NOVELA de Rinconete y Cortadillo.


En la venta del Molinillo, que esta puesta
en los fines de los famosos campos de Alcudia,
como vamos de Castilla a la Andaluzia, vn dia
de los calurosos del verano, se hallaron en ella
a caso dos muchachos de hasta edad de cator-      5
ze a quinze años; el vno ni el otro no passauan
de diez y siete, ambos de buena gracia, pero
muy descosidos, rotos y maltratados; capa no
la tenian; los calçones eran de lienço, y las me-
dias de carne. Bien es verdad que lo enmenda-      10
uan los çapatos, porque los del vno eran alpar-
gates, tan traydos como lleuados, y los del
otro picados y sin suelas, de manera que mas
le seruian de cormas que de çapatos. Traia el
vno montera verde de caçador, el otro vn      15
sombrero sin toquilla, baxo de copa y ancho de
falda. A la espalda, y ceñida por los pechos,
traia el vno vna camisa de color de camuça, en-
cerrada y recogida toda en una manga; el
otro venia escueto y sin alforjas, puesto que en      20
el seno se le parecia vn gran bulto que, a lo que


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despues parecio, era vn cuello de los que llaman
balones, almidonado con grasa, y tan deshilado
de roto, que todo parecia hilachas. Venian en
el embueltos y guardados vnos naypes de figu-
ra ouada, porque, de exercitarlos, se les auian      5
gastado las puntas, y, por que durassen mas,
se las cercenaron y los dexaron de aquel talle.
Estauan los dos quemados del sol; las vñas
cayreladas y las manos no muy limpias. El vno
tenia vna media espada, y el otro vn cuchillo      10
de cachas amarillas, que los suelen llamar va-
queros.
Salieronse los dos a sestear en vn portal o
cobertizo que delante de la venta se haze, y
sentandose frontero el vno del otro, el que pa-      15
recia de mas edad dixo al mas pequeño:
"¿De que tierra es v. m., señor gentilhombre,
y para adonde bueno camina?"
"Mi tierra, señor cauallero", respondio el pre-
guntado, "no la se, ni para dónde camino tam-      20
poco."
"Pues en verdad", dixo el mayor, "que no
parece v. m. del cielo, y que este no es lugar
para hazer su assiento en el, que por fuerça
se ha de passar adelante."      25
"Assi es", respondio el mediano, "pero yo
he dicho verdad en lo que he dicho, porque mi
tierra no es mia, pues no tengo en ella mas de
vn padre, que no me tiene por hijo, y vna ma-
drastra, que me trata como alnado; el cami-      30


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no que lleuo, es a la ventura, y alli le daria fin,
donde hallasse quien me diesse lo necessario
para passar esta miserable vida."
"¿Y sabe vuessa merced algun oficio?", pre-
guntó el grande.      5
Y el menor respondio:
"No se otro, sino que corro como vna liebre,
y salto como vn gamo, y corto de tigera muy
delicadamente."
"Todo esso es muy bueno, vtil y prouecho-      10
so", dixo el grande, "porque aura sacristan que
le de a v. m. la ofrenda de Todos Santos, por
que para el jueues santo le corte florones de
papel para el monumento."
"No es mi corte dessa manera", respondio el      15
menor, "sino que mi padre, por la misericordia
del cielo, es sastre y calcetero, y me enseñó a
cortar antiparas, que como v. m. bien sabe, son
medias calças con abampies, que por su pro-
pio nombre se suelen llamar polaynas, y      20
cortolas tan bien, que en verdad que me podria
examinar de maestro, sino que la corta suerte
me tiene arrinconado."
"Todo esso y mas aconteze por los buenos",
respondio el grande, "y siempre he oydo dezir,      25
que las buenas habilidades son las mas perdi-
das, pero aun edad tiene v. m. para enmendar
su ventura. Mas si yo no me engaño, y el ojo
no me miente, otras gracias tiene v. m. secre-
tas, y no las quiere manifestar."      30


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"Si tengo", respondio el pequeño, "pero no
son para en publico, como v. m. ha muy bien
apuntado."
A lo qual replico el grande:
"Pues yo le se dezir que soy vno de los mas      5
secretos moços que en gran parte se puedan
hallar, y para obligar a v. m. que descubra su
pecho, y descanse conmigo, le quiero obligar
con descubrirle el mio primero, porque imagino,
que no sin misterio nos ha juntado aqui la suer-      10
te, y pienso que auemos de ser deste hasta el
vltimo dia de nuestra vida verdaderos amigos.
"Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfri-
da, lugar conocido y famoso por los illus-
tres passajeros que por el de contino passan.      15
Mi nombre es Pedro del Rincon, mi padre es per-
sona de calidad, porque es ministro de la santa
Cruzada, quiero dezir, que es bulero, o buldero,
como los llama el vulgo. Algunos dias le acom-
pañé en el oficio, y le aprendi de manera, que      20
no daria ventaja en echar las bulas al que mas
presumiesse en ello. Pero auiendome vn dia afi-
cionado mas al dinero de las bulas que a las
mismas bulas, me abracé con vn talego, y di
conmigo y con el en Madrid, donde, con las      25
comodidades que alli de ordinario se ofrecen,
en pocos dias saqué las entrañas al talego, y le
dexé con mas doblezes que pañiçuelo de des-
posado. Vino el que tenia a cargo el dinero
tras mi, prendieronme, tuue poco fauor, aunque      30
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viendo aquellos señores mi poca edad, se con-
tentaron con que me arrimassen al aldauilla,
y me mosqueassen las espaldas por vn rato, y
con que saliesse desterrado por quatro años de
la Corte; tuue paciencia, encogi los ombros, su-      5
fri la tanda y mosqueo, y sali a cumplir mi des-
tierro con tanta priessa, que no tuue lugar de
buscar caualgaduras. Tomé de mis alhajas las
que pude, y las que me parecieron mas nece-
ssarias, y entre ellas saqué estos naypes (y a      10
este tiempo descubrio los que se han dicho,
que en el cuello traia), con los quales he ga-
nado mi vida por los mesones y ventas que
hay desde Madrid aqui, jugando a la veyntiu-
na; y aunque v. m. los vee tan astrosos y mal-      15
tratados, vsan de vna marauillosa virtud con
quien los entiende, que no alçará, que no que-
de vn as debaxo. Y si v. m. es versado en este
juego, vera quanta ventaja lleva el que sabe
que tiene cierto vn as a la primera carta, que le      20
puede seruir de vn punto y de onze, que con
esta ventaja, siendo la veyntiuna embidada, el
dinero se queda en casa. Fuera desto, aprendi
de vn cozinero de vn cierto embaxador ciertas
tretas de quinolas, y del parar, a quien también      25
llaman el andaboba, que assi como v. m. se
puede examinar en el corte de sus antiparas,
assi puedo yo ser maestro en la ciencia vilha-
nesca. Con esto voy seguro de no morir de
hambre, porque, aunque llegue a vn cortijo, ay      30


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quien quiera passar tiempo jugando vn rato; y
desto hemos de hazer luego la experiencia los
dos; armemos la red, y veamos si cae algun pa-
xaro destos harrieros que aqui ay; quiero dezir,
que jugaremos los dos a la veyntiuna, como      5
si fuesse de veras, que si alguno quisiere ser
tercero, el sera el primero que dexe la pecunia.
"Sea en buen ora", dixo el otro, "y en merced
muy grande tengo la que v. m. me ha hecho
en darme cuenta de su vida, con que me ha      10
obligado a que yo no le encubra la mia, que,
diziendola mas breue, es esta: yo naci en el
piadoso lugar puesto entre Salamanca y Me-
dina del Campo; mi padre es sastre; enseñome
su oficio, y, de corte de tisera, con mi buen in-      15
genio, salté a cortar bolsas; enfadome la vida
estrecha del aldea y el desamorado trato de mi
madrastra. Dexé mi pueblo, vine a Toledo a
exercitar mi oficio, y en el he hecho marauillas,
porque no pende relicario de toca, ni ay faldri-      20
quera tan escondida, que mis dedos no visiten,
ni mis tiseras no corten, aunque le esten guar-
dando con ojos de Argos. Y en quatro meses
que estuue en aquella ciudad, nunca fuy cogido
entre puertas, ni sobresaltado, ni corrido de      25
corchetes, ni soplado de ningun cañuto. Bien es
verdad, que aura ocho dias que vna espia doble
dio noticia de mi habilidad al corregidor, el
qual, aficionado a mis buenas partes, quisiera


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verme; mas yo, que por ser humilde no quiero
tratar con personas tan graues, procuré de no
verme con el, y assi sali de la ciudad con tanta
priessa, que no tuue lugar de acomodarme de
caualgaduras, ni blancas, ni de algun coche de      5
retorno, o, por lo menos, de vn carro."
"Esso se borre", dixo Rincon, "y pues ya nos
conocemos, no ay para que aquessas grande-
zas, ni altiuezes; confessemos llanamente que
no teniamos blanca, ni aun çapatos."      10
"Sea assi", respondio Diego Cortado (que
assi dixo el menor que se llamaua), "y pues
nuestra amistad, como v. m., señor Rincon, ha
dicho, ha de ser perpetua, comencemosla con
santas y loables ceremonias."      15
Y leuantandose Diego Cortado, abraçó a
Rincon, y Rincon a el tierna y estrechamente, y
luego se pusieron los dos a jugar a la veyntiuna
con los ya referidos naypes, limpios de poluo y
de paja, mas no de grasa y malicia, y a pocas      20
manos alçaua tambien por el as Cortado, como
Rincon su maestro.
Salio en esto vn harriero a refrescarse al
portal, y pidio que queria hazer tercio. Acogie-
ronle de buena gana, y en menos de media      25
hora le ganaron doze reales y veynte y dos
marauedis, que fue darle doze lançadas y veyn-
te y dos mil pesadumbres, y creyendo el harrie-
ro que por ser muchachos no se lo defenderian,
quiso quitalles el dinero, mas ellos, poniendo      30


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el vno mano a su media espada, y el otro al de
las cachas amarillas, le dieron tanto que hazer
que, a no salir sus compañeros, sin duda lo
passara mal.
A esta sazon, passaron a caso por el camino      5
vna tropa de caminantes a cauallo, que yuan a
sestear a la venta del Alcalde, que esta media
legua mas adelante, los quales, viendo la pen-
dencia del harriero con los dos muchachos, los
apaziguaron, y les dixeron que, si a caso yuan      10
a Seuilla, que se viniessen con ellos.
"Alla vamos", dixo Rincon, "y seruiremos
a vs. ms. en todo quanto nos mandaren."
Y, sin mas detenerse, saltaron delante de las
mulas y se fueron con ellos, dexando al harriero      15
agrauiado y enojado, y a la ventera admirada
de la buena criança de los picaros, que les auia
estado oyendo su platica, sin que ellos aduir-
tiessen en ello; y quando dixo al harriero que
les auia oydo dezir que los naypes que traian      20
eran falsos, se pelaua las barbas, y quisiera yr
a la venta tras ellos a cobrar su hazienda, por-
que dezia que era grandissima afrenta, y caso
de menos valer, que dos muchachos huuiessen
engañado a vn hombraço tan grande como el.      25
Sus compañeros le detuuieron y aconsejaron
que no fuesse, siquiera por no publicar su inha-
bilidad y simpleza. En fin, tales razones le dixe-
ron que, aunque no le consolaron, le obligaron
a quedarse.      30


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En esto, Cortado y Rincon se dieron tan buena
maña en seruir a los caminantes, que lo mas
del camino los lleuauan a las ancas, y aunque
se les ofrecian algunas ocasiones de tentar las
balijas de sus medios amos, no las admitieron,      5
por no perder la ocasion tan buena del viaje de
Seuilla, donde ellos tenian grande desseo de
verse. Con todo esto, a la entrada de la ciudad,
que fue a la oracion, y por la puerta de la
Aduana, a causa del registro y almoxarifazgo      10
que se paga, no se pudo contener Cortado de
no cortar la balija, o maleta, que a las ancas
traia vn frances de la camarada; y assi con el
de sus cachas le dio tan larga y profunda heri-
da, que se parecian patentemente las entrañas,      15
y sutilmente le sacó dos camisas buenas, vn
relox de sol y vn librillo de memoria, cosas que,
quando las vieron, no les dieron mucho gusto;
y pensaron que, pues el frances lleuaua a las
ancas aquella maleta, no la auia de auer ocu-      20
pado con tan poco peso, como era el que tenian
aquellas presseas, y quisieran boluer a darle
otro tiento, pero no lo hizieron, imaginando que
ya lo aurian echado menos y puesto en recaudo
lo que quedaua. Auianse despedido antes que el      25
salto hiziessen, de los que hasta alli los auian
sustentado, y otro dia vendieron las camisas en
el malbaratillo que se haze fuera de la puerta
del Arenal, y dellas hizieron veynte reales.
Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, y ad-      30


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miroles la grandeza y sumptuosidad de su ma-
yor iglesia, el gran concurso de gente del rio,
porque era en tiempo de cargazon de flota, y
auia en el seys galeras, cuya vista les hizo sus-
pirar, y aun temer el dia que sus culpas les      5
auian de traer a morar en ellas de por vida;
echaron de ver los muchos muchachos de la
esportilla, que por alli andauan; informaronse
de vno dellos que oficio era aquel, y si era de
mucho trabajo y de qué ganancia. Vn mucha-      10
cho asturiano, que fue a quien le hizieron la
pregunta, respondio que el oficio era descan-
sado y de que no se pagaba alcauala, y que
algunos dias salia con cinco y con seys reales
de ganancia, con que comia y beuia y triunfaua      15
como cuerpo de rey, libre de buscar amo a
quien dar fianças, y seguro de comer a la hora
que quisiesse, pues a todas lo hallaua en el mas
minimo bodegon de toda la ciudad.
No les parecio mal a los dos amigos la rela-      20
cion del asturianillo, ni les descontentó el oficio,
por parecerles que venia como de molde para
poder vsar el suyo, con cubierta y seguridad,
por la comodidad que ofrecia de entrar en todas
las casas; y luego determinaron de comprar      25
los instrumentos necessarios para vsalle,
pues lo podian vsar sin examen. Y preguntan-
dole al asturiano, que auian de comprar, les


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respondio, que sendos costales pequeños, lim-
pios o nueuos, y cada vno tres espuertas de
palma, dos grandes y vna pequeña, en las qua-
les se repartia la carne, pescado y fruta, y en
el costal el pan, y el les guió donde lo vendian,      5
y ellos, del dinero de la galima del frances, lo
compraron todo, y dentro de dos horas pudie-
ran estar graduados en el nueuo oficio, segun
les ensayauan las esportillas y assentauan los
costales. Auisoles su adalid de los puestos      10
donde auian de acudir: por las mañanas a la
Carniceria y a la plaça de san Saluador;
los dias de pescado a la Pescaderia y a la
Costanilla; todas las tardes al rio; los jueues
a la Feria.      15
Toda esta licion tomaron bien de memoria, y
otro dia, bien de mañana, se plantaron en la
plaça de san Saluador, y apenas huuieron lle-
gado, quando los rodearon otros moços del ofi-
cio, que por lo flamante de los costales y es-      20
puertas vieron ser nueuos en la plaça; hizie-
ronles mil preguntas, y a todas respondian con
discrecion y mesura. En esto llegaron vn medio
estudiante y vn soldado, y combidados de la
limpieza de las espuertas de los dos nouatos,      25
el que parecia estudiante llamó a Cortado, y el
soldado a Rincon.
"En nombre sea de Dios", dixeron ambos.
"Para bien se comience el oficio", dixo Rin-
con, "que v. m. me estrena, señor mio."      30
A lo qual respondio el soldado:
"La estrena no sera mala, porque estoy de


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ganancia y soy enamorado, y tengo de hazer
hoy banquete a vnas amigas de mi señora".
"Pues cargue v. m. a su gusto, que animo
tengo y fuerças para lleuarme toda esta plaça,
y aun si fuere menester que ayude a guisar-      5
lo, lo hare de muy buena voluntad."
Contentose el soldado de la buena gracia del
moço, y dixole que, si queria seruir, que el le
sacaria de aquel abatido oficio. A lo qual res-
pondio Rincon, que, por ser aquel dia el prime-      10
ro que le vsaua, no le queria dexar tan presto
hasta ver a lo menos lo que tenia de malo y
bueno, y quando no le contentasse, el daua su
palabra de seruirle a el antes que a vn cano-
nigo.      15
Riose el soldado, cargole muy bien, mostrole
la casa de su dama, para que la supiesse de
alli adelante y el no tuuiesse necessidad, quan-
do otra vez le embiasse, de acompañarle. Rin-
con prometio fidelidad y buen trato; diole el      20
soldado tres quartos, y en vn buelo boluio a la
plaça, por no perder coyuntura, porque tambien
desta diligencia les aduirtio el asturiano, y de
que, quando lleuassen pescado menudo, con-
uiene a saber, albures, o sardinas, o azedias,      25
bien podian tomar algunas y hazerles la salua,
siquiera para el gasto de aquel dia, pero que
esto auia de ser con toda sagazidad y aduerti-
miento, por que no se perdiesse el credito, que


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era lo que mas importaua en aquel exercicio.
Por presto que boluio Rincon, ya halló en el
mismo puesto a Cortado. Llegose Cortado a
Rincon, y preguntole que como le auia ydo.
Rincon abrio la mano, y mostrole los tres quar-      5
tos. Cortado entró la suya en el seno, y sacó
vna bolsilla, que mostraua auer sido de ambar
en los passados tiempos; venia algo hinchada,
y dixo:
"Con esta me pagó su reuerencia del estu-      10
diante, y con dos quartos; mas tomadla vos,
Rincon, por lo que puede suceder."
Y auiendosela ya dado secretamente, veys
aqui do buelue el estudiante trasudando y tur-
bado de muerte; y viendo a Cortado, le dixo si      15
a caso auia visto vna bolsa de tales y tales se-
ñas, que, con quinze escudos de oro en oro, y
con tres reales de a dos, y tantos marauedis en
quartos y en ochauos le faltaua, y que le dixes-
se si la auia tomado en el entretanto que con      20
el auia anda(n)do comprando.
A lo qual, con extraño dissimulo, sin alterar-
se ni mudarse en nada, respondio Cortado:
"Lo que yo sabre dezir dessa bolsa, es que
no deue de estar perdida, si ya no es que      25
v. m. la puso a mal recaudo."
"Esso es ello, pecador de mi", respondio el
estudiante, "que la deui de poner a mal recau-
do, pues me la hurtaron."
"Lo mismo digo yo", dixo Cortado,"pero para      30


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todo ay remedio, si no es para la muerte, y el
que vuessa merced podra tomar es, lo primero
y principal tener paciencia, que de menos nos
hizo Dios, y vn dia viene tras otro dia, y donde
las dan las toman , y podria ser que, con el tiem-      5
po, el que lleuó la bolsa, se viniesse a arrepen-
tir, y se la boluiesse a vuessa merced sahu-
mada."
"El sahumerio le perdonariamos", respondio
el estudiante, y Cortado prosiguio diziendo:      10
"Quanto mas que cartas de descomunion
ay, paulinas, y buena diligencia, que es madre
de la buena ventura; aunque, a la verdad, no
quisiera yo ser el lleuador de tal bolsa, por-
que si es que vuessa merced tiene alguna orden      15
sacra, parecermeia a mi que auia cometido
algun grande incesto o sacrilegio."
"¡Y como que ha cometido sacrilegio!", dixo
a esto el adolorido estudiante, "que, puesto
que yo no soy sacerdote, sino sacristan de vnas      20
monjas, el dinero de la bolsa era del tercio de
vna capellania, que me dio a cobrar vn sacer-
dote amigo mio, y es dinero sagrado y bendito."
" Con su pan se lo coma ", dixo Rincon a este
punto; "no le arriendo la ganancia; dia de juy-      25
zio ay, donde todo saldra en la colada, y en-
tonces se vera quien fue Callejas , y el atreuido
que se atreuio a tomar, hurtar y menoscabar el
tercio de la capellania."


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"¿Y quanto renta cada año, digame, señor
sacristan, por su vida?"
"¡Renta la puta que me pario! y ¿estoy yo
agora para dezir lo que renta?" respondio el
sacristan, con algun tanto de demasiada co-      5
lera; "dezidme, hermanos, si sabeys algo; si no
quedad con Dios, que yo la quiero hazer pre-
gonar."
"No me parece mal remedio esse", dixo Cor-
tado, "pero aduierta v. m. no se le oluiden las      10
señas de la bolsa, ni la cantidad puntualmente
del dinero que va en ella, que, si yerra en vn
ardite, no parecera en dias del mundo, y esto
le doy por hado."
"No ay que temer desso", respondio el sacris-      15
tan, "que lo tengo mas en la memoria que el to-
car de las campanas; no me erraré en vn atomo."
Sacó en esto de la faldriquera vn pañuelo
randado, para limpiarse el sudor que llouia de
su rostro, como de alquitara, y, apenas le      20
huuo visto Cortado, quando le marcó por suyo.
Y auiendose ydo el sacristan, Cortado le siguio
y le alcançó en las Gradas , donde le llamó y
le retiró a vna parte, y alli le començo a dezir
tantos disparates, al modo de lo que llaman      25
bernardinas, cerca del hurto y hallazgo de su
bolsa, dandole buenas esperanças, sin concluyr
jamas razon que començasse, que el pobre
sacristan estaua embelesado escuchandole; y
como no acabaua de entender lo que le dezia,      30


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hazia que le replicasse la razon dos y tres ve-
zes. Estauale mirando Cortado a la cara atenta-
mente, y no quitaua los ojos de sus ojos. El
sacristan le miraua de la misma manera, estan-
do colgado de sus palabras; este tan grande      5
embelesamiento, dio lugar a Cortado que con-
cluyesse su obra, y sutilmente le sacó el pañue-
lo de la faldriquera, y, despidiendose del, le dixo
que a la tarde procurasse de verle en aquel
mismo lugar, porque el traia entre ojos que vn      10
muchacho de su mismo oficio y de su mismo
tamaño, que era algo ladronzillo, le auia toma-
do la bolsa, y que el se obligaua a saberlo
dentro de pocos o de muchos dias.
Con esto se consolo algo el sacristan, y se      15
despidio de Cortado, el qual se vino donde
estaua Rincon, que todo lo auia visto vn poco
apartado del, y mas abaxo estaua otro moço de
la esportilla, que vio todo lo que auia passado,
y como Cortado daua el pañuelo a Rincon; y,      20
llegandose a ellos, les dixo:
"Diganme, señores galanes, ¿voacedes son
de mala entrada, o no?"
"No entendemos essa razon, señor galan",
respondio Rincon.      25
"¿Que no entreuan, señores murcios?", res-
pondio el otro.
"Ni somos de Teba ni de Murcia", dixo Cor-
tado: "si otra cosa quiere, digala, si no, vayase
con Dios."      30


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"¿No lo entienden?", dixo el moço, "pues yo
se lo dare a entender y a beuer con vna cuchara
de plata. Quiero dezir, señores, si son vuessas
mercedes 1adrones; mas no se para que les
pregunto esto, pues se ya que lo son; mas di-      5
ganme, ¿como no han ydo a la aduana del
señor Monipodio?"
"¿Pagase en esta tierra almojarifazgo de la-
drones, señor galan?", dixo Rincon.
"Si no se paga", respondio el moço, "a lo me-      10
nos registranse ante el señor Monipodio, que
es su padre, su maestro y su amparo, y assi les
aconsejo que vengan conmigo a darle la obe-
diencia, o si no, no se atreuan a hurtar sin su
señal, que les costará caro."      15
"Yo pense", dixo Cortado, "que el hurtar era
oficio libre, horro de pecho y alcauala, y que si
se paga es por junto, dando por fiadores a la
garganta y a las espaldas. Pero, pues, assi es, y
en cada tierra ay su vso, guardemos nosotros el      20
desta que, por ser la mas principal del mundo,
sera el mas acertado de todo el, y assi puede
vuessa merced guiarnos donde esta esse caua-
llero que dize, que ya yo tengo barruntos, segun
lo que he oydo dezir, que es muy calificado y      25
generoso y, ademas, habil en el oficio."
"¡Y como que es calificado, habil y suficien-
te!", respondio el moço; "eslo tanto, que en
quatro años que ha que tiene el cargo de ser
nuestro mayor y padre, no han padezido sino      30


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NOVELAS EXEMPLARES


quatro en el finibusterroe, y obra de treynta em-
besados y de sesenta y dos en gurapas."
"En verdad señor", dixo Rincon, "que assi
entendemos essos nombres, como bolar."
"Comencemos a andar, que yo los yre decla-      5
rando por el camino", respondio el moço, "con
otros algunos, que assi les conuiene saberlos,
como el pan de la boca."
Y assi les fue diziendo y declarando otros
nombres, de los que ellos llaman germanescos,      10
o de la germania, en el discurso de su platica,
que no fue corta, porque el camino era largo.
En el qual dixo Rincon a su guia:
"¿Es vuessa merced por ventura ladron?"
"Si", respondio el, "para seruir a Dios y a      15
las buenas gentes; aunque no de los muy
cursados, que todavia estoy en el año del no-
uiciado."
A lo qual respondio Cortado:
"Cosa nueua es para mi que aya ladrones en      20
el mundo para seruir a Dios y a la buena gente."
A lo qual respondio el moço:
"Señor, yo no me meto en tologias; lo que se
es, que cada vno en su oficio puede alabar a
Dios, y mas con la orden que tiene dada Moni-      25
podio a todos sus ahijados."
"Sin duda", dixo Rincon, "deue de ser buena
y santa, pues haze que los ladrones siruan a
Dios."
"Es tan santa y buena", replicó el moço, "que      30


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NOVELAS EXEMPLARES


no se yo si se podra mejorar en nuestro arte.
El tiene ordenado, que de lo que hurtaremos
demos alguna cosa o limosna, para el azeyte de
la lampara de vna imagen muy deuota que esta
en esta ciudad; y en verdad que hemos visto      5
grandes cosas por esta buena obra, porque los
dias passados dieron tres ansias a vn quatrero,
que auia murciado dos roznos, y, con estar flaco
y quartanario, assi las sufrio sin cantar, como
si fueran nada, y esto atribuymos los del arte a      10
su buena deuocion, porque sus fuerças no eran
bastantes para sufrir el primer desconcierto del
verdugo; y porque se que me han de preguntar
algunos vocablos de los que he dicho, quiero
curarme en salud y dezirselo antes que me lo      15
pregunten. Sepan voacedes, que quatrero es la-
dron de bestias; ansia es el tormento; rosnos
los asnos, hablando con perdon; primer descon-
cierto es las primeras bueltas de cordel que da
el verdugo. Tenemos mas, que rezamos nuestro      20
rosario, repartido en toda la semana, y muchos
de nosotros no hurtamos el dia del viernes, ni
tenemos conuersacion con muger que se llame
Maria el dia del sabado."
"De perlas me parece todo esso", dixo Corta-      25
do; "pero digame vuessa merced, ¿hazese otra
restitucion o otra penitencia mas de la dicha?"
"En esso de restituyr no ay que hablar", res-
pondio el moço, "porque es cosa impossible,
por las muchas partes en que se diuide lo hur-      30
.


                                    P.20
NOVELAS EXEMPLARES


tado, lleuando cada vno de los ministros y con-
trayentes la suya. Y assi el primer hurtador no
puede restituyr nada, quanto mas que no ay
quien nos mande hazer esta diligencia, a causa
que nunca nos confessamos, y, si sacan cartas      5
de excomunion, jamas llegan a nuestra noticia,
porque jamas vamos a la yglesia al tiempo
que se leen, si no es los dias de iubileo, por la
ganancia que nos ofrece el concurso de la mu-
cha gente."      10
"¿Y con solo esso que hazen, dizen essos se-
ñores", dixo Cortadillo, "que su vida es santa
y buena?"
"Pues ¿que tiene de malo?", replicó el moço.
"¿No es peor ser herege o renegado, o matar      15
a su padre y madre, o ser solomico?"
"Sodomita querra dezir v. m.", respondio
Rincon.
"Esso digo", dixo el moço.
"Todo es malo", replicó Cortado. "Pero pues      20
nuestra suerte ha querido que entremos en esta
cofradia, vuessa merced alargue el paso, que
muero por verme con el señor Monipodio, de
quien tantas virtudes se cuentan."
"Presto se les cumplira su desseo", dixo el      25
moço, "que ya desde aqui se descubre su casa;
vuessas mercedes se queden a la puerta, que
yo entrare a ver si está desocupado, porque
estas son las horas, quando el suele dar au-
diencia."      30
"En buena sea", dixo Rincon.
Y, adelantandose vn poco el moço, entró en


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NOVELAS EXEMPLARES


vna casa no muy buena, sino de muy mala
apariencia, y los dos se quedaron esperando
a la puerta. El salio luego y los llamó, y ellos
entraron, y su guia les mandó esperar en vn
pequeño patio ladrillado, y de puro limpio      5
y algimifrado, parecia que vertia carmin de lo
mas fino; al vn lado estaua vn banco de tres
pies, y al otro vn cantaro desbocado con vn
jarrillo encima, no menos falto que el cantaro;
a otra parte estaua vna estera de enea, y en el      10
medio vn tiesto, que en Seuilla llaman maceta
de aluahaca.
Mirauan los moços atentamente las alhajas
de la casa, en tanto que baxaua el señor Moni-
podio; y viendo que tardaua, se atreuio Rincon      15
a entrar en vna sala baxa, de dos pequeñas
que en el patio estauan, y vio en ella dos es-
padas de esgrima y dos broqueles de corcho,
pendientes de quatro clauos, y vna arca grande
sin tapa ni cosa que la cubriesse, y otras tres      20
esteras de enea tendidas por el suelo. En la
pared frontera estaua pegada a la pared vna
imagen de nuestra Señora, destas de mala es-
tampa, y mas abaxo pendia vna esportilla de
palma, y encaxada en la pared vna almofia      25
blanca, por do coligio Rincon que la esportilla
seruia de cepo para limosna, y la almofia de
tener agua bendita, y assi era la verdad.
Estando en esto, entraron en la casa dos mo-
ços de hasta veynte años cada vno, vestidos de      30


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NOVELAS EXEMPLARES


estudiantes, y de alli a poco dos de la esporti-
lla, y vn ciego y, sin hablar palabra ninguno,
se començaron a passear por el patio. No tardó
mucho, quando entraron dos viejos de vayeta
con antojos, que los hazian graues y dignos de      5
ser respectados, con sendos rosarios de sonado-
ras cuentas en las manos; tras ellos entró vna
vieja halduda y, sin dezir nada, se fue a la sala,
y auiendo tomado agua bendita, con grandissi-
ma deuocion, se puso de rodillas ante la ima-      10
gen, y a cabo de vna buena pieça, auiendo
primero besado tres vezes el suelo, y leuantados
los braços y los ojos al cielo otras tantas, se
leuantó y echó su limosna en la esportilla, y se
salio con los demas al patio. En resolucion, en      15
poco espacio se juntaron en el patio hasta ca-
torze personas de diferentes trajes y oficios. Lle-
garon tambien de los postreros dos brauos y
bizarros moços, de vigotes largos, sombreros
de grande falda, cuellos a la valona, medias de      20
color, ligas de gran balumba, espadas de mas
de marca, sendos pistoletes cada vno en lu-
gar de dagas, y sus broqueles pendientes de la
pretina; los quales, assi como entraron, pusieron
los ojos de traues en Rincon y Cortado, a modo      25
de que los estrañauan y no conocian, y, llegan-
dose a ellos, les preguntaron si eran de la cofra-
dia. Rincon respondio que si, y muy seruidores
de sus mercedes.
Llegose en esto la sazon y punto en que      30
baxó el señor Monipodio, tan esperado como
bien visto de toda aquella virtuosa compañia.


                                    P.23
NOVELAS EXEMPLARES


Parecia de edad de quarenta y cinco a quaren-
ta y seys años, alto de cuerpo, moreno de ros-
tro, cezijunto, barbinegro y muy espeso; los ojos
hundidos. Venia en camisa, y por la abertura
de delante descubria vn bosque, tanto era el      5
bello que tenia en el pecho. Traia cubierta vna
capa de vayeta casi hasta los pies, en los quales
traia vnos çapatos enchancletados. Cubrianle
las piernas vnos çaraguelles de lienço anchos,
y largos hasta los tobillos; el sombrero era de      10
los de la hampa, campanudo de copa y tendido
de falda; atrauesauale vn tahali por espalda y
pechos, a do colgaua vna espada ancha y cor-
ta, a modo de las del perrillo; las manos eran
cortas, pelosas, y los dedos gordos, y las vñas      15
hembras y remachadas; las piernas no se le
parecian, pero los pies eran descomunales, de
anchos y juanetudos. En efeto, el representaua
el mas rustico y disforme barbaro del mundo.
Baxó con el la guia de los dos, y, trauandoles      20
de las manos, los presentó ante Monipodio,
diziendole:
"Estos son los dos buenos mancebos que a
vuessa merced dixe, mi sor Monipodio.
Vuessa merced los desamine, y vera como son      25
dignos de entrar en nuestra congregacion."
"Esso hare yo de muy buena gana", respon-
dio Monipodio.
Oluidauaseme de dezir, que assi como Moni-
podio baxó, al punto todos los que aguardan-      30


                                    P.24
NOVELAS EXEMPLARES


dole estauan le hizieron vna profunda y larga
reuerencia, excepto los dos brauos, que, a medio
magate, como entre ellos se dize, le quitaron
los capelos, y luego boluieron a su passeo por
vna parte del patio, y por la otra se passeaua      5
Monipodio, el qual preguntó a los nueuos el
exercicio, la patria y padres.
A lo qual Rincon respondio:
"El exercicio ya esta dicho, pues venimos
ante vuessa merced; la patria no me parece de      10
mucha importancia dezilla, ni los padres tam-
poco, pues no se ha de hazer informacion para
recebir algun habito honroso."
A lo qual respondio Monipodio:
"Vos, hijo mio, estais en lo cierto, y es cosa      15
muy acertada encubrir esso que dezis, porque
si la suerte no corriere como deue, no es bien
que quede assentado debaxo de signo de escri-
uano, ni en el libro de las entradas: "Fulano,
"hijo de fulano, vezino de tal parte, tal dia le      20
"ahorcaron o le açotaron", o otra cosa seme-
jante, que por lo menos suena mal a los bue-
nos oydos; y assi torno a dezir que es proue-
choso documento callar la patria, encubrir los
padres y mudar los propios nombres, aunque      25
para entre nosotros no ha de auer nada encu-
bierto, y solo aora quiero saber los nombres de
los dos."
Rincon dixo el suyo y Cortado tambien.
"Pues de aqui adelante", respondio Monipo-      30


                                    P.25
NOVELAS EXEMPLARES


dio, "quiero, y es mi voluntad, que vos, Rincon,
os llameys Rinconete , y vos, Cortado, Cortadi-
llo , que son nombres que assientan como de
molde a vuestra edad y a nuestras ordenanças,
debaxo de las quales cae tener necessidad de      5
saber el nombre de los padres de nuestros co-
frades, porque tenemos de costumbre de hazer
dezir cada año ciertas missas por las animas de
nuestros difuntos y bienhechores, sacando el
estupendo para la limosna de quien las dize,      10
de alguna parte de lo que se garuea; y estas
tales missas, assi dichas como pagadas, dizen
que aprouecha a las tales animas por via de
naufragio. Y caen debaxo de nuestros bienhe-
chores: el procurador que nos defiende, el guro      15
que nos auisa, el verdugo que nos tiene lasti-
ma, el que, quando [alguno] de nosotros va
huyendo por la calle, y detras le van dando vo-
zes "¡al ladron, al ladron!, ¡detenganle, deten-
"ganle!", vno se pone en medio, y se opone al      20
raudal de los que le siguen, diziendo: "¡De-
"xenle al cuytado, que harta mala ventura lleua;
"alla se lo aya, castiguele su pecado!" Son
tambien bienhechoras nuestras las socorridas,
que de su sudor nos socorren, ansi en la trena      25
como en las guras. Y tambien lo son nues-
tros padres y madres que nos echan al mundo,
y el escriuano, que, si anda de buena, no ay
delito que sea culpa, ni culpa a quien se de
mucha pena; y por todos estos que he dicho      30


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NOVELAS EXEMPLARES


haze nuestra hermandad cada año su aduersa-
rio, con la mayor popa y sole(ni)dad que
podemos."
"Por cierto", dixo Rinconete (ya confirmado
con este nombre), "que es obra digna del altissi-      5
mo y profundissimo ingenio que hemos oydo
dezir que v. m., señor Monipodio, tiene. Pero
nuestros padres aun gozan de la vida; si en ella
les alcançaremos, daremos luego noticia a esta
felicissima y abogada confraternidad, para que      10
por sus almas se les haga esse naufragio o tor-
menta, o esse aduersario que vuessa merced
dize, con la solenidad y pompa acostumbrada;
si ya no es que se haze mejor con popa y so-
ledad, como tambien apuntó v. m. en sus ra-      15
zones."
"Assi se hara, o no quedará de mi pedaço",
replicó Monipodio.
Y llamando a la guia, le dixo:
"Ven aca, Ganchuelo, ¿estan puestas las      20
postas?"
"Si", dixo la guia, que Ganchuelo era su nom-
bre; "tres centinelas quedan auiçorando, y no
ay que temer que nos cojan de sobresalto."
"Boluiendo, pues, a nuestro proposito", dixo      25
Monipodio, "querria saber, hijos, lo que sabeys,
para daros el oficio y exercicio conforme a vues-
tra inclinacion y habilidad."
"Yo", respondio Rinconete, "se vn poquito de
floreo de Vilhan; entiendeseme el reten; ten-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


go buena vista para el humillo; juego bien de la
sola, de las quatro y de las ocho; no se me va
por pies el raspadillo, berrugueta, y el colmi-
llo. Entrome por la boca de lobo como por mi
casa, y atreueriame a hazer vn tercio de chança      5
mejor que vn tercio de Napoles, y a dar vn
astillazo al mas pintado, mejor que dos reales
prestados".
"Principios son", dixo Monipodio; "pero to-
das essas son flores de cantueso viejas, y tan      10
vsadas, que no ay principiante que no las sepa,
y solo siruen para alguno que sea tan blanco
que se dexe matar de media noche abaxo; pero
andara el tiempo y vernos hemos, que, assen-
tando sobre esse fundamento media dozena de      15
liciones, yo espero en Dios que aueys de salir
oficial famoso, y aun quiza maestro."
"Todo sera para seruir a vuessa merced y a
los señores cofrades", respondio Rinconete.
"Y vos, Cortadillo, ¿que sabeys?", preguntó      20
Monipodio.
"Yo", respondio Cortadillo, "se la treta que
dizen mete dos y saca cinco, y se dar tiento
a vna faldriquera con mucha puntualidad y
destreza."      25
"¿Sabeys mas?", dixo Monipodio.
"No, por mis grandes pecados", respondio
Cortadillo.
"No os aflijays, hijo", replicó Monipodio, "que
a puerto y a escuela aueys llegado, donde ni      30
os anegareys, ni dexareys de salir muy bien
aprouechado en todo aquello que mas os con-


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NOVELAS EXEMPLARES


uiniere. Y en esto del animo, ¿como os va,
hijos?"
"Como nos ha de yr", respondio Rinconete,
"sino muy bien; animo tenemos para acome-
ter qualquiera empressa de las que toca-      5
ren a nuestro arte y exercicio."
"Esta bien", replicó Monipodlo; "pero querria
yo que tambien le tuuiessedes para sufrir, si
fuesse menester, media dozena de ansias,
sin desplegar los labios y sin dezir esta boca      10
es mia."
"Ya sabemos aqui", dixo Cortadillo, "señor
Monipodio, qué quiere dezir ansias, y para todo
tenemos animo, porque no somos tan ignoran-
tes que no se nos alcance que lo que dize la      15
lengua paga la gorja, y harta merced le haze el
cielo al hombre atreuido, por no darle otro título,
que le dexa en su lengua su vida o su muerte,
como si tuuiesse mas letras vn no que vn si."
"Alto, no es menester mas", dixo a esta sazon      20
Monipodio. "Digo, que sola esta razon me con-
uence, me obliga, me persuade y me fuerça a
que, desde luego, assenteys por cofrades mayo-
res, y que se os sobrelleue el año del noui-
ciado."      25
"Yo soy desse parecer", dixo vno de los
brauos.
Y a vna voz lo confirmaron todos los presen-
tes, que toda la platica auian estado escuchando,


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NOVELAS EXEMPLARES


y pidieron a Monipodio que desde luego les con-
cediesse y permitiesse gozar de las inmunidades
de su cofradia, porque su presencia agradable
y su buena platica lo merecia todo. El respon-
dio, que por dalles contento a todos, desde      5
aquel punto se las concedia, y aduirtiendoles
que las estimassen en mucho, porque eran no
pagar media nata del primer hurto que hizies-
sen, no hazer oficios menores en todo aquel
año, conuiene a saber, no lleuar recaudo de nin-      10
gun hermano mayor a la carcel ni a la casa
de parte de sus contribuyentes, piar el turco
puro, hazer banquete, quando, como y adonde
quisieren, sin pedir licencia a su mayoral, entrar
a la parte, desde luego, con lo que entruxassen      15
los hermanos mayores, como vno dellos, y otras
cosas, que ellos tuuieron por merced señala-
dissima, y lo demas, con palabras muy come-
didas, las agradecieron mucho.
Estando en esto, entró vn muchacho corrien-      20
do y desalentado, y dixo:
"El alguazil de los vagabundos viene en-
caminado a esta casa, pero no trae consigo
gurullada."
"Nadie se alborote", dixo Monipodio,      25
"que es amigo, y nunca viene por nuestro daño;
sossieguense, que yo le saldre a hablar."
Todos se sossegaron, que ya estauan algo


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NOVELAS EXEMPLARES


sobresaltados, y Monipodio salio a la puerta,
donde halló al alguazil, con el qual estuuo
hablando vn rato, y luego boluio a entrar Moni-
podio, y preguntó:
"¿A quien le cupo oy la plaza de san Sal-      5
vador?"
"A mi", dixo el de la guia.
"Pues, ¿como", dixo Monipodio, "no se me
ha manifestado vna bolsilla de ambar, que esta
mañana en aquel parage dio al traste con      10
quinze escudos de oro, y dos reales de a dos, y
no se quantos quartos?"
"Verdad es", dixo la guia, "que oy faltó essa
bolsa; pero yo no la he tomado, ni puedo ima-
ginar quien la tomasse."      15
"No hay leuas conmigo", replicó Monipodio;
"la bolsa ha de parezer, porque la pide el algua-
zil, que es amigo y nos haze mil plazeres al año."
Tornó a jurar el moço que no sabia della. Co-
mençose a encolerizar Monipodio de manera,      20
que parecia que fuego viuo lançaua por los ojos,
diziendo:
"Nadie se burle con quebrantar la mas mini-
ma cosa de nuestra orden, que le costará la vida;
manifiestese la cica, y si se encubre por no pa-      25
gar los derechos, yo le daré enteramente lo que
le toca y pondre lo demas de mi casa, porque
en todas maneras ha de yr contento el alguazil."
Tornó de nueuo a jurar el moço, y a mal-
dezirse, diziendo que el no auia tomado tal bol-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


sa, ni vistola de sus ojos. Todo lo qual fue poner
mas fuego a la colera de Monipodio, y dar oca-
sion a que toda la junta se alborotasse, viendo
que se rompian sus estatutos y buenas orde-
nanças.      5
Viendo Rinconete, pues, tanta dissension y
alboroto, pareciole que seria bien sossegalle
y dar contento a su mayor, que rebentaua de
rabia; y aconsejandose con su amigo Cortadillo,
con parecer de entrambos, sacó la bolsa del sa-      10
cristan y dixo;
"Cesse toda question, mis señores, que esta
es la bolsa, sin faltarle nada de lo que el algua-
zil manifiesta, que oy mi camarada Cortadillo le
dio alcance, con vn pañuelo, que al mismo due-      15
ño se le quitó por añadidura."
Luego sacó Cortadillo el pañiçuelo, y lo puso
de manifiesto. Viendo lo qual Monipodio, dixo:
"Cortadillo el Bueno , que con este titulo y
renombre ha de quedar de aqui adelante, se      20
quede con el pañuelo, y a mi cuenta se quede
la satisfacion deste seruicio, y la bolsa se ha de
lleuar el alguazil, que es de vn sacristan parien-
te suyo, y conuiene que se cumpla aquel refran
que dize: No es mucho que a quien te da la ga-      25
llina entera, tu des una pierna della . Mas dis-
simula este buen alguazil en vn dia, que nos-
otros le podemos, ni solemos dar en ciento."
De comun consentimiento aprouaron todos


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NOVELAS EXEMPLARES


la hidalguía de los dos modernos y la sentencia
y parecer de su mayoral, el qual salio a dar la
bolsa al alguazil, y Cortadillo se quedó confir-
mado con el renombre de Bueno , bien como si
fuera don Antonio Perez de Guzman el Bueno ,      5
que arrojó el cuchillo por los muros de Tarifa
para degollar a su vnico hijo.
Al boluer que boluio Monipodio, entraron
con el dos moças, afeytados los rostros, llenos
de color los labios y de albayalde los pechos,      10
cubiertas con medios mantos de anascote, lle-
nas de desenfado y desuerguença, señales claras
por donde, en viendolas Rinconete y Cortadillo,
conocieron que eran de la casa llana, y no se
engañaron en nada; y, assi como entraron, se      15
fueron con los braços abriertos, la vna a Chi-
quiznaque y la otra a Maniferro, que estos eran
los nombres de los dos brauos, y el de Manife-
rro era porque traia vna mano de hierro, en lu-
gar de otra que le auian cortado por justicia;      20
ellos las abraçaron con grande regozijo, y les
preguntaron si traian algo con que mojar la
canal maestra.
"Pues ¿auia de faltar, diestro mio?", respon-
dio la vna, que se llamaua la Gananciosa; "no      25
tardará mucho a venir Siluatillo, tu traynel, con
la canasta de colar, atestada de lo que Dios ha
sido seruido."
Y assi fue verdad, porque al instante entró
vn muchacho con vna canasta de colar, cubier-      30
ta con vna sabana.
Alegraronse todos con la entrada de Siluato,


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NOVELAS EXEMPLARES


y al momento mandó sacar Monipodio vna de
las esteras de enea que estauan en el aposento,
y tenderla en medio del patio. Y ordenó, assi-
mismo, que todos se sentassen a la redonda,
porque, en cortando la colera, se trataria de lo      5
que mas conuiniesse. A esto dixo la vieja que
auia rezado a la imagen:
"Hijo Monipodio, yo no estoy para fiestas,
porque tengo vn vaguido de cabeça dos dias
ha, que me trae loca, y mas, que antes que sea      10
mediodia tengo de yr a cumplir mis deuocio-
nes, y poner mis candelicas a nuestra Señora
de las Aguas y al santo Cruxifixo de santo
Agustin, que no lo dexaria de hazer, si neuas-
se y ventiscasse. A lo que he venido es que      15
anoche el Renegado y Centopies lleuaron a mi
casa vna canasta de colar, algo mayor que la
presente, llena de ropa blanca, y en Dios y en
mi anima que venia con su cernada y todo, que
los pobretes no deuieron de tener lugar de qui-      20
talla, y venian sudando la gota tan gorda,
que era vna compassion verlos entrar hijadean-
do y corriendo agua de sus rostros, que pare-
cian vnos angelicos. Dixeronme que yuan en
seguimiento de vn ganadero, que auia pesado      25
ciertos carneros en la carnizeria, por ver si le
podian dar vn tiento en vn grandissimo gato
de reales que lleuaua. No desembanastaron ni
contaron la ropa, fiados en la entereza de mi
conciencia, y assi me cumpla Dios mis buenos      30


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NOVELAS EXEMPLARES


desseos, y nos libre a todos de poder de justi-
cia, que no he tocado a la canasta, y que se
esta tan entera como quando nacio."
"Todo se le cree, señora madre", respondio
Monipodio, "y estese assi la canasta, que yo      5
yre alla a boca de sorna, y hare cala y cata de
lo que tiene, y dare a cada vno lo que le tocare
bien y fielmente, como tengo de costumbre."
"Sea como vos lo ordenaredes, hijo", respon-
dio la vieja, "y, porque se me haze tarde, dadme      10
vn traguillo, si teneys, para consolar este esto-
mago, que tan desmayado anda de contino."
"Y ¡que tal lo beuereys, madre mia!" dixo a
esta sazon la Escalanta, que assi se llamaua la
compañera de la Gananciosa.      15
Y descubriendo la canasta, se manifesto vna
bota a modo de cuero, con hasta dos arrobas
de vino, y vn corcho, que podria cauer sosse-
gadamente y sin apremio hasta vna açumbre,
y llenandole la Escalanta, se le puso en las ma-      20
nos a la deuotissima vieja, la qual, tomandole
con ambas manos, y auiendole soplado vn poco
de espuma, dixo:
"Mucho echaste, hija Escalanta; pero Dios
dara fuerças para todo."      25
Y aplicandosele a los labios, de vn tiron,
sin tomar aliento, lo trasego del corcho al
estomago, y acabó diziendo:
"De Guadalcanal es, y aun tiene vn es no


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NOVELAS EXEMPLARES


es de yeso el señorico. Dios te consuele, hija,
que assi me has consolado, sino que temo que
me ha de hazer mal, porque no me he des-
ayunado."
"No hara, madre", respondio Monipodio,      5
"porque es trasanejo."
"Assi lo espero yo en la Virgen", respon-
dio la vieja, y añadio: "Mirad, niñas, si teneys
a caso algun quarto para comprar las candeli-
cas de mi deuocion, porque, con la priessa y      10
gana que tenia de venir a traer las nueuas de
la canasta, se me oluidó en casa la escarcela."
"Yo si tengo, señora Pipota" (que este era el
nombre de la buena vieja), respondio la Ga-
nanciosa; "tome, ai le doy dos quartos; del vno      15
le ruego que compre vna para mi y se la ponga
al señor S. Miguel, y si puede comprar dos,
ponga la otra al señor san Blas, que son mis
abogados; quisiera que pusiera otra a la señora
santa Luzia, que por lo de los ojos tambien      20
le tengo deuocion, pero no tengo trocado;
mas otro dia aura donde se cumpla con todos."
"Muy bien haras, hija, y mira no seas mise-
rable, que es de mucha importancia lleuar la
persona las candelas delante de si antes que se      25
muera, y no aguardar a que las pongan los
herederos o albaceas."
"Bien dize la madre Pipota", dixo la Esca-
lanta.
Y, echando mano a la bolsa, le dio otro quar-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


to, y le encargó que pusiesse otras dos candeli-
cas a los santos que a ella le pareciessen que
eran de los mas aprouechados y agradezidos.
Con esto se fue la Pipota, diziendoles:
"Holgaos, hijos, aora que teneys tiempo, que      5
vendra la vejez, y llorareys en ella los ratos que
perdistes en la mocedad, como yo los lloro, y
encomendadme a Dios en vuestras oraciones,
que yo voy a hazer lo mismo por mi y por vos-
otros, por que El nos libre y conserue en nues-      10
tro trato peligroso, sin sobresaltos de justicia."
Y con esto se fue. Yda la vieja, se sentaron
todos alrededor de la estera, y la Gananciosa
tendio la sabana por manteles, y lo primero que
sacó de la cesta fue vn grande haz de rabanos      15
y hasta dos dozenas de naranjas y limones, y
luego vna caçuela grande, llena de tajadas de
bacallao frito. Manifesto luego medio queso de
Flandes y vna olla de famosas azeytunas, y vn
plato de camarones, y gran cantidad de cangre-      20
jos, con su llamatiuo de alcaparrones, ahoga-
dos en pimientos, y tres hogazas blanquissimas
de Gandul. Serian los del almuerço hasta ca-
torze, y ninguno dellos dexó de sacar su cuchillo
de cachas amarillas, si no fue Rinconete, que      25
sacó su media espada. A los dos viejos de va-
yeta y a la guia tocó el escanciar con el corcho
de colmena. Mas apenas auian començado a
dar assalto a las naranjas, quando les dio a to-
dos gran sobresalto los golpes que dieron a la      30
puerta. Mandoles Monipodio que se sossegas-
sen, y entrando en la sala baxa y descolgando


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NOVELAS EXEMPLARES


vn broquel, puesto mano a la espada, llegó a
la puerta, y con voz hueca y espantosa pre-
guntó:
"¿Quien llama?"
Respondieron de fuera:      5
"Yo soy, que no es nadie, señor Monipodio;
Tagarete soy, centinela desta mañana, y vengo
a dezir que viene aqui Iuliana la Cariharta,
toda desgreñada y llorosa, que parece auerle
sucedido algun desastre."      10
En esto llegó la que dezia, sollozando, y sin-
tiendola Monipodio, abrio la puerta y mandó
a Tagarete que se boluiesse a su posta, y que
de alli adelante auisasse lo que viesse con me-
nos estruendo y ruydo. El dixo que assi lo haria.      15
Entró la Cariharta, que era vna moça del jaez
de las otras y del mismo oficio. Venia descabe-
llada, y la cara llena de tolondrones, y, assi
como entró en el patio, se cayo en el suelo des-
mayada; acudieron a socorrerla la Gananciosa      20
y la Escalanta, y desabrochandola el pecho, la
hallaron toda denegrida y como magullada.
Echaronle agua en el rostro, y ella boluio en si,
diziendo a vozes:
"La justicia de Dios y del rey venga sobre      25
aquel ladron desuellacaras, sobre aquel cobar-
de baxamanero, sobre aquel picaro lendroso,
que le he quitado mas vezes de la horca que
tiene pelos en las barbas. Desdichada de mi,
mirad por quien he perdido y gastado mi mo-      30
cedad y la flor de mis años, sino por vn bellaco
desalmado, facinoroso e incorregible."


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NOVELAS EXEMPLARES


"Sossiegate, Cariharta", dixo a esta sazon
Monipodio, "que aqui estoy yo, que te hare jus-
ticia; cuentanos tu agrauio, que mas estaras tu
en contarle, que yo en hazerte vengada; dime
si has auido algo con tu respecto, que      5
si assi es y quieres vengança, no has menester
mas que boquear."
"¡Que respecto!", respondio Iuliana; "respec-
tada me vea yo en los infiernos, si mas lo fuere
de aquel leon con las ouejas, y cordero con      10
los hombres. ¿Con aquel auia yo de comer mas
pan a manteles, ni yazer en vno? Primero me
vea yo comida de adiuas estas carnes, que
me ha parado de la manera que aora vereys."
Y alçandose al instante las faldas hasta la      15
rodilla, y aun vn poco mas, las descubrio llenas
de cardenales.
"Desta manera", prosiguio, "me ha parado
aquel ingrato del Repolido, deuiendome mas
que a la madre que le pario; y ¿por que pen-      20
says que lo ha hecho? ¿montas que le di yo oca-
sion para ello?; no por cierto; no lo hizo mas
sino porque, estando jugando y perdiendo, me
embió a pedir con Cabrillas, su traynel, treynta
reales, y no le embie mas de veynte y quatro,      25
que el trabajo y afan con que yo los auia gana-
do, ruego yo a los cielos que vaya en descuen-
to de mis pecados; y en pago desta cortesia y
buena obra, creyendo el que yo le sisaua algo


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NOVELAS EXEMPLARES


de la cuenta que el alla en su imaginacion
auia hecho, de lo que yo podia tener, esta ma-
ñana me sacó al campo, detras de la guerta del
Rey, y alli, entre vnos oliuares, me desnudó,
y con la petrina, sin escusar ni recoger los hie-      5
rros, que en malos grillos y hierros le vea yo,
me dio tantos açotes, que me dexó por muerta;
de la qual verdadera historia son buenos testi-
gos estos cardenales que mirays."
Aqui tornó a leuantar las vozes, aqui boluio      10
a pedir justicia, y aqui se la prometio de nueuo
Monipodio y todos los brauos que alli estauan.
La Gananciosa tomó la mano a consolalla, di-
ziendole que ella diera de muy buena gana vna
de las mejores preseas que tenia, porque le      15
huuiera passado otro tanto con su querido.
"Porque quiero", dixo, "que sepas, hermana
Cariharta, si no lo sabes, que a lo que se quie-
re bien, se castiga. Y quando estos bellacones
nos dan y açotan y acocean, entonces nos ado-      20
ran; si no, confiessame vna verdad, por tu vida;
despues que te huuo Repolido castigado y bru-
mado, ¿no te hizo alguna caricia?"
"¿Como vna?" respondio la llorosa; "cien mil
me hizo, y diera el vn dedo de la mano porque      25
me fuera con el a su posada, y aun me parece
que casi se le saltaron las lagrimas de los ojos
despues de auerme molido."
"No ay dudar en esso", replicó la Ganancio-
sa, "y lloraria de pena de ver qual te auia pues-      30
to, que en estos tales hombres y en tales casos,
no han cometido la culpa, quando les viene el


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NOVELAS EXEMPLARES


arrepentimiento, y tu veras, hermana, si no
viene a buscarte antes que de aqui nos vamos,
y a pedirte perdon de todo lo passado, rindien-
dosete como vn cordero."
"En verdad", respondio Monipodio, "que no      5
ha de entrar por estas puertas el cobarde em-
besado, si primero no haze vna manifiesta peni-
tencia del cometido delito; ¡las manos auia el de
ser osado ponerlas en el rostro de la Cariharta
ni en sus carnes, siendo persona que puede      10
competir en limpieza y gan[an]cia con la
misma Gananciosa, que esta delante, que no lo
puedo mas encarecer!"
"¡Ay!", dixo a esta sazon la Iuliana, "no diga
vuessa merced, señor Monipodio, mal de aquel      15
maldito, que, con quan malo es, le quiero mas
que a las telas de mi coraçon; y hanme buelto
el alma al cuerpo las razones que en su abono
me ha dicho mi amiga la Gananciosa, y en ver-
dad que estoy por yr a buscarle."      20
"Esso no haras tu por mi consejo", replicó la
Gananciosa, "porque se estendera y ensancha-
rá, y hara tretas en ti como en cuerpo muerto.
Sossiegate, hermana, que antes de mucho le
veras venir tan arrepentido como he dicho, y      25
si no viniere, escriuiremosle vn papel en coplas
que le amargue."
"Esso si", dixo la Cariharta, "que tengo mil
cosas que escriuirle."
"Yo sere el secretario quando sea menester",      30


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NOVELAS EXEMPLARES


dixo Monipodio, "y aunque no soy nada poeta,
todavia, si el hombre se arremanga, se atre-
uera a hazer dos millares de coplas en daca
las pajas, y quando no salieren como deuen,
yo tengo vn barbero amigo, gran poeta, que      5
nos hinchira las medidas a todas horas; y en
la de agora acabemos lo que teniamos comen-
çado del almuerço, que despues todo se an-
dara."
Fue contenta la Iuliana de obedecer a su ma-      10
yor, y assi todos boluieron a su gaudeamus, y
en poco espacio vieron el fondo de la canas-
ta y las hezes del cuero. Los viejos beuieron
sine fine, los moços advnia, las señoras los qui-
ries; los viejos pidieron licencia para yrse;      15
diosela luego Monipodio, encargandoles vinies-
sen a dar noticia con toda puntualidad de todo
aquello que viessen ser vtil y conueniente a la
comunidad. Respondieron que ellos se lo
tenian bien en cuydado, y fueronse; Rinconete,      20
que de suyo era curioso, pidiendo primero
perdon y licencia, preguntó a Monipodio que de
qué seruian en la cofradia dos personajes tan
canos, tan graues y apersonados. A lo qual res-
pondio Monipodio, que aquellos, en su germa-      25
nia y manera de hablar, se llamauan abispones,
y que seruian de andar de dia por toda la ciudad,


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NOVELAS EXEMPLARES


abispando en que casas se podia dar tiento de
noche, y en seguir los que sacauan dinero de la
Contratacion, o Casa de la Moneda, para
ver donde lo lleuauan, y aun donde lo ponian;
y, en sabiendolo, tanteauan la groseza del muro      5
de la tal casa, y diseñauan el lugar mas con-
ueniente para hazer los guzpataros, que son
agujeros, para facilitar la entrada. En resolu-
cion, dixo que era la gente de mas o de tanto
prouecho que auia en su hermandad, y que de      10
todo aquello que por su industria se hurtaua,
lleuauan el quinto, como su magestad de los
tesoros; y que con todo esto eran hombres de
mucha verdad, y muy honrados, y de buena vida
y fama, temerosos de Dios y de sus conciencias,      15
que cada dia oian missa con estraña deuocion.
"Y ay dellos tan comedidos, especialmente estos
dos que de aqui se van agora, que se conten-
tan con mucho menos de lo que por nuestros
aranzeles les toca". Otros dos que ay, son palan-      20
quines, los quales como por momentos mudan
casas, saben las entradas y salidas de todas las
de la ciudad, y quales pueden ser de prouecho,
y quales no.
"Todo me parece de perlas", dixo Rinconete,      25
"y querria ser de algun prouecho a tan famosa
cofradia."
"Siempre fauorece el cielo a los buenos des-
seos", dixo Monipodio.
Estando en esta platica, llamaron a la puerta;      30


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NOVELAS EXEMPLARES


salio Monipodio a ver quien era, y preguntan-
dolo, respondieron:
"Abra voace, sor Monipodio, que el Repolido
soy."
Oyo esta voz Cariharta, y, alçando al cielo la      5
suya, dixo:
"No le abra vuessa merced, señor Monipodio,
no le abra a esse marinero de Tarpeya, a esse
tigre de Ocaña."
No dexó por esto Monipodio de abrir a Re-      10
polido; pero viendo la Cariharta que le abria,
se leuantó corriendo y se entró en la sala de
los broqueles, y, cerrando tras si la puerta, des-
de dentro a grandes vozes dezia:
"Quitenmele de delante a esse gesto de por      15
de mas, a esse verdugo de inocentes, assom-
brador de palomas duendas."
Maniferro y Chiquiznaque tenian a Repolido,
que en todas maneras queria entrar donde la
Cariharta estaua. Pero como no le dexauan, de-      20
zia desde afuera:
" No aya mas, enojada mia; por tu vida que
te sossiegues, ansi te veas casada."
"¿Casada yo, malino?", respondio la Carihar-
ta; "¡mirá en que tecla toca!; ya quisieras tu que      25
lo fuera contigo, y antes lo seria yo con vna so-
tomia de muerte, que contigo."
"Ea boba", replico Repolido, "acabemos ya,
que es tarde; y mire no se ensanche por verme
hablar tan manso, y venir tan rendido, porque,      30


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NOVELAS EXEMPLARES


viue el Dador, si se me sube la colera al
campanario, que sea peor la recayda que la
cayda; humillese, y humillemonos todos, y no
demos de comer al diablo."
"Y aun de cenar le daria yo", dixo la Carihar-      5
ta, "por que te lleuasse donde nunca mas mis
ojos te viessen."
"¿No os digo yo?" dixo Repolido; "por Dios,
que voy oliendo, señora trinquete, que lo ten-
go de echar todo a doze, aunque nunca se      10
venda."
A esto dixo Monipodio:
"En mi presencia no ha de auer demasias; la
Cariharta saldra, no por amenazas, sino por
amor mio, y todo se hara bien, que las riñas      15
entre los que bien se quieren son causa de ma-
yor gusto quando se hazen las pazes. ¡A Iuliana,
a niña, a Cariharta mia!, sal aca fuera, por mi
amor, que yo hare que el Repolido te pida per-
don de rodillas."      20
"Como el esso haga", dixo la Escalanta, "to-
das seremos en su fauor, y en rogar a Iuliana
salga aca fuera."
"Si esto ha de yr por via de rendimiento,
que guela a menoscabo de la persona", dixo      25
el Repolido, "no me rendire a vn exercito for-
mado de esguizaros; mas si es por via de que
la Cariharta gusta dello, no digo yo hincarme
de rodillas, pero vn clauo me hincaré por la
frente en su seruicio."      30
Riyeronse desto Chiquiznaque y Maniferro;


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NOVELAS EXEMPLARES


de lo qual se enojó tanto el Repolido, pensan-
do que hazian burla del, que dixo, con muestras
de infinita colera:
"Qualquiera que se riere, o se pensare reyr
de lo que la Cariharta, o contra mi, o yo contra      5
ella hemos dicho, o dixeremos, digo que mien-
te, y mentira todas las vezes que se riere o lo
pensare, como ya he dicho."
Miraronse Chiquiznaque y Maniferro de tan
mal garuo y talle, que aduirtio Monipodio que      10
pararia en vn gran mal, si no lo remediaua. Y
assi, poniendose luego en medio dellos, dixo:
"No passe mas adelante, caualleros; cessen
aqui palabras mayores, y deshaganse entre los
dientes, y pues las que se han dicho no llegan      15
a la cintura, nadie las tome por si."
"Bien seguros estamos", respondio Chiquiz-
naque, "que no se dixeron ni diran semejantes
monitorios por nosotros, que si se huuiera ima-
ginado que se dezian, en manos estaua el pan-      20
dero que lo supiera bien tañer."
"Tambien tenemos aca pandero, sor Chiquiz-
naque", replicó el Repolido, "y tambien, si fuere
menester, sabremos tocar los cascabeles, y ya
he dicho que el que se huelga, miente, y quien      25
otra cosa pensare, sigame, que con vn palmo
de espada menos hara el hombre que sea lo
dicho dicho."
Y diziendo esto, se yua a salir por la puerta
a fuera. Estaualo escuchando la Cariharta, y      30


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NOVELAS EXEMPLARES


quando sintio que se yua enojado, salio di-
ziendo:
"Tenganle, no se vaya, que hara de las su-
yas; ¿no veen que va enojado, y es vn Iudas
Macarelo en esto de la valentia? Buelue aca,      5
valenton del mundo y de mis ojos."
Y cerrando con el, le assio fuertemente de la
capa, y acudiendo tambien Monipodio, le detu-
uieron. Chiquiznaque y Maniferro no sabian si
enojarse, o si no, y estuuieronse quedos, espe-      10
rando lo que Repolido haria, el qual, viendose
rogar de la Cariharta y de Monipodio, boluio
diziendo:
"Nunca los amigos han de dar enojo a los
amigos, ni hazer burla de los amigos, y mas      15
quando veen que se enojan los amigos."
"No ay aqui amigo", respondio Maniferro,
"que quiera enojar ni hazer burla de otro amigo,
y pues todos somos amigos, dense las manos
los amigos."      20
A esto dixo Monipodio:
"Todos voacedes han hablado como buenos
amigos, y como tales amigos se den las manos
de amigos."
Dieronselas luego, y la Escalanta, quitandose      25
vn chapin, començo a tañer en el como en vn
pandero; la Gananciosa tomó vna escoba de
palma nueua, que alli se halló a caso, y rascan-
dola, hizo vn son, que, aunque ronco y aspero,
se concertaua con el del chapin. Monipodio      30
rompio vn plato, y hizo dos tejoletas, que, pues-
tas entre los dedos, y repicadas con gran lige-


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NOVELAS EXEMPLARES


reza, lleuaua el contrapunto al chapin y a la
escoba.
Espantaronse Rinconete y Cortadillo de la
nueua inuencion de la escoba, porque hasta
entonces nunca la auian visto. Conociolo Ma-      5
niferro, y dixoles:
"¿Admiranse de la escoba? Pues bien hazen,
pues musica mas presta y mas sin pesadumbre,
ni mas barata, no se ha inuentado en el mundo,
y en verdad que ohi dezir el otro dia a vn estu-      10
diante, que ni el Negrofeo, que sacó a la Arauz
del infierno, ni el Marion, que subio sobre el
delfin y salio del mar, como si viniera caualle-
ro sobre vna mula de alquiler, ni el otro gran
musico, que hizo vna ciudad que tenia cien puer-      15
tas y otros tantos postigos, nunca inuentaron
mejor genero de musica, tan facil de deprender,
tan mañera de tocar, tan sin trastes, clauijas ni
cuerdas, y tan sin necessidad de templarse; y
aun boto a tal, que dizen que la inuentó vn ga-      20
lan desta ciudad, que se pica de ser vn Hector
en la musica."
"Esso creo yo muy bien", respondio Rinco-
nete; "pero escuchemos lo que quieren can-
tar nuestros musicos, que parece que la Ga-      25
nanciosa ha escupido, señal de que quiere
cantar."
Y assi era la verdad, porque Monipodio le
auia rogado que cantasse algunas seguidillas
de las que se vsauan, mas la que començo pri-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


mero fue la Escalanta, y, con voz sutil y que-
bradiza, cantó lo siguiente:
Por vn seuillano, rufo a lo valon,
tengo socarrado todo el coraçon.
Siguio la Gananciosa cantando:      5
Por vn morenico de color verde,
¿qual es la fogosa que no se pierde?
Y luego Monipodio, dandose gran priessa al
meneo de sus tejoletas, dixo:
Riñen dos amantes, hazese la paz;      10
si el enojo es grande, es el gusto mas.
No quiso la Cariharta passar su gusto en si-
lencio, porque, tomando otro chapin, se metio
en dança, y acompañó a las demas, diziendo:
Detente, enojado, no me açotes mas,      15
que, si bien lo miras, a tus carnes das.
"Cantese a lo llano", dixo a esta sazon Repo-
lido, "y no se toquen estorias passadas, que no
ay para que; lo passado sea passado, y tomese
otra vereda, y basta."      20
Talle lleuauan de no acabar tan presto el
començado cantico, si no sintieran que llama-
uan a la puerta apriessa, y con ella salio Moni-
podio a ver quien era, y la centinela le dixo
como al cabo de la calle auia assomado el al-      25
calde de la justicia, y que delante del venian
el Tordillo y el Cernicalo, corchetes neutrales.
Oyeronlo los de dentro, y alborotaronse todos


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NOVELAS EXEMPLARES


de manera, que la Cariharta y la Escalanta se
calçaron sus chapines al reues; dexó la escoba
la Gananciosa, Monipodio sus tejoletas, y que-
dó en turbado silencio toda la musica, enmu-
decio Chiquiznaque, pasmose el Repolido y      5
suspendiose Maniferro, y todos, qual por vna,
y qual por otra parte, desaparecieron, subien-
dose a las açoteas y tejados para escaparse y
passar por ellos a otra calle. Nunca (ha) dispa-
rado arcabuz a deshora, ni trueno repentino      10
espantó assi a vanda de descuydadas palomas,
como puso en alboroto y espanto a toda aque-
lla recogida compañia y buena gente, la nueua
de la venida del alcalde de la justicia. Los dos
nouicios, Rinconete y Cortadillo, no sabian que      15
hazerse, y estuuieronse quedos, esperando ver
en que paraua aquella repentina borrasca, que
no paró en mas de boluer la centinela a dezir
que el alcalde se auia passado de largo, sin
dar muestra ni resabio de mala sospecha al-      20
guna.
Y estando diziendo esto a Monipodio, llegó
vn cauallero moço a la puerta, vestido, como
se suele dezir, de barrio; Monipodio le entró
consigo, y mandó llamar a Chiquiznaque, a Ma-      25
niferro, y al Repolido, y que de los demas no
baxasse alguno. Como se auian quedado en el
patio, Rinconete y Cortadillo pudieron oyr toda
la platica que passó Monipodio con el cauallero
recien venido, el qual dixo a Monipodio que      30
porque se auia hecho tan mal lo que le auia
encomendado. Monipodio respondio que aun


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NOVELAS EXEMPLARES


no sabia lo que se auia hecho; pero que alli es-
taua el oficial, a cuyo cargo estaua su negocio,
y que el daria muy buena cuenta de si. Baxó
en esto Chiquiznaque, y preguntole Monipodio
si auia cumplido con la obra que se le enco-      5
mendo de la cuchillada de a catorze.
"¿Qual?" respondio Chiquiznaque; "¿es la de
aquel mercader de la encruzijada?"
"Essa es", dixo el cauallero.
"Pues lo que en esso passa", respondio Chi-      10
quiznaque, "es que yo le aguardé anoche a la
puerta de su casa, y el vino antes de la oracion;
llegueme cerca del, marquele el rostro con la
vista, y vi que le tenia tan pequeño, que era im-
possible de toda impossiuilidad cauer en el cu-      15
chillada de catorze puntos, y hallandome impo-
ssibilitado de poder cumplir lo prometido, y de
hazer lo que lleuaua en mi destruycion..."
"Instruccion querra vuessa merced dezir",
dixo el cauallero, "que no destruycion."      20
"Esso quise dezir", respondio Chiquiznaque;
"digo, que viendo que en la estrecheza y poca
cantidad de aquel rostro no cabian los puntos
propuestos, porque no fuesse mi yda en valde,
di la cuchillada a vn lacayo suyo, que a buen      25
seguro que la pueden poner por mayor de
marca."
"Mas quisiera", dixo el cauallero, "que se la
huuiera dado al amo vna de a siete, que al
criado la de a catorze; en efeto, conmigo no      30
se ha cumplido como era razon, pero no im-
porta; poca mella me haran los treynta duca-


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NOVELAS EXEMPLARES


dos que dexé en señal; beso a vs. ms. las
manos."
Y diziendo esto, se quitó el sombrero y bol-
uio las espaldas para yrse; pero Monipodio le
assio de la capa de mezcla, que traia puesta,      5
diziendole:
"Voace se detenga, y cumpla su palabra, pues
nosotros hemos cumplido la nuestra con mucha
honra, y con mucha ventaja. Veynte ducados
faltan, y no ha de salir de aqui voace sin dar-      10
los, o prendas que lo valgan."
"¿Pues a esto llama vuessa merced cum-
plimiento de palabra", respondio el cauallero,
"dar la cuchillada al moço, auiendose de dar
al amo?"      15
"¡Que bien esta en la cuenta el señor!", dixo
Chiquiznaque; "bien parece, que no se acuerda
de aquel refran, que dize: Quien bien quiere a
Beltran, bien quiere a su can."
"Pues, ¿en que modo puede venir aqui a pro-      20
posito esse refran?" replicó el cauallero.
"¿Pues no es lo mismo", prosiguio Chiquiz-
naque, "dezir: Quien mal quiere a Beltran, mal
quiere a su can ?; y assi Beltran es el mercader,
voace le quiere mal, su lacayo es su can, y dan-      25
do al can se da a Beltran, y la deuda queda li-
quida, y trae aparejada execucion; por esso no
ay mas sino pagar luego, sin apercebimiento de
remate."
"Esso juro yo bien", añadio Monipodio, "y      30


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NOVELAS EXEMPLARES


de la boca me quitaste, Chiquiznaque amigo,
todo quanto aqui has dicho; y assi voace, señor
galan, no se meta en puntillos con sus seruido-
res y amigos, sino tome mi consejo, y pague
luego lo trabajado; y si fuere seruido que se      5
le de otra al amo, de la cantidad que pueda
lleuar su rostro, haga cuenta que ya se la estan
curando."
"Como esso sea", respondio el galan, "de
muy entera voluntad y gana pagare la vna y la      10
otra por entero."
"No dude en esto", dixo Monipodio, "mas
que en ser christiano, que Chiquiznaque se la
dara pintiparada, de manera que parezca
que alli se le nacio."      15
"Pues con essa seguridad y promessa", res-
pondio el cauallero, "recibase esta cadena en
prendas de los veynte ducados atrassados, y
de quarenta que ofrezco por la venidera cuchi-
llada; pesa mil reales, y podria ser que se que-      20
dasse rematada, porque traygo entre ojos que
seran menester otros catorze puntos antes de
mucho."
Quitose en esto vna cadena de bueltas me-
nudas del cuello, y diosela a Monipodio, que al      25
colar y al peso, bien vio que no era de alqui-
mia. Monipodio la recibio con mucho contento
y cortesia, porque era en estremo bien criado;
la execucion quedó a cargo de Chiquiznaque,
que solo tomó termino de aquella noche; fue-      30


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NOVELAS EXEMPLARES


sse muy satisfecho el cauallero, y luego Moni-
podio llamó a todos los ausentes y azorados;
baxaron todos, y, poniendose Monipodio en
medio dellos, sacó vn libro de memoria que
traia en la capilla de la capa, y dioselo a Rin-      5
conete que leyesse, porque el no sabia leer.
Abriole Rinconete, y en la primera hoja vio
que dezia:
" ME MORIA DE LAS CUCHILLADAS QUE SE HAN DE
DAR ESTA SEMANA.      10
"La primera al mercader de la encruzijada;
vale cinquenta escudos; estan recebidos treyn-
ta a buena cuenta. Secutor, Chiquiznaque."
"No creo que ay otra, hijo" , dixo Monipodio;
"passá adelante y mirá donde dize:« Memoria      15
de palos» ."
Boluio la hoja Rinconete, y vio que en otra
estaua escrito:
" MEMORIA DE PALOS ."
Y mas abaxo dezia: "Al bodegonero de la      20
Alfalfa, doze palos de mayor quantia, a escu-
do cada vno. Estan dados a buena cuenta ocho.
El termino, seys dias. Secutor, Maniferro."
"Bien podia borrarse essa partida", dixo Ma-
niferro, "porque esta noche traere finiquito      25
della."
"¿Ay mas, hijo?", dixo Monipodio.
"Si, otra",respondio Rinconete, "que dize assi:
"Al sastre corcobado, que por mal nombre se


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NOVELAS EXEMPLARES


llama el Silguero, seys palos de mayor quan-
tia, a pedimiento de la dama que dexó la gar-
gantilla. Secutor, el Desmochado."
"Marauillado estoy", dixo Monipodio, "como
todavia está essa partida en ser; sin duda algu-      5
na deue de estar mal dispuesto el Desmocha-
do, pues son dos dias passados del termino y
no ha dado puntada en esta obra."
"Yo le topé ayer", dixo Maniferro, "y me dixo
que, por auer estado retirado por enfermo el      10
corcobado, no auia cumplido con su debito."
"Esso creo yo bien", dixo Monipodio, "por-
que tengo por tan buen oficial al Desmochado,
que si no fuera por tan justo impedimento, ya
el huuiera dado al cabo con mayores em-      15
pressas. ¿Ay mas, mozito?"
"No, señor", respondio Rinconete.
"Pues passad adelante", dixo Monipodio, "y
mirad donde dize «Memorial de agrauios co-
munes»."      20
Passó adelante Rinconete, y en otra hoja
halló escrito:
" MEMORIAL DE AGRAUIOS COMUNES, CONUIENE A
SABER: REDOMAÇOS, VNTOS DE MIERA, CLAUAÇON
DE SAMBENITOS Y CUERNOS, MATRAGAS, ES-      25
PANTOS, ALBOROTOS Y CUCHILLADAS FINGIDAS,
PUBLICACION DE NIBELOS, &C ."
"¿Qvé dize mas abaxo?", dixo Monipodio.
"Dize", dixo Rinconete: «Vnto de miera en la
casa...»"      30


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NOVELAS EXEMPLARES


"No se lea la casa, que ya yo se donde es",
respondio Monipodio, "y yo soy el tuautem y
esecutor dessa niñeria, y estan dados a buena
cuenta quatro escudos, y el principal es ocho."
"Assi es la verdad", dixo Rinconete, "que      5
todo esso esta aqui escrito, y aun mas abaxo
dize: «Clauaçon de cuernos» ."
"Tampoco se lea", dixo Monipodio, "la casa
ni adónde, que basta que se les haga el agrauio,
sin que se diga en publico, que es gran cargo      10
de conciencia. A lo menos, mas querria yo cla-
uar cien cuernos y otros tantos sambenitos,
como se me pagasse mi trabajo, que dezillo
sola vna vez, aunque fuesse a la madre que me
pario."      15
"El esecutor desto es", dixo Rinconete, "el
Narigueta."
"Ya esta esso hecho y pagado", dixo Moni-
podio; "mirad si ay mas, que, si mal no me
acuerdo, ha de auer ahi vn espanto de veynte      20
escudos; esta dada la mitad, y el esecutor es la
comunidad toda, y el termino es todo el mes en
que estamos, y cumplirase al pie de la letra, sin
que falte vna tilde, y sera vna de las mejores
cosas que ayan sucedido en esta ciudad de      25
muchos tiempos a esta parte. Dadme el libro,
mancebo, que yo se que no ay mas, y se tam-
bien que anda muy flaco el oficio; pero tras
este tiempo vendra otro, y aura que hazer mas
de lo que quisieremos, que no se mueue la hoja      30
sin la voluntad de Dios, y no hemos de hazer
nosotros que se vengue nadie por fuerça, quan-


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NOVELAS EXEMPLARES


to mas que cada vno en su causa suele ser va-
liente y no quiere pagar las hechuras de la obra
que el se puede hazer por sus manos."
"Assi es", dixo a esto el Repolido. "Pero mire
v. m., señor Monipodio, lo que nos ordena y      5
manda, que se va haziendo tarde y va entran-
do el calor mas que de paso."
"Lo que se ha de hazer", respondio Monipo-
dio", es que todos se vayan a sus puestos, y
nadie se mude hasta el domingo, que nos jun-      10
taremos en este mismo lugar y se repartira todo
lo que huuiere caydo, sin agrauiar a nadie. A
Rinconete el Bueno y a Cortadillo, se les da por
distrito, hasta el domingo, desde la torre del
Oro, por defuera de la ciudad, hasta el pos-      15
tigo del Alcaçar, donde se puede trabajar a
sentadillas con sus flores, que yo he visto a otros
de menos habilidad que ellos salir cada dia con
mas de veynte reales en menudos, amen de la
plata, con vna baraja sola, y essa con quatro      20
naypes menos. Este districto os enseñará Gan-
choso, y aunque os estendays hasta san Sebas-
tian y Santelmo, importa poco, puesto que
es justicia mera, mista, que nadie se entre
en pertenencia de nadie."      25
Besaronle la mano los dos por la merced
que se les hazia, y ofrecieronse a hazer su
oficio bien y fielmente, con toda diligencia
y recato.
Sacó en esto Monipodio vn papel doblado de      30


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NOVELAS EXEMPLARES


la capilla de la capa, donde estaua la lista de
los cofrades, y dixo a Rinconete que pusiesse
alli su nombre y el de Cortadillo; mas, porque
no auia tintero, le dio el papel para que lo lle-
uasse y en el primer boticario los escriuiesse,      5
poniendo: "Rinconete y Cortadillo, cofrades;
nouiciado, ninguno; Rinconete, floreo; Cor-
tadillo, baxon", y el dia, mes y año; ca-
llando padres y patria.
Estando en esto, entró vno de los viejos abis-      10
pones y dixo:
"Vengo a dezir a vuessas mercedes como
agora, agora, topé en Gradas a Lobillo el de
Malaga, y dizeme que viene mejorado en su
arte de tal manera, que con naype limpio qui-      15
tará el dinero al mismo Sathanas, y que por
venir mal tratado no viene luego a registrarse
y a dar la solita obediencia, pero que el do-
mingo sera aqui sin falta."
"Siempre se me assento a mi", dixo Monipo-      20
dio, "que este Lobillo auia de ser vnico en su
arte, porque tiene las mejores y mas acomoda-
das manos para ello que se pueden dessear;
que para ser vno buen oficial en su oficio, tan-
to ha menester los buenos instrumentos con      25
que le exercita, como el ingenio con que le
aprende."
"Tambien topé", dixo el viejo, "en vna casa
de posadas en la calle de Tintores, al Iudio,
en habito de clerigo, que se ha ydo a possar alli      30


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NOVELAS EXEMPLARES


por tener noticia que dos peruleros viuen en la
misma casa, y querria ver si pudiesse trauar
juego con ellos, aunque fuesse de poca canti-
dad, que de alli podria venir a mucha. Dize
tambien que el domingo no faltará de la junta      5
y dara cuenta de su persona."
"Esse Iudio, tambien", dixo Monipodio, "es
gran sacre y tiene gran conocimiento; dias ha
que no le he visto, y no lo haze bien. Pues a fe,
que si no se enmienda, que yo le deshaga la      10
corona, que no tiene mas ordenes el ladron
que las tiene el turco, ni sabe mas latin que mi
madre. ¿Ay mas de nueuo?"
"No", dixo el viejo, "a lo menos que yo sepa."
"Pues sea en buen ora", dixo Monipodio;      15
"voacedes tomen esta miseria (y repartio entre
todos hasta quarenta reales), y el domingo no
falte nadie, que no faltará nada de lo corrido."
Todos le boluieron las gracias; tornaronse a
abraçar Repolido y la Cariharta, la Escalanta      20
con Maniferro, y la Gananciosa con Chiquizna-
que, concertando que aquella noche, despues
de auer alçado de obra en la casa, se viessen
en la de la Pipota, donde tambien dixo que yria
Monipodio al registro de la canasta de colar, y      25
que luego auia de yr a cumplir y borrar la par-
tida de la miera. Abraçó a Rinconete y a Cor-
tadillo y, echandolos su bendicion, los despidio,
encargandoles que no tuuiessen jamas possada
cierta ni de assiento, porque assi conuenia a la      30
salud de todos. Acompañolos Ganchoso hasta
enseñarles sus puestos, acordandoles que no


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NOVELAS EXEMPLARES


faltassen el domingo, porque, a lo que creia y
pensaba, Monipodio auia de leer vna licion de
posicion acerca de las cosas concernientes a su
arte. Con esto se fue, dexando a los dos com-
pañeros admirados de lo que auian visto.      5
Era Rinconete, aunque muchacho, de muy
buen entendimiento, y tenia vn buen natural, y
como auia andado con su padre en el exercicio
de las bulas, sabia algo de buen lenguaje, y
dauale gran risa pensar en los vocablos que      10
auia oydo a Monipodio y a los demas de su
compañia y bendita comunidad, y mas quando
por dezir per modum suffragij , auia dicho per
modo de naufragio , y que sacauan el estupen-
do , por dezir estipendio, de lo que se garueaua,      15
y quando la Cariharta dixo que era Repolido
como vn marinero de Tarpeya y vn tigre de
Ocaña , por dezir Ircania , con otras mil imper-
tinencias (especialmente le cayo en gracia quan-
do dixo que el trabajo que auia passado en ga-      20
nar los veynte y quatro reales, lo recibiesse el
cielo en descuento de sus pecados), a estas y
a otras peores semejantes; y sobre todo le ad-
miraua la seguridad que tenian y la confiança
de yrse al cielo, con no faltar a sus deuociones,      25
estando tan llenos de hurtos y de homicidios y
de ofensas de Dios. Y reíase de la otra buena
vieja de la Pipota, que dexaua la canasta de
colar hurtada, guardada en su casa, y se yua a
poner las candelillas de cera a las imagenes, y      30
con ello pensaua yrse al cielo calçada y vesti-
da. No menos le suspendia la obediencia y res-


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NOVELAS EXEMPLARES


pecto que todos tenian a Monipodio, siendo vn
hombre barbaro, rustico y desalmado. Conside-
raua lo que auia leydo en su libro de memoria
y los exercicios en que todos se ocupauan. Fi-
nalmente, exageraua quan descuydada justicia      5
auia en aquella tan famosa ciudad de Seuilla,
pues casi al descubierto viuia en ella gente tan
perniciosa y tan contraria a la misma naturale-
za, y propuso en si de aconsejar a su compa-
ñero no durassen mucho en aquella vida tan      10
perdida y tan mala, tan inquieta y tan libre y
dissoluta. Pero con todo esto, lleuado de sus
pocos años y de su poca experiencia, passó con
ella adelante algunos meses, en los quales le
sucedieron cosas que piden mas luenga escri-      15
tura, y assi se dexa para otra ocasion contar su
vida y milagros, con los de su maestro Moni-
podio, y otros sucessos de aquellos de la infa-
me academia, que todos seran de grande con-
sideracion, y que podran seruir de exemplo y      20
auiso a los que las leyeren.