nos espera, y alli cobra-
|
| mos nuestra primera forma, y gozamos de los
|
| deleytes que te dexo de dezir, por ser tales, que
| 10 |
| la memoria se escandaliza en acordarse dellos,
|
| y assi la lengua huye de contarlos, y con todo
|
| esto soy bruxa, y cubro con la capa de la hypo-
|
| cresia todas mis muchas faltas. Verdad es, que
|
| si algunos me estiman y honran por buena, no
| 15 |
| faltan muchos que me dizen, no dos dedos del
|
| oydo, el nombre de las fiestas, que es el que
|
| les imprimio la furia de vn juez colerico, que en
|
| los tiempos passados tuuo que ver conmigo y
|
| con tu madre, depositando su ira en las manos
| 20 |
| de vn verdugo, que, por no estar sobornado,
|
| vsó de toda su plena potestad y rigor con nues-
|
| tras espaldas.
|
| "Pero esto ya passó, y todas las cosas se
|
| passan: las memorias se acaban, las vidas no
| 25 |
| bueluen, las lenguas se cansan, los sucessos
|
| nueuos hazen oluidar los passados. Hospitalera
|
| soy, buenas muestras doy de mi proceder, bue-
|
| nos ratos me dan mis vnturas; no soy tan vieja
|
| que no pueda viuir vn año, puesto que tengo
| 30 |
| setenta y cinco; y ya que no puedo ayunar por
|
|
| la edad, ni rezar por los vaguidos, ni andar
|
| romerias por la flaqueza de mis piernas, ni dar
|
| limosna, porque soy pobre, ni pensar en bien,
|
| porque soy amiga de murmurar, y para auerlo
|
| de hazer, es forçoso pensarlo primero: assi,
| 5 |
| que siempre mis pensamientos han de ser ma-
|
| los; con todo esto se que Dios es bueno y mi-
|
| sericordioso, y que el sabe lo que ha de ser
|
| de mi; y basta, y quedese aqui esta platica, que
|
| verdaderamente me entristeze. Ven, hijo, y
| 10 |
| verasme vntar, que todos los duelos con pan
|
| son buenos; el buen dia meterle en casa, pues
|
| mientras se rie, no se llora: quiero dezir, que
|
| aunque los gustos que nos da el demonio son
|
| aparentes y falsos, todavia nos parecen gus-
| 15 |
| tos, y el deleyte mucho mayor es imaginado
|
| que gozado: aunque en los verdaderos gustos
|
| deue de ser al contrario."
|
| Leuantose en diziendo esta larga arenga, y
|
| tomando el candil, se entró en otro aposentillo
| 20 |
| mas estrecho; seguila, combatido de mil varios
|
| pensamientos, y admirado de lo que auia oydo
|
| y de lo que esperaua ver; colgo la Cañizares
|
| el candil de la pared, y con mucha priessa se
|
| desnudó hasta la camisa; y sacando de vn rin-
| 25 |
| con vna olla vidriada, metio en ella la mano,
|
| y murmurando entre dientes, se vntó desde
|
| los pies a la cabeça, que tenia sin toca; antes
|
| que se acabasse de vntar, me dixo que, ora se
|
|
| quedasse su cuerpo en aquel aposento sin sen-
|
| tido, ora desapareciesse del, que no me espan-
|
| tasse, ni dexasse de aguardar alli hasta la ma-
|
| ñana, porque sabria las nueuas de lo que me
|
| quedaua por passar hasta ser hombre. Dixele,
| 5 |
| baxando la cabeça, que si haria, y con esto
|
| acabó su vntura, y se tendio en el suelo como
|
| muerta. Llegué mi boca a la suya, y vi que no
|
| respiraua poco ni mucho.
|
| Vna verdad te quiero confessar, Cipion ami-
| 10 |
| go, que me dio gran temor verme encerrado
|
| en aquel estrecho aposento con aquella figura
|
| delante, la qual te la pintaré como mejor su-
|
| piere. Ella era larga de mas de siete pies; toda
|
| era notomia de huesos, cubiertos con vna
| 15 |
| piel negra, bellosa, y curtida; con la barriga,
|
| que era de badana, se cubria las partes des-
|
| honestas, y aun le colgaua hasta la mitad de
|
| los muslos. Las tetas semejauan dos vejigas
|
| de vaca secas y arrugadas, denegridos los la-
| 20 |
| bios, traspillados los dientes, la nariz corba
|
| y entablada, desencasados los ojos, la cabe-
|
| ça desgreñada, las mexillas chupadas, angos-
|
| ta la garganta, y los pechos sumidos. Final-
|
| mente, toda era flaca y endemoniada. Puseme
| 25 |
| de espacio a mirarla, y apriessa començo a
|
| apoderarse de mi el miedo, considerando la
|
| mala vision de su cuerpo y la peor ocupacion
|
| de su alma. Quise morderla, por ver si boluia
|
| en si, y no hallé parte en toda ella, que el
| 30 |
| asco no me lo estoruasse; pero con todo esto
|
| la assi de vn carcaño, y la saqué arras-
|
| trando al patio; mas ni por esto dio muestras
|
| de tener sentido.
|
| Alli, con mirar el cielo y verme en parte an-
| 5 |
| cha, se me quitó el temor, a lo menos se templó
|
| de manera, que tuue animo de esperar a ver
|
| en lo que paraua la yda y buelta de aquella
|
| mala hembra, y lo que me contaua de mis su-
|
| cessos. En esto me preguntaua yo a mi mismo:
| 10 |
| ¿quien hizo a esta mala vieja tan discreta y tan
|
| mala? ¿de donde sabe ella quales son males
|
| de daño, y quales de culpa? ¿como entiende y
|
| habla tanto de Dios, y obra tanto del diablo?
|
| ¿como peca tan de malicia, no escusandose
| 15 |
| con ignorancia?
|
| En estas consideraciones se passó la noche,
|
| y se vino el dia, que nos halló a los dos en mitad
|
| del patio: ella no buelta en si, y a mi junto a ella
|
| en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea
| 20 |
| catadura. Acudio la gente del hospital, y vien-
|
| do aquel retablo, vnos dezian: "Ya la bendita
|
| Cañizares es muerta; mirad quan disfigurada
|
| y flaca la tenia la penitencia"; otros mas consi-
|
| derados la tomaron el pulso, y vieron que le
| 25 |
| tenia, y que no era muerta, por do se dieron a
|
| entender que estaua en extasis y arrobada de
|
| puro buena. Otros huuo que dixeron: "Esta
|
| puta vieja, sin duda deue de ser bruxa, y deue
|
| de estar vntada, que nunca los Santos hazen
| 30 |
| tan desonestos arrobos: y hasta aora en-
|
| tre los que la conocemos, mas fama tiene de
|
| bruxa, que de santa."
|
| Curiosos huuo que se llegaron a hincarle
|
| alfileres por las carnes, desde la punta hasta
| 5 |
| la cabeça; ni por esso recordaua la dormilo-
|
| na, ni boluio en si, hasta las siete del dia; y
|
| como se sintio acribada de los alfileres, y mor-
|
| dida de los carcañares, y magullada del arras-
|
| tramiento fuera de su aposento, y a vista de
| 10 |
| tantos ojos que la estauan mirando, creyo, y
|
| creyo la verdad, que yo auia sido el autor de
|
| su deshonra, y assi arremetio a mi, y echan-
|
| dome ambas manos a la garganta, procuraua
|
| ahogarme, diziendo: "¡O bellaco desagradeci-
| 15 |
| do, ignorante y malicioso! ¿Y es este el pago
|
| que merecen las buenas obras que a tu madre
|
| hize, y de las que te pensaua hazer a ti?" Yo,
|
| que me vi en peligro de perder la vida entre las
|
| vñas de aquella fiera arpia, sacudime, y assien-
| 20 |
| dole de las luengas faldas de su vientre, la
|
| çamarreé y arrastré por todo el patio; ella daua
|
| vozes que la librassen de los dientes de aquel
|
| maligno espiritu. Con estas razones de la
|
| mala vieja, creyeron los mas que yo deuia
| 25 |
| de ser algun demonio de los que tienen ojeriza
|
| continua con los buenos christianos, y vnos
|
|
| acudieron a echarme agua bendita, otros no
|
| osauan llegar a quitarme; otros dauan vozes,
|
| que me conjurassen, la vieja gruñia, yo
|
| apretaua los dientes, crecia la confussion,
|
| y mi amo, que ya auia llegado al ruydo, se
| 5 |
| desesperaua, oyendo dezir que yo era demonio.
|
| Otros, que no sabian de exorcismos, acudieron
|
| a tres o quatro garrotes, con los quales comen-
|
| çaron a santiguarme los lomos; escociome la
|
| burla, solte la vieja, y en tres saltos me puse
| 10 |
| en la calle, y en pocos mas sali de la villa, per-
|
| seguido de vna infinidad de muchachos, que
|
| yuan a grandes vozes diziendo: "Apartense,
|
| que rabia el perro sabio"; otros dezian: "No
|
| rabia, sino que es demonio en figura de perro."
| 15 |
| Con este molimiento, a campana herida, sali
|
| del pueblo, siguiendome muchos, que indubi-
|
| tablemente creyeron que era demonio, assi por
|
| las cosas que me auian visto hazer, como por
|
| las palabras que la vieja dixo, quando desperto
| 20 |
| de su maldito sueño.
|
| Dime tanta priessa a huyr, y a quitarme de-
|
| lante de sus ojos, que creyeron que me auia
|
| desparecido como demonio; en seis horas
|
| anduue doze leguas, y llegué a vn rancho de
| 25 |
| gitanos, que estaua en vn campo junto a Gra-
|
| nada; alli me reparé vn poco, porque algunos
|
| de los gitanos me conocieron por el perro sa-
|
| bio, y con no pequeño gozo me acogieron y
|
|
| escondieron en vna cueua, porque no me ha-
|
| llassen, si fuesse buscado, con intencion, a lo
|
| que despues entendi, de ganar conmigo, como
|
| lo hazia el atambor mi amo. Veynte dias es-
|
| tuue con ellos, en los quales supe y noté su vida
| 5 |
| y costumbres, que, por ser notables, es forçoso
|
| que te las cuente.
|
| Cip. Antes, Bergança, que passes adelan-
|
| te, es bien que reparemos en lo que te dixo
|
| la bruxa, y aueriguemos si puede ser verdad
| 10 |
| la grande mentira a quien das credito. Mira,
|
| Bergança: grandissimo disparate seria creer
|
| que la Camacha mudasse los hombres en bes-
|
| tias, y que el sacristan, en forma de jumen-
|
| to, la seruiesse los años que dizen que
| 15 |
| la siruio. Todas estas cosas y las semejan-
|
| tes, son embelecos, mentiras o apariencias
|
| del demonio; y si a nosotros nos parece
|
| aora que tenemos algun entendimiento y
|
| razon, pues hablamos, siendo verdaderamen-
| 20 |
| te perros o estando en su figura, ya hemos
|
| dicho que este es caso portentoso y jamas
|
| visto, y que aunque le tocamos con las ma-
|
| nos, no le auemos de dar credito hasta tanto
|
| que el sucesso del nos muestre lo que con-
| 25 |
| uiene que creamos; ¿quiereslo ver mas claro?,
|
| considera en quan vanas cosas y en quan
|
| tontos puntos dixo la Camacha que consistia
|
| nuestra restauracion. Y aquellas que a ti te
|
|
| deuen parecer profecias, no son sino pa-
|
| labras de consejas o cuentos de viejas, como
|
| aquellos del cauallo sin cabeça y de la va-
|
| rilla de virtudes con que se entretienen al fuego
|
| las dilatadas noches del inuierno, porque, a ser
| 5 |
| otra cosa, ya estauan cumplidas, si no es que
|
| sus palabras se han de tomar en vn sentido que
|
| he oydo dezir se llama al[e]gorico, el qual
|
| sentido no quiere dezir lo que la letra suena,
|
| sino otra cosa que, aunque diferente, le haga
| 10 |
| semejança, y assi dezir:
|
| Bolueran a su forma verdadera,
|
| quando vieren con presta diligencia
|
| derribar los soberuios leuantados
|
| y alçar a los humildes abatidos,
| 15 |
| por mano poderosa para hazello,
|
| tomandolo en el sentido que he dicho, pare-
|
| ceme que quiere dezir que cobraremos nuestra
|
| forma quando vieremos que los que ayer es-
|
| tauan en la cumbre de la rueda de fortuna, oy
| 20 |
| estan hollados y abatidos a los pies de la des-
|
| gracia, y tenidos en poco de aquellos que
|
| mas los estimauan. Y assimismo, quando viere-
|
| mos que otros, que no ha dos horas que no te-
|
| nian deste mundo otra parte que seruir en el de
| 25 |
| numero que acrecentasse el de las gentes, y
|
| aora estan tan encumbrados sobre la buena
|
| dicha, que los perdemos de vista; y si primero
|
|
| no parecian por pequeños y encogidos, aora
|
| no los podemos alcançar por grandes y leuan-
|
| tados.
|
| Y si en esto consistiera boluer nosotros a
|
| la forma que dizes, ya lo hemos visto, y lo ve-
| 5 |
| mos a cada paso, por do me doy a enten-
|
| der que, no en el sentido alegorico, sino en el
|
| literal se han de tomar los versos de la Cama-
|
| cha, ni tampoco en este consiste nuestro reme-
|
| dio, pues muchas vezes hemos visto la que
| 10 |
| dizen y nos estamos tan perros como vees;
|
| assi que la Camacha fue burladora falsa, y la
|
| Cañizares embustera, y la Montiela tonta, ma-
|
| liciosa y bellaca, con perdon sea dicho si acaso
|
| es nuestra madre de entrambos o tuya, que yo
| 15 |
| no la quiero tener por madre. Digo, pues, que
|
| el verdadero sentido es vn juego de bolos, don-
|
| de con presta diligencia derriban los que estan
|
| en pie y bueluen a alçar los caydos, y esto por
|
| la mano de quien lo puede hazer. Mira, pues,
| 20 |
| si en el discurso de nuestra vida auremos visto
|
| jugar a los bolos, y si hemos visto por esto auer
|
| buelto a ser hombres, si es que lo somos.
|
| Berg. Digo que tienes razon, Cipion herma-
|
| no, y que eres mas discreto de lo que pensaua,
| 25 |
| y de lo que has dicho vengo a pensar y creer
|
| que todo lo que hasta aqui hemos passado y lo
|
| que estamos passando es sueño, y que somos
|
| perros; pero no por esto dexemos de gozar des-
|
| te bien de la habla que tenemos y de la exce-
| 30 |
| lencia tan grande de tener discurso humano
|
|
| todo el tiempo que pudieremos; y assi no te
|
| canse el oyrme contar lo que me passó con los
|
| gitanos que me escondieron en la cueua.
|
| Cip. De buena gana te escucho, por obligarte
|
| a que me escuches quando te cuente, si el cielo
| 5 |
| fuere seruido, los sucessos de mi vida.
|
| Berg. La que tuue con los gitanos, fue consi-
|
| derar en aquel tiempo sus muchas malicias, sus
|
| embaymientos y embustes, los hurtos en que
|
| se exercitan, assi gitanas como gitanos, desde
| 10 |
| el punto casi que salen de las mantillas y saben
|
| andar. ¿Vees la multitud que ay dellos esparzida
|
| por España?, pues todos se conocen y tienen
|
| noticia los vnos de los otros, y trasiegan y tras-
|
| ponen los hurtos destos en aquellos y los de
| 15 |
| aquellos en estos; dan la obediencia, mejor que
|
| a su rey, a vno que llaman conde, al qual,
|
| y a todos los que del suceden, tienen el sobre
|
| nombre de Maldonado; y no porque vengan
|
| del apellido deste noble linage, sino porque vn
| 20 |
| page de vn cauallero deste nombre se enamoró
|
| de vna gitana, la qual no le quiso conceder su
|
| amor si no se hazia gitano y la tomaua por
|
| muger. Hizolo assi el page, y agradó tanto a
|
| los demas gitanos, que le alçaron por señor y le
| 25 |
| dieron la obediencia; y como en señal de vas-
|
| sallage le acuden con parte de los hurtos que
|
| hazen, como sean de importancia.
|
| Ocupanse, por dar color a su ociosidad, en
|
| labrar cosas de hierro, haziendo instrumentos
| 30 |
| con que facilitan sus hurtos, y assi los veras
|
|
| siempre traer a vender por las calles tenazas,
|
| barrenas, martillos, y ellas treuedes y vadi-
|
| les. Todas ellas son parteras, y en esto lleuan
|
| ventaja a las nuestras, porque sin costa ni ade-
|
| rentes sacan sus partos a luz, y lauan las cria-
| 5 |
| turas con agua fria en naciendo, y, desde que
|
| nacen hasta que mueren, se curten y muestran
|
| a sufrir las inclemencias y rigores del cielo; y
|
| assi veras que todos son alentados bolteado-
|
| res, corredores y bayladores. Casanse siempre
| 10 |
| entre ellos, porque no salgan sus malas cos-
|
| tumbres a ser conocidas de otros; ellas guar-
|
| dan el decoro a sus maridos, y pocas ay que
|
| les ofendan con otros que no sean de su ge-
|
| neracion. Quando piden limosna, mas la sacan
| 15 |
| con inuenciones y chocarrerias, que con deuo-
|
| ciones, y a titulo que no ay quien se fie
|
| dellas, no siruen y dan en ser holgazanas.
|
| Y pocas, o ninguna vez, he visto, si mal no
|
| me acuerdo, ninguna gitana a pie de altar co-
| 20 |
| mulgando, puesto que muchas vezes he entrado
|
| en las yglesias. Son sus pensamientos imaginar
|
| como han de engañar y donde han de hurtar.
|
| Confieren sus hurtos y el modo que tuuieron en
|
| hazellos. Y assi vn dia conto vn gitano delante
| 25 |
| de mi a otros vn engaño y hurto que vn dia
|
| auia hecho a vn labrador; y fue que el gitano
|
| tenia vn asno rabon, y en el pedaço de la cola
|
| que tenia sin cerdas le ingirio otra peluda, que
|
| parecia ser suya natural. Sacole al mercado,
| 30 |
| comprosele vn labrador por diez ducados, y en
|
| auiendosele vendido y cobrado el dinero, le
|
| dixo que si queria comprarle otro asno hermano
|
| del mismo y tan bueno como el que lleuaua,
|
| que se le venderia por mas buen precio. Res-
| 5 |
| pondiole el labrador que fuesse por el y le tru-
|
| xesse, que el se le compraria y que, en tanto
|
| que boluiesse, lleuaria el comprado a su posa-
|
| da. Fuese el labrador, siguiole el gitano y, sea
|
| como sea, el gitano tuuo maña de hurtar al
| 10 |
| labrador el asno que le auia vendido, y al mis-
|
| mo instante le quitó la cola postiza y quedó
|
| con la suya pelada. Mudole la albarda y jaqui-
|
| ma, y atreuiose a yr a buscar al labrador para
|
| que se le comprasse, y hallole antes que huuies-
| 15 |
| se echado menos el asno primero, y a pocos
|
| lances compró el segundo. Fuesele a pagar a
|
| la posada, donde halló menos la bestia a la
|
| bestia y, aunque lo era mucho, sospechó que
|
| el gitano se le auia hurtado y no queria pagar-
| 20 |
| le. Acudio el gitano por testigos, y truxo a los
|
| que auian cobrado la alcauala del primer ju-
|
| mento, y juraron que el gitano auia vendido al
|
| labrador vn asno con vna cola muy larga, y muy
|
| diferente del asno segundo que vendia. A todo
| 25 |
| esto se halló presente vn alguazil, que hizo
|
| las partes del gitano con tantas veras, que el
|
| labrador huuo de pagar el asno dos vezes.
|
| Otros muchos hurtos contaron, y todos, o los
|
| mas, de bestias, en quien son ellos graduados y
| 30 |
| en lo que mas se exercitan. Finalmente, ella es
|
|
| mala gente, y aunque muchos y muy prudentes
|
| juezes han salido contra ellos, no por esso se
|
| enmiendan. A cabo de veynte dias me quisieron
|
| lleuar a Murcia; passé por Granada, donde ya
|
| estaua el capitan, cuyo atambor era mi amo.
| 5 |
| Como los gitanos lo supieron, me encerraron en
|
| vn aposento del meson, donde viuian; oyles
|
| dezir la causa, no me parecio bien el viage que
|
| lleuauan, y assi determiné soltarme, como lo
|
| hize; y saliendome de Granada, di en vna huerta
| 10 |
| de vn morisco, que me acogio de buena volun-
|
| tad, y yo quedé con mejor, pareciendome que
|
| no me querria para mas de para guardarle la
|
| huerta, oficio a mi cuenta de menos trabajo que
|
| el de guardar ganado. Y como no auia alli alter-
| 15 |
| car sobre tanto mas, quanto al salario, fue cosa
|
| facil hallar el morisco criado a quien mandar y
|
| yo amo a quien seruir. Estuue con el mas de
|
| vn mes, no por el gusto de la vida que tenia,
|
| sino por el que me daua saber la de mi amo, y
| 20 |
| por ella la de todos quantos moriscos viuen en
|
| España. ¡O, quantas y quales cosas te pudiera
|
| dezir, Cipion amigo, desta morisca canalla, si
|
| no temiera no poderlas dar fin en dos semanas!,
|
| y si las huuiera de particularizar, no acabara en
| 25 |
| dos meses; mas, en efeto, aure de dezir algo, y
|
| assi, oye en general lo que yo vi y noté en par-
|
| ticular desta buena gente.
|
| Por marauilla se hallara entre tantos vno que
|
| crea derechamente en la sagrada ley christia-
| 30 |
| na. Todo su intento es acuñar y guardar
|
|
| dinero acuñado; y para conseguirle trabajan y
|
| no comen; en entrando el real en su poder,
|
| como no sea senzillo, le condenan a carcel
|
| perpetua y a escuridad eterna. De modo que,
|
| ganando siempre y gastando nunca, llegan y
| 5 |
| amontonan la mayor cantidad de dinero que
|
| ay en España. Ellos son su hucha, su polilla,
|
| sus picazas y sus comadrexas; todo lo llegan,
|
| todo lo esconden y todo lo tragan. Conside-
|
| rese que ellos son muchos y que cada dia
| 10 |
| ganan y esconden poco o mucho, y que vna
|
| calentura lenta acaba la vida como la de vn ta-
|
| bardillo, y como van creciendo, se van aumen-
|
| tando los escondedores, que crecen y han de
|
| crecer en infinito, como la experiencia lo mues-
| 15 |
| tra. Entre ellos no ay castidad, ni entran en re-
|
| ligion ellos ni ellas; todos se casan, todos multi-
|
| plican, porque el viuir sobriamente aumenta
|
| las causas de la generacion. No los consume la
|
| guerra ni exercicio que demasiadamente los
| 20 |
| trabaje. Robannos a pie quedo, y con los frutos
|
| de nuestras heredades, que nos reuenden,
|
| se hazen ricos. No tienen criados, porque
|
| todos lo son de si mismos; no gastan con sus
|
| hijos en los estudios, porque su ciencia no es
| 25 |
| otra que la del robarnos. De los doze hijos
|
| de Iacob, que he oydo dezir que entraron en
|
| Egypto, quando los sacó Moysen de aquel cau-
|
| tiuerio, salieron seyscientos mil varones, sin
|
|
| niños y mugeres. De aqui se podra inferir lo
|
| que multiplicarán las destos, que sin com-
|
| paracion son en mayor numero.
|
| Cip. Buscado se ha remedio para todos los
|
| daños que has apuntado y bosquexado en som-
| 5 |
| bra, que bien se que son mas y mayores los
|
| que callas que los que cuentas, y hasta aora
|
| no se ha dado con el que conuiene; pero zela-
|
| dores prudentissimos tiene nuestra republica
|
| que, considerando que España cria y tiene en
| 10 |
| su seno tantas viuoras como moriscos, ayuda-
|
| dos de Dios, hallarán a tanto daño cierta, presta
|
| y segura salida. Di adelante.
|
| Berg. Como mi amo era mezquino, como
|
| lo son todos los de su casta, sustentauame con
| 15 |
| pan de mijo y con algunas sobras de çaynas,
|
| comun sustento suyo. Pero esta miseria me
|
| ayudó a lleuar el cielo por vn modo tan estraño
|
| como el que aora oyras. Cada mañana, jun-
|
| tamente con el alua, amanecia sentado al pie
| 20 |
| de vn granado, de muchos que en la huerta
|
| auia, vn mancebo, al parecer estudiante, ves-
|
| tido de bayeta, no tan negra ni tan peluda que
|
| no pareciesse parda y tundida. Ocupauase en
|
| escriuir en vn cartapacio, y de quando en quan-
| 25 |
| do se daua palmadas en la frente y se mordia
|
| las vñas, estando mirando al cielo; y otras
|
| vezes se ponia tan imaginatiuo, que no mouia
|
| pie ni mano, ni aun las pestañas, tal era su em-
|
|
| belesamiento. Vna vez me llegué junto a el, sin
|
| que me echasse de ver; oyle murmurar entre
|
| dientes, y al cabo de vn buen espacio dio vna
|
| gran voz, diziendo: "¡Viue el Señor, que es la
|
| mejor octaua que he hecho en todos los dias de
| 5 |
| mi vida!" Y escriuiendo apriessa en su carta-
|
| pacio, daua muestras de gran contento, todo lo
|
| qual me dio a entender que el desdichado era
|
| poeta. Hizele mis acostumbradas caricias, por
|
| assegurarle de mi mansedumbre. Echeme a sus
| 10 |
| pies, y el, con esta seguridad, prosiguio en sus
|
| pensamientos y tornó a rascarse la cabeça, y a
|
| sus arrobos, y a boluer a escriuir lo que auia
|
| pensado.
|
| Estando en esto, entró en la huerta otro man-
| 15 |
| cebo galan y bien adereçado, con vnos pa-
|
| peles en la mano, en los quales de quando en
|
| quando leia. Llegó donde estaua el primero, y
|
| dixole: "¿Aueys acabado la primera jornada?"
|
| "Aora le di fin", respondio el poeta, "la
| 20 |
| mas gallardamente que imaginar se puede."
|
| "¿De que manera?", preguntó el segundo. "Des-
|
| ta", respondio el primero: "Sale su Santidad del
|
| Papa vestido de pontifical, con doze Cardena-
|
| les, todos vestidos de morado, porque, quando
| 25 |
| sucedio el caso que cuenta la historia de mi
|
| comedia, era tiempo de mutatio caparum, en
|
| el qual los Cardenales no se visten de rojo,
|
| sino de morado; y assi en todas maneras con-
|
| uiene, para guardar la propiedad, que estos
| 30 |
| mis Cardenales salgan de morado; y este es vn
|
| punto que haze mucho al caso para la comedia;
|
| y a buen seguro dieran en el, y assi hazen a
|
| cada paso mil impertinencias y disparates.
|
| Yo no he podido errar en esto, porque he leydo
| 5 |
| todo el Ceremonial romano, por solo acertar en
|
| estos vestidos." "¿Pues de donde quereys vos",
|
| replicó el otro, "que tenga mi autor vestidos
|
| morados para doze Cardenales?" "Pues si me
|
| quita vno tan solo", respondio el poeta, "assi
| 10 |
| le dare yo mi comedia, como volar. Cuerpo
|
| de tal, ¿esta apariencia tan grandiosa se ha
|
| de perder? Imaginad vos desde aqui lo que
|
| parecera en vn teatro vn Sumo Pontifice con
|
| doze graues Cardenales y con otros ministros
| 15 |
| de acompañamiento, que forçosamente han de
|
| traer consigo. ¡Viue el cielo!, que sea vno de
|
| los mayores y mas altos espectaculos que se
|
aya visto en comedia, aunque sea la del rami-
| llete de Daraja."
| 20 |
| Aqui acabé de entender que el vno era poeta
| | y el otro comediante. El comediante aconsejó
| | al poeta que cercenasse algo de los Cardenales,
| | si no queria impossibilitar al autor el hazer la
| | comedia. A lo que dixo el poeta que le agra-
| 25 |
| deciessen que no auia puesto todo el conclaue
| | que se halló junto al acto memorable que pre-
| | tendia traer a la memoria de las gentes en su
| | felicissima comedia. Riose el recitante, y dexole
| |
|
| en su ocupacion por yrse a la suya, que era
|
| estudiar vn papel de vna comedia nueua. El
|
| poeta, despues de auer escrito algunas coplas
|
| de su magnifica comedia, con mucho sossiego
|
| y espacio, sacó de la faldriquera algunos men-
| 5 |
| drugos de pan y obra de veynte passas, que a
|
| mi parecer entiendo que se las conte, y aun es-
|
| toy en duda si eran tantas, porque juntamente
|
| con ellas hazian bulto ciertas migajas de pan
|
| que las acompañauan; sopló, y apartó las miga-
| 10 |
| jas, y vna a vna se comio las passas y los pali-
|
| llos, porque no le vi arrojar ninguno, ayudan-
|
| dolas con los mendrugos que, morados con la
|
| borra de la faldriquera, parecian mohosos, y
|
| eran tan duros de condicion que, aunque el
| 15 |
| procuró enternecerlos, passeandolos por la boca
|
| vna y muchas vezes, no fue possible mouerlos
|
| de su terquedad; todo lo qual redundó en mi
|
| prouecho, porque me los arrojó, diziendo: "To,
|
| to, toma, que buen prouecho te hagan." "Mi-
| 20 |
| rad", dixe entre mi, "que nectar o ambrosia me
|
| da este poeta, de los que ellos dizen que se
|
| mantienen los dioses y su Apolo alla en el cie-
|
| lo." En fin, por la mayor parte, grande es la
|
| miseria de los poetas, pero mayor era mi ne-
| 25 |
| cessidad, pues me obligó a comer lo que el
|
| desechaua. En tanto que duró la composicion
|
| de su comedia, no dexó de venir a la huerta ni
|
| a mi me faltaron mendrugos, porque los repar-
|
| tia conmigo con mucha liberalidad, y luego nos
| 30 |
| yuamos a la noria donde, yo de bruzes y el
|
|
| con vn cangilon, satisfaciamos la sed como
|
| vnos monarcas.
|
| Pero faltó el poeta y sobró en mi la hambre
|
| tanto, que determiné dexar al morisco y entrar-
|
| me en la ciudad a buscar ventura, que la halla
| 5 |
| el que se muda. Al entrar de la ciudad, vi
|
| que salia del famoso monasterio de San Gero-
|
| nimo mi poeta, que, como me vio, se vino a
|
| mi con los braços abiertos y yo me fui a el con
|
| nueuas muestras de regozijo, por auerle ha-
| 10 |
| llado. Luego al instante començo a desembau-
|
| llar pedaços de pan, mas tiernos de los que solia
|
| lleuar a la huerta, y a entregarlos a mis dientes,
|
| sin repassarlos por los suyos: merced que con
|
| nueuo gusto satisfizo mi hambre. Los tiernos
| 15 |
| mendrugos, y el auer visto salir a mi poeta del
|
| monasterio dicho, me pusieron en sospecha de
|
| que tenia las musas vergonçantes, como otros
|
| muchos las tienen. Encaminose a la ciudad, y
|
| yo le segui, con determinacion de tenerle por
| 20 |
| amo, si el quisiesse, imaginando que de las
|
| sobras de su castillo se podia mantener mi real,
|
| porque no ay mayor ni mejor bolsa que la de
|
| la caridad, cuyas liberales manos jamas estan
|
| pobres; y assi no estoy bien con aquel refran
| 25 |
| que dize mas da el duro que el desnudo, como
|
| si el duro y auaro diesse algo, como lo da el
|
| liberal desnudo que, en efeto, da el buen desseo
|
|
| quando mas no tiene. De lance en lance para-
|
| mos en la casa de vn autor de comedias que,
|
| a lo que me acuerdo, se llamaua Angulo el
|
| malo, de otro Angulo, no autor, sino repre-
|
| sentante, el mas gracioso que entonces tuuie-
| 5 |
| ron y aora tienen las comedias. Iuntose toda
|
| la compañia a oyr la comedia de mi amo, que
|
| ya por tal le tenia; y, a la mitad de la jornada
|
| primera, vno a vno y dos a dos se fueron salien-
|
| do todos, excepto el autor y yo, que seruiamos
| 10 |
| de oyentes. La comedia era tal que, con ser yo
|
| vn asno en esto de la poesia, me parecio que
|
| la auia compuesto el mismo Satanas para total
|
| ruyna y perdicion del mismo poeta, que ya yua
|
| tragando saliua, viendo la soledad en que el
| 15 |
| auditorio le auia dexado, y no era mucho si el
|
| alma presaga le dezia alla dentro la desgracia
|
| que le estaua amenazando, que fue boluer todos
|
| los recitantes, que passauan de doze, y, sin ha-
|
| blar palabra, assieron de mi poeta y, si no
| 20 |
| fuera porque la autoridad del autor, llena de
|
| ruegos y vozes, se puso de por medio, sin duda
|
| le mantearan.
|
| Quedé yo del caso pasmado; el autor, des-
|
| abrido; los farsantes, alegres, y el poeta, mohi-
| 25 |
| no; el qual, con mucha paciencia, aunque algo
|
| torcido el rostro, tomó su comedia y, encerran-
|
| dosela en el seno, medio murmurando dixo:
|
| "No es bien echar las margaritas a los puercos",
|
| y con esto se fue con mucho sossiego; yo, de
| 30 |
| corrido, ni pude ni quise seguirle, y acertelo,
|
| a causa que el autor me hizo tantas caricias,
|
| que me obligaron a que con el me quedasse, y
|
| en menos de vn mes sali grande entremesista
|
| y gran farsante de figuras mudas. Pusieronme
| 5 |
| vn freno de orillos, y enseñaronme a que arre-
|
| metiesse en el teatro a quien ellos querian,
|
| de modo que, como los entremeses solian aca-
|
| bar por la mayor parte en palos, en la com-
|
| pañia de mi amo acabauan en çuçarme, y yo
| 10 |
| derribaua y atropellaua a todos, con que daua
|
| que reyr a los ignorantes y mucha ganancia a
|
| mi dueño.
|
| ¡O, Cipion, quien te pudiera contar lo que vi
|
| en esta y en otras dos compañias de comedian-
| 15 |
| tes en que anduue!, mas por no ser possible re-
|
| duzirlo a narracion sucinta y breue, lo aure de
|
| dexar para otro dia, si es que ha de auer otro
|
| dia en que nos comuniquemos. ¿Vees quan
|
| larga ha sido mi platica? ¿Vees mis muchos y
| 20 |
| diuersos sucessos? ¿Consideras mis caminos y
|
| mis amos tantos?, pues todo lo que has oydo es
|
| nada, comparado a lo que te pudiera contar de
|
| lo que noté, auerigué y vi desta gente, su proce-
|
| der, su vida, sus costumbres, sus exercicios, su
| 25 |
| trabajo, su ociosidad, su ignorancia y su
|
| agudeza, con otras infinitas cosas: vnas para
|
| dezirse al oydo, y otras para aclamallas en pú-
|
| blico, y todas para hazer memoria dellas y para
|
| desengaño de muchos que idolatran en figuras
| 30 |
| fingidas y en bellezas de artificio y de transfor-
|
| mación.
|
| Cip. Bien se me trasluze, Bergança, el largo
|
| campo que se te descubria para dilatar tu pla-
|
| tica, y soy de parecer que la dexes para cuento
| 5 |
| particular y para sossiego no sobresaltado.
|
| Berg. Sea assi, y escucha. Con vna compañia
|
| llegué a esta ciudad de Valladolid, donde en vn
|
| entremes me dieron vna herida, que me llegó
|
| casi al fin de la vida; no pude vengarme por
| 10 |
| estar enfrenado entonces, y despues, a sangre
|
| fria, no quise, que la vengança pensada arguye
|
| crueldad y mal animo. Cansome aquel exerci-
|
| cio, no por ser trabajo, sino porque veia
|
| en el cosas que juntamente pedian enmienda y
| 15 |
| castigo, y como a mi estaua mas el sentillo que
|
| el remediallo, acorde de no verlo, y assi me
|
| acogi a sagrado, como hazen aquellos que de-
|
| xan los vicios quando no pueden exercitallos,
|
| aunque mas vale tarde que nunca. Digo, pues,
| 20 |
| que viendote vna noche lleuar la linterna con el
|
| buen christiano Mahudes, te consideré con-
|
| tento, y justa y santamente ocupado, y, lleno de
|
| buena embidia, quise seguir tus pasos, y con
|
| esta loable intencion me puse delante de Mahu-
| 25 |
| des, que luego me eligio para tu compañero y
|
| me truxo a este hospital; lo que en el me ha
|
| sucedido, no es tan poco que no aya menester
|
| espacio para contallo, especialmente lo que ohi
|
|
| a quatro enfermos que la suerte y la necessi-
|
| dad truxo a este hospital, y a estar todos qua-
|
| tro juntos en quatro camas apareadas. Perdo-
|
| name, porque el cuento es breue y no sufre
|
| dilacion, y viene aqui de molde.
| 5 |
| Cip. Si perdono; concluye, que, a lo que creo,
|
| no deue de estar lexos el dia.
|
| Berg. Digo que en las quatro camas que es-
|
| tan al cabo desta enfermeria, en la vna estaua
|
| vn alquimista, en la otra vn poeta, en la otra vn
| 10 |
| matematico, y en la otra vno de los que llaman
|
| arbitristas.
|
| Cip. Ya me acuerdo auer visto a essa bue-
|
| na gente.
|
| Berg. Digo, pues, que vna siesta de las del
| 15 |
| verano passado, estando cerradas las ventanas,
|
| y yo cogiendo el ayre debaxo de la cama del
|
| vno de ellos, el poeta se començo a quexar las-
|
| timosamente de su fortuna; y preguntandole el
|
| matematico de que se quexaua, respondio que
| 20 |
| de su corta suerte. "¿Como, y no sera razon que
|
| me quexe", prosiguio, "que auiendo yo guar-
|
| dado lo que Horacio manda en su Poetica, que
|
| no salga a luz la obra que despues de com-
|
| puesta no ayan passado diez años por ella,
| 25 |
| y que tenga yo vna de veynte años de ocupa-
|
| cion y doze de passante, grande en el sujeto,
|
| admirable y nueua en la inuencion, graue en
|
| el verso, entretenida en los episodios, maraui-
|
| llosa en la diuision, porque el principio respon-
| 30 |
| de al medio y al fin, de manera que constituyen
|
|
| el poema alto, sonoro, heroyco, deleytable y
|
| sustancioso, y que con todo esto no hallo vn
|
| principe a quien dirigirle? Principe, digo,
|
| que sea inteligente, liberal y magnanimo. ¡Mi-
|
| sera edad y deprauado siglo nuestro!"
| 5 |
| "¿De que trata el libro?", preguntó el alqui-
|
| mista. Respondio el poeta: "Trata de lo que dexó
|
| de escriuir el arçobispo Turpin del rey Artus de
|
| Inglaterra, con otro suplemento de la historia
|
| de la demanda del santo Brial, y todo en
| 10 |
| verso heroyco, parte en octauas y parte en
|
| verso suelto; pero todo esdruxulamente, digo
|
| en esdruxulos de nombres sustantiuos, sin ad-
|
| mitir verbo alguno."
|
| "A mi", respondio el alquimista, "poco se me
| 15 |
| entiende de poesia, y assi no sabre poner en
|
| su punto la desgracia de que vuessa merced
|
| se quexa, puesto que, aunque fuera mayor, no
|
| se ygualaua a la mia, que es que, por faltarme
|
| instrumento, o vn principe que me apoye y me
| 20 |
| de a la mano los requisitos que la ciencia de
|
| la alquimia pide, no estoy aora manando en oro
|
| y con mas riquezas que los Midas, que los Cra-
|
| sos y Cresos." "¿Ha hecho vuessa merced",
|
| dixo a esta sazon el matematico, "señor alqui-
| 25 |
| mista, la experiencia de sacar plata de otros
|
| metales?" "Yo", respondio el alquimista, "no
|
| la he sacado hasta agora; pero realmente
|
|
| se que se saca, y a mi no me faltan dos meses
|
| para acabar la piedra filosofal, con que se pue-
|
| de hazer plata y oro de las mismas piedras."
|
| "¡Bien han exagerado vuessas mercedes sus
|
| desgracias!", dixo a esta sazon el matematico;
| 5 |
| "pero al fin el vno tiene libro que dirigir, y el
|
| otro esta en potencia propincua de sacar la
|
| piedra filosofal; mas ¿que dire yo de la mia,
|
| que es tan sola que no tiene donde arrimarse?
|
| Veynte y dos años ha que ando tras hallar el
| 10 |
| punto fixo, y aqui lo dexo y alli lo tomo, y
|
| pareciendome que ya lo he hallado, y que no
|
| se me puede escapar en ninguna manera, quan-
|
| do no me cato, me hallo tan lexos del, que me
|
| admiro; lo mismo me acaece con la quadratura
| 15 |
| del circulo, que he llegado tan al remate de
|
| hallarla, que no se, ni puedo pensar, como
|
| no la tengo ya en la faldriquera; y assi es
|
| mi pena semejable a las de Tantalo, que esta
|
| cerca del fruto y muere de hambre, y propin-
| 20 |
| quo al agua y perece de sed. Por momentos
|
| pienso dar en la coyuntura de la verdad, y por
|
| minutos me hallo tan lexos della, que bueluo
|
| a subir el monte que acabé de baxar con el
|
| canto de mi trabajo acuestas, como otro nueuo
| 25 |
| Sisifo."
|
| Auia hasta este punto guardado silencio el
|
| arbitrista, y aqui le rompio, diziendo: "Quatro
|
| quexosos tales, que lo pueden ser del gran
|
| turco, ha juntado en este hospital la pobreza,
| 30 |
| y reniego yo de oficios y exercicios, que ni en-
|
| tretienen, ni dan de comer a sus dueños. Yo,
|
| señores, soy arbitrista, y he dado a su Mages-
|
| tad, en diferentes tiempos, muchos y diferentes
|
| arbitrios, todos en prouecho suyo y sin daño
| 5 |
| del reyno, y aora tengo hecho vn memorial,
|
| donde le suplico me señale persona con quien
|
| comunique vn nueuo arbitrio que tengo, tal,
|
| que ha de ser la total restauracion de sus em-
|
| peños. Pero, por lo que me ha sucedido con
| 10 |
| otros memoriales, entiendo que este tam-
|
| bien ha de parar en el carnero. Mas porque
|
| vuessas mercedes no me tengan por men-
|
| tecapto, aunque mi arbitrio quede desde este
|
| punto publico, le quiero dezir, que es este: hase
| 15 |
| de pedir en Cortes que todos los vassallos de
|
| su Magestad, desde edad de catorze a sesenta
|
| años, sean obligados a ayunar vna vez en el
|
| mes a pan y agua, y esto ha de ser el dia que
|
| se escogiere y señalare, y que todo el gasto
| 20 |
| que en otros condumios de fruta, carne y pes-
|
| cado, vino, hueuos y legumbres, que han de
|
| gastar aquel dia, se reduzga a dinero y se de a
|
| su Magestad, sin defraudalle vn ardite, so cargo
|
| de juramento; y con esto, en veynte años que-
| 25 |
| da libre de socaliñas y desempeñado. Porque
|
| si se haze la cuenta, como yo la tengo hecha,
|
| bien ay en España mas de tres millones de per-
|
| sonas de la dicha edad, fuera de los enfermos
|
| mas viejos, o mas muchachos, y ninguno destos
| 30 |
| dexará de gastar, y esto contado al menorete,
|
| cada dia real y medio, y yo quiero que sea no
|
| mas de vn real, que no puede ser menos, aun-
|
| que coma alholuas; pues ¿pareceles a vs. ms.
|
| que seria barro tener cada mes tres millones de
| 5 |
| reales como ahechados? Y esto antes seria pro-
|
| uecho que daño a los ayunantes, porque con el
|
| ayuno agradarian al cielo y seruirian a su rey,
|
| y tal podria ayunar, que le fuesse conuenien-
|
| te para su salud. Este es arbitrio limpio de
| 10 |
| poluo y de paja, y podriase coger por parro-
|
| quias, sin costa de comissarios, que destruyen
|
| la republica." Riyeronse todos del arbitrio y del
|
| arbitrante, y el tambien se riyo de sus dispara-
|
| tes, y yo quedé admirado de auerlos oydo, y de
| 15 |
| ver que, por la mayor parte, los de semejantes
|
| humores venian a morir en los hospitales.
|
| Cip. Tienes razon, Bergança; mira si te queda
|
| mas que dezir.
|
| Berg. Dos cosas no mas, con que daré fin a
| 20 |
| mi platica, que ya me parece que viene el dia.
|
| Yendo vna noche mi mayor a pedir limosna en
|
| casa del corregidor desta ciudad, que es vn gran
|
| cauallero y muy gran christiano, hallamosle
|
| solo, y pareciome a mi tomar ocasion de aque-
| 25 |
| lla soledad para dezirle ciertos aduertimien-
|
| tos, que auia oydo dezir a vn viejo enfermo des-
|
| te hospital, acerca de como se podia remediar
|
| la perdicion tan notoria de las moças vagamun-
|
|
| das, que, por no seruir, dan en malas, y tan
|
| malas, que pueblan dos veranos todos los
|
| hospitales de los perdidos que las siguen; plaga
|
| intolerable, y que pedia presto y eficaz reme-
|
| dio. Digo que, queriendo dezirselo, alcé la
| 5 |
| voz, pensando que tenia habla, y en lugar de
|
| pronunciar razones concertadas, ladré con tanta
|
| priessa y con tan leuantado tono, que, enfada-
|
| do el corregidor, dio vozes a sus criados que
|
| me echassen de la sala a palos; y vn lacayo,
| 10 |
| que acudio a la voz de su señor, que fuera me-
|
| jor que por entonces estuuiera sordo, assio
|
| de vna cantimplora de cobre que le vino a la
|
| mano, y diomela tal en mis costillas, que hasta
|
| aora guardo las reliquias de aquellos golpes.
| 15 |
| Cip. ¿Y quexaste desso, Bergança?
|
| Berg. ¿Pues no me tengo de quexar, si hasta
|
| aora me duele, como he dicho, y si me pa-
|
| rece que no merecia tal castigo mi buena in-
|
| tencion?
| 20 |
| Cip. Mira, Bergança, nadie se ha de meter
|
| donde no le llaman, ni ha de querer vsar del
|
| oficio que por ningun caso le toca. Y has de
|
| considerar que nunca el consejo del pobre, por
|
| bueno que sea, fue admitido; ni el pobre humil-
| 25 |
| de ha de tener presumpcion de aconsejar a los
|
| grandes y a los que piensan que se lo saben
|
| todo. La sabiduria en el pobre esta assombra-
|
| da, que la necessidad y miseria son las som-
|
|
| bras y nubes que la escurecen; y si acaso se
|
| descubre, la juzgan por tontedad y la tratan
|
| con menosprecio.
|
| Berg. Tienes razon, y escarmentando en mi
|
| cabeça, de aqui adelante seguire tus consejos.
| 5 |
| Entré assimismo otra noche en casa de vna se-
|
| ñora principal, la qual tenia en los braços vna
|
| perrilla destas que llaman de falda, tan peque-
|
| ña que la pudiera esconder en el seno, la
|
| qual, quando me vio, saltó de los braços de su
| 10 |
| señora y arremetio a mi ladrando, y con tan
|
| gran denuedo, que no paró hasta morderme de
|
| vna pierna. Boluila a mirar con respecto y
|
| con enojo, y dixe entre mi: "¡Si yo os cogiera,
|
| animalexo ruyn, en la calle, o no hiziera
| 15 |
| caso de vos, o os hiziera pedaços entre los dien-
|
| tes!" Consideré en ella que hasta los cobardes
|
| y de poco animo son atreuidos e insolentes
|
| quando son fauorecidos, y se adelantan a ofen-
|
| der a los que valen mas que ellos.
| 20 |
| Cip. Vna muestra y señal dessa verdad que
|
| dizes, nos dan algunos hombrezillos que a la
|
| sombra de sus amos se atreuen a ser insolentes.
|
| Y si acaso la muerte, o otro accidente de fortu-
|
| na, derriba el arbol donde se arriman, luego se
| 25 |
| descubre y manifiesta su poco valor, porque,
|
| en efeto, no son de mas quilates sus prendas
|
| que los que les dan sus dueños y valedores; la
|
| virtud y el buen entendimiento siempre es vna
|
|
| y siempre es vno, desnudo o vestido, solo o
|
| acompañado. Bien es verdad que puede pade-
|
| cer acerca de la estimacion de las gentes, mas
|
| no en la realidad verdadera de lo que merece
|
| y vale. Y con esto pongamos fin a esta platica,
| 5 |
| que la luz que entra por estos resquicios mues-
|
| tra que es muy entrado el dia, y esta noche que
|
| viene, si no nos ha dexado este grande benefi-
|
| cio de la habla, sera la mia, para contarte mi
|
| vida.
| 10 |
| Berg. Sea ansi, y mira que acudas a este
|
| mismo puesto.
|
| El acabar el coloquio el licenciado, y el des-
|
| pertar el alferez, fue todo a vn tiempo, y el licen-
|
| ciado dixo:
| 15 |
| "Aunque este coloquio sea fingido y nunca
|
| aya passado, pareceme que esta tan bien
|
| compuesto, que puede el señor alferez passar
|
| adelante con el segundo."
|
| "Con esse parecer", respondio el alferez, "me
| 20 |
| animare y disporne a escriuirle, sin ponerme
|
| mas en disputas con v. m. si hablaron los pe-
|
| rros o no."
|
| A lo que dixo el licenciado:
|
| "Señor alferez, no boluamos mas a essa dis-
| 25 |
| puta; yo alcanço el artificio del coloquio y la
|
| inuencion, y basta; vamonos al Espolon a
|
|