| En Burgos ciudad illustre y famosa, no ha
|
| muchos años que en ella viuian dos caualleros
|
| principales y ricos: el vno se llamaua don Die-
|
| go de Carriazo, y el otro don Iuan de Auenda-
|
| ño. El don Diego tuuo vn hijo, a quien llamó
| 5 |
| de su mismo nombre, y el don Iuan otro, a quien
|
| puso don Tomas de Auendaño. A estos dos
|
| caualleros moços, como quien han de ser las
|
| principales personas deste cuento, por escusar
|
| y ahorrar letras, les llamaremos con solos los
| 10 |
| nombres de Carriazo y de Auendaño.
|
| Treze años, o poco mas, tendria Carriazo,
|
| quando, lleuado de vna inclinacion picaresca,
|
| sin forçarle a ello algun mal tratamiento que
|
| sus padres le hiziessen, solo por su gusto y an-
| 15 |
| tojo se desgarró, como dizen los muchachos, de
|
| casa de sus padres, y se fue por esse mundo
|
| adelante, tan contento de la vida libre, que, en
|
| la mitad de las incomodidades y miserias que
|
| trae consigo, no echaua menos la abundancia
| 20 |
| de la casa de su padre, ni el andar a pie le can-
|
| saua, ni el frio le ofendia, ni el calor le enfada-
|
|
| ua. Para el todos los tiempos del año le eran
|
| dulce y templada primavera. Tambien dormia
|
| en paruas, como en colchones; con tanto gusto
|
| se soterraua en vn pajar de vn meson, como si
|
| se acostara entre dos sabanas de olanda. Fi-
| 5 |
| nalmente, el salio tan bien con el assumpto de
|
| picaro, que pudiera leer cathedra en la facul-
|
| tad al famoso de Alfarache.
|
| En tres años que tardó en parecer y boluer
|
| a su casa, aprendio a jugar a la taba en Madrid,
| 10 |
| y al rentoy en las ventillas de Toledo, y a pressa
|
| y pinta, en pie, en las barbacanas de Seuilla.
|
| Pero con serle anejo a este genero de vida la mi-
|
| seria y estrecheza, mostraua Carriazo ser vn
|
| principe en sus cosas; a tiro de escopeta, en mil
| 15 |
| señales descubria ser bien nacido, porque era
|
| generoso y bien partido con sus camaradas.
|
| Visitaua pocas vezes las hermitas de Baco; y
|
| aunque beuia vino, era tan poco, que nunca
|
| pudo entrar en el numero de los que llaman
| 20 |
| desgraciados, que con alguna cosa que beuan
|
| demasiada, luego se les pone el rostro como si
|
| se le huuiessen xaluegado con bermellon y
|
| almagre. En fin, en Carriazo vio el mundo vn
|
| picaro virtuoso, limpio, bien criado, y mas que
| 25 |
| medianamente discreto. Passó por todos los
|
| grados de picaro, hasta que se graduó de maes-
|
| tro en las almadrauas de Zahara, donde es
|
| el finibusterr de la picaresca. ¡O picaros de
|
|
| cozina, suzios, gordos y luzios; pobres fingidos,
|
| tullidos falsos, cicateruelos de Zocodouer y de la
|
| plaça de Madrid, vistosos oracioneros, espor-
|
| tilleros de Seuilla, mandilejos de la hampa, con
|
| toda la caterua inumerable que se encierra
| 5 |
| debaxo deste nombre picaro, baxad el toldo,
|
| amaynad el brio, no os llameys picaros si no
|
| aueys cursado dos cursos en la academia de
|
| pesca de los atunes! ¡Alli, alli, que esta en su
|
| centro el trabajo, junto con la poltroneria! Alli
| 10 |
| esta la suziedad limpia, la gordura rolliza, la
|
| hambre prompta, la hartura abundante, sin
|
| disfraz el vicio, el juego siempre, las pendencias
|
| por momentos, las muertes por puntos, las pu-
|
| llas a cada paso, los bayles como en bodas, las
| 15 |
| seguidillas como en estampa, los romances con
|
| estriuos, la poesia sin acciones. Aqui se can-
|
| ta, alli se reniega, aculla se riñe, aca se juega, y
|
| por todo se hurta. Alli campea la libertad y luze
|
| el trabajo; alli van o embian muchos padres
| 20 |
| principales a buscar a sus hijos, y los hallan; y
|
| tanto sienten sacarlos de aquella vida, como si
|
| los lleuaran a dar la muerte.
|
| Pero toda esta dulçura que he pintado, tiene
|
| vn amargo azibar que la amarga, y es no poder
| 25 |
| dormir sueño seguro, sin el temor de que en vn
|
| instante los trasladan de Zahara a Berberia.
|
| Por esto las noches se recogen a vnas torres de
|
| la marina, y tienen sus atajadores y centinelas,
|
|
| en confiança de cuyos ojos cierran ellos los su
|
| yos, puesto que tal vez ha sucedido que centi-
|
| nelas y atajadores, picaros mayorales, barcos y
|
| redes, con toda la turbamulta que alli se ocupa,
|
| han anochezido en España y amanecido en
| 5 |
| Tetuan.
|
| Pero no fue parte este temor para que nues-
|
| tro Carriazo dexasse de acudir alli tres veranos
|
| a darse buen tiempo. El vltimo verano le dixo
|
| tan bien la suerte, que ganó a los naypes
| 10 |
| cerca de setecientos reales, con los quales quiso
|
| vestirse y boluerse a Burgos y a los ojos de su
|
| madre, que auian derramado por el muchas la-
|
| grimas. Despidiose de sus amigos, que los tenia
|
| muchos y muy buenos. Prometioles que el ve-
| 15 |
| rano siguiente seria con ellos, si enfermedad o
|
| muerte no lo estoruasse. Dexó con ellos la mi-
|
| tad de su alma, y todos sus desseos entregó a
|
| aquellas secas arenas, que a el le parecian mas
|
| frescas y verdes que los campos Eliseos; y por
| 20 |
| estar ya acostumbrado de caminar a pie, tomó
|
| el camino en la mano, y sobre dos alpargates
|
| se llegó desde Zahara hasta Valladolid, can-
|
| tando Tres anades, madre.
|
| Estuuose alli quinze dias para reformar la
| 25 |
| color del rostro, sacandola de mulata a flamen-
|
| ca, y para trastejarse y sacarse del borrador de
|
| picaro y ponerse en limpio de cauallero. Todo
|
| esto hizo segun y como le dieron comodidad
|
|
| quinientos reales con que llegó a Valladolid,
|
| aun dellos reseruó ciento para alquilar vna
|
| mula y vn moço con que se presentó a sus pa-
|
| es, honrado y contento. Ellos le recibieron
|
| con mucha alegria, y todos sus amigos y pa-
| 5 |
| rientes vinieron a darles el parabien de la
|
| buena venida del señor don Diego de Carriazo,
|
| su hijo. Es de aduertir que, en su peregrina-
|
| cion, don Diego mudó el nombre de Carriazo
|
| en el de Vrdiales, y con este nombre se hizo
| 10 |
| llamar de los que el suyo no sabian.
|
| Entre los que vinieron a ver el rezien llegado,
|
| fueron don Iuan de Auendaño y su hijo don
|
| Tomas, con quien Carriazo, por ser ambos de
|
| vna misma edad, y vezinos, trauó y confirmó
| 15 |
| vna amistad estrechissima. Conto Carriazo a
|
| sus padres y a todos mil magnificas y luengas
|
| mentiras de cosas que le auian sucedido en los
|
| tres años de su ausencia. Pero nunca tocó, ni
|
| por pienso, en las almadrauas, puesto que en
| 20 |
| ellas tenia de contino puesta la imaginacion,
|
| especialmente quando vio que se llegaua el
|
| tiempo donde auia prometido a sus amigos la
|
| buelta; ni le entretenia la caça en que su padre
|
| le ocupaua, ni los muchos, honestos y gusto-
| 25 |
| sos combites que en aquella ciudad se vsan, le
|
| dauan gusto; todo passatiempo le cansaua, y a
|
| todos los mayores que se le ofrecian, anteponia
|
| el que auia recebido en las almadrauas.
|
| Auendaño, su amigo, viendole muchas vezes
| 30 |
| melancolico e imaginatiuo, fiado en su amistad,
|
| se atreuio a preguntarle la causa y se obligó a
|
| remediarla, si pudiesse y fuesse menester, con
|
| su sangre misma. No quiso Carriazo tenersela
|
| encubierta, por no hazer agrauio a la grande
| 5 |
| amistad que professauan; y assi le conto punto
|
| por punto la vida de la xauega; y como todas
|
| sus tristezas y pensamientos nacian del desseo
|
| que tenia de boluer a ella, pintosela de modo,
|
| que Auendaño, quando le acabó de oyr, antes
| 10 |
| alabó que vituperó su gusto. En fin, el de la
|
| platica fue disponer Carriazo la voluntad de
|
| Auendaño de manera, que determinó de yrse
|
| con el a gozar vn verano de aquella felicissima
|
| vida que le auia descrito, de lo qual quedó sobre
| 15 |
| modo contento Carriazo, por parecerle que auia
|
| ganado vn testigo de abono, que calificasse su
|
| baxa determinacion. Trazaron ansimismo de
|
| juntar todo el dinero que pudiessen; y el mejor
|
| modo que hallaron fue que de alli a dos meses
| 20 |
| auia de yr Auendaño a Salamanca, donde por
|
| su gusto tres años auia estado estudiando las
|
| lenguas griega y latina, y su padre queria que
|
| passasse adelante y estudiasse la facultad que
|
| el quisiesse, y que, del dinero que le diesse,
| 25 |
| auria para lo que desseauan.
|
| En este tiempo, propuso Carriazo a su padre
|
| que tenia voluntad de yrse con Auendaño a
|
| estudiar a Salamanca. Vino su padre con tanto
|
| gusto en ello que, hablando al de Auendaño,
| 30 |
| ordenaron de ponerles juntos casa en Salaman-
|
|
| ca, con todos los requisitos que pedian ser
|
| hijos suyos. Llegose el tiempo de la partida;
|
| proueyeronles de dineros, y embiaron con
|
| ellos vn ayo que los gouernasse, que tenia mas
|
| de hombre de bien que de discreto. Los padres
| 5 |
| dieron documentos a sus hijos de lo que auian
|
| de hazer, y de como se auian de gouernar,
|
| para salir aprouechados en la virtud y en las
|
| ciencias, que es el fruto que todo estudiante
|
| deue pretender sacar de sus trab[a]jos y vigi-
| 10 |
| lias, principalmente los bien nacidos.
|
| Mostraronse los hijos humildes y obedien-
|
| tes; lloraron las madres; recibieron la bendi-
|
| cion de todos; pusieronse en camino con mulas
|
| propias y con dos criados de casa, amen del
| 15 |
| ayo, que se auia dexado crecer la barba, porque
|
| diesse autoridad a su cargo.
|
| En llegando a la ciudad de Valladolid, dixe-
|
| ron al ayo que querian estarse en aquel lugar
|
| dos dias, para verle, porque nunca le auian vis-
| 20 |
| to ni estado en el.
|
| Reprehendiolos mucho el ayo seuera y as-
|
| peramente la estada, diziendoles que los que
|
| yuan a estudiar con tanta priessa como ellos,
|
| no se auian de detener vna hora a mirar niñe-
| 25 |
| rias, quanto mas dos dias, y que el formaria
|
| escrupulo si los dexaua detener vn solo punto,
|
| y que se partiessen luego, y si no, que sobre
|
| esso, morena. Hasta aqui se estendia la habi-
|
|
| lidad del señor ayo o mayordomo, como mas
|
| nos diere gusto llamarle.
|
| Los mancebitos, que tenian ya hecho su agos-
|
| to y su vendimia, pues auian ya robado qua-
|
| trocientos escudos de oro, que lleuaua su ma-
| 5 |
| yor, dixeron que solo los dexasse aquel dia, en
|
| el qual querian yr a ver la fuente de Argales,
|
| que la començauan a conduzir a la ciudad por
|
| grandes y espaciosos aqueductos.
|
| En efeto, aunque con dolor de su anima, les
| 10 |
| dio licencia, porque el quisiera escusar el gasto
|
| de aquella noche y hazerle en Valdeastillas, y
|
| repartir las diez y ocho leguas que ay desde
|
| Valdeastillas a Salamanca en dos dias, y no
|
| las veynte y dos que ay desde Valladolid. Pero
| 15 |
| como vno piensa el bayo y otro el que le ensilla,
|
| todo le sucedio al reues de lo que el quisiera.
|
| Los mancebos, con solo vn criado, y a caua-
|
| llo en dos muy buenas y caseras mulas, salie-
|
| ron a ver la fuente de Argales, famosa por su
| 20 |
| antiguedad y sus aguas, a despecho del caño
|
| Dorado, y de la reuerenda Priora, con paz sea
|
| dicho de Leganitos y de la estremadissima fuen-
|
| te Castellana, en cuya competencia pueden ca-
|
| llar Corpa y la Pizarra de la Mancha. Llegaron
| 25 |
| a Argales, y quando creyo el criado que sacaua
|
| Auendaño de las bolsas del cogin alguna cosa
|
| con que beuer, vio que sacó vna carta cerrada,
|
| diziendole que luego al punto boluiesse a la
|
| ciudad y se la diesse a su ayo, y que, en dan-
| 30 |
| dosela, les esperasse en la puerta del Campo.
|
|
| Obedecio el criado, tomó la carta, boluio a
|
| la ciudad, y ellos boluieron las riendas, y aque-
|
| lla noche durmieron en Mojados, y de alli a
|
| dos dias en Madrid, y en otros quatro se vendie-
|
| ron las mulas en publica plaça, y huuo quien les
| 5 |
| fiasse por seys escudos de prometido, y aun
|
| quien les diesse el dinero en oro por sus caba-
|
| les. Vistieronse a lo payo, con capotillos de dos
|
| haldas, çahones o çaraguelles, y medias
|
| de paño pardo.
| 10 |
| Ropero huuo, que por la mañana les compró
|
| sus vestidos, y a la noche los auia mudado de
|
| manera, que no los conociera la propia ma-
|
| dre que los auia parido.
|
| Puestos, pues, a la ligera, y del modo que
| 15 |
| Auendaño quiso y supo, se pusieron en camino
|
| de Toledo ad pedem liter, y sin espadas, que
|
| tambien el ropero, aunque no atañia a su me-
|
| nester, se las auia comprado.
|
| Dexemoslos yr por aora, pues van contentos
| 20 |
| y alegres, y boluamos a contar lo que el ayo
|
| hizo quando abrio la carta que el criado le lleuó,
|
| y halló que dezia desta manera: "V. m. sera
|
| seruido, señor Pedro Alonso, de tener pacien-
|
| cia y dar la buelta a Burgos, donde dira a nues-
| 25 |
| tros padres que auiendo nosotros sus hijos con
|
| madura consideracion considerado quan mas
|
| propias son de los caualleros las armas que las
|
| letras, auemos determinado de trocar a Sala-
|
| manca por Bruselas, y a España por Flandes;
| 30 |
| los quatrocientos escudos lleuamos, las mulas
|
| pensamos vender. Nuestra hidalga intencion y
|
| el largo camino, es bastante disculpa de nues-
|
| tro yerro, aunque nadie le juzgará por tal, si no
|
| es cobarde. Nuestra partida es aora; la buelta
| 5 |
| sera quando Dios fuere seruido, el qual guarde
|
| a vuessa merced como puede y estos sus me-
|
| nores discipulos desseamos. De la fuente de
|
| Argales, puesto ya el pie en el estriuo para ca-
|
| minar a Flandes. Carriazo y Auendaño."
| 10 |
| Quedo Pedro Alonso suspenso en leyendo
|
| la epistola, y acudio presto a su balixa, y el
|
| hallarla bazia, le acabó de confirmar la verdad
|
| de la carta, y luego al punto, en la mula que
|
| le auia quedado, se partio a Burgos a dar las
| 15 |
| nueuas a sus amos con toda presteza, porque
|
| con ella pusiessen remedio y diessen traza de
|
| alcançar a sus hijos; pero destas cosas no dize
|
| nada el autor desta nouela, porque assi como
|
| dexó puesto a cauallo a Pedro Alonso, boluio
| 20 |
| a contar de lo que les sucedio a Auendaño y a
|
| Carriazo a la entrada de Illescas, diziendo que,
|
| al entrar de la puerta de la villa, encontraron
|
| dos moços de mulas, al parecer andaluzes, en
|
| calçones de lienço anchos, jubones acuchilla-
| 25 |
| dos de angeo, sus coletos de ante, dagas de
|
| ganchos y espadas sin tiros; al parecer el vno
|
| venia de Seuilla y el otro yua a ella; el que
|
| yua, estaua diziendo al otro: "Si no fueran mis
|
| amos tan adelante, todavia me detuuiera algo
| 30 |
| mas a preguntarte mil cosas que desseo saber,
|
|
| porque me has marauillado mucho con lo que
|
| has contado de que el conde ha ahorcado a
|
| Alonso Genis y a Ribera, sin querer otorgar-
|
| les la apelacion".
|
| "¡O pecador de mi!", replicó el seuillano,
| 5 |
| "armoles el conde çancadilla y cogiolos debaxo
|
| de su jurisdicion, que eran soldados, y por con-
|
| trabando se aprouechó dellos, sin que la Au-
|
| diencia se los pudiesse quitar. Sabete, amigo,
|
| que tiene vn Berzebu en el cuerpo este conde
| 10 |
| de Puñonrostro, que nos mete los dedos de su
|
| puño en el alma; barrida esta Seuilla y diez
|
| leguas a la redonda de xacaros; no para ladron
|
| en sus contornos; todos le temen como al fue-
|
| go, aunque ya se suena que dexará presto el
| 15 |
| cargo de Assistente, porque no tiene condicion
|
| para verse a cada paso en dimes ni diretes con
|
| los señores de la Audiencia."
|
| "Viuan ellos mil años", dixo el que yua a Se-
|
| uilla, "que son padres de los miserables y am-
| 20 |
| paro de los desdichados; ¡quantos pobretes es-
|
| tan mascando barro, no mas de por la colera de
|
| vn juez absoluto, de vn corregidor, o mal infor-
|
| mado, o bien apassionado! Mas veen muchos
|
| ojos que dos; no se apodera tan presto el ve-
| 25 |
| neno de la injusticia de muchos coraçones,
|
| como se apodera de vno solo".
|
| "Predicador te has buelto", dixo el de Seui-
|
| lla, "y segun lleuas la retahila, no acabarás tan
|
| presto, y yo no te puedo aguardar; y esta noche
| 30 |
| no vayas a posar donde sueles, sino en la posa-
|
| da del Seuillano, porque veras en ella la mas
|
| hermosa fregona que se sabe; Marinilla, la de
|
| la venta Tejada, es asco en su comparacion;
|
| no te digo mas, sino que ay fama que el hijo del
| 5 |
| corregidor beue los vientos por ella; vno dessos
|
| mis amos que alla van, jura que al boluer que
|
| buelua al Andaluzia, se ha de estar dos mes
|
| en Toledo y en la misma posada, solo por har-
|
| tarse de mirarla. Ya le dexo yo en señal vn
| 10 |
| pellizco, y me lleuo en contracambio vn gran
|
| torniscon; es dura como vn marmol y çahareña
|
| como villana de Sayago, y aspera como vna
|
| hortiga; pero tiene vna cara de Pasqua y vn
|
| rostro de buen año; en vna mexilla tiene el sol
| 15 |
| y en la otra la luna: la vna es hecha de rosas
|
| y la otra de claueles, y en entrambas ay tam-
|
| bien açuzenas y jazmines; no te digo mas, sino
|
| que la veas, y veras que no te he dicho nada,
|
| segun lo que te pudiera dezir, acerca de su her-
| 20 |
| mosura. En las dos mulas ruzias que sabes que
|
| tengo mias, la dotara de buena gana, si me la
|
| quisieran dar por muger; pero yo se que no me
|
| la daran, que es joya para vn arcipreste o para
|
| vn conde. Y otra vez torno a dezir que alla lo
| 25 |
| veras, y a Dios, que me mudo."
|
| Con esto se despidieron los dos moços de
|
| mulas, cuya platica y conuersacion dexó mudos
|
| a los dos amigos que escuchado la auian, espe-
|
| cialmente Auendaño, en quien la simple rela-
| 30 |
| cion que el moço de mulas auia hecho de la
|
|
| hermosura de la fregona, desperto en el vn in-
|
| tenso desseo de verla. Tambien le desperto en
|
| Carriazo pero no de manera que no desseasse
|
| mas llegar a sus almadrauas, que detenerse a
|
| ver las piramides de Egypto, o otra de las siete
| 5 |
| marauillas, o todas juntas.
|
| En repetir las palabras de los moços, y en re-
|
| medar y contrahazer el modo y los ademanes
|
| con que las dezian, entretuuieron el camino
|
| hasta Toledo, y luego, siendo la guia Carriazo,
| 10 |
| que ya otra vez auia estado en aquella ciudad,
|
| baxando por la sangre de Christo, dieron con la
|
| posada del Seuillano; pero no se atreuieron
|
| a pedirla alli, porque su trage no lo pedia. Era
|
| ya anochezido, y aunque Carriazo importunaua
| 15 |
| a Auendaño que fuessen a otra parte a buscar
|
| posada, no le pudo quitar de la puerta de la
|
| del Seuillano, esperando si acaso parecia la tan
|
| celebrada fregona.
|
| Entrauase la noche, y la fregona no salia;
| 20 |
| desesperauase Carriazo, y Auendaño se estaua
|
| quedo, el qual, por salir con su intencion, con
|
| escusa de preguntar por vnos caualleros de
|
| Burgos que yuan a la ciudad de Seuilla, se en-
|
| tró hasta el patio de la posada, y apenas huuo
| 25 |
| entrado, quando de vna sala, que en el patio es-
|
| taua, vio salir vna moça, al parecer de quinze
|
| años, poco mas o menos, vestida como labra-
|
| dora, con vna vela encendida en vn candelero.
|
| No puso Auendaño los ojos en el vestido y tra-
| 30 |
| ge de la moça, sino en su rostro, que le parecia
|
|
| ver en el los que suelen pintar de los angeles;
|
| quedó suspenso y atonito de su hermosura, y
|
| no acerto a preguntarle nada; tal era su sus-
|
| pension y embelesamiento.
|
| La moça, viendo aquel hombre delante de si,
| 5 |
| le dixo: "¿Que busca, hermano?, ¿es por ventura
|
| criado de alguno de los huespedes de casa?"
|
| "No soy criado de ninguno, sino vuestro",
|
| respondio Auendaño, todo lleno de turbacion
|
| y sobresalto.
| 10 |
| La moça, que de aquel modo se vio respon-
|
| der, dixo: "Vaya, hermano, norabuena, que las
|
| que seruimos no hemos menester criados", y
|
| llamando a su señor, le dixo: "Mire, señor, lo
|
| que busca este mancebo."
| 15 |
| Salio su amo, y preguntole que buscaua.
|
| El respondio que a vnos caualleros de Bur-
|
| gos que yuan a Seuilla, vno de los quales era
|
| su señor, el qual le auia embiado delante por
|
| Alcala de Henares, donde auia de hazer vn
| 20 |
| negocio que les importaua, y que junto con
|
| esto le mandó que se viniesse a Toledo y le
|
| esperasse en la posada del Seuillano, donde
|
| vendria a apearse, y que pensaua que llegaria
|
| aquella noche o otro dia a mas tardar.
| 25 |
| Tan buen color dio Auendaño a su mentira,
|
| que a la cuenta del huesped passó por verdad,
|
| pues le dixo: "Quedese, amigo, en la posada,
|
| que aqui podra esperar a su señor hasta que
|
| venga."
| 30 |
| "Muchas mercedes, señor huesped", respon-
|
| dio Auendaño, "y mande vuessa merced que
|
|
| se me de vn aposento para mi y vn compañero
|
| que viene conmigo, que esta alli fuera, que di-
|
| neros traemos para pagarlo tan bien como
|
| otro."
|
| "En buen ora", respondio el huesped, y bol-
| 5 |
| uiendose a la moça, dixo: Costanzica, di a
|
| Arguello que lleue a estos galanes al aposento
|
| del rincon, y que les eche sabanas limpias."
|
| "Si hare, señor", respondio Costança, que
|
| assi se llamaua la donzella, y haziendo vna
| 10 |
| reuerencia a su amo, se les quitó delante,
|
| cuya ausencia fue para Auendaño lo que suele
|
| ser al caminante ponerse el sol y sobreuenir la
|
| noche lobrega y escura.
|
| Con todo esto, salio a dar cuenta a Carriazo
| 15 |
| de lo que auia visto y de lo que dexaua nego-
|
| ciado. El qual, por mil señales, conocio como
|
| su amigo venia herido de la amorosa pestilen-
|
| cia, pero no le quiso dezir nada por entonces,
|
| hasta ver si lo merecia la causa de quien na-
| 20 |
| cian las extraordinarias alabanças y grandes
|
| hiperboles con que la belleza de Costança so-
|
| bre los mismos cielos leuantaua.
|
| Entraron, en fin, en la posada, y la Arguello,
|
| que era vna muger de hasta quarenta y cinco
| 25 |
| años, superintendente de las camas y adereço
|
| de los aposentos, los lleuó a vno, que ni era de
|
| caualleros, ni de criados, sino de gente que po-
|
| dia hazer medio entre los dos estremos.
|
|
| Pidieron de cenar; respondioles Arguello que
|
| en aquella posada no dauan de comer a nadie,
|
| puesto que guisauan y adereçauan lo que los
|
| huespedes traian de fuera comprado; pero que
|
| bodegones y casas de estado auia cerca, donde
| 5 |
| sin escrupulo de conciencia podian yr a cenar
|
| lo que quisiessen.
|
| Tomaron los dos el consejo de Arguello, y
|
| dieron con sus cuerpos en vn bodego, donde
|
| Carriazo cenó lo que le dieron y Auendaño lo
| 10 |
| que con el lleuaua, que fueron pensamientos e
|
| imaginaciones. Lo poco o nada que Auendaño
|
| comia, admiraua mucho a Carriazo.
|
| Por enterarse del todo de los pensamientos
|
| de su amigo, al boluerse a la posada, le dixo:
| 15 |
| "Conuiene que mañana madruguemos, porque
|
| antes que entre la calor estemos ya en Orgaz."
|
| "No estoy en esso", respondio Auendaño,
|
| porque pienso, antes que desta ciudad me
|
| parta, ver lo que dizen que ay famoso en ella,
| 20 |
| como es el sagrario, el artificio de Iuanelo, las
|
| vistillas de san Agustin, la huerta del Rey y la
|
| Vega".
|
| "Norabuena", respondio Carriazo; "esso en
|
| dos dias se podra ver."
| 25 |
| "En verdad que lo he de tomar de espa-
|
| cio, que no vamos a Roma a alcançar alguna
|
| vacante."
|
| "Ta, ta", replicó Carriazo, "a mi me maten,
|
| amigo, si no estays vos con mas desseo de que-
| 30 |
| daros en Toledo, que de seguir nuestra comen-
|
| çada romeria."
|
|
| "Assi es la verdad", respondio Auendaño, "y
|
| tan impossible sera apartarme de ver el rostro
|
| desta donzella, como no es possible yr al cielo
|
| sin buenas obras."
|
| "¡Gallardo encarecimiento", dixo Carriazo,
| 5 |
| "y determinacion digna de vn tan generoso
|
| pecho como el vuestro! ¡Bien quadra vn don
|
| Tomas de Auendaño, hijo de don Iuan de
|
| Auendaño, cauallero, lo que es bueno; rico,
|
| lo que basta; moço, lo que alegra; discreto, lo
| 10 |
| que admira, con enamorado y perdido por vna
|
| fregona que sirue en el meson del Seuillano!"
|
| "Lo mismo me parece a mi que es", respon-
|
| dio Auendaño, "considerar vn don Diego de
|
| Carriazo, hijo del mismo cauallero, del habito
| 15 |
| de Alcantara, el padre, y el hijo a pique de
|
| heredarle con su mayorazgo, no menos gentil
|
| en el cuerpo que en el animo, y con todos estos
|
| generosos atributos, verle enamorado ¿de quien
|
| si pensays?, ¿de la reyna Ginebra?, no por cier-
| 20 |
| to, sino de la almadraua de Zahara, que es mas
|
| fea, a lo que creo, que vn miedo de santo
|
| Anton".
|
| "Pata es la trauiessa, amigo" respondio Ca-
|
| rriazo; "por los filos que te heri me has muerto;
| 25 |
| quedese aqui nuestra pendencia, y vamonos a
|
| dormir, y amanecera Dios y medraremos."
|
| "Mira, Carriazo, hasta aora no has visto a
|
| Costança; en viendola, te doy licencia para que
|
|
| me digas todas las injurias o reprehensiones
|
| que quisieres."
|
| "Ya se yo en que ha de parar esto", dixo
|
| Carriazo.
|
| "¿En que?", replicó Auendaño.
| 5 |
| "En que yo me yre con mi almadraua, y tu
|
| te quedarás con tu fregona", dixo Carriazo.
|
| "No sere yo tan venturoso", dixo Auendaño.
|
| "Ni yo tan necio", respondio Carriazo, "que
|
| por seguir tu mal gusto dexe de conseguir el
| 10 |
| bueno mio."
|
| En estas platicas llegaron a la posada, y aun
|
| se les passó en otras semejantes la mitad de la
|
| noche. Y auiendo dormido, a su parecer, poco
|
| mas de vna hora, los desperto el son de muchas
| 15 |
| chirimias que en la calle sonauan.
|
| Sentaronse en la cama y estuuieron atentos,
|
| y dixo Carriazo: "Apostaré que es ya de dia,
|
| y que deue de hazerse alguna fiesta en vn
|
| monasterio de nuestra Señora del Carmen
| 20 |
| que esta aqui cerca, y por esso tocan estas
|
| chirimias."
|
| "No es esso", respondio Auendaño, "porque
|
| no ha tanto que dormimos que pueda ser ya
|
| de dia."
| 25 |
| Estando en esto, sintieron llamar a la puerta
|
| de su aposento, y preguntando quien llamaua,
|
| respondieron de fuera diziendo: "Mancebos, si
|
| quereys oyr vna braua musica, leuantaos y
|
| assomaos a vna reja que sale a la calle, que
| 30 |
| esta en aquella sala frontera, que no ay nadie
|
| en ella".
|
| Leuantaronse los dos, y, quando abrieron, no
|
| hallaron persona, ni supieron quien les auia
|
| dado el auiso; mas porque oyeron el son de vna
| 5 |
| harpa, creyeron ser verdad la musica, y assi en
|
| camisa, como se hallaron, se fueron a la sala
|
| donde ya estauan otros tres o quatro huespedes
|
| puestos a las rejas; hallaron lugar, y de alli a
|
| poco, al son de la harpa y de vna vihuela, con
| 10 |
| marauillosa voz, oyeron cantar este soneto, que
|
| no se le passó de la memoria a Auendaño:
|
| Raro humilde sujeto, que leuantas
|
| a tan excelsa cumbre la belleza,
|
| que en ella se excedio naturaleza
| 15 |
| a si misma, y al cielo la adelantas:
|
| Si hablas, o si ries, o si cantas,
|
| si muestras mansedumbre o aspereza
|
| (efeto solo de tu gentileza),
|
| las potencias del alma nos encantas.
| 20 |
| Para que pueda ser mas conocida
|
| la sin par hermosura que contienes,
|
| y la alta honestidad de que blasonas,
|
| dexa el seruir, pues deues ser seruida
|
| de quantos veen sus manos y sus sienes
| 25 |
| resplandecer por cetros y coronas.
|
| No fue menester que nadie les dixesse a los
|
| dos que aquella musica se daua por Costança,
|
| pues bien claro lo auia descubierto el soneto,
|
| que sono de tal manera en los oydos de Auen-
| 30 |
| daño, que diera por bien empleado, por no auer-
|
| le oydo, auer nacido sordo y estarlo todos los
|
| dias de la vida que le quedaua, a causa que
|
| desde aquel punto la començo a tener tan mala,
|
| como quien se halló traspassado el coraçon de
| 5 |
| la rigurosa lança de los zelos; y era lo peor que
|
| no sabia de quien deuia o podia tenerlos.
|
| Pero presto le sacó deste cuydado vno de los
|
| que a la reja estauan, diziendo: "¡Que tan sim-
|
| ple sea este hijo del corregidor, que se ande
| 10 |
| dando musicas a vna fregona!; verdad es que
|
| ella es de las mas hermosas muchachas que yo
|
| he visto, y he visto muchas, mas no por esto
|
| auia de solicitarla con tanta publicidad."
|
| A lo qual añadio otro de los de la reja: "Pues,
| 15 |
| en verdad, que he oydo yo dezir por cosa muy
|
| cierta, que assi haze ella cuenta del, como si
|
| no fuesse nadie; apostaré que se esta ella agora
|
| durmiendo a sueño suelto detras de la cama
|
| de su ama, donde dizen que duerme, sin acor-
| 20 |
| darsele de musicas ni canciones."
|
| "Assi es la verdad", replicó el otro, "porque
|
| es la mas honesta donzella que se sabe, y es
|
| marauilla que, con estar en esta casa de tanto
|
| trafago, y donde ay cada dia gente nueua, y
| 25 |
| andar por todos los aposentos, no se sabe della
|
| el menor desman del mundo."
|
| Con esto que oyo Auendaño, tornó a reuiuir
|
| y a cobrar aliento para poder escuchar otras
|
|
| muchas cosas, que al son de diuersos instru-
|
| mentos los musicos cantaron, todas encamina-
|
| das a Costança, la qual, como dixo el huesped,
|
| se estaua durmiendo, sin ningun cuydado.
|
| Por venir el dia, se fueron los musicos, des-
| 5 |
| pidiendose con las chirimias.
|
| Auendaño y Carriazo se boluieron a su apo-
|
| sento, donde durmio el que pudo hasta la ma-
|
| ñana, la qual venida, se leuantaron los dos, en-
|
| trambos con desseo de ver a Costança; pero el
| 10 |
| desseo del vno era desseo curioso, y el del otro
|
| desseo enamorado. Pero a entrambos se los
|
| cumplio Costança, saliendo de la sala de su
|
| amo, tan hermosa, que a los dos les parecio
|
| que todas quantas alabanças le auia dado el
| 15 |
| moço de mulas, eran cortas y de ningun enca-
|
| recimiento. Su vestido era vna saya y corpiños
|
| de paño verde, con vnos ribetes del mismo
|
| paño. Los corpiños eran baxos, pero la camisa
|
| alta, plegado el cuello, con vn cabeçon labrado
| 20 |
| de seda negra, puesta vna gargantilla de estre-
|
| llas de azabache, sobre vn pedaço de vna co-
|
| luna de alabastro, que no era menos blanca su
|
| garganta; ceñida con vn cordon de san Francis-
|
| co, y de vna cinta pendiente al lado derecho, vn
| 25 |
| gran manojo de llaues; no traia chinelas, sino
|
| çapatos de dos suelas colorados, con vnas
|
| calças, que no se le parecian sino quanto por vn
|
| perfil mostrauan tambien ser coloradas. Traia
|
| trançados los cabellos con vnas cintas blancas
| 30 |
| de hiladillo, pero tan largo el trançado, que por
|
| las espaldas le passaua de la cintura; el color
|
| salia de castaño y tocaua en rubio, pero al
|
| parecer tan limpio, tan ygual y tan peynado,
|
| que ninguno, aunque fuera de hebras de oro, se
| 5 |
| le pudiera comparar. Pendianle de las orejas
|
| dos calabazillas de vidrio, que parecian perlas;
|
| los mismos cabellos le seruian de garbin y de
|
| tocas.
|
| Quando salio de la sala, se persignó y santi-
| 10 |
| guó, y con mucha deuocion y sossiego hizo vna
|
| profunda reuerencia a vna imagen de nuestra
|
| Señora, que en vna de las paredes del patio es-
|
| taua colgada; y alçando los ojos, vio a los dos,
|
| que mirandola estauan, y apenas los huuo visto,
| 15 |
| quando se retiró, y boluio a entrar en la sala,
|
| desde la qual dio vozes a Arguello que se le-
|
| uantasse.
|
| Resta aora por dezir que es lo que le pare-
|
| cio a Carriazo de la hermosura de Costança; que
| 20 |
| de lo que le parecio a Auendaño, ya esta dicho
|
| quando la vio la vez primera; no digo mas, sino
|
| que a Carriazo le parecio tan bien como a su
|
| compañero; pero enamorole mucho menos, y
|
| tan menos, que quisiera no anochezer en la po-
| 25 |
| sada, sino partirse luego para sus almadrauas.
|
| En esto, a las vozes de Costança, salio a los
|
| corredores la Arguello, con otras dos mozeto-
|
| nas, tambien criadas de casa, de quien se dize
|
| que eran gallegas, y el auer tantas, lo requeria
| 30 |
| la mucha gente que acude a la posada del Se-
|
| uillano, que es vna de las mejores y mas fre-
|
| quentadas que ay en Toledo. Acudieron tam-
|
| bien los moços de los huespedes a pedir cebada;
|
| salio el huesped de casa a darsela, maldiziendo
| 5 |
| a sus moças, que por ellas se le auia ydo vn
|
| moço que la solia dar, con muy buena cuenta
|
| y razon, sin que le huuiesse hecho menos, a su
|
| parecer, vn solo grano.
|
| Auendaño que oyo esto, dixo: "No se fati-
| 10 |
| gue, señor huesped; deme el libro de la cuenta,
|
| que, los dias que huuiere de estar aqui, yo la
|
| tendre tan buena en dar la cebada y paja que
|
| pidieren, que no eche menos al moço que
|
| dize que se le ha ydo."
| 15 |
| "En verdad que os lo agradezca, mancebo",
|
| respondio el huesped, "porque yo no puedo
|
| atender a esto, que tengo otras muchas cosas
|
| a que acudir fuera de casa. Baxad, daros he el
|
| libro, y mirad que estos moços de mulas son
| 20 |
| el mismo diablo, y hazen trampantojos vn cele-
|
| min de cebada, con menos conciencia que si
|
| fuesse de paja."
|
| Baxó al patio Auendaño, y entregose en el
|
| libro, y començo a despachar celemines como
| 25 |
| agua, y a assentarlos por tan buena orden,
|
| que el huesped, que lo estaua mirando, quedó
|
| contento, y tanto, que dixo: "Pluguiesse a Dios
|
| que vuestro amo no viniesse, y que a vos os
|
| diesse gana de quedaros en casa, que a fe
| 30 |
| que otro gallo os cantasse, porque el moço
|
|
| que se me fue, vino a mi casa aura ocho me-
|
| ses roto y flaco, y aora lleua dos pares de
|
| vestidos muy buenos, y va gordo como vna
|
| nutria. Porque quiero que sepays, hijo, que en
|
| esta casa ay muchos prouechos, amen de los
| 5 |
| salarios."
|
| "Si yo me quedasse", replicó Auendaño, "no
|
| repararia mucho en la ganancia, que con qual-
|
| quiera cosa me contentaria, a trueco de estar
|
| en esta ciudad, que me dizen que es la mejor
| 10 |
| de España."
|
| "A lo menos", respondio el huesped, "es de
|
| las mejores y mas abundantes que ay en ella;
|
| mas otra cosa nos falta aora, que es buscar
|
| quien vaya por agua al rio, que tambien se me
| 15 |
| fue otro moço que, con vn asno que tengo fa-
|
| moso, me tenia rebosando la tinajas y hecha
|
| vn lago de agua la casa. Y vna de las causas
|
| porque los moços de mulas se huelgan de traer
|
| sus amos a mi posada, es por la abundancia de
| 20 |
| agua que hallan siempre en ella, porque no lle-
|
| uan su ganado al rio, sino dentro de casa beuen
|
| las caualgaduras en grandes barreños."
|
| Todo esto estaua oyendo Carriazo, el qual,
|
| viendo que ya Auendaño estaua acomodado y
| 25 |
| con oficio en casa, no quiso el quedarse a bue-
|
| nas noches, y mas que consideró el gran gusto
|
| que haria a Auendaño si le seguia el humor; y
|
| assi dixo al huesped: "Venga el asno, señor
|
| huesped, que tambien sabre yo cinchalle y car-
| 30 |
| galle, como sabe mi compañero assentar en
|
| el libro su mercancia."
|
| "Si", dixo Auendaño, "mi compañero Lope
|
| Asturiano seruira de traer agua como vn prin-
|
| cipe, y yo le fio."
| 5 |
| La Arguello, que estaua atenta desde el co-
|
| rredor a todas estas platicas, oyendo dezir a
|
| Auendaño que el fiaua a su compañero, dixo:
|
| "Digame, gentilhombre, y ¿quien le ha de fiar
|
| a el, que, en verdad, que me parece que mas ne-
| 10 |
| cessidad tiene de ser fiado que de ser fiador?"
|
| "Calla, Arguello", dixo el huesped, "no te
|
| metas donde no te llaman; yo los fio a entram-
|
| bos, y, por vida de vosotras, que no tengays da-
|
| res ni tomares con los moços de casa, que por
| 15 |
| vosotras se me van todos."
|
| "Pues que", dixo otra moça, "¿ya se quedan
|
| en casa estos mancebos?, para mi santiguada,
|
| que, si yo fuera camino con ellos, que nunca les
|
| fiara la bota."
| 20 |
| "Dexese de chocarrerias, señora gallega",
|
| respondio el huesped, "y haga su hazienda y
|
| no se entremeta con los moços, que la molere
|
| a palos."
|
| "Por cierto, si", replicó la gallega, "¡mirad
| 25 |
| que joyas para codiciallas!; pues en verdad que
|
| no me ha hallado el señor mi amo tan jugue-
|
| tona con los moços de casa ni de fuera, para
|
| tenerme en la mala piñon que me tiene;
|
|
| ellos son vellacos, y se van quando se les an-
|
| toja, sin que nosotras les demos ocasion algu-
|
| na. ¡Bonica gente es ella, por cierto, para tener
|
| necessidad de apetites que les inciten a dar vn
|
| madrugon a sus amos quando menos se
| 5 |
| percatan!"
|
| "Mucho hablays, gallega hermana", respon-
|
| dio su amo; "punto en boca, y atended a lo que
|
| teneys a vuestro cargo."
|
| Ya en esto tenia Carriazo enjaezado el asno,
| 10 |
| y, subiendo en el de vn brinco, se encaminó al
|
| rio, dexando a Auendaño muy alegre de auer
|
| visto su gallarda resolucion. He aqui tenemos
|
| ya--en buena hora se cuente--a Auendaño
|
| hecho moço del meson, con nombre de To-
| 15 |
| mas Pedro, que assi dixo que se llamaua, y a
|
| Carriazo con el de Lope Asturiano, hecho agua-
|
| dor, transformaciones dignas de anteponerse a
|
| las del narigudo poeta.
|
| A malas penas acabó de entender la Arguello
| 20 |
| que los dos se quedauan en casa, quando hizo
|
| designio sobre el Asturiano y le marcó por suyo,
|
| determinandose a regalarle de suerte que, aun-
|
| que le fuesse de condicion esquiua y retirada,
|
| le boluiesse mas blando que vn guante.
| 25 |
| El mismo discurso hizo la gallega melindrosa
|
| sobre Auendaño, y como las dos, por trato y
|
| conuersacion, y por dormir juntas, fuessen gran-
|
| des amigas, al punto declaró la vna a la otra
|
| su determinacion amorosa, y desde aquella no-
| 30 |
| che determinaron de dar principio a la conquis-
|
|
| ta de sus dos desapassionados amantes; pero
|
| lo primero que aduirtieron fue en que les auian
|
| de pedir que no las auian de pedir zelos por
|
| cosas que las viessen hazer de sus personas;
|
| porque mal pueden regalar las moças a los de
| 5 |
| dentro, si no hazen tributarios a los de fuera
|
| de casa.
|
| "Callad, hermanos", dezian ellas, como si los
|
| tuuieran presentes y fueran ya sus verdaderos
|
| mancebos o amancebados, "callad y tapaos los
| 10 |
| ojos, y dexad tocar el pandero a quien sabe, y
|
| que guie la dança quien la entiende, y no aura
|
| par de canonigos en esta ciudad mas regala-
|
| dos que vosotros lo sereys destas tributarias
|
| vuestras."
| 15 |
| Estas y otras razones desta sustancia y jaez
|
| dixeron la gallega y la Arguello; y en tanto
|
| caminaua nuestro buen Lope Asturiano la buel-
|
| ta del rio por la cuesta del Carmen, puestos los
|
| pensamientos en sus almadrauas y en la subita
| 20 |
| mutacion de su estado. O ya fuesse por esto, o
|
| porque la suerte assi lo ordenasse, en vn paso
|
| estrecho, al baxar de la cuesta, encontro con vn
|
| asno de vn aguador que subia cargado, y como
|
| el descendia y su asno era gallardo, bien dis-
| 25 |
| puesto y poco trabajado, tal encuentro dio al
|
| cansado y flaco que subia, que dio con el en el
|
| suelo, y, por auerse quebrado los cantaros, se
|
| derramó tambien el agua, por cuya desgracia el
|
| aguador antiguo, despechado y lleno de colera,
| 30 |
| arremetio al aguador moderno, que aun se es-
|
| taua cauallero, y, antes que se desemboluiesse
|
|
| y apeado, le auia pegado y assentado vna
|
| dozena de palos, tales, que no le supieron bien
|
| al Asturiano.
|
| Apeose, en fin, pero con tan malas entrañas,
|
| que arremetio a su enemigo y, assiendole con
| 5 |
| ambas manos por la garganta, dio con el en
|
| el suelo, y tal golpe dio con la cabeça so-
|
| bre vna piedra, que se la abrio por dos partes,
|
| saliendo tanta sangre, que penso que le auia
|
| muerto.
| 10 |
| Otros muchos aguadores que alli venian,
|
| como vieron a su compañero tan mal parado,
|
| arremetieron a Lope y tuuieronle assido fuerte-
|
| mente, gritando: "¡Iusticia, justicia, que este
|
| aguador ha muerto a vn hombre!", y a buelta
| 15 |
| destas razones y gritos, le molian a moxicones
|
| y a palos; otros acudieron al caydo, y vieron
|
| que tenia hendida la cabeça y que casi estaua
|
| espirando.
|
| Subieron las vozes de boca en boca por la
| 20 |
| cuesta arriba, y en la plaça del Carmen dieron
|
| en los oydos de vn alguazil, el qual, con dos
|
| corchetes, con mas ligereza que si bolara, se
|
| puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que
|
| ya el herido estaua atrauesado sobre su asno,
| 25 |
| y el de Lope assido, y Lope rodeado de mas de
|
| veynte aguadores que no le dexauan rodear,
|
| antes le brumauan las costillas de manera, que
|
| mas se pudiera temer de su vida que de la del
|
| herido, segun menudeauan sobre el los puños
| 30 |
| y las varas aquellos vengadores de la agena
|
| injuria.
|
| Llegó el alguazil, apartó la gente, entregó a
|
| sus corchetes al Asturiano, y, antecogiendo a su
|
| asno y al herido sobre el suyo, dio con ellos en
| 5 |
| la carcel, acompañado de tanta gente, y de
|
| tantos muchachos que le seguian, que apenas
|
| podian hender por las calles.
|
| Al rumor de la gente, salio Tomas Pedro y su
|
| amo a puerta de casa, a ver de que procedia
| 10 |
| tanta grita, y descubrieron a Lope entre los
|
| dos corchetes, lleno de sangre el rostro y la
|
| boca; miró luego por su asno el huesped, y
|
| viole en poder de otro corchete que ya se les
|
| auia juntado. Preguntó la causa de aquellas
| 15 |
| prisiones; fuele respondida la verdad del suces-
|
| so; pesole por su asno, temiendo que le auia
|
| [de perder], o a lo menos hazer mas costas
|
| por cobrarle que el valia. Tomas Pedro siguio
|
| a su compañero, sin que le dexassen llegar a
| 20 |
| hablarle vna palabra; tanta era la gente que
|
| lo impedia, y el recato de los corchetes y del
|
| alguazil que le lleuaua. Finalmente, no le dexó
|
| hasta verle poner en la carcel y en vn calabo-
|
| ço con dos pares de grillos, y al herido en la
| 25 |
| enfermeria, donde se halló a verle curar, y vio
|
| que la herida era peligrosa y mucho, y lo mis-
|
| mo dixo el cirujano.
|
| El alguazil se lleuó a su casa los dos asnos,
|
|
| y mas cinco reales de a ocho que los corche-
|
| tes auian quitado a Lope. Boluiose a la posada
|
| lleno de confussion y de tristeza; halló al que
|
| ya tenia por amo con no menos pesadumbre
|
| que el traia, a quien dixo de la manera que que-
| 5 |
| daua su compañero, y del peligro de muerte
|
| en que estaua el herido, y del sucesso de su
|
| asno. Dixole mas, que a su desgracia se le auia
|
| añadido otra de no menor fastidio, y era que
|
| vn grande amigo de su señor le auia encon-
| 10 |
| trado en el camino, y le auia dicho que su se-
|
| ñor, por yr muy de priessa y ahorrar dos le-
|
| guas de camino, desde Madrid auia passado
|
| por la barca de Azeca, y que aquella noche
|
| dormia en Orgaz, y que le auia dado doze escu-
| 15 |
| dos que le diesse, con orden de que se fuesse
|
| a Seuilla, donde le esperaua.
|
| "Pero no puede ser assi", añadio Tomas,
|
| "pues no sera razon que yo dexe a mi amigo
|
| y camarada en la carcel y en tanto peligro; mi
| 20 |
| amo me podra perdonar por aora, quanto mas
|
| que el es tan bueno y honrado, que dara por
|
| bien qualquier falta que le hiziere, a trueco
|
| que no la haga a mi camarada."
|
| "Vuessa merced, señor amo, me la haga de
| 25 |
| tomar este dinero, y acudir a este negocio; y
|
| en tanto que esto se gasta, yo escriuire a mi
|
| señor lo que passa, y se que me embiará di-
|
| neros que basten a sacarnos de qualquier pe-
|
| ligro."
| 30 |
| Abrio los ojos de vn palmo el huesped, ale-
|
| gre de ver que en parte yua saneando la per-
|
| dida de su asno. Tomó el dinero y consolo a
|
| Tomas, diziendole que el tenia personas en
|
| Toledo de tal calidad, que valian mucho con
| 5 |
| la justicia, especialmente vna señora monja,
|
| parienta del corregidor, que le mandaua con el
|
| pie; y que vna lauandera del monasterio de la
|
| tal monja, tenia vna hija, que era grandissima
|
| amiga de vna hermana de vn frayle, muy fami-
| 10 |
| liar y conocido del confessor de la dicha monja,
|
| la qual lauandera lauaua la ropa en casa, "y
|
| como esta pida a su hija, que si pedira, hable a
|
| la hermana del frayle que hable a su hermano,
|
| que hable al confessor, y el confessor a la
| 15 |
| monja, y la monja guste de dar vn villete, que
|
| sera cosa facil, para el corregidor, donde le
|
| pida encarecidamente mire por el negocio de
|
| Tomas, sin duda alguna se podra esperar buen
|
| sucesso. Y esto ha de ser con tal, que el agua-
| 20 |
| dor no muera, y con que no falte vnguento
|
| para vntar a todos los ministros de la justicia,
|
| porque, si no estan vntados, gruñen mas que
|
| carretas de bueyes."
|
| En gracia le cayo a Tomas los ofrecimientos
| 25 |
| del fauor que su amo le auia hecho, y los infi-
|
| nitos y rebueltos arcaduzes por donde le auia
|
| deriuado; y aunque conocio que antes lo auia
|
| dicho de socarron que de inocente, con todo
|
| esso le agradecio su buen animo, y le entregó
| 30 |
| el dinero, con promessa que no faltaria mucho
|
|
| mas, segun el tenia la confiança en su señor,
|
| como ya le auia dicho.
|
| La Arguello, que vio atrayllado a su
|
| nueuo cuyo, acudio luego a la carcel a lleuarle
|
| de comer, mas no se le dexaron ver, de que
| 5 |
| ella boluio muy sentida y mal contenta, pero
|
| no por esto disistio de su buen proposito. En
|
| resolucion, dentro de quinze dias estuuo fuera
|
| de peligro el herido, y a los veynte declaró el
|
| cirujano que estaua del todo sano; y ya en este
| 10 |
| tiempo auia dado traza Tomas como le vinies-
|
| sen cinquenta escudos de Seuilla, y sacandolos
|
| el de su seno, se los entregó al huesped con
|
| cartas y cedula fingida de su amo; y como al
|
| huesped le yua poco en aueriguar la verdad
| 15 |
| de aquella correspondencia, cogia el dinero,
|
| que por ser en escudos de oro le alegraua mu-
|
| cho. Por seys ducados se apartó de la querella
|
| el herido; en diez y en el asno y las cos-
|
| tas sentenciaron al Asturiano; salio de la carcel,
| 20 |
| pero no quiso boluer a estar con su compañero,
|
| dandole por disculpa que, en los dias que auia
|
| estado preso, le auia visitado la Arguello y re-
|
| queridole de amores, cosa para el de tanta mo-
|
| lestia y enfado, que antes se dexara ahorcar,
| 25 |
| que corresponder con el desseo de tan mala
|
| hembra; que lo que pensaua hazer era, ya que
|
| el estaua determinado de seguir y passar ade-
|
| lante con su proposito, comprar vn asno, y
|
| vsar el oficio de aguador en tanto que estu-
| 30 |
| uiessen en Toledo, que con aquella cubierta
|
| no seria juzgado ni preso por vagamundo; y
|
| que, con sola vna carga de agua, se podia andar
|
| todo el dia por la ciudad a sus anchuras, mi-
|
| rando bobas.
| 5 |
| "Antes mirarás hermosas que bobas en esta
|
| ciudad, que tiene fama de tener las mas discre-
|
| tas mugeres de España, y que andan a vna
|
| su discrecion con su hermosura; y si no miralo
|
| por Costanzica, de cuyas sobras de belleza
| 10 |
| puede enriquezer, no solo a las hermosas desta
|
| ciudad, sino a las de todo el mundo."
|
| "Paso, señor Tomas", replicó Lope, "vamo-
|
| nos poquito a poquito en esto de las alabanças
|
| de la señora fregona, si no quiere que, como le
| 15 |
| tengo por loco, le tenga por herege."
|
| "¿Fregona has llamado a Costança, hermano
|
| Lope?", respondio Tomas, "Dios te lo perdone y
|
| te trayga a verdadero conocimiento de tu yerro."
|
| "¿Pues no es fregona?", replicó el Asturiano.
| 20 |
| "Hasta aora le tengo por ver fregar el pri-
|
| mer plato."
|
| "No importa", dixo Lope, "no auerle visto
|
| fregar el primer plato, si le has visto fregar el
|
| segundo, y aun el centesimo."
| 25 |
| "Yo te digo, hermano", replicó Tomas, "que
|
| ella no friega ni entiende en otra cosa, que en
|
| su labor, y en ser guarda de la plata labrada
|
| que ay en casa, que es mucha."
|
|
| "Pues ¿como la llaman por toda la ciudad",
|
| dixo Lope, "la fregona illustre, si es que no
|
| friega?; mas sin duda deue de ser que, como
|
| friega plata, y no loza, la dan nombre de
|
| illustre. Pero dexando esto a parte, dime,
| 5 |
| Tomas, ¿en que estado estan tus esperanças?"
|
| "En el de perdicion'", respondio Tomas, por-
|
| que en todos estos dias que has estado preso,
|
| nunca la he podido hablar vna palabra, y a
|
| muchas que los huespedes le dizen, con ningu-
| 10 |
| na otra cosa responde que con baxar los ojos
|
| y no desplegar los labios; tal es su honestidad
|
| y su recato, que no menos enamora con su
|
| recogimiento, que con su hermosura. Lo que
|
| me trae alcançado de paciencia, es saber que el
| 15 |
| hijo del corregidor, que es moço brioso y algo
|
| atreuido, muere por ella, y la solicita con musi-
|
| cas, que pocas noches se passan sin darsela,
|
| y tan al descubierto, que en lo que cantan la
|
| nombran, la alaban y la solenizan. Pero ella no
| 20 |
| las oye, ni desde que anocheze hasta la maña-
|
| na no sale del aposento de su ama, escudo que
|
| no dexa que me passe el coraçon la dura saeta
|
| de los zelos."
|
| "Pues ¿que piensas hazer con el impossible
| 25 |
| que se te ofreze en la conquista desta Porcia,
|
| desta Minerua y desta nueua Penelope, que en
|
| figura de donzella y de fregona te enamora, te
|
| acobarda y te desuanece?"
|
| "Haz la burla que de mi quisieres, amigo
| 30 |
| Lope, que yo se que estoy enamorado del
|
| mas hermoso rostro que pudo formar natura-
|
| leza, y de la mas incomparable honestidad
|
| que aora se puede vsar en el mundo. Cos-
|
| tança se llama, y no Porcia, Minerua o Pene-
| 5 |
| lope; en vn meson sirue, que no lo puedo ne-
|
| gar; pero ¿que puedo yo hazer, si me parece
|
| que el destino, con oculta fuerça, me inclina,
|
| y la eleccion con claro discurso me mueue a
|
| que la adore?"
| 10 |
| "Mira, amigo, no se como te diga", prosiguio
|
| Tomas, "de la manera con que amor el baxo
|
| sujeto desta fregona, que tu llamas, me le en-
|
| cumbra y leuanta tan alto, que viendole no le
|
| vea, y conociendole le desconozca. No es pos-
| 15 |
| sible, que, aunque lo procuro, pueda vn breue
|
| termino contemplar, si assi se puede dezir, en
|
| la baxeza de su estado; porque luego acuden
|
| a borrarme este pensamiento su belleza, su
|
| donayre, su sossiego, su honestidad y recogi-
| 20 |
| miento, y me dan a entender que debaxo de
|
| aquella rustica corteza deue de estar encerrada
|
| y escondida alguna mina de gran valor y de
|
| merecimiento grande. Finalmente, sea lo que
|
| se fuere, yo la quiero bien, y no con aquel
| 25 |
| amor vulgar con que a otras he querido, sino
|
| con amor tan limpio, que no se estiende a mas
|
| que a seruir y a procurar que ella me quiera,
|
| pagandome con honesta voluntad lo que a la
|
| mia, tambien honesta, se deue."
| 30 |
| A este punto dio vna gran voz el Asturiano,
|
| y como exclamando dixo: "¡O amor platonico!
|
|
| ¡o fregona illustre! ¡o felicissimos tiempos los
|
| nuestros, donde vemos que la belleza enamora
|
| sin malicia, la honestidad enciende sin que
|
| abrase, el donayre da gusto sin que incite, y la
|
| baxeza del estado humilde obliga y fuerça a
| 5 |
| que le suban sobre la rueda de la que llaman
|
| fortuna! ¡O pobres atunes mios, que os passays
|
| este año sin ser visitados deste tan enamorado
|
| y aficionado vuestro!, pero el que viene, yo hare
|
| la enmienda de manera, que no se quexen de
| 10 |
| mi los mayorales de las mis desseadas alma-
|
| drauas."
|
| A esto dixo Tomas: "Ya veo, Asturiano, quan
|
| al descubierto te burlas de mi; lo que podias
|
| hazer, es yrte norabuena a tu pesqueria, que yo
| 15 |
| me quedaré en mi caza , y aqui me hallarás a
|
| la buelta; si quisieres lleuarte contigo el dinero
|
| que te toca, luego te lo dare, y ve en paz, y
|
| cada vno siga la senda por donde su destino
|
| le guiare."
| 20 |
| "Por mas discreto te tenia", replicó Lope, "y
|
| tu, ¿no vees que lo que digo es burlando? Pero
|
| ya que se que tu hablas de veras, de veras te
|
| seruire en todo aquello que fuere de tu gusto.
|
| Vna cosa sola te pido, en recompensa de las
| 25 |
| muchas que pienso hazer en tu seruicio, y es
|
| que no me pongas en ocasion de que la Argue-
|
| llo me requiebre ni solicite; porque antes rom-
|
| pere con tu amistad, que ponerme a peligro de
|
| tener la suya. ¡Viue Dios, amigo, que habla mas
| 30 |
| que vn relator, y que le huele el aliento a rasu-
|
| ras desde vna legua; todos los dientes de arriba
|
| son postizos, y tengo para mi que los cabellos
|
| son cabellera, y, para adobar y suplir estas fal-
|
| tas, despues que me descubrio su mal pensa-
| 5 |
| miento, ha dado en afeytarse con aluayalde, y
|
| assi se xaluega el rostro, que no parece sino
|
| mascaron de yeso puro!"
|
| "Todo esso es verdad", replicó Tomas, "y no
|
| es tan mala la gallega que a mi me martiriza;
| 10 |
| lo que se podra hazer, es que esta noche sola
|
| estes en la posada, y mañana comprarás el asno
|
| que dizes y buscarás donde estar, y assi huyras
|
| los encuentros de Arguello [y yo quedaré] su-
|
| geto a los de la gallega y a los irreparables
| 15 |
| de los rayos de la vista de mi Costança."
|
| En esto se conuinieron los dos amigos y se
|
| fueron a la posada, adonde de la Arguello fue
|
| con muestras de mucho amor recebido el Astu-
|
| riano. Aquella noche huuo vn bayle a la puerta
| 20 |
| de la posada, de muchos moços de mulas que
|
| en ella y en las conuezinas auia. El que tocó la
|
| guitarra fue el Asturiano; las bayladoras, amen
|
| de las dos gallegas y de la Arguello, fueron
|
| otras tres moças de otra posada; juntaronse
| 25 |
| muchos emboçados, con mas desseo de ver a
|
| Costança que el bayle; pero ella no parecio ni
|
| salio a verle, con que dexó burlados muchos
|
| desseos. De tal manera tocaua la guitarra Lope,
|
| que dezian que la hazia hablar.
| 30 |
| Pidieronle las moças, y con mas ahinco la
|
| Arguello, que cantasse algun romance; el dixo
|
| que, como ellas le baylassen al modo como se
|
| canta y bayla en las comedias, que le cantaria, y
|
| que para que no lo errassen, que hiziessen todo
| 5 |
| aquello que el dixesse cantando, y no otra cosa.
|
| Auia entre los moços de mulas baylarines, y en-
|
| tre las moças ni mas ni menos. Mondó el pecho
|
| Lope escupiendo dos vezes, en el qual tiempo
|
| penso lo que diria, y como era de presto, facil
| 10 |
| y lindo ingenio, con vna felizissima corriente, de
|
| improuiso començo a cantar desta manera:
|
| Salga la hermosa Arguello,
|
| moça vna vez y no mas,
|
| y, haziendo vna reuerencia,
| 15 |
| de dos pasos hazia tras.
|
| De la mano la arrebate
|
| el que llaman Barrabas,
|
| andaluz moço de mulas,
|
| canonigo del Compas.
| 20 |
| De las dos moças gallegas,
|
| que en esta posada estan,
|
| salga la mas carigorda
|
| en cuerpo y sin debantal;
|
| engarrafela Torote,
| 25 |
| y todos quatro, a la par,
|
| con mudanças y meneos,
|
| den principio a vn contrapas.
|
| Todo lo que yua cantando el Asturiano, hizie-
|
| ron al pie de la letra ellos y ellas; mas quando
| 30 |
| llegó a dezir que diessen principio a vn contra-
|
| pas, respondio Barrabas, que assi le llamauan
|
|
| por mal nombre al baylarin moço de mulas:
|
| "Hermano musico, mire lo que canta, y no mo-
|
| teje a nayde de mal vestido; porque aqui no ay
|
| nayde con trapos, y cada vno se viste como
|
| Dios le ayuda."
| 5 |
| El huesped, que oyo la ignorancia del moço,
|
| le dixo: "Hermano moço, contrapas es vn bayle
|
| estrangero, y no motejo de mal vestidos."
|
| "Si esso es", replicó el moço, "no ay para
|
| que nos metan en dibuxos; toquen sus çara-
| 10 |
| bandas, chaconas y folias al vso, y escudillen
|
| como quisieren, que aqui ay presonas que
|
| les sabran llenar las medidas hasta el gollete."
|
| El Asturiano, sin replicar palabra, prosiguio
|
| su canto, diziendo:
| 15 |
| Entren, pues, todas las ninfas
|
| y los ninfos que han de entrar,
|
| que el bayle de la chacona
|
| es mas ancho que la mar;
|
| requieran las castañetas
| 20 |
| y baxense a refregar
|
| las manos por essa arena
|
| o tierra del muladar.
|
| Todos lo han hecho muy bien,
|
| no tengo que les rectar,
| 25 |
| santiguense y den al diablo
|
| dos higas de su higueral.
|
| Escupan al hideputa
|
| porque nos dexe holgar,
|
| puesto que de la chacona
| 30 |
| nunca se suele apartar.
|
|
| Cambio el son, diuina Arguello,
|
| mas bella que vn hospital,
|
| pues eres mi nueua musa,
|
| tu fauor me quieras dar.
|
| El bayle de la chacona
| 5 |
| encierra la vida bona.
|
| Hallase alli el exercicio
|
| que la salud acomoda,
|
| sacudiendo de los miembros
|
| a la pereza poltrona.
| 10 |
| Bulle la risa en el pecho
|
| de quien bayla y de quien toca
|
| del que mira y del que escucha
|
| bayle y musica sonora.
|
| Vierten açogue los pies,
| 15 |
| derritese la persona.
|
| y con gusto de sus dueños
|
| las mulillas se descorchan.
|
| El brio y la ligereza
|
| en los viejos se remoça,
| 20 |
| y en los mancebos se ensalça
|
| y sobre modo se entona.
|
| Que el bayle de la chacona
|
| encierra la vida bona.
|
| ¡Que de vezes ha intentado
| 25 |
| aquesta noble señora,
|
| con la alegre çarabanda,
|
| el pesame y perra mora,
|
| entrarse por los resquicios
|
| de las casas religiosas
| 30 |
| a inquietar la honestidad
|
| que en las santas celdas mora!
|
| ¡Quantas fue vituperada
|
| de los mismos que la adoran,
|
| porque imagina el lasciuo
| 35 |
| y al que es necio se le antoja,
|
| que el bayle de la chacona
|
| encierra la vida bona!
|
| Esta indiana amulatada,
|
|
| de quien la fama pregona
|
| que ha hecho mas sacrilegios
|
| e insultos que hizo Aroba;
|
| esta, a quien es tributaria
|
| la turba de las fregonas,
| 5 |
| la caterba de los pages
|
| y de lacayos las tropas,
|
| dize, jura y no rebienta,
|
| que, a pesar de la persona
|
| del soberuio çambapalo,
| 10 |
| ella es la flor de la olla,
|
| y que sola la chacona
|
| encierra la vida bona.
|
| En tanto que Lope cantaua, se hazian rajas
|
| baylando la turbamulta de los mulantes y fre-
| 15 |
| gatrizes del bayle, que llegauan a doze, y en
|
| tanto que Lope se acomodaua a passar adelan-
|
| te, cantando otras cosas de mas tomo, sustancia
|
| y consideracion de las cantadas, vno de los
|
| muchos emboçados que el bayle mirauan, dixo,
| 20 |
| sin quitarse el emboço: "¡Calla, borracho;
|
| calla, cuero; calla, odrina, poeta de viejo, mu-
|
| sico falso!"
|
| Tras esto acudieron otros, diziendole tantas
|
| injurias y muecas, que Lope tuuo por bien de
| 25 |
| callar; pero los moços de mulas lo tuuieron tan
|
| mal, que si no fuera por el huesped, que con
|
| buenas razones los sossego, alli fuera la de
|
| Maçagatos, y aun con todo esso no dexaran
|
| de menear las manos, si a aquel instante no
| 30 |
| llegara la justicia y los hiziera recoger a todos.
|
| Apenas se auian retirado, quando llegó a los
|
| oydos de todos los que en el barrio despiertos
|
|
| estauan, vna voz de vn hombre, que sentado
|
| sobre vna piedra, frontero de la posada del
|
| Seuillano, cantaua con tan marauillosa y suaue
|
| armonia, que los dexó suspensos, y les obligó
|
| a que le escuchassen hasta el fin. Pero el que
| 5 |
| mas atento estuuo, fue Tomas Pedro, como
|
| aquel a quien mas le tocaua, no solo el oyr la
|
| musica, sino entender la letra, que para el no
|
| fue oyr canciones, sino cartas de excomunion,
|
| que le acongoxauan el alma, porque lo que
| 10 |
| el musico cantó, fue este romance:
|
| ¿Donde estas, que no pareces,
|
| esfera de la hermosura,
|
| belleza a la vida humana,
|
| de diuina compostura;
| 15 |
| cielo impireo, donde amor
|
| tiene su estancia segura,
|
| primer moble, que arrebata
|
| tras si todas las venturas;
|
| lugar cristalino, donde
| 20 |
| transparentes aguas puras
|
| enfrian de amor las llamas,
|
| las acrecientan y apuran;
|
| nueuo hermoso firmamento,
|
| donde dos estrellas juntas,
| 25 |
| sin tomar la luz prestada,
|
| al cielo y al suelo alumbran;
|
| alegria que se opone
|
| a las tristezas confusas
|
| del padre que da a sus hijos
| 30 |
| en su vientre sepultura;
|
| humildad que se resiste
|
| de la alteza con que encumbran
|
| el gran Ioue, a quien influye
|
| su benignidad, que es mucha;
| 35 |
| red inuisible y sutil,
|
| que pone en prisiones duras
|
| al adultero guerrero,
|
| que de las batallas triunfa;
|
| quarto cielo, y sol segundo,
| 5 |
| que el primero dexa a escuras,
|
| quando a caso dexa verse,
|
| que el verle es caso y ventura;
|
| graue embaxador, que hablas
|
| con tan estraña cordura,
| 10 |
| que persuades callando
|
| aun mas de lo que procuras?
|
| Del segundo cielo tienes
|
| no mas que la hermosura,
|
| y del primero no mas
| 15 |
| que el resplandor de la luna.
|
| Esta esfera soys, Costança,
|
| puesta, por corta fortuna,
|
| en lugar, que por indigno,
|
| vuestras venturas deslumbra.
| 20 |
| Fabricad vos vuestra suerte,
|
| consintiendo se reduzga
|
| la entereza a trato al vso,
|
| la esquiuidad a blandura.
|
| Con esto vereys, señora,
| 25 |
| que embidian vuestra fortuna
|
| las soberuias por linage,
|
| las grandes por hermosura.
|
| Si quereys ahorrar camino,
|
| la mas rica y la mas pura
| 30 |
| voluntad en mi os ofrezco,
|
| que vio amor en alma alguna.
|
| El acabar estos vltimos versos, y el llegar
|
| bolando dos medios ladrillos, fue todo vno, que
|
| si, como dieron junto a los pies del musico, le
| 35 |
| dieran en mitad de la cabeça, con facilidad le
|
| sacaran de los cascos la musica y la poesia.
|
|
| Assombrose el pobre, y dio a correr por aque-
|
| lla cuesta arriba con tanta priessa, que no le
|
| alcançara vn galgo, infelize estado de los mu-
|
| sicos, murciegalos y lechuzos, siempre sujetos
|
| a semejantes lluuias y desmanes.
| 5 |
| A todos los que escuchado auian la voz del
|
| apedreado, les parecio bien, pero a quien me-
|
| jor fue a Tomas Pedro, que admiró la voz y
|
| el romance; mas quisiera el que de otra que
|
| Costança naciera la ocasion de tantas musi-
| 10 |
| cas, puesto que a sus oydos jamas llegó nin-
|
| guna.
|
| Contrario deste parecer fue Barrabas, el moço
|
| de mulas, que tambien estuuo atento a la musi-
|
| ca, porque, asi como vio huyr al musico, dixo:
| 15 |
| "Alla yras, mentecato, trobador de Iudas, que
|
| pulgas te coman los ojos, y ¿quien diablos te
|
| enseñó a cantar a vna fregona cosas de esferas
|
| y de cielos, llamandola lunes y martes, y de
|
| ruedas de fortuna? Dixerasla, noramala para ti
| 20 |
| y para quien le huuiere parecido bien tu tro-
|
| ba, que es tiesa como vn esparrago, entonada
|
| como vn plumage, blanca como vna leche,
|
| honesta como vn frayle nouicio, melindrosa y
|
| çahareña como vna mula de alquiler, y mas
| 25 |
| dura que vn pedaço de argamasa, que, como
|
| esto le dixeras, ella lo entendiera y se holgara;
|
| pero llamarla embaxador, y red, y moble, y
|
| alteza, y baxeza, mas es para dezirlo a vn niño
|
| de la dotrina, que a vna fregona. Verdadera-
| 30 |
| mente que ay poetas en el mundo que escriuen
|
| trobas que no ay diablo que las entienda; yo
|
| lo menos, aunque soy Barrabas, estas que
|
| ha cantado este musico, de ninguna manera las
|
| entreuo, miren que hara Costanzica; pero ella
| 5 |
| lo haze mejor, que se esta en su cama haziendo
|
| burla del mismo Preste Iuan de las Indias.
|
| Este musico, a lo menos, no es de los del hijo
|
| del corregidor, que aquellos son muchos, y vna
|
| vez que otra se dexan entender; pero este, ¡boto
| 10 |
| a tal, que me dexa mohino!"
|
| Todos los que escucharon a Barrabas, reci-
|
| bieron gran gusto y tuuieron su censura y pa-
|
| recer por muy acertado. Con esto se acostaron
|
| todos, y apenas estaua sossegada la gente,
| 15 |
| quando sintio Lope que llamauan a la puerta
|
| de su aposento muy paso, y preguntando quien
|
| llamaua, fuele respondido con voz baxa: "La
|
| Arguello y la gallega somos; abrannos, que
|
| mos morimos de frio."
| 20 |
| "Pues en verdad", respondio Lope, "que es-
|
| tamos en la mitad de los caniculares."
|
| "Dexate de gracias, Lope", replicó la galle-
|
| ga, "leuantate y abre, que venimos hechas vnas
|
| archiduquessas."
| 25 |
| "¿Archiduquessas, y a tal hora?", respondio
|
| Lope; "no creo en ellas, antes entiendo que soys
|
| bruxas, o vnas grandissimas bellacas; ydos de
|
| ahi luego, si no, ¡por vida de... hago juramento
|
| que, si me leuanto, que con los hierros de mi
| 30 |
| pretina os tengo de poner las posaderas como
|
| vnas amapolas!"
|
|
| Ellas, que se vieron responder tan acerba-
|
| mente y tan fuera de aquello que primero se
|
| imaginaron, temieron la furia del Asturiano y,
|
| defraudadas sus esperanças y borrados sus de-
|
| signios, se boluieron tristes y malauenturadas
| 5 |
| a sus lechos, aunque, antes de apartarse de la
|
| puerta, dixo la Arguello, poniendo los hozicos
|
| por el agujero de la llaue: "No es la miel para
|
| la boca del asno"; y con esto, como si huuiera
|
| dicho vna gran sentencia y tomado vna justa
| 10 |
| vengança, se boluio, como se ha dicho, a su
|
| triste cama.
|
| Lope, que sintio que se auian buelto, dixo a
|
| Tomas Pedro, que estaua despierto: "Mirad, To-
|
| mas, ponedme vos a pelear con dos gigantes,
| 15 |
| y en ocasion que me sea forçoso desquixarar
|
| por vuestro seruicio media dozena o vna de
|
| leones, que yo lo hare con mas facilidad que
|
| beuer vna taza de vino; pero que me pongays
|
| en necessidad que me tome a braço partido
| 20 |
| con la Arguello, no lo consentire si me assae-
|
| tean. ¡Mirad que donzellas de Dinamarca
|
| nos auia ofrecido la suerte esta noche! Aora
|
| bien, amanecera Dios y medraremos."
|
| "Ya te he dicho, amigo", respondio Tomas,
| 25 |
| "que puedes hazer tu gusto, o ya en yrte a tu
|
| romeria, o ya en comprar el asno y hazerte
|
| aguador, como tienes determinado."
|
| "En lo de ser aguador me afirmo", respon-
|
| dio Lope, "y durmamos lo poco que queda hasta
| 30 |
| venir el dia, que tengo esta cabeça mayor que
|
|
| vna cuba, y no estoy para ponerme aora a
|
| departir contigo."
|
| Durmieronse, vino el dia, leuantaronse, y acu-
|
| dio Tomas a dar cebada, y Lope se fue al merca-
|
| do de las bestias, que es alli junto, a comprar
| 5 |
| vn asno que fuesse tal como bueno. Sucedio,
|
| pues, que Tomas, lleuado de sus pensamientos
|
| y de la comodidad que le daua la soledad de
|
| las siestas, auia compuesto en algunas vnos
|
| versos amorosos, y escritolos en el mismo libro
| 10 |
| do tenia la cuenta de la cebada, con intencion
|
| de sacarlos aparte en limpio y romper o borrar
|
| aquellas hojas. Pero antes que esto hiziesse,
|
| estando el fuera de casa y auiendose dexado
|
| el libro sobre el caxon de la cebada, le tomó
| 15 |
| su amo y, abriendole para ver como estaua
|
| la cuenta, dio con los versos que, leydos, le
|
| turbaron y sobresaltaron. Fuese con ellos a
|
| su muger, y, antes que se los leyesse, llamó
|
| a Costança, y con grandes encarecimientos,
| 20 |
| mezclados con amenazas, le dixo le dixesse
|
| si Tomas Pedro, el moço de la cebada, le auia
|
| dicho algun requiebro o alguna palabra des-
|
| compuesta, o que diesse indicio de tenerla
|
| aficion.
| 25 |
| Costança juró que la primera palabra, en
|
| aquella o en otra materia alguna, estaua aun
|
| por hablarla, y que jamas, ni aun con los ojos,
|
| le auia dado muestras de pensamiento malo
|
| alguno.
| 30 |
| Creyeronla sus amos, por estar acostumbra-
|
|
| dos a oyrla siempre dezir verdad en todo quan-
|
| to le preguntauan. Dixeronla que se fuesse de
|
| alli, y el huesped dixo a su muger: "No se que
|
| me diga desto. Aureys de saber, señora, que
|
| Tomas tiene escritas en este libro de la cebada
| 5 |
| vnas coplas, que me ponen mala espina que
|
| esta enamorado de Costanzica."
|
| Veamos las coplas", respondio la muger,
|
| "que yo os dire lo que en esso deue de auer."
|
| "Assi sera, sin duda alguna", replicó su ma-
| 10 |
| rido, "que, como soys poeta, luego dareys en
|
| su sentido."
|
| "No soy poeta", respondio la muger, "pero
|
| ya sabeys vos que tengo buen entendimiento,
|
| y que se rezar en latin las quatro oraciones".
| 15 |
| "Mejor hariades de rezallas en romance, que
|
| ya os dixo vuestro tio el clerigo que deziades
|
| mil gazafatones quando rezauades en latin, y
|
| que no rezauades nada.
|
| "Essa flecha, de la aljaua de su sobrina
| 20 |
| ha salido, que esta embidiosa de verme tomar
|
| las Horas de latin en la mano y yrme por ellas
|
| como por viña vendimiada."
|
| "Sea como vos quisieredes", respondio el
|
| huesped; "estad atenta, que las coplas son estas:
| 25 |
| ¿Quien de amor venturas halla?
|
| El que calla.
|
| ¿Quien triunfa de su aspereza?
|
| La firmeza.
|
| ¿Quien da alcance a su alegria?
| 30 |
| La porfia.
|
|
| Desse modo, bien podria
|
| esperar dichosa palma,
|
| si en esta empressa mi alma
|
| calla, esta firme y porfia.
|
| ¿Con quien se sustenta amor?
| 5 |
| Con fauor.
|
| ¿Y con que mengua su furia?
|
| Con la injuria.
|
| ¿Antes con desdenes crece?
|
| Desfalleze.
| 10 |
| Claro en esto se parece
|
| que mi amor sera inmortal,
|
| pues la causa de mi mal
|
| ni injuria ni fauorece.
|
| Quien desespera, ¿que espera?
| 15 |
| Muerte entera.
|
| Pues ¿que muerte el mal remedia?
|
| La que es media.
|
| ¿Luego bien sera morir?
|
| Mejor sufrir.
| 20 |
| Porque se suele dezir,
|
| y esta verdad se reciba,
|
| que tras la tormenta esquiua
|
| suele la calma venir.
|
| ¿Descubrire mi passion?
| 25 |
| En ocasion.
|
| ¿Y si jamas se me da?
|
| Si hara.
|
| Llegara la muerte en tanto.
|
| Llegue a tanto
| 30 |
| tu limpia fe y esperança,
|
| que, en sabiendolo Costança,
|
| conuierta en risa tu llanto."
|
|
| "¿Ay mas?", dixo la huespeda.
|
| "No", respondio el marido, "pero, ¿que os
|
| parece destos versos?"
|
| "Lo primero", dixo ella, "es menester aueri-
|
| guar si son de Tomas."
| 5 |
| "En esso no ay que poner duda", replicó el
|
| marido, "porque la letra de la cuenta de la ce-
|
| bada y la de las coplas toda es vna, sin que se
|
| pueda negar."
|
| "Mirad, marido", dixo la huespeda, "a lo
| 10 |
| que yo veo, puesto que las coplas nombran
|
| a Costanzica, por donde se puede pensar que
|
| se hizieron para ella, no por esso lo auemos
|
| de afirmar nosotros por verdad, como si se
|
| los vieramos escriuir, quanto mas que
| 15 |
| otras Costanças que la nuestra ay en el mun-
|
| do; pero ya que sea por esta, ahi no le dize
|
| nada que la deshonre, ni la pide cosa que
|
| le importe. Estemos a la mira, y auisemos
|
| a la muchacha, que si el esta enamorado della,
| 20 |
| a buen seguro que el haga mas coplas, y que
|
| procure darselas."
|
| "¿No seria mejor", dixo el marido, "quitarnos
|
| dessos cuydados y echarle de casa?
|
| "Esso", respondio la huespeda, "en vuestra
| 25 |
| mano esta; pero en verdad que, segun vos dezis,
|
| el moço sirue de manera, que seria conciencia
|
| el despedille por tan liuiana ocasion."
|
| "Aora bien", dixo el marido, "estaremos aler-
|
|
| ta, como vos dezis, y el tiempo nos dira lo que
|
| auemos de hazer."
|
| Quedaron en esto, y tornó a poner el hues-
|
| ped el libro donde le auia hallado.
|
| Boluio Tomas ansioso a buscar su libro,
| 5 |
| hallole, y porque no le diesse otro sobresalto,
|
| trasladó las coplas y rasgó aquellas hojas, y
|
| propuso de auenturarse a descubrir su desseo
|
| a Costança en la primera ocasion que se le
|
| ofreciesse. Pero como ella andaua siempre so-
| 10 |
| bre los estriuos de su honestidad y recato, a
|
| ninguno daua lugar de miralla, quanto mas de
|
| ponerse a platicas con ella; y como auia tanta
|
| gente, y tantos ojos de ordinario en la posada,
|
| aumentaua mas la dificultad de hablarla, de
| 15 |
| que se desesperaua el pobre enamorado.
|
| Mas auiendo salido aquel dia Costança con
|
| vna toca ceñida por las mexillas, y dicho, a
|
| quien se lo preguntó que por que se la auia
|
| puesto, que tenia vn gran dolor de muelas,
| 20 |
| Tomas, a quien sus desseos auiuauan el enten-
|
| dimiento, en vn instante discurrio lo que seria
|
| bueno que hiziesse, y dixo: "Señora Costança,
|
| yo le dare vna oracion en escrito, que, a dos
|
| vezes que la reze, se le quitará como con la
| 25 |
| mano su dolor.
|
| "Norabuena", respondio Costança, "que yo
|
| la rezaré, porque se leer."
|
| "Ha de ser con condicion", dixo Tomas, "que
|
| no la ha de mostrar a nadie, porque la estimo
| 30 |
| en mucho, y no sera bien que por saberla mu-
|
| chos se menosprecie."
|
| "Yo le prometo", dixo Costança, "Tomas,
|
| que no la de a nadie, y demela luego, porque
|
| me fatiga mucho el dolor."
| 5 |
| "Yo la trasladaré de la memoria", respondio
|
| Tomas, "y luego se la dare."
|
| Estas fueron las primeras razones que Tomas
|
| dixo a Costança, y Costança a Tomas, en todo
|
| el tiempo que auia que estaua en casa, que ya
| 10 |
| passauan de veynte y quatro dias.
|
| Retirose Tomas, y escriuio la oracion, y tuuo
|
| lugar de darsela a Costança, sin que nadie lo
|
| viesse, y ella, con mucho gusto y mas deuocion,
|
| se entró en vn aposento a solas, y, abriendo el
| 15 |
| papel, vio que dezia desta manera:
|
| "Señora de mi alma: yo soy vn cauallero, na-
|
| tural de Burgos; si alcanço de dias a mi padre,
|
| heredo vn mayorazgo de seys mil ducados de
|
| renta. A la fama de vuestra hermosura, que
| 20 |
| por muchas leguas se estiende, dexé mi patria,
|
| mudé vestido, y en el trage que me veys
|
| vine a seruir a vuestro dueño; si vos lo qui-
|
| sieredes ser mio por los medios que mas a vues-
|
| tra honestidad conuengan, mirad que prueuas
| 25 |
| quereys que haga para enteraros desta verdad;
|
| y enterada en ella, siendo gusto vuestro, sere
|
| vuestro esposo, y me tendre por el mas bien
|
| afortunado del mundo. Solo por aora os
|
|
| pido que no echeys tan enamorados y lim-
|
| pios pensamientos como los mios en la calle;
|
| que si vuestro dueño los sabe, y no los cree, me
|
| condenará a destierro de vuestra presencia, que
|
| seria lo mismo que condenarme a muerte. De-
| 5 |
| xadme, señora, que os vea hasta que me creays,
|
| considerando que no merece el riguroso castigo
|
| de no veros el que no ha cometido otra culpa
|
| que adoraros; con los ojos podreys respon-
|
| derme, a hurto de los muchos que siempre os
| 10 |
| estan mirando, que ellos son tales, que ayrados
|
| matan, y piadosos resucitan."
|
| En tanto que Tomas entendio que Costança
|
| se auia ydo a leer su papel, le estuuo palpitan-
|
| do el coraçon, temiendo y esperando, o ya la
| 15 |
| sentencia de su muerte, o la restauracion de
|
| su vida.
|
| Salio en esto Costança tan hermosa, aunque
|
| rebozada, que, si pudiera recebir aumento su
|
| hermosura con algun accidente, se pudiera juz-
| 20 |
| gar que el sobresalto de auer visto en el papel
|
| de Tomas otra cosa tan lexos de la que pensa-
|
| ua, auia acrecentado su belleza. Salio con el
|
| papel entre las manos hecho menudas piezas,
|
| y dixo a Tomas, que apenas se podia tener en
| 25 |
| pie: "Hermano Tomas, esta tu oracion, mas pa-
|
| rece hechizeria y embuste, que oracion santa, y
|
| assi yo no la quiero creer, ni vsar della, y por
|
| esso la he rasgado, porque no la vea nadie que
|
| sea mas credula que yo; aprende otras oracio-
| 30 |
| nes mas faciles, porque esta sera impossible
|
| que te sea de prouecho."
|
| En diziendo esto, se entró con su ama y To-
|
| mas quedó suspenso; pero algo consolado,
|
| viendo que en solo el pecho de Costança que-
| 5 |
| daua el secreto de su desseo, pareciendole que,
|
| pues no auia dado cuenta del a su amo, por lo
|
| menos no estaua en peligro de que le echassen
|
| de casa. Pareciole que, en el primero paso
|
| que auia dado en su pretension, auia atrope-
| 10 |
| llado por mil montes de inconuenientes, y que,
|
| en las cosas grandes y dudosas, la mayor difi-
|
| cultad esta en los principios.
|
| En tanto que esto sucedio en la posada, an-
|
| daua el Asturiano comprando el asno donde
| 15 |
| los vendian; y aunque halló muchos, ninguno
|
| le satisfizo, puesto que vn gitano anduuo muy
|
| solicito por encaxalle vno, que mas cami-
|
| naua por el açogue que le auia echado en los
|
| oydos, que por ligereza suya; pero lo que con-
| 20 |
| tentaua con el paso, desagradaua con el cuerpo,
|
| que era muy pequeño, y no del grandor y talle
|
| que Lope queria, que le buscaua suficiente para
|
| lleuarle a el por añadidura, ora fuessen vazios,
|
| o llenos los cantaros.
| 25 |
| Llegose a el en esto vn moço, y dixole al
|
| oydo: "Galan, si busca bestia comoda para el
|
| oficio de aguador, yo tengo vn asno aqui cerca
|
| en vn prado, que no le ay mejor ni mayor en la
|
|
| ciudad, y aconsejole que no compre bestia de
|
| gitanos, porque, aunque parezcan sanas y bue-
|
| nas, todas son falsas y llenas de dolamas; si
|
| quiere comprar la que le conuiene, vengase
|
| conmigo y calle la boca."
| 5 |
| Creyole el Asturiano, y dixole que guiase
|
| adonde estaua el asno que tanto encarecia.
|
| Fueronse los dos mano a mano, como dizen,
|
| hasta que llegaron a la huerta del Rey, donde, a
|
| la sombra de vna azuda, hallaron muchos agua-
| 10 |
| dores, cuyos asnos pacian en vn prado que alli
|
| cerca estaua.
|
| Mostro el vendedor su asno, tal que le hinchó
|
| el ojo al Asturiano, y de todos los que alli esta-
|
| uan fue alabado el asno de fuerte, de camina-
| 15 |
| dor, y comedor sobre manera.
|
| Hizieron su concierto, y sin otra seguridad ni
|
| informacion, siendo corredores y medianeros
|
| los demas aguadores, dio diez y seys ducados
|
| por el asno, con todos los aderentes del oficio.
| 20 |
| Hizo la paga real en escudos de oro. Dieronle
|
| el parabien de la compra y de la entrada en el
|
| oficio, y certificaronle que auia comprado vn
|
| asno dichosissimo, porque el dueño que le de-
|
| xaua, sin que se le mancasse ni matasse, auia
| 25 |
| ganado con el en menos tiempo de vn año,
|
| despues de auerse sustentado a el y al asno
|
| honradamente, dos pares de vestidos, y mas
|
| aquellos diez y seys ducados, con que pensaua
|
| boluer a su tierra, donde le tenian concertado
| 30 |
| vn casamiento con vna media parienta suya.
|
|
| Amen de los corredores del asno, estauan
|
| otros quatro aguadores jugando a la primera,
|
| tendidos en el suelo, siruiendoles de bufete la
|
| tierra y de sobremesa sus capas.
|
| Pusose el Asturiano a mirarlos, y vio que no
| 5 |
| jugauan como aguadores, sino como arcedia-
|
| nos, porque tenia de resto cada vno mas de cien
|
| reales en quartos y en plata.
|
| Llegó vna mano de echar todos el resto, y
|
| si vno no diera partido a otro, el hiziera mesa
| 10 |
| gallega. Finalmente, a los dos en aquel res-
|
| to se les acabó el dinero, y se leuantaron.
|
| Viendo lo qual el vendedor del asno, dixo
|
| que si huuiera quarto, que el jugara, porque era
|
| enemigo de jugar en tercio.
| 15 |
| El Asturiano, que era de propiedad del açu-
|
| car, que jamas gastó menestra, como dize el
|
| italiano, dixo que el haria quarto. Senta-
|
| ronse luego, anduuo la cosa de buena ma-
|
| nera, y queriendo jugar antes el dinero que el
| 20 |
| tiempo, en poco rato perdio Lope seys escudos
|
| que tenia, y viendose sin blanca, dixo que si
|
| le querian jugar el asno, que el le jugaria.
|
| Acetaronle el embite, y hizo de resto vn quarto
|
| del asno, diziendo que por quartos queria ju-
| 25 |
| garle. Dixole tan mal, que en quatro restos
|
| consecutiuamente perdio los quatro quartos del
|
| asno, y ganoselos el mismo que se le auia
|
| vendido, y leuantandose para boluerse a en-
|
| tregarse en el, dixo el Asturiano que aduir-
| 30 |
| tiessen que el solamente auia jugado los
|
| quatro quartos del asno, pero la cola que se
|
| la diessen, y se le lleuassen norabuena.
|
| Causoles risa a todos la demanda de la cola,
|
| y huuo letrados que fueron de parecer que no
| 5 |
| tenia razon en lo que pedia, diziendo que, quan-
|
| do se vende vn carnero o otra res alguna, no se
|
| saca ni quita la cola, que con vno de los quar-
|
| tos traseros ha de yr forçosamente.
|
| A lo qual replicó Lope que los carneros de
| 10 |
| Berberia ordinariamente tienen cinco quar-
|
| tos, y que el quinto es de la cola, y quando los
|
| tales carneros se quartean, tanto vale la cola
|
| como qualquier quarto, y que a lo de yr la cola
|
| junto con la res que se vende viua y no se
| 15 |
| quartea, que lo concedia; pero que la suya no
|
| fue vendida, sino jugada, y que nunca su inten-
|
| cion fue jugar la cola, y que al punto se la bol-
|
| uiessen luego, con todo lo a ella anejo y con-
|
| cerniente, que era desde la punta del celebro,
| 20 |
| contada la osamenta del espinazo, donde
|
| ella tomaua principio y decendia, hasta parar
|
| en los vltimos pelos della.
|
| "Dadme vos", dixo vno, "que ello sea assi
|
| como dezis y que os la den como la pedis, y
| 25 |
| sentaos junto a lo que del asno queda."
|
| "Pues assi es", replicó Lope, "venga mi cola,
|
| si no, por Dios que no me lleuen el asno, si bien
|
|
| mundo; y no piensen que, por ser tantos los que
|
| aqui estan, me han de hazer supercheria, por-
|
| que soy yo vn hombre que me sabre llegar a
|
| otro hombre y meterle dos palmos de daga por
|
| las tripas, sin que sepa de quien, por donde
| 5 |
| o como le vino, y mas, que no quiero que me
|
| paguen la cola rata por cantidad, sino que quie-
|
| ro que me la den en ser y la corten del asno,
|
| como tengo dicho."
|
| Al ganancioso y a los demas les parecio no
| 10 |
| ser bien lleuar aquel negocio por fuerça, porque
|
| juzgaron ser de tal brio el Asturiano, que no
|
| consentiria que se la hiziessen, el qual, como
|
| estaua hecho al trato de las almadrauas, donde
|
| se exercita todo genero de rumbo y xacara y
| 15 |
| de extraordinarios juramentos y boatos, voleó
|
| alli el capelo, y empuñó vn puñal que debaxo
|
| del capotillo traia, y pusose en tal postura, que
|
| infundio temor y respecto en toda aquella
|
| aguadora compañia. Finalmente, vno dellos,
| 20 |
| que parecia de mas razon y discurso, los con-
|
| certó en que se echasse la cola contra vn quar-
|
| to del asno a vna quinola o a dos y passante.
|
| Fueron contentos, ganó la quinola Lope; pi-
|
| cose el otro, echó el otro quarto, y a otras tres
| 25 |
| manos quedó sin asno. Quiso jugar el dinero;
|
| no queria Lope; pero tanto le porfiaron todos,
|
| que lo huuo de hazer, con que hizo el viage
|
| del desposado dexandole sin vn solo mara-
|
|
| uedi, y fue tanta la pesadumbre que desto reci-
|
| bio el perdidoso, que se arrojó en el suelo y
|
| començo a darse de calabaçadas por la tierra.
|
| Lope, como bien nacido, y como liberal y
|
| compassiuo, le leuanto y le boluio todo el dine-
| 5 |
| ro que le auia ganado y los diez y seys duca-
|
| dos del asno, y aun de los que el tenia repartio
|
| con los circunstantes, cuya estraña liberalidad
|
| pasmó a todos, y si fueran los tiempos y las
|
| ocasiones del Tamorlan, le alçaran por
| 10 |
| rey de los aguadores.
|
| Con grande acompañamiento boluio Lope a
|
| la ciudad, donde conto a Tomas lo sucedido, y
|
| Tomas assimismo le dio cuenta de sus buenos
|
| sucessos. No quedó taberna, ni bodegon, ni
| 15 |
| junta de picaros, donde no se supiesse el juego
|
| del asno, el esquite por la cola, y el brio y la
|
| liberalidad del Asturiano. Pero como la mala
|
| bestia del vulgo por la mayor parte es mala,
|
| maldita y maldiziente, no tomó de memoria la
| 20 |
| liberalidad, brio y buenas partes del gran Lope,
|
| sino solamente la cola, y assi, apenas huuo
|
| andado dos dias por la ciudad echando agua,
|
| quando se vio señalar de muchos con el dedo,
|
| que dezian: "Este es el aguador de la cola."
| 25 |
| Estuuieron los muchachos atentos, supieron
|
| el caso, y no auia assomado Lope por la entra-
|
| da de qualquiera calle, quando por toda ella le
|
| gritauan, quien de aqui y quien de alli: "¡Astu-
|
| riano, daca la cola; daca la cola, Asturiano!"
| 30 |
| Lope, que se vio assaetear de tantas lenguas
|
|
| y con tantas vozes, dio en callar, creyendo que
|
| en su mucho silencio se anegara tanta inso-
|
| lencia. Mas ni por essas, pues, mientras mas ca-
|
| llaua, mas los muchachos gritauan, y assi prouo
|
| a mudar su paciencia en colera, y apeandose
| 5 |
| del asno, dio a palos tras los muchachos, que
|
| fue afinar el poluorin y ponerle fuego, y fue
|
| otro cortar las cabeças de la serpiente, pues en
|
| lugar de vna que quitaua, apaleando a algun
|
| muchacho, nacian en el mismo instante, no
| 10 |
| otras siete, sino setecientas, que con mayor
|
| ahinco y menudeo le pedian la cola. Finalmen-
|
| te, tuuo por bien de retirarse a vna posada que
|
| auia tomado, fuera de la de su compañero, por
|
| huyr de la Arguello, y de estarse en ella hasta
| 15 |
| que la influencia de aquel mal planeta passas-
|
| se, y se borrasse de la memoria de los mucha-
|
| chos aquella demanda mala de la cola que le
|
| pedian.
|
| Seys dias se passaron sin que saliesse de
| 20 |
| casa si no era de noche, que yua a ver a Tomas
|
| y a preguntarle del estado en que se hallaua,
|
| el qual le conto que despues que auia dado
|
| el papel a Costança, nunca mas auia podido
|
| hablarla vna sola palabra, y que le parecia que
| 25 |
| andaua mas recatada que solia, puesto que vna
|
| vez tuuo lugar de llegar a hablarla, y, viendolo
|
| ella, le auia dicho antes que llegasse: "Tomas,
|
| no me duele nada, y assi, ni tengo necessidad
|
|
| de tus palabras, ni de tus oraciones; contentate
|
| que no te acuso a la Inquisicion, y no te can-
|
| ses"; pero que estas razones las dixo sin mos-
|
| trar ira en los ojos, ni otro desabrimiento que
|
| pudiera dar indicio de reguridad alguna.
| 5 |
| Lope le conto a el la priessa que le dauan los
|
| muchachos pidiendole la cola, porque el auia
|
| pedido la de su asno, con que hizo el famoso
|
| esquite.
|
| Aconsejole Tomas que no saliesse de casa,
| 10 |
| a lo menos sobre el asno, y que si saliesse,
|
| fuesse por calles solas y apartadas, y que, quan-
|
| do esto no bastasse, bastaria dexar el oficio,
|
| vltimo remedio de poner fin a tan poco honesta
|
| demanda.
| 15 |
| Preguntole Lope si auia acudido mas la
|
| gallega.
|
| Tomas dixo que no; pero que no dexaua de
|
| sobornarle la voluntad con regalos y presen-
|
| tes de lo que hurtaua en la cozina a los hues-
| 20 |
| pedes.
|
| Retirose con esto a su posada Lope, con de-
|
| terminacion de no salir della en otros seys dias,
|
| a lo menos con el asno. Las onze serian de la
|
| noche, quando de improuiso y, sin pensarlo, vie-
| 25 |
| ron entrar en la posada muchas varas de justi-
|
| cia, y al cabo el corregidor. Alborotose el hues-
|
| ped, y aun los huespedes, porque assi como los
|
| cometas, quando se muestran, siempie causan
|
|
| temores de desgracias e infortunios, ni mas ni
|
| menos la justicia, quando de repente y de tro-
|
| pel se entra en vna casa, sobresalta y atemoriza
|
| hasta las conciencias no culpadas.
|
| Entrose el corregidor en vna sala, y llamó al
| 5 |
| huesped de casa, el qual vino temblando a ver
|
| lo que el señor corregidor queria.
|
| Y assi como le vio el corregidor, le preguntó
|
| con mucha grauedad: "¿Soys vos el huesped?"
|
| "Si, señor", respondio el, "para lo que v. m.
| 10 |
| me quisiere mandar."
|
| Mandó el corregidor que saliessen de la sala
|
| todos los que en ella estauan, y que le dexas-
|
| sen solo con el huesped.
|
| Hizieronlo assi, y quedandose solos, dixo el
| 15 |
| corregidor al huesped: "Huesped, ¿que gente de
|
| seruicio teneys en esta vuestra posada?"
|
| "Señor", respondio el, "tengo dos moças ga-
|
| llegas, y vna ama, y vn moço, que tiene cuenta
|
| con dar la cebada y paja."
| 20 |
| "¿No mas?" replicó el corregidor.
|
| "No señor", respondio el huesped.
|
| "Pues dezidme, huesped", dixo el corregi-
|
| dor, "¿donde esta vna muchacha, que dizen
|
| que sirue en esta casa, tan hermosa que por toda
| 25 |
| la ciudad la llaman la illustre fregona? Y aun
|
| me han llegado a dezir, que mi hijo don Peri-
|
| quito es su enamorado, y que no ay noche
|
| que no le da musicas."
|
| "Señor", respondio el huesped, "essa frego-
| 30 |
| na illustre que dizen, es verdad que esta en
|
| esta casa; pero ni es mi criada, ni dexa de serlo."
|
| "No entiendo lo que dezis, huesped, en esso
|
| de ser y no ser vuestra criada la fregona."
|
| "Yo he dicho bien", añadio el huesped, "y si
| 5 |
| v. m. me da licencia, le dire lo que ay en esto,
|
| lo qual jamas he dicho a persona alguna."
|
| "Primero quiero ver a la fregona, que saber
|
| otra cosa; llamadla aca" dixo el corregidor.
|
| Assomose el huesped a la puerta de la sala,
| 10 |
| y dixo: "Oyslo, señora, hazed que entre aqui
|
| Costanzica."
|
| Quando la huespeda oyo que el corregidor
|
| llamaua a Costança, turbose, y començo a tor-
|
| cerse las manos, diziendo: "¡Ay desdichada de
| 15 |
| mi, el corregidor a Costança, y a solas, algun
|
| gran mal deue de auer sucedido, que la her-
|
| mosura desta muchacha trae encantados los
|
| hombres!"
|
| Costança, que lo ohia, dixo: "Señora, no se
| 20 |
| congoje, que yo yre a ver lo que el señor co-
|
| rregidor quiere, y si algun mal huuiere sucedi-
|
| do, este segura vuessa merced que no tendre
|
| yo la culpa" y en esto, sin aguardar que otra
|
| vez la llamassen, tomó vna vela encendida so-
| 25 |
| bre vn candelero de plata, y, con mas verguen-
|
| ça que temor, fue donde el corregidor estaua.
|
| Assi como el corregidor la vio, mandó al hues-
|
| ped que cerrasse la puerta de la sala, lo qual
|
| hecho, el corregidor se leuantó, y tomando el
| 30 |
| candelero, que Costança traia, llegandole la luz
|
|
| al rostro, la anduuo mirando toda de arriba a
|
| baxo; y como Costança estaua con sobresalto,
|
| auiasele encendido la color del rostro, y estaua
|
| tan hermosa y tan honesta, que al corregidor
|
| le parecio que estaua mirando la hermosura de
| 5 |
| vn angel en la tierra; y, despues de auerla bien
|
| mirado, dixo: "Huesped, esta no es joya para
|
| estar en el baxo engaste de vn meson. Desde
|
| aqui digo, que mi hijo Periquito es discreto,
|
| pues tambien ha sabido emplear sus pensa-
| 10 |
| mientos. Digo, donzella, que no solamente os
|
| pueden y deuen llamar illustre, sino illustrissi-
|
| ma; pero estos titulos no auian de caer so-
|
| bre el nombre de fregona, sino sobre el de vna
|
| duquessa."
| 15 |
| "No es fregona, señor", dixo el huesped, "que
|
| no sirue de otra cosa en casa que de traer las
|
| llaues de la plata, que, por la bondad de Dios,
|
| tengo alguna, con que se siruen los huespedes
|
| honrados que a esta posada vienen."
| 20 |
| "Con todo esso", dixo el corregidor, "digo,
|
| huesped, que ni es decente, ni conuiene que
|
| esta donzella este en vn meson. ¿Es parienta
|
| vuestra, por ventura?"
|
| "Ni es mi parienta, ni es mi criada; y
| 25 |
| si vuessa merced gustare de saber quien es,
|
| como ella no este delante, oyra vuessa merced
|
| cosas que, juntamente con darle gusto, le ad-
|
| miren."
|
|
| "Si gustaré" dixo el corregidor, "y salgase
|
| Costanzica alla fuera, y prometase de mi lo que
|
| de su mismo padre pudiera prometerse, que su
|
| mucha honestidad y hermosura obligan a que
|
| todos los que la vieren se ofrezcan a su ser-
| 5 |
| uicio."
|
| No respondio palabra Costança, sino con mu-
|
| cha mesura hizo vna profunda reuerencia al co-
|
| rregidor y saliose de la sala, y halló a su ama
|
| desalada esperandola, para saber della que era
| 10 |
| lo que el corregidor la queria.
|
| Ella le conto lo que auia passado, y como su
|
| señor quedaua con el para contalle no se que
|
| cosas que no queria que ella las oyesse.
|
| No acabó de sossegarse la huespeda, y
| 15 |
| siempre estuuo rezando hasta que se fue el co-
|
| rregidor y vio salir libre a su marido, el qual, en
|
| tanto que estuuo con el corregidor, le dixo: "Oy
|
| hazen, señor, segun mi cuenta, quinze años, vn
|
| mes y quatro dias, que llegó a esta posada vna
| 20 |
| señora en habito de peregrina, en vna litera,
|
| acompañada de quatro criados de a cauallo, y
|
| de dos dueñas y vna donzella que en vn coche
|
| venian. Traia assimismo dos azemilas cubiertas
|
| con dos ricos reposteros, y cargadas con vna
| 25 |
| rica cama y con adereços de cozina. Finalmen-
|
| te, el aparato era principal, y la peregrina re-
|
| presentaua ser vna gran señora; y aunque en
|
| la edad mostraua ser de quarenta o pocos mas
|
| años, no por esso dexaua de parecer hermosa
| 30 |
| en todo estremo. Venia enferma y descolorida,
|
|
| y tan fatigada, que mandó que luego luego le
|
| hiziessen la cama, y en esta misma sala se la
|
| hizieron sus criados. Preguntaronme qual era
|
| el medico de mas fama desta ciudad. Dixeles
|
| que el doctor de la Fuente. Fueron luego
| 5 |
| por el, y el vino luego; comunicó a solas con el
|
| su enfermedad; y lo que de su platica resultó,
|
| fue que mandó el medico que se le hiziesse la
|
| cama en otra parte, y en lugar donde no le dies-
|
| sen ningun ruydo. Al momento la mudaron a
| 10 |
| otro aposento que esta aqui arriba apartado y
|
| con la comodidad que el doctor pedia. Nin-
|
| guno de los criados entrauan donde su señora, y
|
| solas las dos dueñas y la donzella la seruian. Yo
|
| y mi muger preguntamos a los criados quien era
| 15 |
| la tal señora y como se llamaua, de adonde
|
| venia y adonde yua; si era casada, viuda o don-
|
| zella , y por que causa se vestia aquel habito
|
| de peregrina. A todas estas preguntas, que le
|
| hizimos vna y muchas vezes, no huuo alguno
| 20 |
| que nos respondiesse otra cosa sino que aquella
|
| peregrina era vna señora principal y rica de Cas-
|
| tilla la Vieja, y que era viuda, y que no tenia
|
| hijos que la heredassen; y que porque auia al-
|
| gunos meses que estaua enferma de hidropesia,
| 25 |
| auia ofrecido de yr a nuestra Señora de Guada-
|
| lupe en romeria, por la qual promessa yua
|
| en aquel habito. En quanto a dezir su nombre,
|
|
| traian orden de no llamarla sino la señora pe-
|
| regrina."
|
| "Esto supimos por entonces; pero a cabo de
|
| tres dias que por enferma la señora peregri-
|
| na se estaua en casa, vna de las dueñas nos
| 5 |
| llamó a mi y a mi muger de su parte; fuymos a
|
| ver lo que queria, y a puerta cerrada, y delante
|
| de sus criadas, casi con lagrimas en los ojos,
|
| nos dixo creo que estas mismas razones: «Se-
|
| Ȗores mios, los cielos me son testigos que sin
| 10 |
| »culpa mia me hallo en el riguroso trance que
|
| »aora os dire. Yo estoy preñada, y tan cerca
|
| »del parto, que ya los dolores me van apretan-
|
| »do. Ninguno de los criados que vienen con-
|
| »migo saben mi necessidad ni desgracia; a estas
| 15 |
| »mis mugeres, ni he podido, ni he querido
|
| »encubrirselo. Por huyr de los maliciosos ojos
|
| »de mi tierra, y porque esta hora no me tomasse
|
| »en ella, hize voto de yr a nuestra Señora de
|
| »Guadalupe; ella deue de auer sido seruida que
| 20 |
| »en esta vuestra casa me tome el parto; a vos-
|
| »otros esta aora el remediarme y acudirme con
|
| »el secreto que merece la que su honra pone
|
| »en vuestras manos. La paga de la merced que
|
| »me hizieredes, que assi quiero llamarla, si no
| 25 |
| »respondiere al gran beneficio que espero, res-
|
| »pondera, a lo menos, a dar muestra de vna
|
| »voluntad muy agradezida, y quiero que co-
|
| »miencen a dar muestras de mi voluntad estos
|
| »duzientos escudos de oro que van en este bol-
| 30 |
| »sillo», y sacando debaxo de la almohada de
|
|
| la cama vn bolsillo de aguja, de oro y verde,
|
| se le puso en las manos de mi muger, la
|
| qual, como simple, y sin mirar lo que hazia, por-
|
| que estaua suspensa y colgada de la peregrina,
|
| tomó el bolsillo, sin responderle palabra de
| 5 |
| agradecimiento ni de comedimiento alguno. Yo
|
| me acuerdo que le dixe que no era menester
|
| nada de aquello, que no eramos personas que
|
| por interes mas que por caridad nos mouiamos
|
| a hazer bien quando se ofrecia. Ella prosiguio
| 10 |
| diziendo: «Es menester, amigos, que busqueys
|
| »donde lleuar lo que pariere luego luego, bus-
|
| »cando tambien mentiras que dezir a quien lo
|
| »entregaredes, que por aora sera en la ciudad,
|
| »y despues quiero que se lleue a vna aldea. De
| 15 |
| »lo que despues se huuiere de hazer, siendo
|
| »Dios seruido de alumbrarme y de lleuarme a
|
| »cumplir mi voto, quando de Guadalupe buelua
|
| »lo sabreys; porque el tiempo me aura dado
|
| »lugar de que piense y escoja lo mejor que
| 20 |
| »me conuenga. Partera no la he menester
|
| »ni la quiero, que otros partos mas honrados
|
| »que he tenido, me asseguran que con sola
|
| »la ayuda destas mis criadas, facilitaré sus di-
|
| »ficultades y ahorraré de vn testigo mas de
| 25 |
| »mis sucessos.»
|
| "Aqui dio fin a su razonamiento la lastimada
|
| peregrina, y principio a vn copioso llanto que
|
| en parte fue consolado por las muchas y bue-
|
| nas razones que mi muger, ya buelta en mas
| 30 |
| acuerdo, le dixo. Finalmente, yo sali luego a
|
|
| buscar donde lleuar lo que pariesse, a qualquier
|
| ora que fuesse, y, entre las doze y la vna de
|
| aquella misma noche, quando toda la gente de
|
| casa estaua entregada al sueño, la buena seño-
|
| ra pario vna niña, la mas hermosa que mis ojos
| 5 |
| hasta entonces auian visto, que es esta misma
|
| que vuessa merced acaba de ver aora. Ni
|
| la madre se quexó en el parto, ni la hija nacio
|
| llorando: en todos auia sossiego y silencio ma-
|
| rauilloso, y tal qual conuenia para el secreto
| 10 |
| de aquel estraño caso. Otros seys dias estuuo
|
| en la cama, y en todos ellos venia el medico a
|
| visitarla, pero no porque ella le huuiesse decla-
|
| rado de que procedia su mal; y las medicinas
|
| que le ordenaua, nunca las puso en execucion,
| 15 |
| porque solo pretendio engañar a sus criados
|
| con la visita del medico. Todo esto me dixo ella
|
| misma despues que se vio fuera de peligro, y
|
| a los ocho dias se leuantó con el mismo vulto,
|
| o con otro que se parecia a aquel con que se
| 20 |
| auia echado. Fue a su romeria, y boluio de alli
|
| a veynte dias, ya casi sana, porque poco a poco
|
| se yua quitando del artificio con que despues
|
| de parida se mostraua hidropica."
|
| "Quando boluio, estaua ya la niña dada a
| 25 |
| criar por mi orden, con nombre de mi sobrina,
|
| en vna aldea dos leguas de aqui; en el bautis-
|
| mo se le puso por nombre Costança, que assi
|
| lo dexó ordenado su madre, la qual, contenta
|
| de lo que yo auia hecho, al tiempo de despedir-
| 30 |
| se, me dio vna cadena de oro que hasta ago-
|
| ra tengo, de la qual quitó seys trozos, los
|
| quales dixo que trayria la persona que por la
|
| niña viniesse. Tambien cortó vn blanco perga-
|
| mino a bueltas y a ondas, a la traza y manera
| 5 |
| como quando se enclauijan las manos y en los
|
| dedos se escriuiesse alguna cosa, que, estando
|
| enclauijados los dedos, se puede leer, y des-
|
| pues de apartadas las manos, queda diuidida
|
| la razon por que se diuiden las letras, que, en
| 10 |
| boluiendo a enclauijar los dedos, se juntan y
|
| corresponden de manera, que se pueden leer
|
| continuadamente; digo que el vn pergamino
|
| sirue de alma del otro, y encajados se leeran,
|
| y diuididos no es possible, si no es adiuinando.
| 15 |
| La mitad del pergamino y casi toda la cadena
|
| quedó en mi poder, y todo lo tengo, esperando
|
| el contraseño hasta aora, puesto que ella me
|
| dixo que dentro de dos años embiaria por su
|
| hija, encargandome que la criasse, no como
| 20 |
| quien ella era, sino del modo que se suele criar
|
| vna labradora. Encargome tambien que, si por
|
| algun sucesso no le fuesse possible embiar tan
|
| presto por su hija, que, aunque creciesse y lle-
|
| gasse a tener entendimiento, no la dixesse del
| 25 |
| modo que auia nacido: y que la perdonasse el
|
| no dezirme su nombre ni quien era, que lo guar-
|
| daua para otra ocasion mas importante. En re-
|
| solución, dandome otros quatrozientos escudos
|
| de oro, y abraçando a mi muger con tiernas la-
| 30 |
| grimas, se partio, dexandonos admirados de su
|
|
| discrecion, valor, hermosura y recato. Costança
|
| se crio en el aldea dos años, y luego la truxe
|
| conmigo, y siempre la he traydo en habito de
|
| labradora, como su madre me lo dexó man-
|
| dado.
| 5 |
| "Quinze años, vn mes y quatro dias ha que
|
| aguardo a quien ha de venir por ella, y la mu-
|
| cha tardança me ha consumido la esperança
|
| de ver esta venida, y si en este año en que
|
| estamos no vienen, tengo determinado de pro-
| 10 |
| hijalla y darle toda mi hazienda, que vale mas
|
| de seys mil ducados, Dios sea bendito. Resta
|
| aora, señor corregidor, dezir a vuessa merced,
|
| si es possible que yo sepa dezirlas, las bonda-
|
| des y las virtudes de Costanzica. Ella, lo primero
| 15 |
| y principal, es deuotissima de nuestra Señora;
|
| confiessa y comulga cada mes; sabe escriuir
|
| y leer; no ay mayor randera en Toledo;
|
| canta a la almohadilla como vnos angeles;
|
| en ser honesta, no ay quien la yguale. Pues en
| 20 |
| lo que toca a ser hermosa, ya vuessa merced
|
| lo ha visto. El señor don Pedro, hijo de vuessa
|
| merced, en su vida la ha hablado; bien es
|
| verdad que de quando en quando le da al-
|
| guna musica, que ella jamas escucha. Muchos
| 25 |
| señores, y de titulo, han posado en esta po-
|
| sada, y a posta, por hartarse de verla, han
|
| detenido su camino muchos dias; pero yo se
|
| bien que no aura ninguno que con verdad se
|
| pueda alabar que ella le aya dado lugar de
| 30 |
| dezirle vna palabra sola ni acompañada. Esta
|
| es, señor, la verdadera historia de la illustre
|
| fregona que no friega, en la qual no he salido
|
| de la verdad vn punto".
|
| Calló el huesped, y tardó vn gran rato el co-
| 5 |
| rregidor en hablarle; tan suspenso le tenia el
|
| sucesso que el huesped le auia contado. En fin,
|
| le dixo que le truxesse alli la cadena y el
|
| pergamino, que queria verlo.
|
| Fue el huesped por ello, y, trayendoselo, vio
| 10 |
| que era assi como le auia dicho; la cadena era
|
| de trozos, curiosamente labrada. En el perga-
|
| mino estauan escritas, vna debaxo de otra, en el
|
| espacio que auia de hinchir el vazio de la otra
|
| mitad, estas letras: E, T, E, L, S, N, V, D, D, R.
| 15 |
| Por las quales letras vio ser forçoso que se jun-
|
| tassen con las de la mitad del otro pergamino,
|
| para poder ser entendidas.
|
| Tuuo por discreta la señal del conocimiento,
|
| y juzgó por muy rica a la señora peregrina, que
| 20 |
| tal cadena auia dexado al huesped; y teniendo
|
| en pensamiento de sacar de aquella posada la
|
| hermosa muchacha, quando huuiesse concerta-
|
| do vn monasterio donde lleuarla, por entonces
|
| se contentó de lleuar solo el pergamino, encar-
| 25 |
| gando al huesped que, si acaso viniessen por
|
| Costança, le auisasse y diesse noticia de quien
|
| era el que por ella venia, antes que le mostras-
|
| se la cadena que dexaua en su poder.
|
| Con esto se fue, tan admirado del cuento y
| 30 |
| sucesso de la illustre fregona, como de su
|
| incomparable hermosura.
|
| Todo el tiempo que gastó el huesped en estar
|
| con el corregidor, y el que ocupó Costança
|
| quando la llamaron, estuuo Tomas fuera de si,
| 5 |
| combatida el alma de mil varios pensamientos,
|
| sin acertar jamas con ninguno de su gusto; pero
|
| quando vio que el corregidor se yua, y que
|
| Costança se quedaua, respiró su espiritu, y bol-
|
| uieronle los pulsos, que ya casi desampara-
| 10 |
| do le tenian. No osó preguntar al huesped lo
|
| que el corregidor queria, ni el huesped lo dixo
|
| a nadie, sino a su muger, con que ella tambien
|
| boluio en si, dando gracias a Dios, que de tan
|
| grande sobresalto la auia librado.
| 15 |
| El dia siguiente, cerca de la vna, entraron en
|
| la posada, con quatro hombres de a cauallo, dos
|
| caualleros ancianos de venerables presencias,
|
| auiendo primero preguntado vno de dos mo-
|
| ços, que a pie con ellos venian, si era aquella
| 20 |
| la posada del Seuillano. Y auiendole respondi-
|
| do que si, se entraron todos en ella.
|
| Apearonse los quatro, y fueron a apear a los
|
| dos ancianos, señal por do se conocio que aque-
|
| llos dos eran señores de los seys.
| 25 |
| Salio Costança, con su acostumbrada genti-
|
| leza, a ver los nueuos huespedes, y apenas la
|
| huuo visto vno de los dos ancianos, quando dixo
|
| al otro: "Yo creo, señor don Iuan, que hemos
|
| hallado todo aquello que venimos a buscar."
| 30 |
| Tomas, que acudio a dar recado a las caual
|
| gaduras, conocio luego a dos criados de su pa-
|
| dre, y luego conocio a su padre y al padre de
|
| Carriazo, que eran los dos ancianos a quien los
|
| demas respectauan; y aunque se admiró de
| 5 |
| su venida, consideró que deuian de yr a buscar
|
| a el y a Carriazo a las almadrauas, que no auria
|
| faltado quien les huuiesse dicho que en ellas, y
|
| no en Flandes, los hallarian; pero no se atreuio
|
| a dexarse conocer en aquel trage, antes, auen-
| 10 |
| turandolo todo, puesta la mano en el rostro,
|
| passó por delante dellos y fue a buscar a Cos-
|
| tança, y quiso la buena suerte que la hallasse
|
| sola, y a priessa, y con lengua turbada, temero-
|
| so que ella no le daria lugar para dezirle
| 15 |
| nada, le dixo: "Costança, vno destos dos caualle-
|
| ros ancianos que aqui han llegado aora, es mi
|
| padre, que es aquel que oyeres llamar don Iuan
|
| de Auendaño; informate de sus criados si tiene
|
| vn hijo que se llama don Tomas de Auendaño,
| 20 |
| que soy yo, y de aqui podras yr coliendo y
|
| aueriguando que te he dicho verdad en quanto
|
| a la calidad de mi persona, y que te la dire
|
| en quanto de mi parte te tengo ofrezido; y que-
|
| date a Dios, que, hasta que ellos se vayan, no
| 25 |
| pienso boluer a esta casa."
|
| No le respondio nada Costança, ni el aguar-
|
| dó a que le respondiesse, sino boluiendose
|
|
| a salir, cubierto como auia entrado, se fue a dar
|
| cuenta a Carriazo de como sus padres estauan
|
| en la posada.
|
| Dio vozes el huesped a Tomas que viniesse
|
| a dar cebada; pero como no parecio, diola el
| 5 |
| mismo.
|
| Vno de los dos ancianos llamó aparte a
|
| vna de las dos moças gallegas, y preguntole
|
| como se llamaua aquella muchacha hermosa
|
| que auian visto, y que si era hija o parienta del
| 10 |
| huesped o huespeda de casa.
|
| La gallega le respondio: "La moça se llama
|
| Costança; ni es parienta del huesped, ni de la
|
| huespeda, ni se lo que es; solo digo que la doy
|
| a la mala landre, que no se que tiene que no
| 15 |
| dexa hazer baza a ninguna de las moças que
|
| estamos en esta casa. Pues en verdad que te-
|
| nemos nuestras faciones como Dios nos las
|
| puso; no entra huesped que no pregunte luego
|
| quien es la hermosa, y que no diga: «Bonita
| 20 |
| »es, bien parece, a fe que no es mala; mal año
|
| »para las mas pintadas: nunca peor me la de-
|
| »pare la fortuna»; y a nosotras no ay quien nos
|
| diga «¿que teneys ahi diablos, o mugeres, o lo
|
| »que soys?»."
| 25 |
| "Luego esta niña, a essa cuenta", replicó el
|
| cauallero, "¿deue de dexarse manosear y reque-
|
| brar de los huespedes?"
|
| "¡Si", respondio la gallega, "tenedle el pie al
|
|
| herrar!; ¡bonita es la niña para esso!; par Dios,
|
| señor, si ella se dexara mirar siquiera, manara
|
| en oro; es mas aspera que vn erizo; es vna tra-
|
| ga Aue Marias; labrando esta todo el dia y re-
|
| zando. Para el dia que ha de hazer milagros,
| 5 |
| quisiera yo tener vn cuento de renta. Mi ama
|
| dize que trae vn silencio pegado a las carnes;
|
| ¡tome que, mi padre!".
|
| Contentissimo el cauallero de lo que auia
|
| oydo a la gallega, sin esperar a que le quitas-
| 10 |
| sen las espuelas, llamó al huesped, y, retiran-
|
| dose con el aparte en vna sala, le dixo: "Yo,
|
| señor huesped, vengo a quitaros vna prenda
|
| mia, que ha algunos años que teneys en vues-
|
| tro poder; para quitarosla os traygo mil es-
| 15 |
| cudos de oro y estos trozos de cadena y este
|
| pergamino", y diziendo esto, sacó los seys
|
| de la señal de la cadena que el tenia.
|
| Assimismo conocio el pergamino, y alegre
|
| sobre manera con el ofrecimiento de los mil es-
| 20 |
| cudos, respondio: "Señor, la prenda que que-
|
| reys quitar, esta en casa; pero no estan en
|
| de ella la cadena, ni el pergamino con que se
|
| ha hazer la prueua de la verdad, que yo creo
|
| que v. m. trata; y assi le suplico tenga pacien-
| 25 |
| cia, que yo bueluo luego"; y al momento fue a
|
| auisar al corregidor de lo que passaua, y de
|
| como estauan dos caualleros en su posada, que
|
| venian por Costança.
|
|
| Acabaua de comer el corregidor, y, con el
|
| desseo que tenia de ver el fin de aquella histo-
|
| ria, subio luego a cauallo, y vino a la posada
|
| del Seuillano, lleuando consigo el pergamino
|
| de la muestra, y apenas huuo visto a los dos
| 5 |
| caualleros, quando, abiertos los braços, fue a
|
| abraçar al vno, diziendo: "¡Valame Dios! ¿que
|
| buena venida es esta, señor don Iuan de Auen-
|
| daño, primo y señor mio?"
|
| El cauallero le abraçó assimismo, diziendole:
| 10 |
| "Sin duda, señor primo, aura sido buena mi ve-
|
| nida, pues os veo, y con la salud que siempre
|
| os desseo. Abraçad, primo, a este cauallero,
|
| que es el señor don Diego de Carriazo, gran
|
| señor y amigo mio."
| 15 |
| "Ya conozco al señor don Diego", respondio
|
| el corregidor, "y le soy muy seruidor."
|
| Y abraçandose los dos, despues de auerse re-
|
| cebido con grande amor y grandes cortesias, se
|
| entraron en vna sala, donde se quedaron solos
| 20 |
| con el huesped, el qual ya tenia consigo la ca-
|
| dena, y dixo: "Ya el señor corregidor sabe a lo
|
| que vuessa merced viene, señor don Diego de
|
| Carriazo; v. m. saque los trozos que faltan a esta
|
| cadena, y el señor corregidor sacará el pergami-
| 25 |
| no que esta en su poder, y hagamos la prueua
|
| que ha tantos años que espero a que se haga."
|
| "Dessa manera", respondio don Diego, "no
|
| aura necessidad de dar cuenta de nueuo al se-
|
| ñor corregidor de nuestra venida, pues bien se
| 30 |
| vera que ha sido a lo que vos, señor huesped,
|
| aureys dicho."
|
|
| "Algo me ha dicho, pero mucho me quedó
|
| por saber. El pergamino hele aqui." Sacó don
|
| Diego el otro, y juntando las dos partes, se hizie-
|
| ron vna, y a las letras del que tenia el huesped,
|
| que, como se ha dicho, eran E, T, E, L, S, N, V,
| 5 |
| D, D, R, respondian en el otro pergamino estas:
|
| S, A, S, A, E, A, L, E, R, A, E, A, que todas
|
| juntas dezian: "Esta es la señal verdadera."
|
| Cotejaronse luego los trozos de la cadena, y
|
| hallaron ser las señas verdaderas. "Esto esta
| 10 |
| hecho", dixo el corregidor; "resta aora saber, si
|
| es possible, quien son los padres desta hermo-
|
| sissima prenda."
|
| "El padre", respondio don Dieo, "yo lo soy;
|
| la madre ya no viue; basta saber que fue tan
| 15 |
| principal, que pudiera yo ser su criado. Y por-
|
| que, como se encubre su nombre, no se encu-
|
| bra su fama, ni se culpe lo que en ella parece
|
| manifiesto error y culpa conocida, se ha de sa-
|
| ber, que la madre desta prenda, siendo viuda
| 20 |
| de vn gran cauallero, se retiró a viuir a vna
|
| aldea suya, y alli con recato, y con honestidad
|
| grandissima, passaua con sus criados y vassa-
|
| llos vna vida sossegada y quieta. Ordenó la
|
| suerte que vn dia, yendo yo a caça por el ter-
| 25 |
| mino de su lugar, quise visitarla, y era la hora
|
| de siesta; quando llegué a su alcazar, que assi
|
| se puede llamar su gran casa, dexé el cauallo
|
| a vn criado mio; subi, sin topar a nadie, hasta
|
| el mismo aposento donde ella estaua durmien-
| 30 |
| do la siesta sobre vn estrado negro. Era por es-
|
|
| tremo hermosa, y el silencio, la soledad, la
|
| ocasion, despertaron en mi vn desseo mas atre-
|
| uido que honesto, y, sin ponerme a hazer dis-
|
| cretos discursos, cerre tras mi la puerta, y lle-
|
| gandome a ella la desperte, y teniendola assida
| 5 |
| fuertemente, le dixe: «V. m., señora mia, no
|
| »grite, que las vozes que diere seran pregone-
|
| »ras de su deshonra; nadie me ha visto en-
|
| »trar en este aposento, que mi suerte, par[a]
|
| »que la tenga bonissima en gozaros, ha llouido
| 10 |
| »sueño en todos vuestros criados, y quando ellos
|
| »acudan a vuestras vozes, no podran mas que
|
| »quitarme la vida, y esto ha de ser en vuestros
|
| »mismos braços; y no por mi muerte dexará de
|
| »quedar en opinion vuestra fama.» Finalmente,
| 15 |
| yo la gozé contra su voluntad, y a pura fuerça
|
| mia; ella, cansada, rendida y turbada, o no pudo,
|
| o no quiso hablarme palabra, y yo, dexandola
|
| como atontada y suspensa, me bolui a salir por
|
| los mismos pasos donde auia entrado, y me
| 20 |
| vine a la aldea de otro amigo mio, que estaua
|
| dos leguas de la suya. Esta señora se mudó de
|
| aquel lugar a otro, y sin que yo jamas la vies-
|
| se, ni lo procurasse, se passaron dos años, al
|
| cabo de los quales supe que era muerta; y po-
| 25 |
| dra auer veynte dias, que con grandes encare-
|
| cimientos, escriuiendome que era cosa que me
|
| importaua en ella el contento y la honra me
|
| embió a llamar vn mayordomo desta señora;
|
|
| fuy a ver lo que me queria, bien lexos de pen-
|
| sar en lo que me dixo; hallele a punto de
|
| muerte, y por abreuiar razones, en muy breues
|
| me dixo como al tiempo que murio su señora le
|
| dixo todo lo que conmigo le auia sucedido, y
| 5 |
| como auia quedado preñada de aquella fuerça,
|
| y que, por encubrir el bulto, auia venido en ro-
|
| meria a nuestra Señora de Guadalupe, y como
|
| auia parido en esta casa vna niña, que se auia
|
| de llamar Costança; diome las señas con que
| 10 |
| la hallaria, que fueron las que aueys visto de
|
| la cadena y pergamino. Y diome ansimismo
|
| treynta mil escudos de oro, que su señora dexó
|
| para casar a su hija. Dixome ansimismo, que
|
| el no auermelos dado luego como su señora
| 15 |
| auia muerto, ni declaradome lo que ella en-
|
| comendo a su confiança y secreto, auia sido
|
| por pura codicia, y por poderse aprouechar de
|
| aquel dinero; pero que ya que estaua a punto
|
| de yr a dar cuenta a Dios, por descargo de su
| 20 |
| conciencia me daua el dinero, y me auisaua a
|
| donde y como auia de hallar mi hija. Recebi el
|
| dinero, y las señales, y dando cuenta desto al
|
| señor don Iuan de Auendaño, nos pusimos en
|
| camino desta ciudad."
| 25 |
| A estas razones llegaua don Diego, quando
|
| oyeron que en la puerta de la calle dezian a
|
| grandes vozes: "¡Diganle a Tomas Pedro, el
|
| moço de la cebada, como lleuan a su amigo el
|
|
| Asturiano preso, que acuda a la carcel, que alli
|
| le espera!"
|
| A la voz de carcel y de preso, dixo el corre-
|
| gidor que entrasse el preso y el alguazil que
|
| le lleuaua.
| 5 |
| Dixeron al alguazil que el corregidor, que es-
|
| taua alli, le mandaua entrar con el preso, y assi
|
| lo huuo de hazer.
|
| Venia el Asturiano todos los dientes baña-
|
| dos en sangre, y muy mal parado, y muy bien
| 10 |
| assido del alguazil; y assi como entró en la
|
| sala, conocio a su padre y al de Auendaño.
|
| Turbose y, por no ser conocido, con vn paño,
|
| como que se limpiaua la sangre, se cubrio el
|
| rostro.
| 15 |
| Preguntó el corregidor que que auia hecho
|
| aquel moço, que tan mal parado le lleuauan.
|
| Respondio el alguazil, que aquel moço era
|
| vn aguador, que le llamauan el Asturiano, a
|
| quien los muchachos por las calles dezian:
| 20 |
| "Daca la cola, Asturiano, daca la cola", y luego
|
| en breues palabras conto la causa por que le
|
| pedian la tal cola, de que no riyeron poco to-
|
| dos. Dixo mas, que saliendo por la puente de
|
| Alcantara, dandole los muchachos priesa con
| 25 |
| la demanda de la cola, se auia apeado del asno,
|
| y dando tras todos, alcançó a vno, a quien de-
|
| xaua medio muerto a palos; y que, queriendo-
|
| le prender, se auia resistido, y que por esso
|
| yua tan mal parado.
| 30 |
| Mandó el corregidor que se descubriesse el
|
|
| rostro, y porfiando a no querer descubrirse,
|
| llegó el alguazil y quitole el pañuelo, y al pun-
|
| to le conocio su padre, y dixo todo alterado:
|
| "¿Hijo don Diego, como estas desta mane-
|
| ra?, ¿que trage es este?, ¿aun no se te han olui-
| 5 |
| dado tus picardias?"
|
| Hincó las rodillas Carriazo, y fuese a poner
|
| a los pies de su padre, que con lagrimas en los
|
| ojos le tuuo abraçado vn buen espacio.
|
| Don Iuan de Auendaño, como sabia que don
| 10 |
| Diego auia venido con don Tomas su hijo, pre-
|
| guntole por el, a lo qual respondio que don
|
| Tomas de Auendaño era el moço que daua ce-
|
| bada y paja en aquella posada.
|
| Con esto que el Asturiano dixo, se acabó de
| 15 |
| apoderar la admiracion en todos los presentes,
|
| y mandó el corregidor al huesped que tru-
|
| xesse alli al moço de la cebada.
|
| "Yo creo que no esta en casa", respondio el
|
| huesped, "pero yo le buscare", y assi fue a
| 20 |
| buscalle.
|
| Preguntó don Diego a Carriazo que que trans-
|
| formaciones eran aquellas, y que les auia moui-
|
| do a ser el aguador y don Tomas moço de
|
| meson.
| 25 |
| A lo qual respondio Carriazo que no podia
|
| satisfazer a aquellas preguntas tan en publico,
|
| que el responderia a solas.
|
| Estaua Tomas Pedro escondido en su apo-
|
| sento, para ver desde alli, sin ser visto, lo que
| 30 |
| hazian su padre y el de Carriazo. Teniale sus-
|
| penso la venida del corregidor y el alboroto
|
| que en toda la casa andaua.
|
| No faltó quien le dixesse al huesped como
|
| estaua alli escondido; subio por el, y, mas por
| 5 |
| fuerça que por grado, le hizo baxar, y aun no
|
| baxara, si el mismo corregidor no saliera al pa-
|
| tio y le llamara por su nombre, diziendo: "Baxe
|
| vuessa merced, señor pariente, que aqui no le
|
| aguardan osos ni leones."
| 10 |
| Baxó Tomas, y con los ojos baxos y sumis-
|
| sion grande, se hincó de rodillas ante su padre,
|
| el qual le abraçó con grandissimo contento, a
|
| fuer del que tuuo el padre del hijo prodigo quan-
|
| do le cobró de perdido.
| 15 |
| Ya en esto auia venido vn coche del corre-
|
| gidor para boluer en el, pues la gran siesta
|
| no permitia boluer a cauallo.
|
| Hizo llamar a Costança, y, tomandola de la
|
| mano, se la presentó a su padre, diziendo: "Re-
| 20 |
| cebid, señor don Diego, esta prenda, y estimal-
|
| da por la mas rica que acertarades a dessear; y
|
| vos, hermosa donzella, besad la mano a vues-
|
| tro padre, y dad gracias a Dios que con tan
|
| honrado sucesso ha enmendado, subido y me-
| 25 |
| jorado la baxeza de vuestro estado."
|
| Costança, que no sabia ni imaginaua lo que
|
| le auia acontecido, toda turbada y temblando,
|
| no supo hazer otra cosa que incarse de rodillas
|
| ante su padre, y tomandole las manos, se las
| 30 |
| començo a besar tiernamente, bañandoselas
|
|
| con infinitas lagrimas que por sus hermosissi-
|
| mos ojos derramaua.
|
| En tanto que esto passaua, auia persuadido
|
| el corregidor su primo don Iuan que se vi-
|
| niessen todos con el a su casa y aunque
| 5 |
| don Iuan lo rehusaua, fueron tantas las per-
|
| suasiones del corregidor, que lo huuo de con-
|
| ceder, y assi entraron en el coche todos; pero
|
| quando dixo el corregidor a Costança que en-
|
| trasse tambien en el coche, se le anubló el
| 10 |
| coraçon, y ella y la huespeda se assieron vna a
|
| otra, y començaron a hazer tan amargo llanto,
|
| que quebraua los coraçones de quantos le es-
|
| cuchauan.
|
| Dezia la huespeda: "¿Como es esto, hija de
| 15 |
| mi coraçon, que te vas y me dexas? ¿Como tie-
|
| nes animo de dexar a esta madre que con tan-
|
| to amor te ha criado?"
|
| Costança lloraua, y la respondia con no me-
|
| nos tiernas palabras. Pero el corregidor, en-
| 20 |
| ternecido, mandó que assimismo la huespeda
|
| entrasse en el coche, y que no se apartasse
|
| de su hija, pues por tal la tenia, hasta que
|
| saliesse de Toledo. Assi la huespeda y todos
|
| entraron en el coche y fueron a casa del co-
| 25 |
| rregidor, donde fueron bien recebidos de su
|
| muger, que era vna principal señora. Comie-
|
| ron regalada y sumptuosamente, y despues
|
| de comer contó Carriazo a su padre como, por
|
| amores de Costança, don Tomas se auia pues-
| 30 |
| to a seruir en el meson, y que estaua enamo-
|
|
| rado de tal manera della, que, sin que le huuie-
|
| ra descubierto ser tan principal como era, sien-
|
| do su hija, la tomara por muger en el estado
|
| de fregona.
|
| Vistio luego la muger del corregidor a Cos-
| 5 |
| tança con vnos vestidos de vna hija que tenia
|
| de la misma edad y cuerpo de Costança. Y si
|
| parecia hermosa con los de labradora, con los
|
| cortesanos parecia cosa del cielo; tan bien la
|
| quadrauan, que daua a entender que desde que
| 10 |
| nacio auia sido señora y vsado los mejores tra-
|
| ges que el vso trae consigo. Pero, entre tantos
|
| alegres, no pudo faltar vn triste, que fue don
|
| Pedro, el hijo del corregidor, que luego se ima-
|
| ginó que Costança no auia de ser suya; y assi
| 15 |
| fue la verdad, porque entre el corregidor y don
|
| Diego de Carriazo y don Iuan de Auendaño, se
|
| concertaron en que don Tomas se casasse con
|
| Costança, dandole su padre los treynta mil es-
|
| cudos que su madre le auia dexado, y el agua-
| 20 |
| dor don Diego de Carriazo casasse con la hija
|
| del corregidor, y don Pedro, el hijo del corre-
|
| gidor, con vna hija de don Iuan de Auendaño,
|
| que su padre se ofrecia a traer dispensacion del
|
| parentesco.
| 25 |
| Desta manera quedaron todos contentos, ale-
|
| gres y satisfechos, y la nueua de los casa-
|
| mientos y de la ventura de la fregona illus-
|
| tre, se estendio por la ciudad, y acudia
|
| infinita gente a ver a Costança en el nueuo
| 30 |
| habito, en el qual tan señora se mostraua,
|
| como se ha dicho.
|
| Vieron al moço de la cebada, Tomas Pedro,
|
| buelto en don Tomas de Auendaño y vestido
|
| como señor; notaron que Lope Asturiano era
| 5 |
| muy gentilhombre despues que auia mudado
|
| vestido y dexado el asno y las aguaderas; pero
|
| con todo esso, no faltaua quien en el medio de
|
| su pompa, quando yua por la calle, no le pidies
|
| se la cola.
| 10 |
| Vn mes se estuuieron en Toledo, al cabo
|
| del qual se boluieron a Burgos don Diego de
|
| Carriazo y su muger, su padre, y Costança
|
| con su marido don Tomas, y el hijo del co-
|
| rregidor, que quiso yr a ver su parienta y
| 15 |
| esposa.
|
| Quedó el Seuillano rico con los mil escudos
|
| y con muchas joyas que Costança dio a su se-
|
| ñora, que siempre con este nombre llamaua a
|
| la que la auia criado. Dio ocasion la historia de
| 20 |
| la fregona illustre a que los poetas del do-
|
| rado Tajo exercitassen sus plumas en solenizar
|
| y en alabar la simpar hermosura de Costan-
|
| ça, la qual aun viue en compañia de su buen
|
| moço de meson, y Carriazo ni mas ni menos
| 25 |
| con tres hijos, que, sin tomar el estilo del pa-
|
| dre, ni acordarse si ay almadrauas en el mundo,
|
| oy estan todos estudiando en Salamanca, y su
|
| padre, apenas vee algun asno de aguador,
|
|