| Parece que los gitanos y gitanas solamente
|
| nacieron en el mundo para ser ladrones; nacen
|
| de padres ladrones, crianse con ladrones, estu-
|
| dian para ladrones, y, finalmente, salen con ser
|
| ladrones corrientes y molientes a todo ruedo;
| 5 |
| y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos
|
| como acidentes inseparables, que no se quitan
|
| sino con la muerte.
|
| Vna, pues, desta nacion, gitana vieja, que
|
| podia ser jubilada en la ciencia de Caco, crió
| 10 |
| vna muchacha, en nombre de nieta suya, a
|
| quien puso nombre Preciosa, y a quien ensenó
|
| todas sus gitanerias y modos de embelecos y
|
| trazas de hurtar. Salio la tal Preciosa la mas
|
| vnica bayladora que se hallaua en todo el gi-
| 15 |
| tanismo, y la mas hermosa y discreta que pudie-
|
| ra hallarse, no entre los gitanos, sino entre
|
| quantas hermosas y discretas pudiera pregonar
|
| la fama. Ni los soles, ni los ayres, ni todas
|
| las inclemencias del cielo, a quien mas que
| 20 |
| otras gentes estan sujetos los gitanos, pudie-
|
| ron deslustrar su rostro, ni curtir las manos; y
|
| lo que es mas, que la criança tosca en que se
|
| criaua, no descubria en ella sino ser nacida de
|
|
| mayores prendas que de gitana, porque era en
|
| estremo cortes y bien razonada.
|
| Y, con todo esto, era algo desembuelta; pero
|
| no de modo que descubriesse algun genero
|
| de deshonestidad; antes, con ser aguda, era
| 5 |
| tan honesta, que, en su presencia, no osaua
|
| alguna gitana vieja, ni moça, cantar cantares
|
| lasciuos, ni dezir palabras no buenas; y, final-
|
| mente, la abuela conocio el tesoro que en la
|
| nieta tenia; y assi determinó el aguila vieja
| 10 |
| sacar a bolar su aguilucho, y enseñarle a viuir
|
| por sus vñas.
|
| Salio Preciosa rica de villanzicos, de coplas,
|
| seguidillas, y çarabandas, y de otros versos,
|
| especialmente de romances, que los cantaua
| 15 |
| con especial donayre. Porque su taymada
|
| abuela echó de ver, que tales juguetes y gra-
|
| cias, en los pocos años, y en la mucha hermo-
|
| sura de su nieta, auian de ser felicissimos atrac-
|
| tiuos, e incentiuos para acrecentar su caudal,
| 20 |
| y assi se los procuró y buscó por todas las
|
| vias que pudo, y no faltó poeta que se los
|
| diesse; que tambien ay poetas que se acomo-
|
| dan con gitanos y les venden sus obras, como
|
| los ay para ciegos, que les fingen milagros
| 25 |
| y van a la parte de la ganancia (de todo ay en
|
| el mundo), y esto de la hambre tal vez haze
|
| arrojar los ingenios a cosas que no estan en
|
| el mapa.
|
| Criose Preciosa en diuersas partes de Casti-
| 30 |
| lla, y, a los quinze años de su edad, su abuela
|
| putatiua la boluio a la Corte y a su antiguo
|
|
| rancho, que es adonde ordinariamente le tienen
|
| los gitanos, en los campos de santa Barbara ,
|
| pensando en la Corte vender su mercaderia,
|
| donde todo se compra y todo se vende. Y la
|
| primera entrada que hizo Preciosa en Madrid,
| 5 |
| fue vn dia de santa Ana, patrona y abogada
|
| de la villa, con vna dança en que yuan ocho gi-
|
| tanas, quatro ancianas y quatro muchachas, y
|
| vn gitano, gran baylarin, que las guiaua; y
|
| aunque todas yuan limpias y bien adereçadas,
| 10 |
| el asseo de Preciosa era tal, que, poco a poco,
|
| fue enamorando los ojos de quantos la mira-
|
| uan. De entre el son del tamborin y castañetas,
|
| y fuga del bayle, salio vn rumor que encarecia
|
| la belleza y donayre de la gitanilla, y corrian
| 15 |
| los muchachos a verla y los hombres a mirarla.
|
| Pero quando la oyeron cantar, por ser la dança
|
| cantada, alli fue ello; alli si que cobró aliento
|
| la fama de la gitanilla, y, de comun consenti-
|
| miento de los diputados de la fiesta, desde
| 20 |
| luego le señalaron el premio y joya de la mejor
|
| dança; y quando llegaron a hazerla en la ygle-
|
| sia de santa Maria, delante de la imagen de
|
| santa Ana, despues de auer baylado todas,
|
| tomó Preciosa vnas sonajas, al son de las qua-
| 25 |
| les, dando en redondo largas y ligerissimas
|
| bueltas, cantó el romance siguiente:
|
| Arbol preciosissimo,
|
| que tardó en dar fruto
|
| años, que pudieron
| 30 |
| cubrirle de luto
|
| y hazer los desseos
|
|
| y agora, a su lado,
|
| a Dios el mas iunto,
|
| gozays de la alteza
|
| que apenas barrunto.
|
| El cantar de Preciosa fue para admirar a
| 5 |
| quantos la escuchauan. Vnos dezian: "Dios te
|
| bendiga la muchacha." Otros: "Lastima es que
|
| esta moçuela sea gitana; en verdad, en verdad,
|
| que merecia ser hija de vn gran señor." Otros
|
| auia mas groseros, que dezian: "Dexen crecer
| 10 |
| a la rapaza, que ella hara de las suyas; a fe
|
| que se va añudando en ella gentil red barrede-
|
| ra para pescar coraçones." Otro, mas humano,
|
| mas basto y mas modorro, viendola andar tan
|
| ligera en el bayle, le dixo: "A ello, hija, a ello;
| 15 |
| andad, amores, y pisad el poluito atan me-
|
| nudito." Y ella respondio, sin dexar el bayle:
|
| "Y pisarelo yo atan menudó". Acabaronse
|
| las visperas y la fiesta de santa Ana, y quedó
|
| Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de
| 20 |
| hermosa, de aguda y de discreta y de bayla-
|
| dora, que a corrillos se hablaua della en toda
|
| la Corte.
|
| De alli a quinze dias boluio a Madrid, con
|
| otras tres muchachas, con sonajas y con vn
| 25 |
| bayle nueuo, todas apercebidas de romances y
|
| de cantarzillos alegres; pero todos honestos,
|
| que no consentia Preciosa que, las que fuessen
|
| en su compañia, cantassen cantares descom-
|
| puestos, ni ella los cantó jamas, y muchos mi-
| 30 |
| raron en ello y la tuuieron en mucho. Nunca se
|
| apartaua della la gitana vieja, hecha su Argos,
|
|
| temerosa no se la despauilassen y traspusies-
|
| sen; llamauala nieta, y ella la tenia por abue-
|
| la. Pusieronse a baylar a la sombra, en la calle
|
| de Toledo, y de los que las venian siguiendo se
|
| hizo luego vn gran corro, y en tanto que bay-
| 5 |
| lauan, la vieja pedia limosna a los circunstantes,
|
| y llouian en ella ochauos y quartos, como pie-
|
| dras a tablado, que tambien la hermosura tiene
|
| fuerça de despertar la caridad dormida.
|
| Acabado el bayle, dixo Preciosa: "Si me dan
| 10 |
| quatro quartos, les cantare vn romance yo sola,
|
| lindissimo en estremo, que trata de quando la
|
| reyna, nuestra Señora, Margarita, salio a missa
|
| de parida, en Valladolid, y fue a san Llorente;
|
| digoles que es famoso, y compuesto por vn
| 15 |
| poeta de los del numero, como capitan del ba-
|
| tallon".
|
| Apenas huuo dicho esto, quando, casi todos
|
| los que en la rueda estauan, dixeron a vo-
|
| zes: "Cantale, Preciosa, y ves aqui mis quatro
| 20 |
| quartos."
|
| Y assi granizaron sobre ella quartos, que la
|
| vieja no se daua manos a cogerlos.
|
| Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó
|
| Preciosa sus sonajas, y, al tono correntio y lo-
| 25 |
| quesco, cantó el siguiente romance:
|
| Salio a missa de parida
|
| la mayor reyna de Europa,
|
| en el valor y en el nombre
|
| rica y admirable joya.
| 30 |
| Como los ojos se lleua,
|
| se lleua las almas todas
|
|
| de quantos miran y admiran
|
| su deuocion y su pompa.
|
| Y para mostrar que es parte
|
| del cielo en la tierra toda,
|
| a vn lado lleua el sol de Austria,
| 5 |
| al otro la tierna aurora.
|
| A sus espaldas le sigue
|
| vn luzero que a desora
|
| salio, la noche del dia
|
| que el cielo y la tierra lloran.
| 10 |
| Y si en el cielo ay estrellas
|
| que luzientes carros forman,
|
| en otros carros su cielo
|
| viuas estrellas adornan.
|
| Aqui el anciano Saturno
| 15 |
| la barba pule y remoça,
|
| y, aunque es tardo, va ligero,
|
| que el plazer cura la gota.
|
| El Dios parlero va en lenguas
|
| lisongeras y amorosas,
| 20 |
| y Cupido en cifras varias
|
| que rubies y perlas bordan.
|
| Alli va el furioso Marte,
|
| en la persona curiosa
|
| de mas de vn gallardo jouen
| 25 |
| que de su sombra se assombra.
|
| Iunto a la casa del sol
|
| va Iupiter, que no ay cosa
|
| dificil a la priuança
|
| fundada en prudentes obras.
| 30 |
| Va la luna en las mexillas
|
| de vna y otra humana diosa,
|
| Venus casta en la belleza
|
| de las que este cielo forman.
|
| Pequeñuelos Ganimedes
| 35 |
| cruzan, van, bueluen y tornan
|
| por el cinto tachonado
|
| de esta esfera milagrosa.
|
| Y para que todo admire
|
|
| y todo assombre, no ay cosa
|
| que de liberal no passe
|
| hasta el estremo de prodiga.
|
| Milan, con sus ricas telas,
|
| alli va en vista curiosa;
| 5 |
| las Indias, con sus diamantes,
|
| y Arabia con sus aromas.
|
| Con los mal intencionados
|
| va la embidia mordedora,
|
| y la bondad en los pechos
| 10 |
| de la lealtad española.
|
| La alegria vniuersal,
|
| huyendo de la congoja,
|
| calles y plaças discurre,
|
| descompuesta y casi loca.
| 15 |
| A mil mudas bendiciones
|
| abre el silencio la boca
|
| y repiten los muchachos
|
| lo que los hombres entonan.
|
| Qual dize: "Fecunda vid,
| 20 |
| crece, sube, abraça y toca
|
| el olmo felize tuyo,
|
| que mil siglos te haga sombra,
|
| "para gloria de ti misma,
|
| para bien de España y honra,
| 25 |
| para arrimo de la Iglesia,
|
| para assombro de Mahoma."
|
| Otra lengua clama y dize:
|
| "Viuas, ¡o blanca paloma!,
|
| que nos has de dar por crias
| 30 |
| aguilas de dos coronas,
|
| "para ahuyentar de los ayres
|
| las de rapiña furiosas,
|
| para cubrir, con sus alas,
|
| a las virtudes medrosas."
| 35 |
| Otra, mas discreta y graue,
|
| mas aguda y mas curiosa,
|
| dize, vertiendo alegria
|
| por los ojos y la boca:
|
|
| "Esta perla que nos diste,
|
| nacar de Austria, vnica y sola,
|
| ¡qué de maquinas que rompe,
|
| qué [de] disignios que corta,
|
| "qué de esperanças que infunde,
| 5 |
| qué de desseos mal logra,
|
| qué de temores aumenta,
|
| qué de preñados aborta!"
|
| En esto se llegó a1 temp1o
|
| del Fenix santo, que en Roma
| 10 |
| fue abrasado y quedó viuo
|
| en la fama y en 1a gloria.
|
| A la imagen de la vida,
|
| a la de1 cielo señora,
|
| a la que, por ser humilde,
| 15 |
| las estrellas pisa agora;
|
| a la madre y Virgen junto,
|
| a la hija y a la esposa
|
| de Dios, hincada de hinojos,
|
| Margarita assi razona:
| 20 |
| "Lo que me has dado te doy,
|
| mano siempre dadiuosa,
|
| que, a do falta el fauor tuyo,
|
| siempre la miseria sobra.
|
| "Las primicias de mis frutos
| 25 |
| te ofrezco, Virgen hermosa,
|
| tales quales son las mira,
|
| recibe, ampara y mejora.
|
| "A su padre te encomiendo,
|
| que humano Atlante se encorba
| 30 |
| al peso de tantos reynos,
|
| y de climas tan remotas.
|
| "Se que el coraçon del rey
|
| en las manos de Dios mora,
|
| y se que puedes con Dios
| 35 |
| quanto quieres, piadosa."
|
| Acabada esta oracion,
|
|
| otra semejante entonan,
|
| hymnos y vozes que muestran
|
| que esta en el suelo la gloria.
|
| Acabados los oficios,
|
| con reales ceremonias,
| 5 |
| boluio a su punto este cielo
|
| y esfera marauillosa .
|
| Apenas acabó Preciosa su romance, quando
|
| del illustre auditorio y graue senado que la oia,
|
| de muchas se formo vna voz sola, que dixo:
| 10 |
| "Torna a cantar, Preciosica, que no faltaran
|
| quartos como tierra."
|
| Mas de dozientas personas estauan mirando
|
| el bayle y escuchando el canto de las gitanas;
|
| y, en la fuga del, acerto a passar por alli vno de
| 15 |
| los tinientes de la villa y, viendo tanta gente
|
| junta, preguntó qué era. Y fuele respondido que
|
| estauan escuchando a la gitanilla hermosa, que
|
| cantaua. Llegose el tiniente, que era curioso, y
|
| escuchó vn rato, y, por no yr contra su graue-
| 20 |
| dad, no escuchó el romance hasta la fin; y
|
| auiendole parecido por todo estremo bien la
|
| gitanilla, mandó a vn page suyo dixesse a la
|
| gitana vieja que, al anochecer, fuesse a su casa
|
| con las gitanillas, que queria que las oyesse
| 25 |
| doña Clara, su muger. Hizolo assi el page, y la
|
| vieja dixo que si yria.
|
| Acabaron el bayle y el canto, y mudaron
|
| lugar; y en esto llegó vn page muy bien ade-
|
| reçado a Preciosa y, dandole vn papel doblado,
| 30 |
| le dixo: "Preciosica, canta el romance que aqui
|
| va, porque es muy bueno, y yo te dare otros
|
|
| de quando en quando, con que cobres fama de
|
| la mejor romancera del mundo."
|
| "Esso aprendere yo de muy buena gana",
|
| respondio Preciosa, "y mire, señor, que no me
|
| dexe de dar los romances que dize, con tal
| 5 |
| condicion que sean honestos, y si quisiere que
|
| se los pague, concertemonos por dozenas, y
|
| dozena cantada y dozena pagada; porque pen-
|
| sar que le tengo de pagar adelantado, es pen-
|
| sar lo imposible."
| 10 |
| "Para papel, siquiera, que me de la señora
|
| Preciosica", dixo el page, "estare contento; y
|
| mas, que el romance que no saliere bueno y
|
| honesto, no ha de entrar en cuenta.,,
|
| "A la mia quede el escogerlos", respondio
| 15 |
| Preciosa; y con esto se fueron la calle adelan-
|
| te, y desde vna reja llamaron vnos caualleros
|
| a las gitanas.
|
| Asomose Preciosa a la reja, que era baxa, y
|
| vio en vna sala, muy bien adereçada y muy
| 20 |
| fresca, muchos caualleros que, vnos passean-
|
| dose y otros jugando a diuersos juegos, se en-
|
| tretenian.
|
| "¿Quierenme dar barato, cenores?",
|
| dixo Preciosa (que, como gitana, hablaua ceçeo-
| 25 |
| so, y esto es artificio en ellas, que no naturaleza).
|
| A la voz de Preciosa, y a su rostro, dexaron
|
| los que jugauan el juego, y el passeo los pas-
|
| seantes; y los vnos y los otros acudieron a la
|
| reja por verla, que ya tenian noticia della, y
| 30 |
| dixeron: "Entren, entren las gitanillas, que aqui
|
| les daremos barato."
|
| "Caro seria ello", respondio Preciosa, "si nos
|
| pellizcacen."
|
| "No, a fe de cauallero", respondió vno; "bien
| 5 |
| puedes entrar, niña, segura, que nadie te tocará
|
| a la vira de tu çapato, no, por el habito que
|
| traygo en el pecho", y pusose la mano sobre
|
| vno de Calatraua.
|
| "Si tu quieres entrar, Preciosa", dixo vna de
| 10 |
| las tres gitanillas que yuan con ella, "entra en
|
| hora buena, quc yo no pienso entrar adonde
|
| ay tantos hombres."
|
| "Mira, Cristina", respondio Preciosa, "de lo
|
| que te has de guardar, es de vn hombre solo
| 15 |
| y a solas, y no de tantos juntos; porque antes
|
| el ser muchos quita el miedo y el rezelo de ser
|
| ofendidas. Aduierte, Cristinica, y está cierta de
|
| vna cosa, que la muger que se determina a
|
| ser honrada, entre vn exercito de soldados lo
| 20 |
| puede ser. Verdad es que es bueno huyr de las
|
| ocasiones; pero han de ser de las secretas, y
|
| no de las publicas."
|
| "Entremos, Preciosa", dixo Cristina, "que tu
|
| sabes mas que vn sabio."
| 25 |
| Animolas la gitana vieja, y entraron; y ape-
|
| nas huuo entrado Preciosa, quando el cauallero
|
| del habito vio el papel que traia en el seno y,
|
| llegandose a ella, se lo tomó, y dixo Preciosa:
|
| "Y no me le tome, señor, que es vn romance
| 30 |
| que me acaban de dar aora, que aun no le he
|
| leydo."
|
|
| "¿Y sabes tu leer, hija?", dixo vno.
|
| "Y escriuir", respondio la vieja, "que a mi
|
| nieta hela criado yo como si fuera hija de
|
| vn letrado."
|
| Abrio el cauallero el papel, y vio que venia
| 5 |
| dentro del vn escudo de oro, y dixo: "En ver-
|
| dad, Preciosa, que trae esta carta el porte den-
|
| tro; toma este escudo que en el romance viene."
|
| "Basta", dixo Preciosa, "que me ha tratado de
|
| pobre el poeta, pues cierto que es mas milagro
| 10 |
| darme a mi vn poeta vn escudo, que yo rece-
|
| birle; si con esta añadidura han de venir sus
|
| romances, traslade todo el Romancero general
|
| y embiemelos vno a vno, que yo les tentaré el
|
| pulso; y si vinieren duros, sere yo blanda en
| 15 |
| recebillos."
|
| Admirados quedaron los que oian a la gita-
|
| nica, assi de su discrecion, como del donayre
|
| con que hablaua.
|
| "Lea, señor", dixo ella, "y lea alto, veremos
| 20 |
| si es tan discreto esse poeta como es liberal."
|
| Y el cauallero leyo assi:
|
| Gitanica, que de hermosa
|
| te pueden dar parabienes,
|
| por lo que de piedra tienes
| 25 |
| te llama el mundo Preciosa.
|
| Desta verdad me assegura
|
| esto, como en ti veras,
|
| que no se apartan jamas
|
| la esquiueza y la hermosura.
| 30 |
| Si, como en valor subido,
|
| vas creciendo en arrogancia,
|
|
| no le arriendo la ganancia
|
| a la edad en que has nacido,
|
| que vn basilisco se cria
|
| en ti, que mate mirando,
|
| y vn imperio que, aunque blando,
| 5 |
| nos parezca tirania.
|
| Entre pobres y aduares,
|
| ¿cómo nacio tal belleza?
|
| o, ¿cómo crió tal pieza
|
| el humilde Mançanares?
| 10 |
| Por esto sera famoso,
|
| al par del Tajo dorado,
|
| y por Preciosa preciado
|
| mas que el Ganges caudaloso.
|
| Dizes la buena ventura
| 15 |
| y dasla mala contino,
|
| que no van por vn camino
|
| tu intencion y tu hermosura,
|
| porque en el peligro fuerte
|
| de mirarte o contemplarte,
| 20 |
| tu intencion va a desculparte
|
| y tu hermosura a dar muerte.
|
| Dizen que son hechizeras
|
| todas las de tu nacion,
|
| pero tus hechizos son
| 25 |
| de mas fuerças y mas veras,
|
| pues por lleuar los despojos
|
| de todos quantos te ven,
|
| hazes, ¡o niña!, que esten
|
| tus hechizos en tus ojos.
| 30 |
| En sus fuerças te adelantas,
|
| pues baylando nos admiras,
|
| y nos matas si nos miras,
|
| y nos encantas si cantas.
|
| De cien mil modos hechizas:
| 35 |
| hables, calles, cantes, mires,
|
| o te acerques o retires,
|
| el fuego de amor atizas.
|
| Sobre el mas essento pecho
|
|
| tienes mando y señorio,
|
| de lo que es testigo el mio,
|
| de tu imperio satisfecho.
|
| Preciosa joya de amor:
|
| esto humildemente escriue
| 5 |
| el que por ti muere y viue
|
| pobre, aunque humilde amador.
|
| "En pobre acaba el vltimo verso", dixo a esta
|
| sazon Preciosa; "mala señal; nunca los enamo-
|
| rados han de dezir que son pobres, porque a
| 10 |
| los principios, a mi parecer, la pobreza es muy
|
| enemiga del amor."
|
| "¿Quién te enseña esso, rapaza?", dixo vno.
|
| "¿Quién me lo ha de enseñar?", respondio
|
| Preciosa. "¿No tengo yo mi alma en mi cuerpo?
| 15 |
| ¿No tengo ya quinze años? y no soy manca, ni
|
| renca, ni estropeada del entendimiento. Los
|
| ingenios de las gitanas van por otro norte que
|
| los de las demas gentes; siempre se adelantan
|
| a sus años; no hay gitano necio ni gitana lerda,
| 20 |
| que, como el sustentar su vida consiste en ser
|
| agudos, astutos y embusteros, despauilan el
|
| ingenio a cada paso y no dexan que crie moho
|
| en ninguna manera. ¿Veen estas muchachas
|
| mis compañeras, que estan callando y parecen
| 25 |
| bobas?, pues entrenles el dedo en la boca y
|
| tientenlas las cordales, y veran lo que veran.
|
| No ay muchacha de doze que no sepa lo que
|
| de veynte y cinco; porque tienen por maestros
|
| y preceptores al diablo, y al vso, que les en-
| 30 |
| seña en vna hora lo que auian de aprender en
|
| vn año."
|
| Con esto que la gitanilla dezia, tenia suspen-
|
| sos a los oyentes, y, los que jugauan, le dieron
|
| barato, y aun los que no jugauan. Cogio la
| 5 |
| hucha de la vieja treynta reales, y mas rica y
|
| mas alegre que vna Pascua de flores, antecogio
|
| sus corderas y fuesse en casa del señor teniente,
|
| quedando que otro dia bolueria, con su mana-
|
| da, a dar contento [a] aquellos tan liberales
| 10 |
| señores. Ya tenia auiso la señora doña Clara,
|
| muger del señor teniente, cómo auian de yr a
|
| su casa las gitanillas, y estaualas esperando,
|
| como el agua de mayo, ella y sus donzellas y
|
| dueñas, con las de otra señora vezina suya,
| 15 |
| que todas se juntaron para ver a Preciosa. Y
|
| apenas huuieron entrado las gitanas, quando
|
| entre las demas resplandecio Preciosa como la
|
| luz de vna antorcha entre otras luzes menores,
|
| y assi corrieron todas a ella: vnas la abraçauan,
| 20 |
| otras la mirauan; estas la bendecian, aquellas
|
| la alabauan.
|
| Doña Clara dezia: "Este si que se puede de-
|
| zir cabello de oro; estos si que son ojos de es-
|
| meraldas."
| 25 |
| La señora su vezina la desmenuzaua toda, y
|
| hazia pepitoria de todos sus miembros y co-
|
| yunturas. Y llegando a alabar vn pequeño hoyo
|
| que Preciosa tenia en la barba, dixo: "¡Ay que
|
| hoyo!, en este hoyo han de tropezar quantos
| 30 |
| ojos le miraren."
|
|
| Oyo esto vn escudero de braço de la señora
|
| doña Clara, que alli estaua, de luenga barba y
|
| largos años, y dixo: "¿Esse llama vuessa mer-
|
| ced hoyo, señora mia? Pues yo se poco de
|
| hoyos, o esse no es hoyo, sino sepultura de
| 5 |
| desseos viuos. Por Dios, tan linda es la gita-
|
| nilla, que, hecha de plata o de alcorça, no po-
|
| dria ser mejor. ¿Sabes dezir la buena ventura,
|
| niña?"
|
| "De tres o quatro maneras", respondio Pre-
| 10 |
| ciosa.
|
| "¿Y esso mas?", dixo doña Clara; "por vida
|
| del teniente, mi señor, que me la has de dezir,
|
| niña de oro, y niña de plata, y niña de perlas,
|
| y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo
| 15 |
| mas que puedo dezir."
|
| "Denle, denle la palma de la mano a la niña,
|
| y con que haga la cruz", dixo la vieja, "y veran
|
| que de cosas les dize, que sabe mas que vn
|
| doctor de melecina."
| 20 |
| Echó mano a la faldriquera la señora tenien-
|
| ta, y halló que no tenia blanca. Pidio vn quar-
|
| to a sus criadas, y ninguna le tuuo, ni la seño-
|
| ra vezina tampoco.
|
| Lo qual visto por Preciosa, dixo: "Todas las
| 25 |
| cruzes, en quanto cruzes, son buenas; pero las
|
| de plata o de oro son mejores; y el señalar
|
| la cruz en la palma de la mano con moneda de
|
| cobre, sepan vuessas mercedes que menoscaba
|
| la buena ventura, a lo menos la mia; y assi
| 30 |
| tengo aficion a hazer la cruz primera con algun
|
| escudo de oro, o con algun real de a ocho, o
|
| por lo menos de a quatro, que soy como
|
| los sacristanes, que quando ay buena ofrenda
|
| se regozijan."
| 5 |
| "Donayre tienes, niña, por tu vida", dixo la
|
| señora vezina; y, boluiendose al escudero, le
|
| dixo: "Vos, señor Contreras, tendreys a mano
|
| algun real de a quatro; dadmele, que, en vi-
|
| niendo el doctor, mi marido, os le boluere."
| 10 |
| "Si tengo", respondio Contreras, "pero ten-
|
| gole empeñado en veynte y dos marauedis,
|
| que cené anoche; denmelos, que yo ire por el
|
| en bolandas."
|
| "¿No tenemos entre todas vn quarto", dixo
| 15 |
| doña Clara, "y pedis veynte y dos marauedis?
|
| Andad, Contreras, que siempre fuystes imper-
|
| tinente."
|
| Vna donzella de las presentes, viendo la
|
| esterilidad de la casa, dixo a Preciosa: "Niña,
| 20 |
| ¿hara algo al caso, que se haga la cruz con vn
|
| dedal de plata?"
|
| "Antes", respondio Preciosa, "se hazen las
|
| cruzes mejores del mundo con dedales de pla-
|
| ta, como sean muchos."
| 25 |
| "Vno tengo yo", replicó la donzella, "si este
|
| basta; hele aqui, con condicion, que tambien
|
| se me ha de dezir a mi la buena ventura."
|
| "¿Por vn dedal tantas buenas venturas?",
|
| dixo la gitana vieja; "nieta, acaba presto, que
| 30 |
| se haze noche."
|
|
| Tomó Preciosa el dedal, y la mano de la se-
|
| ñora tenienta, y dixo:
|
| Hermosita, hermosita,
|
| la de las manos de plata,
|
| mas te quiere tu marido,
| 5 |
| que el rey de las Alpujarras.
|
| Eres paloma sin hiel,
|
| pero a vezes eres braua,
|
| como leona de Oran,
|
| o como tigre de Ocaña;
| 10 |
| pero en vn tras, en vn tris
|
| el enojo se to passa,
|
| y quedas como alfinique ,
|
| o como cordera mansa.
|
| Riñes mucho y comes poco,
| 15 |
| algo zelosita andas,
|
| que es jugueton el teniente
|
| y quiere arrimar la vara.
|
| Quando donzella, te quiso
|
| vno de vna buena cara,
| 20 |
| que mal ayan los terceros
|
| que los gustos desbaratan.
|
| Si a dicha tu fueras monja,
|
| oy tu conuento mandaras,
|
| porque tienes de abadessa
| 25 |
| mas de quatrozientas rayas.
|
| No te lo quiero dezir,
|
| pero poco importa, vaya:
|
| embiudaras, y otra vez
|
| y otras dos seras casada.
| 30 |
| No llores, señora mia,
|
| que no siempre las gitanas
|
| dezimos el euangelio;
|
| no llores, señora, acaba.
|
| Como te mueras primero
| 35 |
| que el señor tiniente, basta
|
|
| para remediar el daño
|
| de la biudez que amenaza.
|
| Has de heredar, y muy presto,
|
| hazienda en mucha abundancia;
|
| tendras vn hijo canonigo;
| 5 |
| la yglesia no se señala;
|
| de Toledo no es posible;
|
| vna hija rubia y blanca
|
| tendras, que si es religiosa,
|
| tambien vendra a ser perlada.
| 10 |
| Si tu esposo no se muere
|
| dentro de quatro semanas,
|
| verasle corregidor
|
| de Burgos o Salamanca.
|
| Vn lunar tienes, ¡que lindo!
| 15 |
| ¡Ay, Iesvs, que luna clara!
|
| ¡Que sol, que allá en los antipodas
|
| escuros valles aclara!
|
| Mas de dos ciegos, por verle,
|
| dieran mas de quatro blancas;
| 20 |
| agora si es la risica,
|
| ¡ay, que bien aya essa gracia!
|
| Guardate de las caydas,
|
| principalmente de espaldas,
|
| que suelen ser peligrosas
| 25 |
| en las principales damas.
|
| Cosas ay mas que dezirte:
|
| si para el viernes me aguardas,
|
| las oyras, que son de gusto,
|
| y algunas ay de desgracias.
| 30 |
| Acabó su buena ventura Preciosa, y con ella
|
| encendio el desseo de todas las circunstantes
|
| en querer saber la suya, y assi se lo rogaron
|
| todas; pero ella las remitio para el viernes ve-
|
| nidero, prometiendole que tendrian reales de
| 35 |
| plata para hazer las cruzes. En esto vino el se-
|
| ñor tiniente, a quien contaron marauillas de la
|
|
| gitanilla; el las hizo baylar vn poco, y confirmó
|
| por verdaderas, y bien dadas, las alabanças
|
| que a Preciosa auian dado; y poniendo la mano
|
| en la faldriquera, hizo señal de querer darle
| 5 |
| algo; y auiendola espulgado y sacudido, y ras-
|
| cado muchas vezes, al cabo sacó la mano va-
|
| zia, y dixo: "Por Dios, que no tengo blanca;
|
| dadle vos, doña Clara, vn real a Preciosica, que
|
| yo os le dare despues."
| 10 |
| "Bueno es esso, señor; ¡por cierto si, ay esta
|
| el real de manifiesto!; ¿no hemos tenido entre
|
| todas nosotras vn quarto para hazer la señal
|
| de la cruz, y quiere que tengamos vn real?"
|
| "Pues dadle alguna valonzica vuestra o al
| 15 |
| guna cosita, que otro dia nos boluera a ver
|
| Preciosa y la regalaremos mejor."
|
| A lo qual dixo doña Clara: "Pues porque
|
| otra vez venga, no quiero dar nada aora a Pre-
|
| ciosa."
| 20 |
| "Antes, si no me dan nada", dixo Preciosa,
|
| "nunca mas boluere aca; mas si boluere a ser-
|
| uir a tan principales señores, pero trayre traga-
|
| do que no me han de dar nada, y ahorrareme
|
| la fatiga del esperallo. Coheche vuessa merced,
| 25 |
| señor tiniente, coheche, y tendra dineros, y no
|
| haga vsos nueuos, que morira de hambre. Mire,
|
| señora, por ahi he oydo dezir, y, aunque moça,
|
| entiendo que no son buenos dichos, que de los
|
| oficios se ha de sacar dineros para pagar las
| 30 |
| condenaciones de las residencias y para pre-
|
| tender otros cargos."
|
|
| "Assi lo dizen y lo hazen los desalmados",
|
| replicó el teniente; "pero el juez que da buena
|
| residencia, no tendra que pagar condenacion
|
| alguna, y el auer vsado bien su oficio, sera el
|
| valedor para que le den otro."
| 5 |
| "Habla vuessa merced muy a lo santo, señor
|
| teniente", respondio Preciosa; "andese a esso,
|
| y cortaremosle de los harapos para reliquias."
|
| "Mucho sabes, Preciosa", dixo el tiniente;
|
| "calla, que yo dare traza que sus magestades
| 10 |
| te vean, porque eres pieça de reyes".
|
| "Querranme para truhana", respondio Pre-
|
| ciosa, "y yo no lo sabre ser, y todo yra perdi-
|
| do; si me quisiessen para discreta, aun lleuar-
|
| meian; pero en algunos palacios, mas medran
| 15 |
| los truhanes que los discretos. Yo me hallo bien
|
| con ser gitana y pobre, y corra la suerte por
|
| donde el cielo quisiere."
|
| "Ea, niña", dixo la gitana vieja, "no hables
|
| mas; que has hablado mucho y sabes mas de
| 20 |
| lo que yo te he enseñado; no te assotiles tanto,
|
| que te despuntarás; habla de aquello que tus
|
| años permiten, y no te metas en altanerias, que
|
| no ay ninguna que no amenaze cayda."
|
| "El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo",
| 25 |
| dixo a esta sazon el tiniente.
|
| Despidieronse las gitanas, y, al yrse, dixo la
|
| donzella del dedal: "Preciosa, dime la buena
|
| ventura o buelueme mi dedal, que no me que-
|
| da con que hazer labor."
| 30 |
| "Señora doncella", respondio Preciosa, "haga
|
| cuenta que se la he dicho y prouease de otro
|
|
| dedal, o no haga vaynillas hasta el viernes,
|
| que yo boluere, y le dire mas venturas y auen-
|
| turas que las que tiene vn libro de cauallerias."
|
| Fueronse, y juntaronse con las muchas labra-
|
| doras que a la hora de las aue marias suelen
| 5 |
| salir de Madrid para boluerse a sus aldeas, y
|
| entre otras bueluen muchas, con quien siempre
|
| se acompañauan las gitanas y boluian seguras
|
| (porque la gitana vieja viuia en continuo temor
|
| no le salteassen a su Preciosa).
| 10 |
| Sucedio, pues, que la mañana de vn dia que
|
| boluian a Madrid a coger la garrama con las
|
| demas gitanillas, en vn valle pequeño, que esta
|
| obra de quinientos pasos antes que se llegue a
|
| la villa, vieron vn mancebo gallardo y ricamen-
| 15 |
| te adereçado de camino. La espada y daga que
|
| traia, eran, como dezirse suele, vna asqua
|
| de oro; sombrero con rico cintillo y con plumas
|
| de diuersas colores adornado.
|
| Repararon las gitanas en viendole, y pusie-
| 20 |
| ronsele a mirar muy de espacio, admiradas de
|
| que a tales horas vn tan hermoso mancebo es-
|
| tuuiesse en tal lugar a pie y solo.
|
| El se llegó a ellas, y, hablando con la gitana
|
| mayor, le dixo: "Por vida vuestra, amiga, que
| 25 |
| me hagays plazer, que vos y Preciosa me oyays
|
| aqui aparte dos palabras, que seran de vuestro
|
| prouecho."
|
| "Como no nos desuiemos mucho ni nos tar-
|
| demos mucho, sea en buen ora", respondio la
| 30 |
| vieja, y, llamando a Preciosa, se desuiaron de
|
| las otras obra de veynte pasos, y assi en pie
|
| como estauan, el mancebo les dixo: "Yo vengo
|
| de manera rendido a la discrecion y belleza de
|
| Preciosa, que, despues de auerme hecho
| 5 |
| mucha fuerça para escusar llegar a este punto,
|
| al cabo he quedado mas rendido y mas impos-
|
| sibilitado de escusallo; yo, señoras mias, que
|
| siempre os he de dar este nombre, si el cielo
|
| mi pretension fauorece, soy cauallero, como
| 10 |
| lo puede mostrar este habito", y, apartando el
|
| herreruelo, descubrio en el pecho vno de los
|
| mas calificados que ay en España; "soy hijo de
|
| Fulano" (que por buenos respectos aqui no se
|
| declara su nombre). "Estoy debaxo de su tutela
| 15 |
| y amparo; soy hijo vnico, y el que espera vn
|
| razonable mayorazgo. Mi padre esta aqui en la
|
| Corte pretendiendo vn cargo, y ya esta consul-
|
| tado y tiene casi ciertas esperanças de salir con
|
| el. Y con ser de la calidad y nobleza que os he
| 20 |
| referido, y de la que casi se os deue ya de yr
|
| trasluziendo, con todo esso quisiera ser vn gran
|
| señor, para leuantar a mi grandeza la humildad
|
| de Preciosa, haziendola mi ygual y mi señora.
|
| Yo no la pretendo para burlalla, ni en las veras
| 25 |
| del amor que la tengo puede caber genero de
|
| burla alguna; solo quiero seruirla del modo
|
| que ella mas gustare: su voluntad es la mia.
|
| Para con ella es de cera mi alma, donde podra
|
| imprimir lo que quisiere; y, para conseruarlo y
| 30 |
| guardarlo, no sera como impresso en cera, sino
|
|
| como esculpido en marmoles, cuya dureza se
|
| opone a la duracion de los tiempos. Si creeys
|
| esta verdad, no admitira ningun desmayo mi
|
| esperança. Pero si no me creeys, siempre me
|
| tendra temeroso vuestra duda; mi nombre es
| 5 |
| este (y dixosele); el de mi padre ya os lo he
|
| dicho; la casa donde viue es en tal calle, y tie-
|
| ne tales y tales señas; vezinos tiene de quien
|
| podreys informaros, y aun de los que no son
|
| vezinos tambien, que no es tan escura la cali-
| 10 |
| dad y el nombre de mi padre y el mio, que no
|
| le sepan en los patios de palacio, y aun en toda
|
| la Corte. Cien escudos traygo aqui en oro para
|
| daros en arra y señal de lo que pienso da-
|
| ros; porque no ha de negar la hazienda el que
| 15 |
| da el alma."
|
| En tanto que el cauallero esto dezia, le estaua
|
| mirando Preciosa atentamente, y sin duda que
|
| no le deuieron de parecer mal ni sus razones,
|
| ni su talle, y boluiendoso a la vieja, le dixo:
| 20 |
| "Perdoneme, abuela, de que me tomo licencia
|
| para responder a este tan enamorado señor."
|
| "Responde lo que quisieres, nieta", respon-
|
| dio la vieja, "que yo se que tienes discrecion
|
| para todo."
| 25 |
| Y Preciosa dixo: "Yo, señor cauallero, aun-
|
| que soy gitana pobre y humildemente nacida,
|
| tengo vn cierto espiritillo fantastico aca dentro,
|
| que a grandes cosas me lleua. A mi, ni me
|
| mueuen promessas, ni me desmoronan dadiuas,
| 30 |
| ni me inclinan sumissiones, ni me espantan
|
|
| finezas enamoradas, y aunque de quinze aflos,
|
| que, segun la cuenta de mi abuela, para este
|
| san Miguel los hare, soy ya vieja en los pensa-
|
| mientos, y alcanço mas de aquello que mi edad
|
| promete, mas por mi buen natural, que por la
| 5 |
| esperiencia; pero con lo vno o con lo otro, se
|
| que las passiones amorosas en los recien ena-
|
| morados, son como impetus indiscretos que
|
| hazen salir a la voluntad de sus quicios, la
|
| qual, atropellando inconuenientes, desatinada-
| 10 |
| mente, se arroja tras su desseo; y, pensando
|
| dar con la gloria de sus ojos, da con el infierno
|
| de sus pesadumbres. Si alcança lo que dessea,
|
| mengua el desseo con la possession de la cosa
|
| desseada, y, quiza, abriendose entonces los
| 15 |
| ojos del entendimiento, se vee ser bien que se
|
| aborrezca lo que antes se adoraua. Este temor
|
| engendra en mi vn recato tal, que ningunas
|
| palabras creo, y de muchas obras dudo. Vna
|
| sola joya tengo, que la estimo en mas que a la
| 20 |
| vida, que es la de mi entereza y virginidad, y
|
| no la tengo de vender a precio de promessas
|
| ni dadiuas, porque en fin sera vendida; y si
|
| puedo ser comprada, sera de muy poca esti-
|
| ma; ni me la han de lleuar trazas ni embelecos;
| 25 |
| antes pienso yrme con ella a la sepultura, y
|
| quiza al cielo, que ponerla en peligro que qui-
|
| meras y fantasias soñadas la enuistan o mano-
|
| seen. Flor es la de la virginidad que, a ser pos-
|
| sible, aun con la imaginacion no auia de dexar
| 30 |
| ofenderse. Cortada la rosa del rosal, ¡con qué
|
| breuedad y facilidad se marchita! Este la toca,
|
| aquel la huele, el otro la deshoja, y, finalmente,
|
| entre las manos rusticas se deshaze. Si vos,
|
| señor, por sola esta prenda venis, no la aueys
| 5 |
| de lleuar sino atada con las ligaduras y lazos
|
| del matrimonio; que si la virginidad se ha de
|
| inclinar, ha de ser a este santo yugo, que enton-
|
| ces no seria perderla, sino emplearla en ferias
|
| que felizes ganancias prometen; si quisieredes
| 10 |
| ser mi esposo, yo lo sere vuestra. Pero han de
|
| preceder muchas condiciones y aueriguaciones
|
| primero. Primero tengo de saber si soys el que
|
| dezis; luego, hallando esta verdad, aueys de
|
| dexar la casa de vuestros padres y la aueys de
| 15 |
| trocar con nuestros ranchos, y, tomando el trage
|
| de gitano, aueys de cursar dos años en nuestras
|
| escuelas, en el qual tiempo me satisfare yo de
|
| vuestra condicion y vos de la mia, al cabo del
|
| qual, si vos os contentaredes de mi y yo de vos,
| 20 |
| me entregare por vuestra esposa; pero hasta
|
| entonces tengo de ser vuestra hermana en el
|
| trato y vuestra humilde en seruiros. Y aueys de
|
| considerar que en el tiempo deste nouiciado
|
| podria ser que cobrassedes la vista que aora
| 25 |
| deueys de tener perdida, o, por lo menos, tur-
|
| bada, y viessedes que os conuenia huyr de lo
|
| que aora seguis con tanto ahinco; y cobrando
|
| la libertad perdida, con vn buen arrepenti-
|
| miento, se perdona qualquier culpa. Si con es-
| 30 |
| tas condiciones quereys entrar a ser soldado
|
| de nuestra milicia, en vuestra mano está, pues
|
|
| faltando alguna dellas, no aueys de tocar vn
|
| dedo de la mia."
|
| Pasmose el moço a las razones de Preciosa
|
| y pusose como embelesado mirando al suelo,
|
| dando muestras que consideraua lo que res-
| 5 |
| ponder deuia.
|
| Viendo lo qual Preciosa, tornó a dezirle: "No
|
| es este caso de tan poco momento, que, en los
|
| que aqui nos ofrece el tiempo, pueda ni deua
|
| resoluerse. Bolueos, señor, a la villa, y conside-
| 10 |
| rad de espacio lo que vieredes que mas os
|
| conuenga, y en este mismo lugar me podeys
|
| hablar todas las fiestas que quisieredes, al yr o
|
| venir de Madrid."
|
| A lo qual respondio el gentilhombre: "Quan-
| 15 |
| do el cielo me dispuso para quererte, Preciosa
|
| mia, determiné de hazer por ti quanto tu volun-
|
| tad acertasse a pedirme, aunque nunca cupo
|
| en mi pensamiento que me auias de pedir lo
|
| que me pides. Pero pues es tu gusto que el
| 20 |
| mio al tuyo se ajuste y acomode, cuentame por
|
| gitano desde luego y haz de mi todas las espe-
|
| riencias que mas quisieres, que siempre me
|
| has de hallar el mismo que aora te significo;
|
| mira quando quieres que mude el trage, que
| 25 |
| yo querria que fuesse luego, que, con ocasion
|
| do yr a Flandes, engañaré a mis padres y sacaré
|
| dineros para gastar algunos dias, y seran hasta
|
| ocho los que podre tardar en acomodar mi par-
|
| tida; a los que fueren conmigo, yo los sabre
| 30 |
| engañar de modo que salga con mi determi-
|
| nacion. Lo que te pido es, si es que ya puedo
|
|
| tener atreuimiento de pedirte y suplicarte algo,
|
| que si no es oy, donde te puedes informar de
|
| mi calidad y de la de mis padres, que no vayas
|
| mas a Madrid; porque no querria que algunas
|
| de las demasiadas ocasiones que alli pueden
| 5 |
| ofrecerse, me salteasse la buena ventura que
|
| tanto me cuesta."
|
| "Esso no, señor galan", respondio Preciosa;
|
| "sepa que conmigo ha de andar siempre la
|
| libertad desenfadada, sin que la ahogue ni
| 10 |
| turbe la pesadumbre de los zelos; y entienda
|
| que no la tomaré tan demasiada, que no se
|
| eche de ver desde bien lexos, que llega mi
|
| honestidad a mi desemboltura; y en el primero
|
| cargo en que quiero estaros, es en el de la con-
| 15 |
| fiança que aueys de hazer de mi. Y mirad que
|
| los amantes que entran pidiendo zelos, o son
|
| simples o confiados."
|
| "Satanas tienes en tu pecho, muchacha", dixo
|
| a esta sazon la gitana vieja; "mira que dizes co-
| 20 |
| sas que no las diria vn colegial de Salaman-
|
| ca. Tu sabes de amor; tu sabes de zelos; tu de
|
| confianças; ¿cómo es esto, que me tienes loca,
|
| y te estoy escuchando como a vna persona es-
|
| piritada, que habla latin sin saberlo?"
| 25 |
| "Calle, abuela", respondió Preciosa, "y sepa,
|
| que todas las cosas que me oye son nonada,
|
| y son de burlas, para las muchas que de mas
|
| veras me quedan en el pecho."
|
|
| Todo quanto Preciosa dezia, y toda la dis-
|
| crecion que mostraua, era añadir leña al fuego
|
| que ardia en el pecho del enamorado caualle-
|
| ro. Finalmente, quedaron en que de alli a ocho
|
| dias se verian en aquel mismo lugar, donde el
| 5 |
| vendria a dar cuenta del termino en que sus ne-
|
| gocios estauan, y ellas aurian tenido tiempo de
|
| informarse de la verdad, que les auia dicho.
|
| Sacó el moço vna bolsilla de brocado, donde
|
| dixo que yuan cien escudos de oro, y dioselos
| 10 |
| a la vieja; pero no queria Preciosa que los to-
|
| masse en ninguna manera, a quien la gitana
|
| dixo: "Calla, niña, que la mejor señal que este
|
| señor ha dado de estar rendido, es auer entre-
|
| gado las armas, en señal de rendimiento; y el
| 15 |
| dar, en qualquiera ocasion que sea, siempre
|
| fue indicio de generoso pecho. Y acuerdate de
|
| aquel refran, que dize: Al cielo rogando, y con
|
| el maço dando . Y mas,que no quiero yo, que
|
| por mi pierdan las gitanas el nombre que por
| 20 |
| luengos siglos tienen adquerido de codiciosas
|
| y aprouechadas. ¿Cien escudos quieres tu que
|
| deseche, Preciosa?, y ¿de oro en oro? que
|
| pueden andar cosidos en el alforça de vna saya,
|
| que no valga dos reales, y tenerlos alli, como
| 25 |
| quien tiene vn juro sobre las yeruas de Estre-
|
| madura. Y si alguno de nuestros hijos, nietos,
|
| o parientes cayere por alguna desgracia en ma-
|
| nos de la justicia, ¿aura fauor tan bueno, que
|
| llegue a la oreja del juez y del escriuano, como
| 30 |
| destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres ve-
|
| zes, por tres delitos diferentes, me he visto casi
|
| puesta en el asno para ser açotada; y de la vna
|
| me libró vn jarro de plata; y de la otra vna sar-
|
| ta de perlas, y de la otra quarenta reales de a
| 5 |
| ocho, que auia trocado por quartos, dando
|
| veynte reales mas por el cambio. Mira niña,
|
| que andamos en oficio muy peligroso, y lleno
|
| de tropieços, y de ocasiones forçosas, y no ay
|
| defensas que mas presto nos amparen y soco-
| 10 |
| rran, como las armas inuencibles del gran Fili-
|
| po: no ay passar adelante de su plus vltra . Por
|
| vn doblon de dos caras se nos muestra alegre
|
| la triste del procurador y de todos los minis-
|
| tros de la muerte, que son arpias de nosotras
| 15 |
| las pobres gitanas; y mas precian pelarnos y
|
| desollarnos a nosotras, que a vn salteador de ca-
|
| minos; jamas, por mas rotas y desastradas que
|
| nos vean, nos tienen por pobres, que dizen que
|
| somos como los jubones de los gauachos de
| 20 |
| Velmonte, rotos y grasientos, y llenos de do-
|
| blones".
|
| "Por vida suya, abuela, que no diga mas, que
|
| lleua termino de alegar tantas leyes en fauor
|
| de quedarse con el dinero, que agote las de los
| 25 |
| emperadores; quedese con ellos, y buen pro-
|
| uecho le hagan, y plega a Dios que los entie-
|
| rre en sepultura donde jamas tornen a ver la
|
| claridad del sol, ni aya necessidad que la
|
| vean. A estas nuestras compañeras sera forçoso
| 30 |
| darles algo, que ha mucho que nos esperan, y
|
| ya deuen de estar enfadadas."
|
| "Assi veran ellas", replicó la vieja, "moneda
|
| destas, como veen al turco agora. Este buen se-
|
| ñor vera si le ha quedado alguna moneda de
| 5 |
| plata, o quartos, y los repartira entre ellas, que
|
| con poco quedaran contentas.
|
| "Si traygo", dixo el galan, y sacó de la fal-
|
| driquera tres reales de a ocho, que repartio en-
|
| tre las tres gitanillas, con que quedaron mas
| 10 |
| alegres y mas satisfechas que suele quedar vn
|
| autor de comedias, quando en competencia de
|
| otro le suelen retular por las esquinas: "¡victor,
|
| victor!".
|
| En resolucion, concertaron, como se ha dicho,
| 15 |
| la venida de alli a ocho dias; y que se auia de
|
| llamar, quando fuesse gitano, Andres Cauallero,
|
| porque tambien auia gitanos entre ellos deste
|
| apellido.
|
| No tuuo atreuimiento Andres, que assi lo
| 20 |
| llamaremos de aqui adelante, de abraçar a
|
| Preciosa; antes, embiandole con la vista el
|
| alma, sin ella, si assi dezirse puede, las dexó
|
| y se entró en Madrid, y ellas, contentissimas,
|
| hizieron lo mismo.
| 25 |
| Preciosa, algo aficionada, mas con benouo-
|
| lencia que con amor, de la gallarda disposicion
|
| de Andres, ya desseaua informarse si era el
|
| que auia dicho; entró en Madrid, y, a pocas
|
| calles andadas, encontro con el page poeta de
| 30 |
| las coplas y el escudo; y quando el la vio, se
|
| llegó a ella, diziendo: "Vengas en buen ora,
|
|
| Preciosa, ¿leyste por ventura las coplas que te
|
| di el otro dia?"
|
| A lo que Preciosa respondio: "Primero que
|
| le responda palabra, me ha de dezir vna ver-
| 5 |
| dad, por vida de lo que mas quiere."
|
| "Conjuro es esse", respondio el page, "que
|
| aunque el dezirla me costasse la vida, no la
|
| negaré en ninguna manera."
|
| "Pues la verdad que quiero que me diga",
| 10 |
| dixo Preciosa, "es, si por ventura es poeta."
|
| "A serlo", replicó el page, "forçosamente auia
|
| de ser por ventura. Pero has de saber, Preciosa,
|
| que esse nombre de poeta muy pocos le mere-
|
| cen; y assi yo no lo soy, sino vn aficionado a
| 15 |
| la poesia; y para lo que he menester, no voy a
|
| pedir, ni a buscar versos agenos; los que te di
|
| son mios, y estos que te doy agora, tambien,
|
| mas no por esto soy poeta, ni Dios lo quiera."
|
| "¿Tan malo es ser poeta?", replicó Preciosa.
| 20 |
| "No es malo", dixo el page; "pero el ser poeta
|
| a solas, no lo tengo por muy bueno. Hase de
|
| vsar de la poesia, como de vna joya preciosissi-
|
| ma, cuyo dueño no la trae cada dia, ni la mues-
|
| tra a todas gentes, ni a cada paso, sino quando
| 25 |
| conuenga, y sea razon que la muestre. La poe-
|
| sia es vna bellissima doncella, casta, honesta,
|
| discreta, aguda, retirada, y que se contiene en
|
| los limites de la discrecion mas alta. Es amiga
|
| de la soledad; las fuentes la entretienen, los
| 30 |
| prados la consuelan, los arboles la desenojan,
|
|
| las flores la alegran y, finalmente, deleyta y
|
| enseña a quantos con ella comunican."
|
| "Con todo esso", respondio Preciosa, "he
|
| oydo dezir, que es pobrissima, y que tiene
|
| algo de mendiga."
| 5 |
| "Antes es al reues", dixo el page, "porque
|
| no ay poeta que no sea rico, pues todos viuen
|
| contentos con su estado, filosofia que la alcan-
|
| çan pocos; pero ¿que te ha mouido, Preciosa, a
|
| hazer esta pregunta?"
| 10 |
| "Hame mouido,", respondio Preciosa, "porque
|
| como yo tengo a todos, o los mas poetas por
|
| pobres, causome marauilla aquel escudo de oro
|
| que me distes entre vuestros versos embuelto;
|
| mas agora que se que no soys poeta, sino afi-
| 15 |
| cionado de la poesia, podria ser que fuessedes
|
| rico, aunque lo dudo, a causa que por aque-
|
| lla parte que os toca de hazer coplas, se ha de
|
| desaguar quanta hazienda tuuieredes, que no
|
| ay poeta, segun dizen, que sepa conseruar la
| 20 |
| hazienda que tiene, ni grangear la que no tiene."
|
| "Pues yo no soy dessos", replico el page;
|
| "versos hago, y no soy rico, ni pobre; y sin sen-
|
| tirlo, ni descontarlo, como hazen los ginouesses
|
| sus combites, bien puedo dar vn escudo y dos a
| 25 |
| quien yo quisiere. Tomad, Preciosa perla, este
|
| segundo papel, y esto escudo segundo que va
|
| en el, sin que os pongays a pensar, si soy poe-
|
| ta o no. Solo quiero que penseys y creays, que
|
| quien os da esto, quisiera tener para daros las
| 30 |
| riquezas de Midas."
|
|
| Y en esto le dio vn papel, y tentandole Pre-
|
| ciosa, halló que dentro venia el escudo, y dixo:
|
| "Este papel ha de viuir muchos años, porque
|
| trae dos almas consigo: vna la del escudo, y
|
| otra la de los versos, que siempre vienen llenos
| 5 |
| de almas y coraçones. Pero sepa el señor page
|
| que no quiero tantas almas conmigo; y si no
|
| saca la vna, no aya miedo que reciba la otra;
|
| por poeta le quiero, y no por dadiuoso, y desta
|
| manera tendremos amistad que dure, pues mas
| 10 |
| ayna puede faltar vn escudo, por fuerte que sea,
|
| que la hechura de vn romance."
|
| "Pues assi es", replicó el page, "que quieres,
|
| Preciosa, que yo sea pobre por fuerça, no des-
|
| eches el alma que en esse papel te embio, y
| 15 |
| buelueme el escudo, que, como le toques con
|
| la mano, le tendre por reliquia mientras la vida
|
| me durare."
|
| Sacó Preciosa el escudo del papel, y quedose
|
| con el papel, y no le quiso leer on la calle. El
| 20 |
| page se despidio, y se fue contentissimo, cre-
|
| yendo que ya Preciosa quedaua rendida, pues
|
| con tanta afabilidad le auia hablado. Y como
|
| ella lleuaua puesta la mira en buscar la casa
|
| del padre de Andres, sin querer detenerse a
| 25 |
| baylar en ninguna parte, en poco espacio se
|
| puso en la calle do estaua, que ella muy bien
|
| sabia; y auiendo andado hasta la mitad, alço
|
| los ojos a vnos valcones de hierro dorados, que
|
| le auian dado por señas, y vio en ella a vn
| 30 |
| cauallero de hasta edad de cinquenta años, con
|
| vn habito de cruz colorada en los pechos, de
|
|
| venerable grauedad y presencia, el qual, apenas
|
| tambien huuo visto la gitanilla, quando dixo:
|
| "Subid, niñas, que aqui os daran limosna."
|
| A esta voz acudieron al valcon otros tres
|
| caualleros, y entre ellos vino el enamorado
| 5 |
| Andres, que, quando vio a Preciosa, perdio la
|
| color, y estuuo a punto de perder los sentidos;
|
| tanto fue el sobresalto que recibio con su vista.
|
| Subieron las gitanillas todas, sino la grande,
|
| que se quedó abaxo, para informarse de los
| 10 |
| criados de las verdades de Andres.
|
| Al entrar las gitanillas en la sala, estaua
|
| diziendo el cauallero anciano a los demas:
|
| "Esta deue de ser sin duda la gitanilla hermosa,
|
| que dizen que anda por Madrid."
| 15 |
| "Ella es", replicó Andres, "y sin duda es la
|
| mas hermosa criatura que se ha visto."
|
| "Assi lo dizen", dixo Preciosa, que lo oyo
|
| todo en entrando; "pero en verdad que se
|
| deuen de engañar en la mitad del justo precio.
| 20 |
| Bonita bien creo que lo soy, pero tan hermosa
|
| como dizen, ni por pienso."
|
| "Por vida de don Iuanico mi hijo", dixo el
|
| anciano, "que aun soys mas hermosa de lo que
|
| dizen, linda gitana."
| 25 |
| "¿Y quien es don Iuanico su hijo?", preguntó
|
| Preciosa.
|
| "Esse galan que esta a vuestro lado", respon-
|
| dio el cauallero.
|
| "En verdad que pense", dixo Preciosa, "que
| 30 |
| juraua v. m. por algun niño de dos años: mirad
|
| qué don Iuanico, y qué brinco. A mi verdad,
|
|
| que pudiera ya estar casado, y que, segun tiene
|
| vnas rayas en la frente, no passarán tres años
|
| sin que lo esté, y muy a su gusto, si es que desde
|
| aqui alla no se le pierde, o se le trueca."
|
| "Basta", dixo vno de los presentes; "¿qué
| 5 |
| sabe la gitanilla de rayas?"
|
| En esto las tres gitanillas que yuan con Pre-
|
| ciosa, todas tres se arrimaron a vn rincon de la
|
| sala, y, cosiendose las bocas vnas con otras, se
|
| juntaron por no ser oydas.
| 10 |
| Dixo la Cristina: "Muchachas, este es el
|
| cauallero que nos dio esta mañana los tres
|
| reales de a ocho."
|
| "Assi es la verdad", respondieron ellas, "pero
|
| no se lo mentemos, ni le digamos nada, si el
| 15 |
| no nos lo mienta; ¡que sabemos, si quiere encu-
|
| brirse!"
|
| En tanto que esto entre las tres passaua, res-
|
| pondio Preciosa a lo de las rayas: "Lo que veo
|
| con los ojos, con el dedo lo adiuino. Yo se del
| 20 |
| señor don Iuanico, sin rayas, que es algo ena-
|
| moradizo, impetuoso, y azelerado, y gran pro-
|
| metedor de cosas, que parecen impossibles, y
|
| plega a Dios que no sea mentirosito, que seria
|
| lo peor de todo. Vn viaje ha de hazer agora
| 25 |
| muy lexos de aqui, y vno piensa el vayo, y otro
|
| el que le ensilla; el hombre pone, y Dios dis-
|
| pone ; quiza pensará que va a Oñez, y dara en
|
| Gamboa".
|
| A esto respondio don Iuan: "En verdad, gita-
| 30 |
| nica, que has acertado en muchas cosas de mi
|
| condicion; pero en lo de ser mentiroso vas muy
|
|
| fuera de la verdad, porque me precio de dezirla
|
| en todo acontecimiento. En lo del viage largo,
|
| has acertado, pues sin duda, siendo Dios ser-
|
| uido, dentro de quatro o cinco dias me partire
|
| a Flandes, aunque tu me amenazas que he de
| 5 |
| torcer el camino, y no querria que en el me
|
| sucediesse algun desman que lo estoruasse."
|
| "Calle, señorito", respondio Preciosa, "y en-
|
| comiendese a Dios, que todo se. hara bien, y
|
| sepa, que yo no se nada de lo que digo, y no
| 10 |
| es marauilla que, como hablo mucho y a bulto,
|
| acierte en alguna cosa, y yo querria acertar en
|
| persuadirte a que no te partiesses, sino que
|
| sossegasses el pecho y te estuuiesses con tus
|
| padres para darles buena vejez, porque no es-
| 15 |
| toy bien con estas ydas y venidas a Flandes,
|
| principalmente los moços de tan tierna edad
|
| como la tuya; dexate crecer vn poco para que
|
| puedas lleuar los trabajos de la guerra, quanto
|
| mas que harta guerra tienes en tu casa, hartos
| 20 |
| combates amorosos te sobresaltan el pecho.
|
| Sossiega, sossiega, alborotadito, y mira lo que
|
| hazes primero que te cases , y danos vna limos-
|
| nita por Dios y por quien tu eres, que en ver-
|
| dad que creo que eres bien nacido, y si a esto
| 25 |
| se junta el ser verdadero, yo cantare la gala
|
| al vencimiento de auer acertado en quanto te
|
| he dicho."
|
| "Otra vez te he dicho, niña", respondio el
|
| don Iuan que auia de ser Andres Cauallero,
| 30 |
| "que en todo aciertas, sino en el temor que
|
|
| tienes que no deuo de ser muy verdadero, que
|
| en esto te engañas sin alguna duda; la palabra
|
| que yo doy en el campo, la cumplire en la ciu-
|
| dad y adonde quiera, sin serme pedida, pues
|
| no se puede preciar de cauallero quien toca
| 5 |
| en el vicio de mentiroso. Mi padre te dara
|
| limosna por Dios y por mi, que en verdad
|
| que esta mañana di quanto tenia a vnas da-
|
| mas, que, a ser tan lisongeras como hermosas,
|
| especialmente vna dellas, no me arriendo la
| 10 |
| ganancia."
|
| Oyendo esto Cristina, con el recato de la
|
| otra vez, dixo a las demas gitanas: "¡Ay, niñas,
|
| que me maten si no lo dize por los tres reales
|
| de a ocho que nos dio esta mañana!"
| 15 |
| "No es assi", respondio vna de las dos, "por-
|
| que dixo que eran damas, y nosotras no lo so-
|
| mos, y siendo el tan verdadero como dize, no
|
| auia de mentir en esto."
|
| "No es mentira de tanta consideracion", res-
| 20 |
| pondio Cristina, "la que se dize sin perjuyzio
|
| de nadie y en prouecho y credito del que la
|
| dize. Pero con todo esto, veo que no nos dan
|
| nada, ni nos mandan baylar."
|
| Subio en esto la gitana vieja, y dixo: "Nieta,
| 25 |
| acaba, que es tarde, y ay mucho que hazer y
|
| mas que dezir."
|
| "¿Y qué ay, abuela", preguntó Preciosa, "ay
|
| hijo o hija?"
|
| "Hijo y muy lindo", respondio la vieja; "ven,
| 30 |
| Preciosa, y oyras verdaderas marauillas."
|
|
| "Plega a Dios que no muera de sobreparto",
|
| dixo Preciosa.
|
| "Todo se mirará muy bien", replico la vieja,
|
| "quanto mas que hasta aqui todo ha sido parto
|
| derecho, y el infante es como vn oro."
| 5 |
| "¿Ha parido alguna señora?", preguntó el
|
| padre de Andres Cauallero.
|
| "Si, señor", respondio la gitana; "pero ha
|
| sido el parto tan secreto, que no le sabe sino
|
| Preciosa y yo y otra persona, y assi no pode-
| 10 |
| mos dezir quien es."
|
| "Ni aqui lo queremos saber", dixo vno de los
|
| presentes; "pero desdichada de aquella que en
|
| vuestras lenguas deposita su secreto, y en vues-
|
| tra ayuda pone su honra."
| 15 |
| "No todas somos malas", respondio Preciosa;
|
| "quiza ay alguna entre nosotras que se precia
|
| de secreta y de verdadera, tanto quanto el
|
| hombre mas estirado que ay en esta sala; y
|
| vamonos, abuela, que aqui nos tienen en poco,
| 20 |
| pues en verdad que no somos ladronas ni ro-
|
| gamos a nadie."
|
| "No os enojeys, Preciosa", dixo el padre,
|
| "que a lo menos de vos imagino que no se
|
| puede presumir cosa mala, que vuestro buen
| 25 |
| rostro os acredita, y sale por fiador de vuestras
|
| buenas obras. Por vida de Preciosita, que bay-
|
| leys vn poco con vuestras compañeras, que
|
| aqui tengo vn doblon de oro de a dos caras,
|
| que ninguna es como la vuestra, aunque son
| 30 |
| de dos reyes."
|
| Apenas huuo oydo esto la vieja, quando
|
|
| dixo: "Ea, niñas, haldas en cinta, y dad conten-
|
| to a estos señores."
|
| Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus buel-
|
| tas, hizieron y deshizieron todos sus lazos con
|
| tanto donaire y desemboltura, que tras los pies
| 5 |
| se lleuauan los ojos de quantos las mirauan,
|
| especialmente los de Andres, que assi se yuan
|
| entre los pies de Preciosa, como si alli tuuieran
|
| el centro de su gloria; pero turbosela la suerte
|
| de manera, que se la boluio en infierno, y fue
| 10 |
| el caso que en la fuga del bayle se le cayo a
|
| Preciosa el papel que le auia dado el page; y
|
| apenas huuo caydo, quando le alçó el que no
|
| tenia buen concepto de las gitanas, y, abrien-
|
| dole al punto, dixo: "Bueno, sonetico tenemos:
| 15 |
| cesse el bayle, y escuchenle, que, segun el pri-
|
| mer verso, en verdad que no es nada necio."
|
| Pesole a Preciosa, por no saber lo que en el
|
| venia, y rogo, que no le leyessen, y que se le
|
| boluiessen; y todo el ahinco que en esto po-
| 20 |
| nia, eran espuelas que apremiauan el desseo
|
| de Andres para oyrle. Finalmente, el cauallero
|
| lo leyo en alta voz, y era este:
|
| Qvando Preciosa el panderete toca,
|
| y hiere el dulce son los ayres vanos,
| 25 |
| perlas son, que derrama con las manos,
|
| flores son, que despide de la boca.
|
| Suspensa el alma, y la cordura loca
|
| queda a los dulces actos sobrehumanos,
|
| que de limpios, de honestos y de sanos
| 30 |
| su fama al cielo leuantado toca.
|
|
| Colgadas del menor de sus cabellos
|
| mil almas lleua, y a sus plantas tiene
|
| amor rendidas vna y otra flecha.
|
| Ciega y alumbra con sus soles bellos;
|
| su imperio amor por ellas le mantiene,
| 5 |
| y aun mas grandezas de su ser sospecha.
|
| "Por Dios", dixo el que leyo el soneto, "que
|
| tiene donayre el poeta que lo escriuio."
|
| "No es poeta, señor, sino vn page muy ga-
|
| lan y muy hombre de bien", dixo Preciosa.
| 10 |
| (Mirad lo que aueys dicho, Preciosa, y lo que
|
| vays a dezir, que essas no son alabanças del
|
| page, sino lanças que traspassan el coraçon de
|
| Andres que las escucha; ¿quereyslo ver, niña?
|
| pues bolued los ojos, y vereysle desmayado
| 15 |
| encima de la silla, con vn trasudor de muerte;
|
| no penseys, donzella, que os ama tan de burlas
|
| Andres, que no le hieran y sobresalten el me-
|
| nor de vuestros descuydos. Llegaos a el en
|
| horabuena, y dezilde algunas palabras al oydo,
| 20 |
| que vayan derechas al coraçon, y le bueluan
|
| de su desmayo. ¡No sino andaos a traer sonetos
|
| cada dia en vuestra alabança, y vereys qual os
|
| le ponen!)
|
| Todo esto passó assi como se ha dicho, que
| 25 |
| Andres, en oyendo el soneto, mil zelosas ima-
|
| ginaciones le sobresaltaron; no se desmayó,
|
| pero perdio la color de manera, que, viendolo
|
| su padre, le dixo: "¿Que tienes, don Iuan, que
|
| parece que te vas a desmayar, segun se te ha
| 30 |
| mudado el color?"
|
| "Esperense", dixo a esta sazon Preciosa,
|
|
| "dexenmele dezir vnas ciertas palabras al oydo,
|
| y veran cómo no se desmaya."
|
| Y llegandose a el, le dixo, casi sin mouer los
|
| labios: "¡Gentil animo para gitano!; ¿cómo po-
|
| dreys, Andres, sufrir el tormento de toca,
| 5 |
| pues no podeys lleuar el de vn papel?"
|
| Y haziendole media docena de cruces sobre
|
| el coraçon, se apartó del, y entonces Andres
|
| respiró vn poco, y dio a entender que las pa-
|
| labras de Preciosa le auian aprouechado; final-
| 10 |
| mente, el doblon de dos caras se le dieron a
|
| Preciosa, y ella dixo a sus compañeras que le
|
| trocaria y repartiria con ellas hidalgamente.
|
| El padre de Andres le dixo que le dexasse
|
| por escrito las palabras que auia dicho a don
| 15 |
| Iuan, que las queria saber en todo caso.
|
| Ella dixo, que las diria de muy buena gana,
|
| y que entendiessen, que aunque parecian cosa
|
| de burla, tenian gracia especial para preseruar
|
| el mal del coraçon y los vaguidos de cabeça,
| 20 |
| y que las palabras eran:
|
| Cabezita, cabezita,
|
| tente en ti, no te resbales,
|
| y apareja dos puntales
|
| de la paciencia bendita;
| 25 |
| solicita
|
| la bonita
|
| confianzita;
|
| no te inclines
|
| a pensamientos ruynes;
| 30 |
| veras cosas,
|
| que toquen en milagrosas;
|
| Dios delante,
|
| y san Christoual gigante.
|
|
| "Con la mitad destas palabras que le digan, y
|
| con seys cruzes que le hagan sobre el coraçon
|
| a la persona que tuuiere vaguidos de cabeça",
|
| dixo Preciosa, "quedará como vna mançana."
|
| Quando la gitana vieja oyo el ensalmo y
| 5 |
| el embuste, quedó pasmada, y mas lo quedó
|
| Andres, que vio que todo era inuencion de su
|
| agudo ingenio. Quedaronse con el soneto, por-
|
| que no quiso pedirle Preciosa, por no dar otro
|
| tartago a Andres, que ya sabia ella, sin ser
| 10 |
| enseñada, lo que era dar sustos y martelos,
|
| y sobresaltos zelosos a los rendidos amantes.
|
| Despidieronse las gitanas, y, al yrse, dixo
|
| Preciosa a don Iuan: "Mire, señor, qualquiera
|
| dia desta semana es prospero para partidas, y
| 15 |
| ninguno es aziago; apresure el yrse lo mas
|
| presto que pudiere, que le aguarda vna vida
|
| ancha, libre, y muy gustosa, si quiere acomo-
|
| darse a ella."
|
| "No es tan libre la del soldado, a mi pare-
| 20 |
| cer", respondio don Iuan, "que no tenga mas
|
| de sujecion, que de libertad; pero, con todo
|
| esto, hare como viere."
|
| "Mas vereys de lo que pensays", respondio
|
| Preciosa, "y Dios os lleue y trayga con bien,
| 25 |
| como vuestra buena presencia merece."
|
| Con estas vltimas palabras quedó contento
|
| Andres, y las gitanas se fueron contentissimas;
|
| trocaron el doblon, repartieronle entre todas
|
| ygualmente, aunque la vieja guardiana lleuaua
| 30 |
| siempre parte y media de lo que se juntaua,
|
| assi por la mayoridad, como por ser ella el
|
|
| aguja por quien se guiauan en el maremagno
|
| de sus bayles, donayres, y aun de sus embustes.
|
| Llegose en fin el dia que Andres Cauallero
|
| se aparecio vna mañana en el primer lugar de
|
| su aparecimiento, sobre vna mula de alquiler,
| 5 |
| sin criado alguno; halló en el a Preciosa y a
|
| su abuela, de las quales conocido, le recibieron
|
| con mucho gusto.
|
| El les dixo, que le guiassen al rancho antes
|
| que entrasse el dia y con el se descubriessen
| 10 |
| las señas que lleuaua, si a caso le buscassen:
|
| ellas, que, como aduertidas, vinieron solas, die-
|
| ron la buelta, y de alli a poco rato llegaron a
|
| sus barracas; entró Andres en la vna, que era
|
| la mayor del rancho, y luego acudieron a verlo
| 15 |
| diez o doze gitanos, todos moços, y todos ga-
|
| llardos y bien hechos, a quien ya la vieja auia
|
| dado cuenta del nueuo compañero que les auia
|
| de venir, sin tener necessidad de encomendar-
|
| les el secreto, que, como ya se ha dicho, ellos
| 20 |
| lo guardan con sagazidad y puntualidad nunca
|
| vista.
|
| Echaron luego ojo a la mula, y dixo vno
|
| dellos: "Esta se podra vender el iueues en
|
| Toledo".
| 25 |
| "Esso no", dixo Andres, "porque no ay mula
|
| de alquiler que no sea conocida de todos los
|
| moços de mulas que traginan por España."
|
| "Par Dios, señor Andres", dixo vno de los
|
| gitanos, "que aunque la mula tuuiera mas se-
| 30 |
| ñales que las que han de preceder al dia tre-
|
| mendo, aqui la transformaramos de manera,
|
| que no la conociera la madre que la pario, ni
|
| el dueño que la ha criado."
|
| "Con todo esso", respondio Andres, "por esta
| 5 |
| vez se ha de seguir y tomar el parecer mio. A
|
| esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser en-
|
| terrada donde aun los huesos no parezcan."
|
| "Pecado grande", dixo otro gitano: "¿a vna
|
| inocente se ha de quitar la vida? No diga tal el
| 10 |
| buen Andres, sino haga vna cosa: mirela bien
|
| agora, de manera que se le queden estampadas
|
| todas sus señales en la memoria, y dexenmela
|
| lleuar a mi; y si de aqui a dos horas la conociere,
|
| que me lardeen como a vn negro fugitiuo."
| 15 |
| "En ninguna manera consentire", dixo An-
|
| dres, que la mula no muera, aunque mas me
|
| asseguren su transformacion; yo temo ser des-
|
| cubierto si a ella no la cubre la tierra. Y si se
|
| haze por el prouecho que de venderla puede
| 20 |
| seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradia,
|
| que no pueda pagar de entrada mas de lo que
|
| valen quatro mulas."
|
| "Pues assi lo quiere el señor Andres Caua-
|
| llero", dixo otro gitano, "muera la sin culpa, y
| 25 |
| Dios sabe si me pesa, assi por su mocedad,
|
| pues aun no ha cerrado, cosa no vsada entre
|
| mulas de alquiler, como porque deue ser anda-
|
| riega, pues no tiene costras en las hijadas ni
|
| llagas de la espuela."
| 30 |
| Dilatose su muerte hasta la noche, y, en lo
|
| que quedaua de aquel dia, se hizieron las cere-
|
| monias de la entrada de Andres a ser gitano,
|
| que fueron: desembaraçaron luego vn rancho
|
| de los mejores del aduar, y adornaronle de ra-
| 5 |
| mos y juncia, y, sentandose Andres sobre vn
|
| medio alcornoque, pusieronle en las manos vn
|
| martillo y vnas tenazas, y al son de dos guita-
|
| rras, que dos gitanos tañian, le hizieron dar dos
|
| cabriolas; luego le desnudaron vn braço y con
| 10 |
| vna cinta de seda nueua y vn garrote le dieron
|
| dos bueltas blandamente.
|
| A todo se halló presente Preciosa y otras mu-
|
| chas gitanas, viejas y moças, que las vnas con
|
| marauilla, otras con amor, le mirauan: tal era
| 15 |
| la gallarda disposicion de Andres, que hasta
|
| los gitanos le quedaron aficionadissimos.
|
| Hechas, pues, las referidas ceremonias, vn
|
| gitano viejo tomó por la mano a Preciosa y,
|
| puesto delante de Andres, dixo: "Esta mucha-
| 20 |
| cha, que es la flor y la nata de toda la hermo-
|
| sura de las gitanas que sabemos que viuen en
|
| España, te la entregamos, ya por esposa o ya
|
| por amiga, que en esto puedes hazer lo que
|
| fuere mas de tu gusto, porque la libre y ancha
| 25 |
| vida nuestra, no esta sujeta a melindres ni a
|
| muchas ceremonias; mirala bien y mira si te
|
| agrada, o si vees en ella alguna cosa que te des-
|
| contente, y, si la vees, escoge entre las donze-
|
| llas que aqui estan la que mas te contentare,
| 30 |
| que la que escogieres te daremos; pero has de
|
| saber que, vna vez escogida, no la has de dexar
|
|
| por otra ni te has de empachar ni entremeter
|
| ni con las casadas ni con las donzellas. Nosotros
|
| guardamos inuiolablemente la ley de la amis-
|
| tad; ninguno solicita la prenda del otro; libres
|
| viuimos de la amarga pestilencia de los zelos
| 5 |
| entre nosotros: aunque ay muchos incestos, no
|
| ay ningun adulterio, y, quando le ay en la muger
|
| propia o alguna vellaqueria en la amiga, no va-
|
| mos a la justicia a pedir castigo; nosotros somos
|
| los juezes y los verdugos de nuestras esposas o
| 10 |
| amigas; con la misma facilidad las matamos y las
|
| enterramos por las montañas y desiertos, como
|
| si fueran animales nociuos; no ay pariente que
|
| las vengue, ni padres que nos pidan su muerte.
|
| Con este temor y miedo, ellas procuran ser cas-
| 15 |
| tas, y nosotros, como ya he dicho, viuimos se-
|
| guros. Pocas cosas tenemos que no sean comu-
|
| nes a todos, excepto la muger o la amiga, que
|
| queremos que cada vna sea del que le cupo
|
| en suerte; entre nosotros assi haze diuorcio la
| 20 |
| vejez, como la muerte; el que quisiere, puede
|
| dexar la muger vieja, como el sea moço, y es-
|
| coger otra que corresponda al gusto de sus
|
| años. Con estas y con otras leyes y estatutos,
|
| nos conseruamos y viuimos alegres; somos se-
| 25 |
| ñores de los campos, de los sembrados, de las
|
| seluas, de los montes, de las fuentes y de los
|
| rios. Los montes nos ofrecen leña de ualde, los
|
| arboles frutas, las viñas vbas, las huertas horta-
|
| liza, las fuentes agua, los rios pezes y los veda-
| 30 |
| dos caça, sombra las peñas, ayre fresco las
|
| quiebras y casas las cueuas. Para nosotros, las
|
| inclemencias del cielo son oreos, refrigerio las
|
| nieues, baños la lluuia, musicas los truenos, y
|
| hachas los relampagos. Para nosotros son los
| 5 |
| duros terreros colchones de blandas plumas; el
|
| cuero curtido de nuestros cuerpos, nos sirue de
|
| arnes impenetrable que nos defiende; a nuestra
|
| ligereza no la impiden grillos ni la detienen
|
| barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro
| 10 |
| animo no le tuercen cordeles ni le menoscaban
|
| garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman
|
| potros.
|
| "Del si al no no hazemos diferencia, quando
|
| nos conuiene; siempre nos preciamos mas de
| 15 |
| martires que de confessores; para nosotros se
|
| crian las bestias de carga en los campos y
|
| se cortan las faldriqueras en las ciudades. No
|
| ay aguila ni ninguna otra aue de rapiña que
|
| mas presto se abalance a la presa que se le
| 20 |
| ofrece, que nosotros nos abalançamos a las oca-
|
| siones que algun interes nos señalen, y, final-
|
| mente, tenemos muchas habilidades que felize
|
| fin nos prometen, porque en la carcel cantamos,
|
| en el potro callamos, de dia trabajamos, y de
| 25 |
| noche hurtamos, o, por mejor dezir, auisamos
|
| que nadie viua descuydado de mirar donde
|
| pone su hazienda. No nos fatiga el temor de
|
| perder la honra, ni nos desuela la ambicion de
|
| acrecentarla; ni sustentamos bandos, ni madru-
| 30 |
| gamos a dar memoriales, ni acompañar mag-
|
| nates, ni a solicitar fauores. Por dorados techos
|
|
| y suntuosos palacios estimamos estas barracas
|
| y mouibles ranchos; por quadros y payses de
|
| Flandes, los que nos da la naturaleza en essos
|
| leuantados riscos y neuadas peñas, tendidos
|
| prados y espesos bosques que a cada paso a
| 5 |
| los ojos se nos muestran. Somos astrologos
|
| rusticos, porque, como casi siempre dormimos
|
| al cielo descubierto, a todas horas sabemos las
|
| que son del dia y las que son de la noche; ve-
|
| mos como arrincona y barre la aurora las estre-
| 10 |
| llas del cielo, y como ella sale con su compa-
|
| ñera el alua, alegrando el ayre, enfriando el
|
| agua y humedeciendo la tierra, y luego, tras
|
| ellas, el sol dorando cumbres , como dixo el
|
| otro poeta, y rizando montes ; ni tememos que-
| 15 |
| dar elados por su ausencia quando nos hiere
|
| assoslayo con sus rayos, ni quedar abrasados
|
| quando con ellos particularmente nos toca. Vn
|
| mismo rostro hazemos al sol que al yelo; a la
|
| esterilidad que a la abundancia. En conclusion,
| 20 |
| somos gente que viuimos por nuestra indus-
|
| tria y pico, y sin entremeternos con el antiguo
|
| refran yglesia o mar, o casa real , tenemos lo
|
| que queremos, pues nos contentamos con lo
|
| que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso
| 25 |
| mancebo, porque no ignoreys la vida a que
|
| aueys venido y el trato que aueys de professar,
|
| el qual os he pintado aqui en borron, que otras
|
| muchas e infinitas cosas yreys descubriendo en
|
| el con el tiempo, no menos dignas de conside-
| 30 |
| racion que las que aueys oydo."
|
|
| Calló en diziendo esto el eloquente y viejo
|
| gitano, y el nouicio dixo que se holgaua mucho
|
| de auer sabido tan loables estatutos, y que el
|
| pensaua hazer profession en aquella orden tan
|
| puesta en razon y en politicos fundarnentos, y
| 5 |
| que solo le pesaua no auer venido mas presto
|
| en conocimiento de tan alegre vida, y que
|
| desde aquel punto renunciaua la profession de
|
| cauallero y la vanagloria de su illustre linage,
|
| y lo ponia todo debaxo del yugo, o, por mejor
| 10 |
| dezir, debaxo de las leyes con que ellos viuian,
|
| pues con tan alta recompensa le satisfazian el
|
| desseo de seruirlos, entregandole a la diuina
|
| Preciosa, por quien el dexaria coronas e impe-
|
| rios, y solo los dessearia para seruirla.
| 15 |
| A lo qual respondio Preciosa: "Puesto que
|
| estos señores legisladores han hallado por sus
|
| leyes que soy tuya, y que por tuya te me han
|
| entregado, yo he hallado por la ley de mi
|
| voluntad, que es la mas fuerte de todas, que
| 20 |
| no quiero serlo, si no es con las condiciones que
|
| antes que aqui viniesses entre los dos concer-
|
| tamos; dos añs has de viuir en nuestra com-
|
| pañia, primero que de la mia gozes, por que tu
|
| no te arrepientas por ligero, ni yo quede enga-
| 25 |
| ñada por presurosa; condiciones rompen leyes:
|
| las que te he puesto sabes; si las quisieres
|
| guardar, podra ser que sea tuya, y tu seas rnio,
|
| y donde no, aun no es muerta la mula, tus ves-
|
| tidos estan enteros, y de tus dineros no te falta
| 30 |
| vn ardite. La ausencia que has hecho, no ha
|
| sido aun de vn dia, que de lo que del falta te
|
|
| puedes seruir, y dar lugar que consideres lo
|
| que mas te conuiene. Estos señores bien pue-
|
| den entregarte mi cuerpo, pero no mi alma,
|
| que es libre, y nacio libre, y ha de ser libre en
|
| tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimare
| 5 |
| en mucho; si te buelues, no te tendre en menos;
|
| porque, a mi parecer, los impetus amorosos
|
| corren a rienda suelta, hasta que encuentran
|
| con la razon o con el desengaño, y no querria
|
| yo que fuesses tu para conmigo, como es el
| 10 |
| caçador, que, en alcançando la liebre que sigue,
|
| la coge, y la dexa por correr tras otra que le
|
| huye; ojos ay engañados, que a la primera
|
| vista tan bien les parece el oropel como el oro,
|
| pero a poco rato bien conocen la diferencia que
| 15 |
| ay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura, que
|
| tu dizes que tengo, que la estimas sobre el sol,
|
| y la encareces sobre el oro, ¿que se yo si de
|
| cerca te parecera sombra, y tocada, cayras en
|
| que es de alquimia? Dos años te doy de tiempo
| 20 |
| para que tantees y ponderes lo que sera bien
|
| que escojas o sera justo que deseches, que la
|
| prenda que vna vez comprada nadie se puede
|
| deshazer della, sino con la muerte, bien es que
|
| aya tiempo, y mucho, para miralla y remiralla,
| 25 |
| y ver en ella las faltas o las virtudes que tiene,
|
| que yo no me rijo por la barbara e insolente
|
| licencia que estos mis parientes se han tomado
|
| de dexar las mugeres, o castigarlas, quando se
|
| les antoja. Y como yo no pienso hazer cosa
| 30 |
| que llame al castigo, no quiero tomar compañia
|
| que por su gusto me deseche."
|
| "Tienes razon, ¡o Preciosa!", dixo a este punto
|
| Andres, "y assi, si quieres que assegure tus
|
| temores y menoscabe tus sospechas jurandote
| 5 |
| que no saldre vn punto de las ordenes que me
|
| pusieres, mira qué juramento quieres que haga,
|
| o qué otra seguridad puedo darte, que a todo
|
| me hallarás dispuesto."
|
| "Los juramentos y promessas que haze el
| 10 |
| cautiuo, por que le den libertad, pocas vezes se
|
| cumplen con ella", dixo Preciosa, "y assi son,
|
| segun pienso, los del amante, que, por conse-
|
| guir su desseo, prometera las alas de Mercurio
|
| y los rayos de Iupiter, como me prometio a mi
| 15 |
| vn cierto poeta, y juraua por la laguna Estigia.
|
| No quiero juramentos, señor Andres, ni quiero
|
| promessas; solo quiero remitirlo todo a la espe-
|
| riencia deste nouiciado, y a mi se me quedará
|
| el cargo de guardarme, quando vos le tuuiere-
| 20 |
| des de ofenderme."
|
| "Sea ansi", respondio Andres; "sola vna cosa
|
| pido a estos señores y compañeros mios, y es
|
| que no me fuercen a que hurte ninguna cosa,
|
| por tiempo de vn mes siquiera, porque me pa-
| 25 |
| rece que no he de acertar a ser ladron, si antes
|
| no preceden muchas liciones."
|
| "Calla, hijo", dixo el gitano viejo, "que aqui
|
| te industriaremos de manera, que salgas vn
|
| aguila en el oficio, y quando le sepas, has de
| 30 |
| gustar del de modo, que te comas las manos
|
| tras el. ¿Ya es cosa de burla salir vazio por la
|
|
| mañana, y boluer cargado a la noche al rancho?
|
| "De açotes he visto yo boluer a algunos
|
| dessos vazios", dixo Andres.
|
| " No se toman truchas, &c.", replicó el viejo;
|
| "todas las cosas desta vida estan sujetas a di-
| 5 |
| uersos peligros, y las acciones del ladron al de
|
| las galeras, açotes y horca, pero no porque
|
| corra vn nauio tormenta o se anega, han de
|
| dexar los otros de nauegar. ¡Bueno seria que,
|
| porque la guerra come los hombres y los ca-
| 10 |
| uallos, dexasse de auer soldados, quanto mas;
|
| que el que es açotado por justicia entre nos-
|
| otros, es tener vn habito en las espaldas, que le
|
| parece mejor que si le truxesse en los pechos,
|
| y de los buenos! El toque esta [en] no acabar
| 15 |
| acozeando el ayre en la flor de nuestra juuen-
|
| tud, y a los primeros delitos, que el mosqueo
|
| de las espaldas, ni el apalear el agua en las
|
| galeras, no lo estimamos en vn cacao. Hijo
|
| Andres, reposad aora en el nido, debaxo de
| 20 |
| nuestras alas, que a su tiempo os sacaremos a
|
| bolar, y en parte donde no boluays sin presa,
|
| y lo dicho dicho, que os aueys de lamer los
|
| dedos tras cada hurto."
|
| "Pues para recompensar", dixo Andres, "lo
| 25 |
| que yo podia hurtar en este tiempo que se me
|
| da de venia, quiero repartir dozientos escudos
|
| de oro entre todos los del rancho."
|
| Apenas huuo dicho esto, quando arremetie-
|
| ron a el muchos gitanos, y, leuantandole en los
| 30 |
| braços, y sobre los ombros, le cantauan el
|
| "¡Victor, victor!, y el grande Andres", añadien-
|
| do: "¡Y viua, viua Preciosa, amada prenda suya!
|
| Las gitanas hizieron lo mismo con Preciosa, no
|
| sin embidia de Cristina, y de otras gitanillas
| 5 |
| que se hallaron presentes, que la embidia tan
|
| bien se aloja en los aduares de los barbaros y
|
| en las chozas de pastores, como en palacios de
|
| principes, y esto de ver medrar al vezino que
|
| me parece que no tiene mas meritos que yo,
| 10 |
| fatiga.
|
| Hecho esto, comieron lautamente, repartiose
|
| el dinero prometido con equidad y justicia, re-
|
| nouaronse las alabanças de Andres, subieron
|
| al cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la
| 15 |
| noche, acocotaron la mula, y enterraronla de
|
| modo que quedó seguro Andres de ser por ella
|
| descubierto, y tambien enterraron con ella sus
|
| alhajas, como fueron silla, y freno, y cinchas, a
|
| vso de los indios, que sepultan con ellos sus
| 20 |
| mas ricas preseas.
|
| De todo lo que auia visto y oydo, y de los
|
| ingenios de los gitanos, quedó admirado An-
|
| dres y con proposito de seguir y conseguir su
|
| empressa, sin entremeterse nada en sus cos-
| 25 |
| tumbres, o a lo menos escusarlo por todas las
|
| vias que pudiesse, pensando essentarse de la
|
| jurisdicion de obedecellos en las cosas injustas
|
| que le mandassen, a costa de su dinero. Otro
|
| dia les rogo Andres que mudassen de sitio y se
| 30 |
| alexassen de Madrid, porque temia ser conoci-
|
| do si alli estaua; ellos dixeron que ya tenian
|
|
| determinado yrse a los montes de Toledo, y
|
| desde alli correr y garramar toda la tierra cir-
|
| cunuezina.
|
| Leuantaron, pues, el rancho y dieronle a An-
|
| dres vna pollina en que fuesse, pero el no la
| 5 |
| quiso, sino yrse a pie, siruiendo de lacayo a
|
| Preciosa, que sobre otra yua: ella, contentissi-
|
| ma de ver como triunfaua de su gallardo escu-
|
| dero, y el ni mas ni menos de ver junto a si a
|
| la que auia hecho señora de su aluedrio.
| 10 |
| ¡O poderosa fuerça deste que llaman dulce
|
| dios de la amargura, titulo que le ha dado la
|
| ociosidad y el descuydo nuestro, y con que
|
| veras nos auassallas y quan sin respecto nos
|
| tratas! Cauallero es Andres, y moço de muy
| 15 |
| buen entendimiento, criado casi toda su vida
|
| en la Corte y con el regalo de sus ricos padres,
|
| y desde ayer aca ha hecho tal mudança, que
|
| engañó a sus criados y a sus amigos, defraudó
|
| las esperanças que sus padres en el tenian,
| 20 |
| dexó el camino de Flandes, donde auia de
|
| exercitar el valor de su persona y acrecentar la
|
| honra de su linage, y se vino a postrarse a
|
| los pies de vna muchacha y a ser su lacayo,
|
| que puesto que hermosissima, en fin era gita-
| 25 |
| na. ¡Priuilegio de la hermosura, que trae al re-
|
| dopelo y por la melena a sus pies a la voluntad
|
| mas essenta!
|
| De alli a quatro dias, llegaron a vna aldea
|
| dos leguas de Toledo, donde assentaron su
| 30 |
| aduar, dando primero algunas prendas de plata
|
| al alcalde del pueblo, en fianzas de que en el ni
|
| en todo su termino no hurtarian ninguna cosa.
|
| Hecho esto, todas las gitanas viejas y algunas
|
| moças y los gitanos se esparcieron por todos
| 5 |
| los lugares, o a lo menos apartados por quatro
|
| o cinco leguas de aquel donde auian assentado
|
| su real. Fue con ellos Andres, a tomar la prime-
|
| ra licion de ladron, pero aunque le dieron mu-
|
| chas en aquella salida, ninguna se le assento,
| 10 |
| antes, correspondiendo a su buena sangre, con
|
| cada hurto que sus maestros hazian, se le arran-
|
| caua a el el alma, y tal vez huuo que pagó de
|
| su dinero los hurtos que sus compañeros auian
|
| hecho, conmouido de las lagrimas de sus due-
| 15 |
| ños; de lo qual los gitanos se desesperauan,
|
| diziendole que era contrauenir a sus estatutos
|
| y ordenanças, que prohiuian la entrada a la
|
| caridad en sus pechos, la qual en teniendola,
|
| auian de dexar de ser ladrones, cosa que no
| 20 |
| les estaua bien en ninguna manera.
|
| Viendo, pues, esto Andres, dixo que el que-
|
| ria burtar por si solo, sin yr en compañia de
|
| nadie, porque para huyr del peligro, tenia lige-
|
| reza, y para cometelle no le faltaua el animo;
| 25 |
| assi que el premio o el castigo de lo que hurta-
|
| sse, queria que fuesse suyo. -
|
| Procuraron los gitanos disuadirle deste pro-
|
| posito, diziendole que le podrian suceder oca-
|
| siones donde fuesse necessaria la compañia,
| 30 |
| assi para acometer como para defenderse, y
|
| que vna persona sola no podia hazer grandes
|
| pressas. Pero por mas que dixeron, Andres
|
| quiso ser ladron solo y señero, con intencion
|
| de apartarse de la quadrilla y comprar por
| 5 |
| su dinero alguna cosa que pudiesse dezir que
|
| la auia hurtado, y deste modo cargar lo que
|
| menos pudiesse sobre su conciencia. Vsando,
|
| pues, desta industria, en menos de vn mes truxo
|
| mas prouecho a la compañia, que truxeron
| 10 |
| quatro de los mas estirados ladrones della, de
|
| que no poco se holgaua Preciosa, viendo a su
|
| tierno amante tan lindo y tan despejado ladron;
|
| pero, con todo esso, estaua temerosa de algu-
|
| na desgracia, que no quisiera ella verle en
| 15 |
| afrenta por todo el tesoro de Venecia, obligada
|
| a tenerle aquella buena voluntad [por], los
|
| muchos seruicios y regalos que su Andres le
|
| hazia. Poco mas de vn mes se estuuieron en
|
| los terminos de Toledo, donde hizieron su agos-
| 20 |
| to, aunque era por el mes de setiembre, y desde
|
| alli se entraron en Estremadura, por ser tierra
|
| rica y caliente.
|
| Passaua Andres con Preciosa honestos, dis-
|
| cretos y enamorados coloquios, y ella poco a
| 25 |
| poco se yua enamorando de la discrecion y
|
| buen trato de su amante, y el, del mismo modo,
|
| si pudiera crecer su amor, fuera creciendo; tal
|
| era la honestidad, discrecion y belleza de su
|
| Preciosa.
| 30 |
| A doquiera que llegauan, el se lleuaua el
|
| precio y las apuestas de corredor y de saltar
|
| mas que ninguno; jugaua a los bolos y a la
|
| pelota estremadamente; tiraua la barra con
|
| mucha fuerça y singular destreza; finalmente,
| 5 |
| en poco tiempo volo su fama por toda Estrema-
|
| dura, y no auia lugar donde no se hablasse de
|
| la gallarda disposicion del gitano Andres Ca-
|
| uallero, y de sus gracias y habilidades, y al par
|
| desta fama corria la de la hermosura de la gi-
| 10 |
| tanilla, y no auia villa, lugar ni aldea, donde no
|
| los llamassen para regozijar las fiestas votiuas
|
| suyas, o para otros particulares regozijos.
|
| Desta manera yua el aduar rico, prospero y
|
| contento, y los amantes gozosos con solo mi-
| 15 |
| rarse. Sucedio pues, que, teniendo el aduar en-
|
| tre vnas encinas, algo apartado del camino
|
| real, oyeron vna noche, casi a la mitad della,
|
| ladrar sus perros con mucho ahinco, y mas de lo
|
| que acostumbrauan; salieron algunos gitanos,
| 20 |
| y con ellos Andres, a ver a quien ladrauan, y
|
| vieron que se defendia dellos vn hombre ves-
|
| tido de blanco, a quien tenian dos perros assi-
|
| do de vna pierna; llegaron, y quitaronle, y vno
|
| de los gitanos le dixo: "¿Quien diablos os truxo
| 25 |
| por aqui, hombre, a tales horas, y tan fuera de
|
| camino? ¿venis a hurtar por ventura? porque en
|
| verdad que aueys llegado a buen puerto".
|
| "No vengo a hurtar", respondio el mordido,
|
| "ni se si vengo o no fuera de camino, aunque
| 30 |
| bien veo que vengo descaminado. Pero dezid-
|
| me, señores, ¿esta por aqui alguna venta o lugar
|
|
| donde pueda recogerme esta noche, y curarme
|
| de las heridas que vuestros perros me han
|
| hecho?"
|
| "No ay lugar, ni venta donde podamos en-
|
| caminaros", respondio Andres; "mas para curar
| 5 |
| vuestras heridas, y alojaros esta noche, no os
|
| faltará comodidad en nuestros ranchos; venios
|
| con nosotros, que, aunque somos gitanos, no lo
|
| parecemos en 1a caridad."
|
| "Dios la vse con vosotros", respondio el
| 10 |
| hombre, "y lleuadme donde quisieredes, que
|
| el dolor desta pierna me fatiga mucho."
|
| Llegose a el Andres, y otro gitano caritatiuo,
|
| que aun entre los demonios ay vnos peores
|
| que otros, y entre muchos malos hombres sue-
| 15 |
| le auer algun bueno, y entre los dos le lleua-
|
| ron. Hazia la noche clara con la luna, de ma-
|
| nera que pudieron ver que el hombre era moço
|
| de gentil rostro y talle; venia vestido todo de
|
| lienço blanco, y atrauesada por las espaldas, y
| 20 |
| ceñida a los pechos vna como camisa, o talega
|
| de lienço.
|
| Llegaron a la barraca o toldo de Andres, y
|
| con presteza encendieron lumbre y luz, y acu-
|
| dio luego la abuela de Preciosa a curar el heri-
| 25 |
| do, de quien ya le auian dado cuenta. Tomó
|
| algunos pelos de los perros, friolos en azeyte,
|
| y lauando primero con vino dos mordeduras
|
| que tenia en la pierna yzquierda, le puso los
|
| pelos con el azeyte en ellas, y enzima vn poco
| 30 |
| de romero verde mascado; lioselo muy bien
|
| con paños limpios, y santiguole las heridas, y
|
| dixole: "Dormid, amigo, que, con el ayuda de
|
| Dios, no sera nada."
|
| En tanto que curauan al herido, estaua Pre-
| 5 |
| ciosa delante, y estuuole mirando ahincada-
|
| mente, y lo mismo hazia el a ella, de modo que
|
| Andres echó de ver en la atencion con que el
|
| moço la miraua; pero echolo a que la mucha
|
| hermosura de Preciosa se lleuaua tras si los
| 10 |
| ojos. En resolucion, despues de curado el moço,
|
| le dexaron solo sobre vn lecho, hecho de heno
|
| seco, y por entonces no quisieron preguntarle
|
| nada de su camino, ni de otra cosa.
|
| Apenas se apartaron del, quando Preciosa
| 15 |
| Ilamo a Andres a parte, y le dixo: "¿Acuerdaste,
|
| Andres, de vn papel que se me cayo en tu casa,
|
| quando baylaua con mis compañeras, que se-
|
| gun creo te dio vn mal rato?"
|
| "Si acuerdo", respondio Andres, "y era vn
| 20 |
| soneto en tu alabança, y no malo."
|
| "Pues has de saber, Andres", replicó Precio-
|
| sa, "que el que hizo aquel soneto, es esse moço
|
| mordido que dexamos en la choza; y en ningu-
|
| na manera me engaño, porque me habló en
| 25 |
| Madrid dos o tres vezes, y aun me dio vn ro-
|
| mance muy bueno; alli andaua a mi parecer
|
| como page, mas no de los ordinarios, sino de
|
| los fauorecidos de algun principe. Y en verdad
|
| te digo, Andres, que el moço es discreto y bien
| 30 |
| razonado, y sobremanera honesto, y no se que
|
| pueda imaginar desta su venida y en tal trage."
|
|
| "¿Que puedes imaginar, Preciosa?", respon-
|
| dio Andres; "ninguna otra cosa, sino que la
|
| misma fuerça que a mi me ha hecho gitano, le
|
| ha hecho a el parecer molinero y venir a bus-
|
| carte. ¡Ha Preciosa, Preciosa!, ¡y como se va
| 5 |
| descubriendo que te quieres preciar de tener
|
| mas de vn rendido!; y si esto es assi, acabame
|
| a mi primero y luego mataras a este otro, y no
|
| quieras sacrificarnos juntos en las aras de tu
|
| engaño, por no dezir de tu belleza."
| 10 |
| "¡Válame Dios", respondio Preciosa, "An-
|
| dres, y quan delicado andas, y quan de vn sotil
|
| cabello tienes colgadas tus esperanças y mi cre-
|
| dito, pues con tanta facilidad te ha penetrado
|
| el alma la dura espada de los zelos! Dime, An-
| 15 |
| dres, ¿si en esto huuiera artificio o engaño al-
|
| guno, no supiera yo callar y encubrir quien era
|
| este moço? ¿Soy tan necia, por ventura, que te
|
| auia de dar ocasion de poner en duda mi bon-
|
| dad y buen termino? Calla, Andres, por tu vida,
| 20 |
| y mañana procura sacar del pecho deste tu
|
| assombro adonde va o a lo que viene; podria
|
| ser que estuuiesse engañada tu sospecha, como
|
| yo no lo estoy de que sea el que he dicho. Y
|
| para mas satisfacion tuya, pues ya he llegado
| 25 |
| a terminos de satisfazerte, de qualquiera mane-
|
| ra y con qualquiera intencion que esse moço
|
| venga, despidele luego y haz que se vaya, pues
|
| todos los de nuestra parcialidad te obedecen, y
|
| no aura ninguno que contra tu voluntad le
| 30 |
| quiera dar acogida en su rancho; y quando esto
|
| assi no suceda, yo te doy mi palabra de no sa-
|
|
| lir del mio ni dexarme ver de sus ojos ni de
|
| todos aquellos que tu quisieres que no me
|
| vean. Mira,Andres, no me pesa a mi de verte
|
| zeloso, pero pesarme ha mucho si te veo indis-
|
| creto."
| 5 |
| "Como no me veas loco, Preciosa", respondio
|
| Andres, "qualquiera otra demonstracion sera
|
| poca o ninguna para dar a entender adonde
|
| llega y quanto fatiga la amarga y dura presun-
|
| cion de los zelos. Pero, con todo esso, yo hare lo
| 10 |
| que me mandas, y sabre, si es que es possible,
|
| qué es lo que este señor page poeta quiere,
|
| dónde va o qué es lo que busca, que podria ser
|
| que por algun hilo (que sin cuydado muestre)
|
| sacasse yo todo el ouillo con que temo viene
| 15 |
| a enredarme."
|
| "Nunca los zelos, a lo que imagino", dixo Pre-
|
| ciosa, "dexan el entendimiento libre para que
|
| pueda juzgar las cosas como ellas son. Siempre
|
| miran los zelosos con antojos de allende, que
| 20 |
| hazen las cosas pequeñas grandes, los enanos
|
| gigantes, y las sospechas verdades. Por vida
|
| tuya y por la mia, Andres, que procedas en
|
| esto y en todo lo que tocare a nuestros concier-
|
| tos, cuerda y discretamente, que si assi lo hizie-
| 25 |
| res, se que me has de conceder la palma de
|
| honesta y recatada y de verdadera en todo es-
|
| tremo."
|
| Con esto se despidio de Andres, y el se que-
|
| dó esperando el dia para tomar la confession al
| 30 |
| herido, llena de turbacion el alma y de mil
|
| contrarias imaginaciones. No podia creer sino
|
| que aquel page auia venido alli atraydo de la
|
| hermosura de Preciosa, porque piensa el ladron
|
| que todos son de su condicion . Por otra parte,
| 5 |
| la satisfacion que Preciosa le auia dado, le pa-
|
| recia ser de tanta fuerça, que le obligaua a viuir
|
| seguro y a dexar en las manos de su bondad
|
| toda su ventura.
|
| Llegose el dia, visitó al mordido, pregun-
| 10 |
| tole cómo se llamaua y adónde yua, y cómo
|
| caminaua tan tarde y tan fuera de camino,
|
| aunque primero le preguntó cómo estaua y si
|
| se sentia sin dolor de las mordeduras.
|
| A lo qual respondio el moço que se hallaua
| 15 |
| mejor y sin dolor alguno, y de manera que po-
|
| dia ponerse en camino. A lo de dezir su nom-
|
| bre y adónde yua, no dixo otra cosa sino que
|
| se llamaua Alonso Hurtado y que yua a nues-
|
| tra Señora de la Peña de Francia, a vn cierto
| 20 |
| negocio, y que, por llegar con breuedad, cami-
|
| naua de noche, y que la passada auia perdido
|
| el camino y acaso auia dado con aquel aduar,
|
| donde los perros que lo guardauan le auian
|
| puesto del modo que auia visto.
| 25 |
| No le parecio a Andres legitima esta decla-
|
| racion, sino muy bastarda, y de nueuo boluie-
|
| ron a hazerle cosquillas en el alma sus sospe-
|
| chas, y assi le dixo: "Hermano, si yo fuera juez,
|
| y vos huuierades caydo debaxo de mi jurisdi-
| 30 |
| cion por algun delito, el qual pidiera que se os
|
| hizieran las preguntas que yo os he hecho, la
|
| respuesta que me aueys dado obligara a que
|
| os apretara los cordeles. Yo no quiero saber
|
| quien soys, cómo os llamais o adónde vays,
| 5 |
| pero aduiertoos que si os conuiene mentir en
|
| este vuestro viaje, mintays con mas apariencia
|
| de verdad. Dezis que vays a la Peña de Francia,
|
| y dexaysla a la mano derecha, mas atras deste
|
| lugar dondo estamos, bien treinta leguas. Ca-
| 10 |
| minays de noche por llegar presto, y vays fuera
|
| de camino, por entre bosques y encinares que
|
| no tienen sendas apenas, quanto mas caminos.
|
| Amigo, leuantaos y aprended a mentir, y andad
|
| enorabuena. Pero, por esto buen auiso que os
| 15 |
| doy, ¿no me direys vna verdad? (que si direys,
|
| pues tan mal sabeys mentir). Dezidme, ¿soys,
|
| por ventura, vno que yo he visto muchas vezes
|
| en la Corte, entre page y cauallero, que tenia
|
| fama de ser gran poeta, vno que hizo vn ro-
| 20 |
| mance y vn soneto a vna gitanilla que los dias
|
| passados andaua en Madrid, que era tenida por
|
| singular en la belleza?, dezidmelo, que yo os
|
| prometo, por la fe de cauallero gitano, de guar-
|
| daros el secreto que vos vieredes que os con-
| 25 |
| uiene. Mirad que negarme la verdad de que no
|
| soys el que yo digo, no lleuaria camino, porque
|
| este rostro que yo veo aqui es el que vi en
|
| Madrid. Sin duda alguna que la gran fama de
|
| vuestro entendimiento me hizo muchas vezes
| 30 |
| que os mirasse como a hombre raro o insigne,
|
| y assi se me quedó en la memoria vuestra
|
| figura, que os he venido a conocer por ella, aun
|
| puesto en el diferente trage en que estays agora
|
| del en que yo os vi entonces. No os turbeys;
| 5 |
| animaos, y no penseys que aueys llegado a
|
| vn pueblo de ladrones, sino a vn asylo que os
|
| sabra guardar y defender de todo el mundo.
|
| Mirad, yo imagino vna cosa, y si es ansi como la
|
| imagino, vos aueys topado con vuestra buena
| 10 |
| suerte en auer encontrado conmigo. Lo que ima-
|
| gino es que; enamorado de Preciosa, aquella
|
| hermosa gitanica a quien hizisteis los versos,
|
| aueys venido a buscarla, por lo que yo no os
|
| tendre en menos, sino en mucho mas, que, aun-
| 15 |
| que gitano, la esperiencia me ha mostrado
|
| adonde se estiende la poderosa fuerça de amor
|
| y las transformaciones que haze hazer a los que
|
| coge debaxo de su jurisdicion y mando; si esto
|
| es assi, como creo que sin duda lo es, aqui esta
| 20 |
| la gitanica."
|
| "Si, aqui esta, que yo la vi anoche", dixo el
|
| mordido, razon con que Andros quedó como
|
| difunto, pareciendole que auia salido al cabo
|
| con la confirmacion de sus sospechas.
| 25 |
| "Anoche la vi", tornó a referir el moço, "pero
|
| no me atreui a dezirle quién era, porque no me
|
| conuenia."
|
| "Dessa manera", dixo Andres, "vos soys el
|
| poeta que yo he dicho."
| 30 |
| "Si soy", replicó el mancebo, que no lo pue-
|
| do ni lo quiero negar. Quiza podia ser que,
|
| donde he pensado perderme, huuiesse venido a
|
| ganarme, si es que hay fidelidad en las seluas y
|
| buen acogimiento en los montes."
| 5 |
| "Ayle sin duda", respondio Andres, "y entre
|
| nosotros los gitanos el mayor secreto del mun-
|
| do. Con esta confiança podeys, señor, descubrir-
|
| me vuestro pecho, que hallareys en el mio lo
|
| que vereys sin doblez alguno; la gitanilla es
| 10 |
| parienta mia, y esta sujeta a lo [que] quisie-
|
| re hazer della; si la quisieredes por esposa, yo
|
| y todos sus parientos gustaremos dello, y si
|
| por amiga, no vsaremos de ningun melindre,
|
| con tal que tengays dineros, porque la codicia
| 15 |
| por jamas sale de nuestros ranchos."
|
| "Dineros traygo", respondio el moço; "en es-
|
| tas mangas de camisa que traygo ceñida por el
|
| cuerpo, vienen quatrozientos escudos de oro."
|
| Este fue otro susto mortal, que recibio An-
| 20 |
| dres, viendo que el traer tanto dinero no era
|
| sino para conquistar o comprar su prenda, y
|
| con lengua ya turbada dixo: "Buena cantidad
|
| es essa; no ay sino descubriros, y manos a la-
|
| bor, que la muchacha, que no es nada boba,
| 25 |
| vera quan bien le esta ser vuestra."
|
| "¡Ay amigo!", dixo a esta sazon el moço,
|
| "quiero que sepays, que la fuerça que me ha
|
|
| hecho mudar de trage no es la de amor, que
|
| vos dezis, ni de dessear a Preciosa, que hermo-
|
| sas tiene Madrid que pueden y saben robar los
|
| coraçones y rendir las almas tan bien y mejor
|
| que las mas hermosas gitanas, puesto que con-
| 5 |
| fiesso que la hermosura de vuestra parienta a
|
| todas las que yo he visto se auentaja. Quien
|
| me tiene en este trage a pie, y mordido de pe-
|
| rros, no es amor, sino desgracia mia."
|
| Con estas razones, que el moço yua diziendo,
| 10 |
| yua Andres cobrando lo[s] espiritus perdidos,
|
| pareciendole que se encaminauan a otro para-
|
| dero del que el se imaginaua; y desseoso de
|
| salir de aquella confussion, boluio a reforçarle
|
| la seguridad con que podia descubrirse, y assi
| 15 |
| el prosiguio diziendo: "Yo estaua en Madrid
|
| en casa de vn titulo, a quien seruia, no como
|
| a señor, sino como a pariente. Este tenia vn
|
| hijo vnico heredero suyo, el qual, assi por el
|
| parentesco, como por ser ambos de vna edad
| 20 |
| y de vna condicion misma, me trataua con fa-
|
| miliaridad y amistad grande; sucedio, que este
|
| cauallero se enamoró de vna donzella princi-
|
| pal, a quien el escogiera de bonissima gana
|
| para su esposa, si no tuuiera la voluntad sujeta
| 25 |
| como buen hijo a la de sus padres, que aspira-
|
| uan a casarle mas altamente. Pero con todo
|
| esso la seruia a hurto de todos los ojos que
|
| pudieran con las lenguas sacar a la plaça sus
|
| desseos; solos los mios eran testigos de sus
| 30 |
| intentos. Y vna noche, que deuia de auer es-
|
| cogido la desgracia para el caso que aora os
|
|
| dire, passando los dos por la puerta y calle
|
| desta señora, vimos arrimados a ella dos hom-
|
| bres, al parecer de buen talle; quiso reconocer-
|
| los mi pariente, y apenas se encaminó hazia
|
| ellos, quando echaron con mucha ligereza
| 5 |
| mano a las espadas y a dos broqueles, y se
|
| vinieron a nosotros, que hizimos lo mismo, y
|
| con yguales armas nos acometimos. Duró poco
|
| la pendencia, porque no duró mucho la vida
|
| de los dos contrarios, que de dos estocadas que
| 10 |
| guiaron los zelos de mi pariente, y la defensa
|
| que yo le hazia, las perdieron, caso estraño y po-
|
| cas vezes visto. Triunfando, pues, de lo que
|
| no quisieramos, boluimos a casa, y secretamen-
|
| te tomando todos los dineros que podimos, nos
| 15 |
| fuymos a san Geronimo, esperando el dia, que
|
| descubriesse lo sucedido, y las presunciones
|
| que se tenian de los matadores. Supimos, que
|
| de nosotros no auia indicio alguno, y aconse-
|
| jaronnos los prudentes religiosos, que nos bol-
| 20 |
| uiessemos a casa, y que no diessemos, ni des-
|
| pertassemos con nuestra ausencia alguna sos-
|
| pecha contra nosotros. Y ya que estauamos
|
| determinados de seguir su parecer, nos aui-
|
| saron que los señores alcaldes de Corte auian
| 25 |
| preso en su casa a los padres de la donzella,
|
| y a la misma donzella, y que entre otros cria-
|
| dos, a quien tomaron la confession, vna criada
|
| de la señora dixo como mi pariente passeaua
|
| a su señora de noche y de dia, y que con este
| 30 |
| indicio auian acudido a buscarnos, y no hallan-
|
| donos, sino muchas señales de nuestra fuga,
|
| se confirmó en toda la Corte ser nosotros los
|
| matadores de aquellos dos caualleros, que lo
|
| eran, y muy principales. Finalmente, con pare-
| 5 |
| cer del conde mi pariente, y del de los religio-
|
| sos, despues de quinze dias que estuuimos es-
|
| condidos en el monasterio, mi camarada, en
|
| habito de frayle, con otro frayle se fue la buelta
|
| de Aragon con intencion de passarse a Italia,
| 10 |
| y desde alli a Flandes, hasta ver en que pa-
|
| raua el caso. Yo quise diuidir y apartar nuestra
|
| fortuna, y que no corriesse nuestra suerte por
|
| vna misma derrota; segui otro camino diferente
|
| del suyo, y en habito de moço de frayle, a pie
| 15 |
| sali con vn religioso, que me doxó en Talauera;
|
| desde alli aqui he venido solo, y fuera de ca-
|
| mino, hasta que anoche llegué a este encinal,
|
| donde me ha sucedido lo que aueys visto. Y si
|
| pregunté por el camino de la Peña de Fran-
| 20 |
| cia, fue por responder algo a lo que se me pre-
|
| guntaua, que en verdad que no se donde cae
|
| la Peña de Francia, puesto que se que esta mas
|
| arriba de Salamanca."
|
| "Assi es verdad", respondio Andres, "y ya la
| 25 |
| dexays a mano derecha, casi veinte leguas de
|
| aqui, porque veays quan derecho camino lleua-
|
| uades si alla fuerades."
|
| "El que yo pensaua lleuar", replicó el moço,
|
| "no es sino a Seuilla, que alli tengo vn cauallero
| 30 |
| ginoues, grande amigo del conde, mi pariente,
|
| que suele embiar a Genoua gran cantidad de
|
| plata, y lleuo disignio que me acomode con los
|
| que la suelen lleuar como vno dellos, y con esta
|
| estratagema seguramente podre passar hasta
| 5 |
| Cartagena, y de alli a Italia, porque han de ve-
|
| nir dos galeras muy presto a embarcar esta
|
| plata. Esta es, buen amigo, mi historia, mirad
|
| si puedo dezir que nace mas de desgracia pura
|
| que de amores aguados. Pero si estos señores
| 10 |
| gitanos quisiessen lleuarme en su compañia
|
| hasta Seuilla, si es que van alla, yo se lo paga-
|
| ria muy bien, que me doy a entender que en
|
| su compañia yria mas seguro y no con el temor
|
| que lleuo."
| 15 |
| "Si lleuarán", respondio Andres, "y si no fue-
|
| redes en nuestro aduar, porque hasta aora no
|
| se si va al Andaluzia, yreys en otro que creo
|
| que auemos de topar dentro de dos dias, y
|
| con darles algo de lo que lleuays, facilitareys
| 20 |
| con ellos otros impossibles mayores."
|
| Dexole Andres, y vino a dar cuenta a los de-
|
| mas gitanos de lo que el moço le auia contado
|
| y de lo que pretendia, con el ofrecimiento que
|
| hazia de la buena paga y recompensa.
| 25 |
| Todos fueron de parecer que se quedasse en
|
| el aduar; solo Preciosa tuuo el contrario, y la
|
| abuela dixo que ella no podia yr a Seuilla ni a
|
| sus contornos, a causa que los años passados
|
| auia hecho vna burla en Seuilla a vn gorrero
| 30 |
| llamado Triguillos, muy conocido en ella, al
|
| qual le auia hecho meter en vna tinaja de agua
|
| hasta el cuello, desnudo en carnes, y en la ca-
|
| beça puesta vna corona de cipres, esperando
|
| el filo de la media noche para salir de la tinaja
| 5 |
| a cabar y sacar vn gran tesoro que ella le auia
|
| hecho creer que estaua en cierta parte de su
|
| casa; dixo que, como oyo el buen gorrero
|
| tocar a maytines, por no perder la coyuntura,
|
| se dio tanta priessa a salir de la tinaja, que
| 10 |
| dio con ella y con el en el suelo, y con el golpe
|
| y con los cascos se magulló las carnes, derra-
|
| mose el agua, y el quedó nadando en ella
|
| y dando vozes que se anegaua; acudieron
|
| su muger y sus vezinos con luzes, y halla-
| 15 |
| ronle haziendo efectos de nadador, soplando
|
| y arrastrando la barriga por el suelo, y me-
|
| neando braços y piernas con mucha priessa,
|
| y diziendo a grandes vozes: "¡Socorro, señores,
|
| que me ahogo!"; tal le tenia el miedo, que
| 20 |
| verdaderamente penso que se agogaua.
|
| Abraçaronse con el, sacaronle de aquel peligro,
|
| boluio en si, conto la burla de la gitana, y con
|
| todo esso cabó en la parte señalada mas de vn
|
| estado en hondo, a pesar de todos quantos le
| 25 |
| dezian que era embuste mio, y, si no se lo
|
| estoruara vn vezino suyo, que tocaua ya en
|
| los cimientos de su casa, el diera con entram-
|
|
| bas en el suelo, si le dexaran cabar todo quan-
|
| to el quisiera.
|
| "Supose esto cuento por toda la ciudad, y
|
| hasta los muchachos le señalauan con el dedo,
|
| y contauan su credulidad y mi embuste."
| 5 |
| Esto conto la gitana vieja, y esto dio por es-
|
| cusa para no yr a Seuilla.
|
| Los gitanos, que ya sabian de Andres Caua-
|
| llero que el moço traia dineros en cantidad, con
|
| facilidad le acogieron en su compañia, y se
| 10 |
| ofrecieron de guardarle y encubrirle todo el
|
| tiempo que el quisiesse, y determinaron de tor-
|
| cer el camino a mano yzquierda y entrarse en
|
| la Mancha y en el reyno de Murcia; llamaron
|
| al moço, y dieronle cuenta de lo que pensauan
| 15 |
| hazer por el; el se lo agradecio, y dio cien es-
|
| cudos de oro para que los repartiessen entre
|
| todos. Con esta dadiua, quedaron mas blandos
|
| que vnas martas. Solo a Preciosa no contentó
|
| mucho la quedada de don Sancho, que assi
| 20 |
| dixo el moço que se llamaua, pero los gitanos
|
| se le mudaron en el de Clemente, y assi le lla-
|
| maron desde alli adelante.
|
| Tambien quedó vn poco torzido Andres y no
|
| bien satisfecho de auerse quedado Clemente,
| 25 |
| por parecerle que con poco fundamento auia
|
| dexado sus primeros designios, mas Clemente,
|
| como si le leyera la intencion, entre otras co-
|
| sas, le dixo que se holgaua de yr al reyno de
|
| Murcia, por estar cerca de Cartagena, adonde si
| 30 |
| viniessen galeras, como el pensaba que auian
|
| de venir, pudiesse con facilidad passar a Italia.
|
|
| Finalmente, por traelle mas ante los ojos y mi-
|
| rar sus acciones y escudriñar sus pensamien-
|
| tos, quiso Andres que fuesse Clemente su ca-
|
| marada, y Clemente tuuo esta amistad por gran
|
| fauor que se le hazia.
| 5 |
| Andauan siempre juntos, gastauan largo,
|
| llouian escudos, corrian, saltauan, baylauan y
|
| tirauan la barra mejor que ninguno de los gi-
|
| tanos, y eran de las gitanas mas que media-
|
| namente queridos, y de los gitanos en todo es-
| 10 |
| tremo respectados.
|
| Dexaron, pues, a Estremadura y entraronse
|
| en la Mancha, y poco a poco fueron cami-
|
| nando al reyno de Murcia. En todas las aldeas
|
| y lugares que passauan, auia desafios de pe-
| 15 |
| lota, de esgrima, de correr, de saltar, de tirar
|
| la barra y de otros exercicios de fuerça,
|
| maña y ligereza, y de todos salian vence-
|
| dores Andres y Clemente, como de solo Andres
|
| queda dicho.
| 20 |
| Y en todo este tiempo, que fueron mas de
|
| mes y medio, nunca tuuo Clemente ocasion, ni
|
| el la procuró, de hablar a Preciosa, hasta que
|
| vn dia, estando juntos Andres y ella, llegó el a
|
| la conuersacion, porque lo llamaron, y Preciosa
| 25 |
| le dixo: "Desde la vez primera que llegaste a
|
| nuestro aduar, te conoci, Clemente, y se me
|
| vinieron a la memoria los versos que en Madrid
|
| me diste; pero no quise dezir nada, por no saber
|
| con que intencion venias a nuestras estancias;
| 30 |
| y quando supo tu desgracia, me pesó en el
|
| alma, y se asseguró mi pecho, que estaua sobre-
|
|
| saltado, pensando que, como auia don Ioanes
|
| en el mundo y que se mudauan en Andreses,
|
| assi podia auer don Sanchos que se mudassen
|
| en otros nombres. Hablote desta manera, porque
|
| Andres me ha dicho que te ha dado cuenta de
| 5 |
| quien es y de la intencion con que se ha buelto
|
| gitano (y assi era la verdad, que Andres lo auia
|
| hecho sabidor de toda su historia, por poder
|
| comunicar con el sus pensamientos). Y no pien-
|
| ses que te fue de poco prouecho el conocerte,
| 10 |
| pues por mi respecto y por lo que yo de ti
|
| dixe, se facilitó el acogerte y admitirte en nues-
|
| tra compañia, donde plega a Dios te suceda
|
| todo el bien que acertares a dessearte. Este
|
| buen desseo quiero que me pagues en que no
| 15 |
| afees a Andres la baxeza de su intento, ni le
|
| pintes quan mal le esta perseuerar en este esta-
|
| do, que, puesto que yo imagino que debaxo de
|
| los candados de mi voluntad esta la suya, toda-
|
| via me pesaria de verle dar muestras, por mi-
| 20 |
| nimas que fuessen, de algun arrepentimiento."
|
| A esto respondio Clemente "No pienses,
|
| Preciosa vnica, que don Iuan, con ligereza de
|
| animo, me descubrio quien era; primero lo co-
|
| noci yo, y primero me descubrieron sus ojos sus
| 25 |
| intentos. Primero le dixe yo quien era y prime-
|
| ro le adiuiné la prission de su voluntad que
|
| tu señalas, y el, dandome el credito que era
|
| razon que me diesse, fió de mi secreto el suyo,
|
| y el es buen testigo si alabé su determinacion
| 30 |
| y escogido empleo, que no soy, ¡o Preciosa!, de
|
| tan corto ingenio, que no alcance hasta donde
|
| se estienden las fuerças de la hermosura. Y la
|
| tuya, por passar de los limites de los mayores
|
| estremos de belleza, es disculpa bastante de
| 5 |
| mayores yerros, si es que deuen llamarse ye-
|
| rros los que se hazen con tan forçosas causas.
|
| Agradezcote, señora, lo que en mi credito di-
|
| xiste, y yo pienso pagartelo en dessear que es-
|
| tos enredos amorosos salgan a fines felices, y
| 10 |
| que tu gozes de tu Andres y Andres de su Pre-
|
| ciosa, en conformidad y gusto de sus padres,
|
| porque de tan hermosa junta veamos en el
|
| mundo los mas bellos renueuos que pueda for-
|
| mar la bien intencionada naturaleza. Esto de-
| 15 |
| ssearé yo, Preciosa, y esto le dire siempre a tu
|
| Andres, y no cosa alguna que le diuierta de sus
|
| bien colocados pensamientos."
|
| Con tales afectos dixo las razones passadas
|
| Clemente, que estuuo en duda Andres si las
| 20 |
| auia dicho como enamorado o como come-
|
| dido, que la infernal enfermedad zelosa es tan
|
| delicada, y de tal manera, que en los atomos
|
| del sol se pega, y de los que tocan a la cosa
|
| amada se fatiga el amante y se desespera.
| 25 |
| Pero, con todo esto, no tuuo zelos confirma-
|
| dos, mas fiado de la bondad de Preciosa que
|
| de la ventura suya, que siempre los enamo-
|
| rados se tienen por infelizes en tanto que no
|
| alcançan lo que dessean. En fin, Andres y Cle-
| 30 |
| mente eran camaradas y grandes amigos, asse-
|
| gurandolo todo la buena intencion de Clemen-
|
|
| te y el recato y prudencia de Preciosa, que
|
| jamas dio ocasion a que Andres tuuiesse della
|
| zelos.
|
| Tenia Clemente sus puntas de poeta, como
|
| lo mostro en los versos que dio a Preciosa, y
| 5 |
| Andres se picaua vn poco, y entrambos eran
|
| aficionados a la musica.
|
| Sucedio, pues, que estando el aduar alojado
|
| en vn valle quatro leguas de Murcia, vna no-
|
| che, por entretenerse, sentados los dos, Andres
| 10 |
| al pie de vn alcornoque, Clemente al de vna
|
| encina, cada vno con vna guitarra, combidados
|
| del silencio de la noche, començando Andres y
|
| respondiendo Clemente, cantaron estos versos:
|
| ANDRES.
| 15 |
| Mira, Clemente, el estrellado velo
|
| con que esta noche fria
|
| compite con el dia,
|
| de luzes bellas adornando el cielo,
|
| y en esta semejança,
| 20 |
| si tanto tu diuino ingenio alcança,
|
| aquel rostro figura
|
| donde assiste el estremo de hermosura.
|
| CLEMENTE.
|
| Donde assiste el estremo de hermosura,
| 25 |
| y adonde la Preociosa
|
| honestidad hermosa,
|
| con todo estremo de bondad se apura,
|
| en vn sujeto cabe,
|
| que no hay humano ingenio que le alabe
| 30 |
| si no toca en diuino,
|
| en alto, en raro, en graue y peregrino.
|
|
| ANDRES.
|
| En alto, en raro, en graue y peregrino
|
| estilo, nunca vsado,
|
| al cielo leuantado,
|
| por dulce al mundo y sin ygual camino,
| 5 |
| tu nombre, ¡o gitanilla!,
|
| causando assombro, espanto y marauilla,
|
| la fama yo quisiera
|
| que le lleuara hasta la octaua esfera
|
| CLEMENTE.
| 10 |
| Que le lleuara hasta la octaua esfera
|
| fuera decente y justo,
|
| dando a los cielos gusto
|
| quando el son de su nombre alla se oyera,
|
| y en la tierra causara,
| 15 |
| por donde el dulce nombre resonara,
|
| musica en los oydos,
|
| paz en las almas, gloria en los sentidos.
|
| ANDRES.
|
| Paz en las almas, gloria en los sentidos
| 20 |
| se siente quando canta
|
| la sirena que encanta
|
| y adormece a los mas apercebidos,
|
| y tal es mi Preciosa,
|
| que es lo menos que tiene, ser hermosa,
| 25 |
| dulce regalo mio,
|
| corona del donayre, honor del brio.
|
| CLEMENTE.
|
| Corona del donayre, honor del brio,
|
| eres, bella gitana,
| 30 |
| frescor de la mañana,
|
| zefiro blando en el ardiente estio,
|
|
| rayo con que amor, ciego,
|
| conuierte el pecho mas de nieue en fuego,
|
| fuerça que ansi la haze,
|
| que blandamente mata y satisfaze.
|
| Señales yuan dando de no acabar tan presto
| 5 |
| el libre y el cautiuo, si no sonara a sus espaldas
|
| la voz de Preciosa, que las suyas auia escucha-
|
| do; suspendiolos el oyrla, y sin mouerse, pres-
|
| tandola marauillosa atencion, la escucharon;
|
| ella, o no se si de improuiso, o si en algun tiem-
| 10 |
| po los versos que cantaua le compusieron, con
|
| estremada gracia, como si para responderles
|
| fueran hechos, cantó los siguientes:
|
| En esta empressa amorosa,
|
| donde al amor entretengo,
| 15 |
| por mayor ventura tengo
|
| ser honesta que hermosa.
|
| La que es mas humilde planta,
|
| si la subida endereza,
|
| por gracia o naturaleza
| 20 |
| a los cielos se leuanta.
|
| En este mi baxo cobre,
|
| siendo honestidad su esmalte,
|
| no hay buen desseo que falte,
|
| ni riqueza que no sobre.
| 25 |
| No me causa alguna pena
|
| no quererme o no estimarme,
|
| que yo pienso fabricarme
|
| mi suerte y ventura buena.
|
| Haga yo lo que en mi es,
| 30 |
| que a ser buena me encamine,
|
| y haga el cielo y determine
|
| lo que quisiere despues.
|
| Quiero ver si la belleza
|
| tiene tal prerogatiua,
| 35 |
| que me encumbre tan arriba,
|
| que aspire a mayor alteza.
|
| Si las almas son yguales,
|
| podra la de vn labrador
|
| ygualarse por valor
| 5 |
| con las que son imperiales.
|
| De la mia lo que siento,
|
| me sube al grado mayor,
|
| porque magestad y amor
|
| no tienen vn mismo assiento.
| 10 |
| Aqui dio fin Preciosa a su canto, y Andres y
|
| Clemente se leuantaron a recebilla; passaron
|
| entre los tres discretas razones, y Preciosa des-
|
| cubrio en las suyas su discrecion, su honesti-
|
| dad y su agudeza de tal manera, que en Cle-
| 15 |
| mente halló disculpa la intencion de Andres,
|
| que aun hasta entonces no la auia hallado,
|
| juzgando mas a mocedad que a cordura su
|
| arrojada determinacion.
|
| Aquella mañana se leuantó el aduar, y se
| 20 |
| fueron a alojar en vn lugar de la jurisdicion de
|
| Murcia, tres leguas de la ciudad, donde le suce-
|
| dio a Andres vna desgracia que le puso en
|
| punto de perder la vida, y fue que, despues de
|
| auer dado en aquel lugar algunos vasos y pren-
| 25 |
| das de plata en fianças, como tenian de costum-
|
| bre, Preciosa y su abuela y Cristina, con otras
|
| dos gitanillas, y los dos, Clemente y Andres, se
|
| alojaron en vn meson de vna viuda rica, la
|
| qual tenia vna hija de edad de diez y siete o
| 30 |
| diez y ocho años, algo mas desembuelta que
|
| hermosa y, por mas señas, se llamaua Iuana
|
|
| Carducha. Esta, auiendo visto baylar a las gita-
|
| nas y gitanos, la tomó el diablo y se enamoró
|
| de Andres tan fuertemente, que propuso de
|
| dezirselo y tomarle por marido, si el quisiesse,
|
| aunque a todos sus parientes les pesasse, y
| 5 |
| assi buscó coyuntura para dezirselo, y hallola
|
| en vn corral, donde Andres auia entrado a
|
| requerir dos pollinos.
|
| Llegose a el, y con priessa, por no ser vista,
|
| le dixo: "Andres (que ya sabia su nombre), yo
| 10 |
| soy donzella y rica, que mi madre no tiene otro
|
| hijo sino a mi, y este meson es suyo, y amen
|
| desto tiene muchos majuelos y otros dos pares
|
| de casas; hasme parecido bien; si me quieres
|
| por esposa, a ti esta; respondeme presto; y si
| 15 |
| eres discreto, quedate, y veras que vida nos
|
| damos."
|
| Admirado quedó Andres de la resolucion de
|
| la Carducha, y con la presteza que ella pedia, le
|
| respondio: "Señora donzella, yo estoy apala-
| 20 |
| brado para casarme, y los gitanos no nos casa-
|
| mos sino con gitanas; guardela Dios por la
|
| merced que me queria hazer, de quien yo no
|
| soy digno."
|
| No estuuo en dos dedos de caerse muerta la
| 25 |
| Carducha con la azeda respuesta de Andres, a
|
| quien replicara, si no viera que entrauan en el
|
| corral otras gitanas. Saliose corrida y assende-
|
| reada, y de buena gana se vengara si pudiera.
|
| Andres, como discreto, determinó de poner
| 30 |
| tierra en medio y desuiarse de aquella ocasion
|
|
| que el diablo le ofrecia, que bien leyo en los
|
| ojos de la Carducha que sin los lazos matrimo-
|
| niales se le entregara a toda su voluntad, y
|
| no quiso verse pie a pie y solo en aquella esta-
|
| cada; y assi pidio a todos los gitanos que aque-
| 5 |
| lla noche se partiessen de aquel lugar. Ellos,
|
| que siempre le obedecian, lo pusieron luego
|
| por obra, y cobrando sus fianças, aquella tarde
|
| se fueron.
|
| La Carducha, que vio que en yrse Andres se
| 10 |
| le yua la mitad de su alma, y que no le que-
|
| daua tiempo para solicitar el cumplimiento de
|
| sus desseos, ordenó de hazer quedar a Andres
|
| por fuerça, ya que de grado no podia; y assi,
|
| con la industria, sagazidad y secreto que su mal
| 15 |
| intento le enseñó, puso entre las alhajas de
|
| Andres, que ella conocio por suyas, vnos ricos
|
| corales y dos patenas de plata, con otros brin-
|
| cos suyos; y apenas auian salido del meson,
|
| quando dio vozes, diziendo que aquellos gita-
| 20 |
| nos le lleuauan robadas sus joyas, a cuyas
|
| vozes acudio la justicia y toda la gente del
|
| pueblo.
|
| Los gitanos hizieron alto, y todos jurauan
|
| que ninguna cosa lleuauan hurtada, y que ellos
| 25 |
| harian patentes todos los sacos y repuestos de
|
| su aduar. Desto se congoxó mucho la gitana
|
| vieja, temiendo que en aquel escrutinio no se
|
| manifestassen los dixes de la Preciosa y los
|
| vestidos de Andres, que ella con gran cuydado
| 30 |
| y recato guardaua. Pero la buena de la Cardu-
|
| cha lo remedio con mucha breuedad todo, por-
|
| que al segundo emboltorio que miraron, dixo
|
| que preguntassen qual era el de aquel gitano,
|
| gran baylador, que ella le auia visto entrar en
| 5 |
| su aposento dos vezes, y que podria ser que
|
| aquel las lleuasse.
|
| Entendio Andres que por el lo dezia, y rien-
|
| dose, dixo: "Señora donzella, esta es mi reca-
|
| mara y este es mi pollino; si vos hallaredes en
| 10 |
| ella, ni en el, lo que os falta, yo os lo pagaré
|
| con las setenas, fuera de sujetarme al castigo
|
| que la ley da a los ladrones."
|
| Acudieron luego los ministros de la justicia
|
| a desualijar el pollino, y a pocas bueltas dieron
| 15 |
| con el hurto, de que quedó tan espantado An-
|
| dres y tan absorto, que no parecio sino estatua
|
| sin voz de piedra dura.
|
| "¿No sospeché yo bien?",dixo a esta sazon
|
| la Carducha; "mirad con que buena cara se en-
| 20 |
| cubre vn ladron tan grande."
|
| El alcalde, que estaua presente, començo a
|
| dezir mil injurias a Andres y a todos los gita-
|
| nos, llamandolos de publicos ladrones y saltea-
|
| dores de caminos. A todo callaua Andres, sus-
| 25 |
| penso e imaginatiuo, y no acabaua de caer en
|
| la traycion de la Carducha.
|
| En esto se llegó a el vn soldado vizarro, so-
|
| brino del alcalde, diziendo: "¿No veys qual se
|
| ha quedado el gitanico, podrido de hurtar?,
| 30 |
| apostaré yo que haze melindres, y que niega el
|
| hurto con auersele cogido en las manos, que
|
| bien aya quien no os echa en galeras a todos.
|
| Mirad si estuuiera mejor este vellaco en ellas,
|
| siruiendo a su magestad, que no andarse bay-
| 5 |
| lando de lugar en lugar y hurtando de venta en
|
| monte. A fe de soldado, que estoy por darle vna
|
| bofetada que le derribe a mis pies", y diziendo
|
| esto, sin mas ni mas, alçó la mano y le dio vn
|
| bofeton tal, que le hizo boluer de su embelesa-
| 10 |
| miento, y le hizo acordar que no era Andres
|
| Cauallero, sino don Iuan, y cauallero; y, arre-
|
| metiendo al soldado con mucha presteza y mas
|
| colera, le arrancó su misma espada de la bayna
|
| y se la embaynó en el cuerpo, dando con el
| 15 |
| muerto en tierra. Aqui fue el gritar del pueblo,
|
| aqui el amohinarse el tio alcalde, aqui el des-
|
| mayarse Preciosa y el turbarse Andres de verla
|
| desmayada; aqui el acudir todos a las armas y
|
| dar tras el homicida.
| 20 |
| Crecio la confusion, crecio la grita, y, por acu-
|
| dir Andres al desmayo de Preciosa, dexó de
|
| acudir a su defensa. Y quiso la suerte que Cle-
|
| mente no se hallasse al desastrado sucesso, que
|
| con los vagajes auia ya salido del pueblo; final-
| 25 |
| mente, tantos cargaron sobre Andres, que le
|
| prendieron y le aherrojaron con dos muy grues-
|
| sas cadenas. Bien quisiera el alcalde ahorcarle
|
| luego, si estuuiera en su mano, pero huuo de
|
| remitirle a Murcia, por ser de su jurisdicion; no
| 30 |
| le lleuaron hasta otro dia, y en el que alli es-
|
| tuuo, passó Andres muchos martirios y vitupe-
|
|
| rios, que el indignado alcalde y sus ministros
|
| y todos los del lugar le hizieron. Prendio el
|
| alcalde todos los mas gitanos y gitanas que
|
| pudo, porque los mas huyeron, y entre ellos
|
| Clemente, que temio ser cogido y descubierto.
| 5 |
| Finalmente, con la sumaria del caso y con vna
|
| gran cafila de gitanos, entraron el alcalde y sus
|
| ministros con otra mucha gente armada en
|
| Murcia, entre los quales yua Preciosa y el pobre
|
| Andres, ceñido de cadenas, sobre vn macho, y
| 10 |
| con esposas y pie de amigo.
|
| Salio toda Murcia a ver los presos, que ya se
|
| tenia noticia de la muerte del soldado. Pero la
|
| hermosura de Preciosa aquel dia fue tanta, que
|
| ninguno la miraua que no la bendezia, y llegó
| 15 |
| la nueua de su belleza a los oydos de la señora
|
| corregidora que, por curiosidad de verla, hizo
|
| que el corregidor, su marido, mandasse que
|
| aquella gitanica no entrasse en la carcel, y todos
|
| los demas si; y a Andres le pusieron en vn es-
| 20 |
| trecho calaboço, cuya escuridad y la falta de la
|
| luz de Preciosa le trataron de manera, que bien
|
| penso no salir de alli sino para la sepultura.
|
| Lleuaron a Preciosa con su abuela a que la
|
| corregidora la viese, y assi como la vio, dixo:
| 25 |
| "Con razon la alaban de hermosa", y llegan-
|
| dola a si, la abraçó tiernamente, y no se hartaua
|
| de mirarla; y preguntó a su abuela que que
|
| edad tendria aquella niña.
|
| "Quinze años", respondio la gitana, "dos me-
| 30 |
| ses mas a menos."
|
| "Essos tuuiera agora la desdichada de mi
|
|
| Costança; ¡ay, amigas, que esta niña me ha re-
|
| nouado mi desuentura!", dixo la corregidora.
|
| Tomó en esto Preciosa las manos de la co-
|
| rregidora y, besandoselas muchas vezes, se las
|
| bañaua con lagrimas, y le dezia: "Señora mia,
| 5 |
| el gitano que esta preso no tiene culpa, porque
|
| fue prouocado; llamaronle ladron, y no lo es;
|
| dieronle vn bofeton en su rostro, que es tal, que
|
| en el se descubre la bondad de su animo. ¡Por
|
| Dios y por quien vos soys, señora, que le
| 10 |
| hagays guardar su justicia, y que el señor corre-
|
| gidor no se de priessa a executar en el el castigo
|
| con que las leyes le amenazan, y si algun agra-
|
| do os ha dado mi hermosura, entretenedla con
|
| entretener el preso, porque en el fin de su vida
| 15 |
| esta el de la mia; el ha de ser mi esposo, y jus-
|
| tos y honestos impedimentos han estoruado
|
| que aun hasta aora no nos auemos dado las
|
| manos; si dineros fueren menester para alcan-
|
| çar perdon de la parte, todo nuestro aduar se
| 20 |
| vendera en publica almoneda y se dara aun
|
| mas de lo que pidieren. Señora mia, si sabeys
|
| que es amor y algun tiempo le tuuistes y aora
|
| le teneys a vuestro esposo, doleos de mi, que
|
| amo tierna y honestamente al mio."
| 25 |
| En todo el tiempo que esto dezia, nunca
|
| la dexó las manos ni apartó los ojos de mirarla
|
| atentissimamente, derramando amargas y pia-
|
| dosas lagrimas en mucha abundancia; assimis-
|
| mo la corregidora la tenia a ella assida de las
| 30 |
| suyas, mirandola ni mas ni menos con no me-
|
| nor ahinco y con no mas pocas lagrimas. Es-
|
| tando en esto, entró el corregidor, y hallando a
|
| su muger y a Preciosa tan llorosas y tan enca-
|
| denadas, quedó suspenso, assi de su llanto
| 5 |
| como de la hermosura; preguntó la causa de
|
| aquel sentimiento, y la respuesta que dio Pre-
|
| ciosa fue soltar las manos de la corregidora y
|
| assirse de los pies del corregidor, diziendole:
|
| "Señor, misericordia, misericordia; si mi esposo
| 10 |
| muere, yo soy muerta. El no tiene culpa; pero
|
| si la tiene, deseme a mi la pena, y si esto no
|
| puede ser, a lo menos entretengase el pleyto
|
| en tanto que se procuran y buscan los me-
|
| dios possibles para su rernedio, que podra ser
| 15 |
| que al que no pecó de malicia, le embiasse el
|
| cielo la salud de gracia."
|
| Con nueua suspension quedó el corregidor
|
| de oyr las discretas razones de la gitanilla, y
|
| que ya, si no fuera por no dar indicios de
| 20 |
| flaqueza, le acompañara en sus lagrimas.
|
| En tanto que esto passaua, estaua la gitana
|
| vieja considerando grandes, muchas y diuersas
|
| cosas, y al cabo de toda esta suspension y
|
| imaginacion, dixo: "Esperenme vuessas merce-
| 25 |
| des, señores mios, vn poco, que yo hare que
|
| estos llantos se conuiertan en risa aunque a
|
| mi me cueste la vida", y assi, con ligero paso,
|
| se salio de donde estaua, dexando a los presen-
|
| tes confusos con lo que dicho auia.
| 30 |
| En tanto, pues, que ella boluia, nunca dexó
|
| Preciosa las lagrimas ni los ruegos de que se
|
| entretuuiesse la causa de su esposo, con inten-
|
| cion de auisar a su padre que viniesse a enten-
|
| der en ella. Boluio la gitana con vn pequeño
| 5 |
| cofre debaxo del braço, y dixo al corregidor
|
| que con su muger y ella se entrassen en vn
|
| aposento, que tenia grandes cosas que dezirles
|
| en secreto.
|
| El corregidor, creyendo que algunos hurtos
| 10 |
| de los gitanos queria descubrirle, por tenerle
|
| propicio en el pleyto del preso, al momento se
|
| retiró con ella y con su muger en su recamara,
|
| adonde la gitana, hincandose de rodillas ante
|
| los dos, les dixo: "Si las buenas nueuas que os
| 15 |
| quiero dar, señores, no merecieren alcançar en
|
| albricias el perdon de vn gran pecado mio,
|
| aqui estoy para recebir el castigo que quisiere-
|
| des darme. Pero antes que le confiesse, quiero
|
| que me digays, señores, primero, si conoceys
| 20 |
| estas joyas", y descubriendo vn cofrezico don-
|
| de venian las de Preciosa, se le puso en las
|
| manos al corregidor, y en abriendole vio aque-
|
| llos dixes pueriles, pero no cayo [en] lo que po-
|
| dian significar; mirolos tambien la corregidora,
| 25 |
| pero tampoco dio en la cuenta; solo dixo: "Estos
|
| son adornos de alguna pequeña criatura."
|
| "Assi es la verdad", dixo la gitana, "y de que
|
| criatura sean, lo dize esse escrito que esta en
|
| esse papel doblado."
| 30 |
| Abriole con priessa el corregidor, y leyo que
|
| dezia: "Llamauase la niña doña Constança de
|
|
| Azeuedo y de Menesses, su madre doña Guio-
|
| mar de Menesses, y su padre don Fernando de
|
| Azeuedo, cauallero del habito de Calatraua;
|
| desparecila dia de la Ascension del Señor, a
|
| las ocho de la mañana del año de mil y qui-
| 5 |
| nientos y nouenta y cinco. Traia la niña pues-
|
| tos estos brincos que en este cofre estan guar-
|
| dados."
|
| Apenas huuo oydo la corregidora las razones
|
| del papel, quando reconocio los brincos, se los
| 10 |
| puso a la boca, y dandoles infinitos besos, se
|
| cayo desmayada.
|
| Acudio el corregidor a ella, antes que a pre-
|
| guntar a la gitana por su hija, y auiendo buelto
|
| en si, dixo: "Muger buena, antes angel que gi-
| 15 |
| tana, ¿adonde esta el dueño, digo la criatura,
|
| cuyos eran estos dixes?"
|
| "¿Adonde, señora?", respondio la gitana; "en
|
| vuestra casa la teneys; aquella gitanica que os
|
| sacó las lagrimas de los ojos es su dueño, y es,
| 20 |
| sin duda alguna, vuestra hija, que yo la hurté
|
| en Madrid de vuestra casa el dia y hora que
|
| esse papel dize."
|
| Oyendo esto la turbada señora, solto los cha-
|
| pines, y desalada y corriendo salio a la sala,
| 25 |
| adonde auia dexado a Preciosa, y hallola
|
| rodeada de sus donzellas y criadas, todavia llo-
|
| rando; arremetio a ella, y, sin dezirle nada, con
|
| gran priessa le desabrochó el pecho, y miró si
|
| tenia debaxo de la teta yzquierda vna señal
| 30 |
| pequeña, a modo de lunar blanco, con que auia
|
| nacido, y hallole ya grande, que con el tiempo
|
| se auia dilatado. Luego con la misma celeridad
|
| la descalçó, y descubrio vn pie de nieue y de
|
| marfil hecho a torno, y vio en el lo que busca-
| 5 |
| ua, que era que los dos dedos vltimos del pie
|
| derecho se trauauan el vno con el otro por me-
|
| dio con vn poquito de carne, la qual, quando
|
| niña, nunca se la auian querido cortar, por
|
| no darle pesadumbre. El pecho, los dedos, los
| 10 |
| brincos, el dia señalado del hurto, la confesion
|
| de la gitana, y el sobresalto y alegria que auian
|
| recebido sus padres, quando la vieron, con
|
| toda verdad confirmaron en el alma de la
|
| corregidora ser Preciosa su hija, y assi, cogien-
| 15 |
| dola en sus braços, se boluio con ella adonde
|
| el corregidor y la gitana estauan.
|
| Yua Preciosa confusa, que no sabia a que
|
| efeto se auian hecho con ella aquellas dili-
|
| gencias, y mas viendose lleuar en braços de
| 20 |
| la corregidora, y que le daua de vn beso hasta
|
| ciento.
|
| Llegó en fin con la preciosa carga doña Guio-
|
| mar a la presencia de su marido, y, trasla-
|
| dandola de sus braços a los del corregidor, le
| 25 |
| dixo: "Recebid, señor, a vuestra hija Costança,
|
| que esta es sin duda; no lo dudeys, señor, en
|
| ningun modo, que la señal de los dedos juntos
|
| y la del pecho he visto, y mas que a mi me lo
|
|
| esta diziendo el alma desde el instante que
|
| mis ojos la vieron."
|
| "No lo dudo", respondio el corregidor, tenien-
|
| do en sus braços a Preciosa, "que los mismos
|
| efetos han passado por la mia que por la vues-
| 5 |
| tra, y mas, que tantas puntualidades juntas,
|
| ¿como podian suceder, si no fuera por milagro?"
|
| Toda la gente de casa andaua absorta, pre-
|
| guntando vnos a otros que seria aquello, y to-
|
| dos dauan bien lexos del blanco: que ¿quien
| 10 |
| auia de imaginar, que la gitanilla era hija de
|
| sus señores?
|
| El corregidor dixo a su muger y a su hija, y
|
| a la gitana vieja, que aquel caso estuuiesse se-
|
| creto, hasta que el le descubriesse. Y assimis-
| 15 |
| mo dixo a la vieja que el la perdonaua el
|
| agrauio que le auia hecho en hurtarle el alma,
|
| pues la recompensa de auersela buelto mayo-
|
| res albricias recebia, y que solo le pesaua
|
| de que, sabiendo ella la calidad de Preciosa, la
| 20 |
| huuiesse desposado con vn gitano, y mas con
|
| vn ladron y homicida.
|
| "¡Ay!", dixo a esto Preciosa; "señor mio, que
|
| ni es gitano ni ladron, puesto que es matador,
|
| pero fuelo del que le quitó la honra, y no pudo
| 25 |
| hazer menos de mostrar quien era, y matarle."
|
| "Cómo, ¿que no es gitano, hija mia?" dixo
|
| doña Guiomar.
|
| Entonces la gitana vieja conto breuemente la
|
|
| historia de Andres Cauallero, y que era hijo de
|
| don Francisco de Carcamo, cauallero del habito
|
| de Santiago, y que se llamaua don Iuan de
|
| Carcamo, assimismo del mismo habito, cuyos
|
| uestidos ella tenia, quando los mudó en los
| 5 |
| de gitano. Conto tambien el concierto que entre
|
| Preciosa y don Iuan estaua hecho, de aguardar
|
| dos años de aprouacion, para desposarse, o no.
|
| Puso en su punto la honestidad de entrambos,
|
| y la agradable condicion de don Iuan. Tanto se
| 10 |
| admiraron desto, como del hallazgo de su hija,
|
| y mandó el corregidor a la gitana, que fuesse
|
| por los vestidos de don Iuan. Ella lo hizo ansi,
|
| y boluio con otro gitano que los truxo.
|
| En tanto que ella yua y boluia, hizieron sus
| 15 |
| padres a Preciosa cien mil preguntas, a quien
|
| respondio con tanta discrecion y gracia, que,
|
| aunque no la huuieran reconocido por hija, los
|
| enamorara. Preguntaronla si tenia alguna afi-
|
| cion a don Iuan. Respondio que no mas de
| 20 |
| aquella que le obligaua a ser agradecida a
|
| quien se auia querido humillar a ser gitano por
|
| ella, pero que ya no se estenderia a mas el
|
| agradecimiento, de aquello que sus señores pa-
|
| dres quisiessen.
| 25 |
| "Calla, hija Preciosa", dixo su padre, "que
|
| este nombre de Preciosa quiero que se te
|
| quede, en memoria de tu perdida y de tu hallaz-
|
| go, que yo, como tu padre, tomo a cargo el po-
|
| nerte en estado que no desdiga de quien eres."
| 30 |
| Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre,
|
| como era discreta, entendio que suspiraua de
|
| enamorada de don Iuan [y], dixo a su mari-
|
| do: "Señor, siendo tan principal don Iuan de
|
| Carcamo, como lo es, y queriendo tanto a nues-
| 5 |
| tra hija, no nos estaria mal darsela por esposa."
|
| Y el respondio: "¿Aun oy la auemos hallado
|
| y ya quereys que la perdamos? Gozemosla al-
|
| gun tiempo, que, en casandola, no sera nuestra,
|
| sino de su marido."
| 10 |
| "Razon teneys, señor", respondio ella; "pero
|
| dad orden de sacar a don Iuan, que deue de
|
| estar en algun calaboço".
|
| "Si estara", dixo Preciosa, "que a vn ladron
|
| matador, y sobre todo gitano, no le auran dado
| 15 |
| mejor estancia."
|
| "Yo quiero yr a verle, como que le voy a
|
| tomar la confession", respondio el corregidor,
|
| "y de nueuo os encargo, señora, que nadie sepa
|
| esta historia hasta que yo lo quiera."
| 20 |
| Y abraçando a Preciosa, fue luego a la car-
|
| cel, y entró en el calaboço donde don Iuan es-
|
| taua, y no quiso que nadie entrasse con el.
|
| Hallole con entrambos pies en vn cepo y con
|
| las esposas a las manos, y que aun no le auian
| 25 |
| quitado el pie de amigo.
|
| Era la estancia escura, pero hizo que por arri-
|
| ba abriessen vna lumbrera, por donde entraua
|
| luz, aunque muy escasa, y assi como le vio, le
|
| dixo: "¿Como esta la buena pieça?; que assi tu-
| 30 |
| uiera yo atrayllados quantos gitanos ay en
|
| España, para acabar con ellos en vn dia, como
|
| Neron quisiera con Roma, sin dar mas de vn
|
| golpe. Sabed, ladron puntoso, que yo soy el
|
| corregidor desta ciudad, y vengo a saber de mi
| 5 |
| a vos si es verdad que es vuestra esposa vna
|
| gitanilla que viene con vosotros."
|
| Oyendo esto Andres, imaginó que el corregi-
|
| dor se deuia de auer enamorado de Preciosa,
|
| que los zelos son de cuerpos sutiles y se entran
| 10 |
| por otros cuerpos sin romperlos, apartarlos ni
|
| diuidirlos.
|
| Pero con todo esto respondio: "Si ella ha di-
|
| cho que yo soy su esposo, es mucha verdad, y
|
| si ha dicho que no lo soy, tambien ha dicho
| 15 |
| verdad, porque no es possible que Preciosa diga
|
| mentira."
|
| "¿Tan verdadera es?", respondio el corregi-
|
| dor; "no es poco serlo para ser gitana. Aora
|
| bien, mancebo, ella ha dicho que es vuestra
| 20 |
| esposa, pero que nunca os ha dado la mano.
|
| Ha sabido que, segun es vuestra culpa, aueys
|
| de morir por ella, y hame pedido que, antes de
|
| vuestra muerte, la despose con vos, porque
|
| se quiere honrar con quedar viuda de vn tan
| 25 |
| gran ladron como vos."
|
| "Pues hagalo vuessa merced, señor corregi-
|
| dor, como ella lo suplica, que como yo me des-
|
| pose con ella, yre contento a la otra vida, como
|
| parta desta con nombre de ser suyo."
| 30 |
| "Mucho la deueys de querer", dixo el corre-
|
| gidor.
|
| "Tanto", respondio el preso, "que a poderlo
|
| dezir, no fuera nada. En efeto, señor corregidor,
|
| mi causa se concluya; yo maté al que me quiso
| 5 |
| quitar la honra; yo adoro a essa gitana; morire
|
| contento si muero en su gracia, y se que no nos
|
| ha de faltar la de Dios, pues entrambos aure-
|
| mos guardado honestamente y con puntualidad
|
| lo que nos prometimos."
| 10 |
| "Pues esta noche embiaré por vos", dixo el
|
| corregidor, "y en mi casa os desposareys con
|
| Preciosica, y mañana a mediodia estareys en la
|
| horca, con lo que yo aure cumplido con lo que
|
| pide la justicia y con el desseo de entrambos."
| 15 |
| Agradecioselo Andres, y el corregidor boluio
|
| a su casa y dio cuenta a su muger de lo que
|
| con don Iuan auia passado y de otras cosas
|
| que pensaua hazer. En el tiempo que el faltó,
|
| dio cuenta Preciosa a su madre de todo el dis-
| 20 |
| curso de su vida y de como siempre auia crey-
|
| do ser gitana y ser nieta de aquella vieja. Pero
|
| que siempre se auia estimado en mucho mas
|
| de lo que de ser gitana se esperaua. Pregunto-
|
| le su madre que le dixesse la verdad si queria
| 25 |
| bien a don Iuan de Carcamo.
|
| Ella, con verguença y con los ojos en el sue-
|
| lo, le dixo que, por auerse considerado gitana
|
| y que mejoraua su suerte con casarse con vn
|
| cauallero de habito y tan principal como don
| 30 |
| Juan de Carcamo, y por auer visto por expe-
|
| riencia su buena condicion y honesto trato, al
|
|
| guna vez le auia mirado con ojos aficionados;
|
| pero que, en resolucion, ya auia dicho que no
|
| tenia otra voluntad de aquella que ellos qui-
|
| siessen.
|
| Llegose la noche, y siendo casi las diez, sa-
| 5 |
| caron a Andres de la carcel sin las esposas y el
|
| pie de amigo, pero no sin vna gran cadena,
|
| que desde los pies todo el cuerpo le ceñia.
|
| Llegó deste modo, sin ser visto de nadie sino de
|
| los que le traian, en casa del corregidor, y con
| 10 |
| silencio y recato le entraron en vn aposento,
|
| donde le dexaron solo; de alli a vn rato entró
|
| vn clerigo y le dixo que se confessasse, porque
|
| auia de morir otro dia.
|
| A lo qual respondio Andres: "De muy buena
| 15 |
| gana me confessaré; ¿pero como no me despo-
|
| san primero? Y si me han de desposar, por cier-
|
| to que es muy malo el talamo que me espera."
|
| Doña Guiomar, que todo esto sabia, dixo a
|
| su marido que eran demasiados los sustos que
| 20 |
| a don Iuan daua; que los moderasse, porque po-
|
| dria ser perdiesse la vida con ellos. Parecio-
|
| le buen consejo al corregidor, y assi entró a
|
| llamar al que le confessaua y dixole que pri-
|
| mero auian de desposar al gitano con Preciosa
| 25 |
| la gitana, y que despues se confessaria, y que
|
| se encomendasse a Dios de todo coraçon, que
|
| muchas vezes suele llouer sus misericordias en
|
| el tiempo que estan mas secas las esperanças.
|
| En efeto, Andres salio a vna sala, donde es
| 30 |
| tauan solamente doña Guiomar, el corregidor,
|
| Preciosa y otros dos criados de casa. Pero
|
| quando Preciosa vio a don Iuan ceñido y ahe-
|
| rrojado con tan gran cadena, descolorido el
|
| rostro y los ojos con muestra de auer llorado,
| 5 |
| se le cubrio el coraçon y se arrimó al braço de
|
| su madre, que junto a ella estaua, la qual,
|
| abraçandola consigo, le dixo: "Buelue en ti,
|
| niña, que todo lo que vees ha de redundar en
|
| tu gusto y prouecho."
| 10 |
| Ella, que estaua ignorante de aquello, no sa-
|
| bia como consolarse, y la gitana vieja estaua
|
| turbada, y los circunstantes colgados del fin de
|
| aquel caso.
|
| El corregidor dixo: "Señor tiniente cura, este
| 15 |
| gitano y esta gitana son los que vuessa merced
|
| ha de desposar."
|
| "Esso no podre yo hazer, si no preceden pri-
|
| mero las circunstancias que para tal caso se
|
| requieren; ¿donde se han hecho las amonesta-
| 20 |
| ciones?, ¿adonde esta la licencia de mi supe-
|
| rior para que con ellas se haga el desposorio?"
|
| "Inaduertencia ha sido mia", respondio el
|
| corregidor; "pero yo hare que el vicario la de."
|
| "Pues hasta que la vea", respondio el tinien-
| 25 |
| te cura, "estos señores perdonen", y sin re-
|
| plicar mas palabra, porque no sucediesse algun
|
| escandalo, se salio de casa y los dexó a todos
|
| confusos.
|
| "El padre ha hecho muy bien, dixo a esta
| 30 |
| sazon el corregidor, y podria ser fuesse proui-
|
| dencia del cielo esta, para que el suplicio de
|
| Andres se dilate, porque, en efeto, el se ha de
|
| desposar con Preciosa y han de preceder pri-
|
| mero las amonestaciones, donde se dara tiem-
| 5 |
| po al tiempo, que suele dar dulce salida a
|
| muchas amargas dificultades, y con todo esto
|
| queria saber de Andres, si la suerte encami-
|
| nasse sus sucessos, de manera que sin estos
|
| sustos y sobresaltos le hallasse esposo de
| 10 |
| Preciosa, si se tendria por dichoso, ya siendo
|
| Andres Cauallero, o ya don Iuan de Carcamo."
|
| Assi como oio Andres nombrarse por su nom-
|
| bre, dixo: "Pues Preciosa no ha querido con-
|
| tenerse en los limites del silencio, y ha descu-
| 15 |
| bierto quien soy, aunque essa buena dicha me
|
| hallara hecho monarca del mundo, la tuuiera
|
| en tanto, que pusiera termino a mis desseos,
|
| sin ossar dessear otro bien, sino el del cielo."
|
| "Pues por esse buen animo que aueys mos-
| 20 |
| trado, señor don Iuan de Carcamo, a su tiempo
|
| hare que Preciosa sea vuestra legitima consor-
|
| te, y agora os la doy y entrego en esperança,
|
| por la mas rica joya de mi casa y de mi vida,
|
| y de mi alma, y estimadla en lo que dezis, por-
| 25 |
| que en ella os doy a doña Costança de Mene-
|
| ses, mi vnica hija, la qual, si os iguala en el
|
| amor, no os desdize nada en el linage."
|
| Atonito quedó Andres viendo el amor que le
|
| mostrauan, y en breues razones doña Guiomar
| 30 |
| conto la perdida de su hija, y su hallazgo, con
|
| las certissimas señas que la gitana vieja auia
|
| dado de su hurto, con que acabó don Iuan de
|
| quedar atonito y suspenso, pero alegre sobre
|
| todo encarecimiento; abraçó a sus suegros, lla-
| 5 |
| molos padre y señores suyos, besó las manos
|
| a Preciosa, que con lagrimas le pedia las suyas.
|
| Rompiose el secreto, salio la nueua del caso
|
| con la salida de los criados, que auian estado
|
| presentes, el qual sabido por el alcalde, tio del
| 10 |
| muerto, vio tomados los caminos de su vengan-
|
| ça, pues no auia de tener lugar el rigor de la jus-
|
| ticia, para executarla en el yerno del corregidor.
|
| Vistiose don Iuan los vestidos de camino, que
|
| alli auia traydo la gitana; boluieronse las pri-
| 15 |
| siones y cadenas de hierro en libertad y cade-
|
| nas de oro: la tristeza de los gitanos presos, en
|
| alegria, pues otro dia los dieron en fiado. Re-
|
| cibio el tio del muerto la promessa de dos mil
|
| ducados, que le hizieron, porque baxasse de la
| 20 |
| querella y perdonasse a don Iuan, el qual, no
|
| oluidandose de su camarada Clemente, le hizo
|
| buscar, pero no le hallaron, ni supieron del,
|
| hasta que desde alli a quatro dias tuuo nueuas
|
| ciertas, que se auia embarcado en vna de dos
| 25 |
| galeras de Genoua, que estauan en el puerto
|
| de Cartagena, y ya se auian partido.
|
| Dixo el corregidor a don Iuan que tenia por
|
| nueua cierta que su padre don Francisco de
|
| Carcamo estaua proueydo por corregidor de
| 30 |
| aquella ciudad, y que seria bien esperalle, para
|
| que con su beneplacito y consentimiento se
|
| hiziessen las bodas.
|
| Don Iuan dixo, que no saldria de lo que el
|
| ordenasse, pero que ante todas cosas se auia
| 5 |
| de desposar con Preciosa. Concedio licencia el
|
| arçobispo, para que con sola vna amonestacion
|
| se hiziesse. Hizo fiestas la ciudad, por ser muy
|
| bien quisto el corregidor, con luminarias, toros
|
| y cañas el dia del desposorio; quedose la gita-
| 10 |
| na vieja en casa, que no se quiso apartar de su
|
| nieta Preciosa. Llegaron las nueuas a la Corte
|
| del caso y casamiento de la gitanilla; supo don
|
| Francisco de Carcamo ser su hijo el gitano, y
|
| ser la Preciosa la gitanilla que el auia visto,
| 15 |
| cuya hermosura disculpó con el la liuiandad de
|
| su hijo, que ya le tenia por perdido, por saber
|
| que no auia ydo a Flandes, y mas porque vio
|
| quan bien le estaua el casarse con hija de tan
|
| gran cauallero y tan rico, como era don Fernan-
| 20 |
| do de Azeuedo.
|
| Dio priessa a su partida, por llegar presto a
|
| ver a sus hijos, y dentro de veynte dias ya es-
|
| taua en Murcia, con cuya llegada se renouaron
|
| los gustos, se hizieron las bodas, se contaron
| 25 |
| las vidas, y los poetas de la ciudad, que ay al-
|
| gunos y muy buenos, tomaron a cargo celebrar
|
| el estraño caso, juntamente con la sin ygual
|
| belleza de la gitanilla; y de tal manera escriuio
|
| el famoso licenciado Poço, que en sus versos
| 30 |
| durará la fama de la Preciosa, mientras los si-
|
| glos duraren.
|
|