| En la venta del Molinillo, que esta puesta
|
| en los fines de los famosos campos de Alcudia,
|
| como vamos de Castilla a la Andaluzia, vn dia
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| de los calurosos del verano, se hallaron en ella
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| a caso dos muchachos de hasta edad de cator-
| 5 |
| ze a quinze años; el vno ni el otro no passauan
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| de diez y siete, ambos de buena gracia, pero
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| muy descosidos, rotos y maltratados; capa no
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| la tenian; los calçones eran de lienço, y las me-
|
| dias de carne. Bien es verdad que lo enmenda-
| 10 |
| uan los çapatos, porque los del vno eran alpar-
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| gates, tan traydos como lleuados, y los del
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| otro picados y sin suelas, de manera que mas
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| le seruian de cormas que de çapatos. Traia el
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| vno montera verde de caçador, el otro vn
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| sombrero sin toquilla, baxo de copa y ancho de
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| falda. A la espalda, y ceñida por los pechos,
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| traia el vno vna camisa de color de camuça, en-
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| cerrada y recogida toda en una manga; el
|
| otro venia escueto y sin alforjas, puesto que en
| 20 |
| el seno se le parecia vn gran bulto que, a lo que
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| despues parecio, era vn cuello de los que llaman
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| balones, almidonado con grasa, y tan deshilado
|
| de roto, que todo parecia hilachas. Venian en
|
| el embueltos y guardados vnos naypes de figu-
|
| ra ouada, porque, de exercitarlos, se les auian
| 5 |
| gastado las puntas, y, por que durassen mas,
|
| se las cercenaron y los dexaron de aquel talle.
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| Estauan los dos quemados del sol; las vñas
|
| cayreladas y las manos no muy limpias. El vno
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| tenia vna media espada, y el otro vn cuchillo
| 10 |
| de cachas amarillas, que los suelen llamar va-
|
| queros.
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| Salieronse los dos a sestear en vn portal o
|
| cobertizo que delante de la venta se haze, y
|
| sentandose frontero el vno del otro, el que pa-
| 15 |
| recia de mas edad dixo al mas pequeño:
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| "¿De que tierra es v. m., señor gentilhombre,
|
| y para adonde bueno camina?"
|
| "Mi tierra, señor cauallero", respondio el pre-
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| guntado, "no la se, ni para dónde camino tam-
| 20 |
| poco."
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| "Pues en verdad", dixo el mayor, "que no
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| parece v. m. del cielo, y que este no es lugar
|
| para hazer su assiento en el, que por fuerça
|
| se ha de passar adelante."
| 25 |
| "Assi es", respondio el mediano, "pero yo
|
| he dicho verdad en lo que he dicho, porque mi
|
| tierra no es mia, pues no tengo en ella mas de
|
| vn padre, que no me tiene por hijo, y vna ma-
|
| drastra, que me trata como alnado; el cami-
| 30 |
| no que lleuo, es a la ventura, y alli le daria fin,
|
| donde hallasse quien me diesse lo necessario
|
| para passar esta miserable vida."
|
| "¿Y sabe vuessa merced algun oficio?", pre-
|
| guntó el grande.
| 5 |
| Y el menor respondio:
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| "No se otro, sino que corro como vna liebre,
|
| y salto como vn gamo, y corto de tigera muy
|
| delicadamente."
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| "Todo esso es muy bueno, vtil y prouecho-
| 10 |
| so", dixo el grande, "porque aura sacristan que
|
| le de a v. m. la ofrenda de Todos Santos, por
|
| que para el jueues santo le corte florones de
|
| papel para el monumento."
|
| "No es mi corte dessa manera", respondio el
| 15 |
| menor, "sino que mi padre, por la misericordia
|
| del cielo, es sastre y calcetero, y me enseñó a
|
| cortar antiparas, que como v. m. bien sabe, son
|
| medias calças con abampies, que por su pro-
|
| pio nombre se suelen llamar polaynas, y
| 20 |
| cortolas tan bien, que en verdad que me podria
|
| examinar de maestro, sino que la corta suerte
|
| me tiene arrinconado."
|
| "Todo esso y mas aconteze por los buenos",
|
| respondio el grande, "y siempre he oydo dezir,
| 25 |
| que las buenas habilidades son las mas perdi-
|
| das, pero aun edad tiene v. m. para enmendar
|
| su ventura. Mas si yo no me engaño, y el ojo
|
| no me miente, otras gracias tiene v. m. secre-
|
| tas, y no las quiere manifestar."
| 30 |
| "Si tengo", respondio el pequeño, "pero no
|
| son para en publico, como v. m. ha muy bien
|
| apuntado."
|
| A lo qual replico el grande:
|
| "Pues yo le se dezir que soy vno de los mas
| 5 |
| secretos moços que en gran parte se puedan
|
| hallar, y para obligar a v. m. que descubra su
|
| pecho, y descanse conmigo, le quiero obligar
|
| con descubrirle el mio primero, porque imagino,
|
| que no sin misterio nos ha juntado aqui la suer-
| 10 |
| te, y pienso que auemos de ser deste hasta el
|
| vltimo dia de nuestra vida verdaderos amigos.
|
| "Yo, señor hidalgo, soy natural de la Fuenfri-
|
| da, lugar conocido y famoso por los illus-
|
| tres passajeros que por el de contino passan.
| 15 |
| Mi nombre es Pedro del Rincon, mi padre es per-
|
| sona de calidad, porque es ministro de la santa
|
| Cruzada, quiero dezir, que es bulero, o buldero,
|
| como los llama el vulgo. Algunos dias le acom-
|
| pañé en el oficio, y le aprendi de manera, que
| 20 |
| no daria ventaja en echar las bulas al que mas
|
| presumiesse en ello. Pero auiendome vn dia afi-
|
| cionado mas al dinero de las bulas que a las
|
| mismas bulas, me abracé con vn talego, y di
|
| conmigo y con el en Madrid, donde, con las
| 25 |
| comodidades que alli de ordinario se ofrecen,
|
| en pocos dias saqué las entrañas al talego, y le
|
| dexé con mas doblezes que pañiçuelo de des-
|
| posado. Vino el que tenia a cargo el dinero
|
| tras mi, prendieronme, tuue poco fauor, aunque
| 30 |
| ..
|
|
| viendo aquellos señores mi poca edad, se con-
|
| tentaron con que me arrimassen al aldauilla,
|
| y me mosqueassen las espaldas por vn rato, y
|
| con que saliesse desterrado por quatro años de
|
| la Corte; tuue paciencia, encogi los ombros, su-
| 5 |
| fri la tanda y mosqueo, y sali a cumplir mi des-
|
| tierro con tanta priessa, que no tuue lugar de
|
| buscar caualgaduras. Tomé de mis alhajas las
|
| que pude, y las que me parecieron mas nece-
|
| ssarias, y entre ellas saqué estos naypes (y a
| 10 |
| este tiempo descubrio los que se han dicho,
|
| que en el cuello traia), con los quales he ga-
|
| nado mi vida por los mesones y ventas que
|
| hay desde Madrid aqui, jugando a la veyntiu-
|
| na; y aunque v. m. los vee tan astrosos y mal-
| 15 |
| tratados, vsan de vna marauillosa virtud con
|
| quien los entiende, que no alçará, que no que-
|
| de vn as debaxo. Y si v. m. es versado en este
|
| juego, vera quanta ventaja lleva el que sabe
|
| que tiene cierto vn as a la primera carta, que le
| 20 |
| puede seruir de vn punto y de onze, que con
|
| esta ventaja, siendo la veyntiuna embidada, el
|
| dinero se queda en casa. Fuera desto, aprendi
|
| de vn cozinero de vn cierto embaxador ciertas
|
| tretas de quinolas, y del parar, a quien también
| 25 |
| llaman el andaboba, que assi como v. m. se
|
| puede examinar en el corte de sus antiparas,
|
| assi puedo yo ser maestro en la ciencia vilha-
|
| nesca. Con esto voy seguro de no morir de
|
| hambre, porque, aunque llegue a vn cortijo, ay
| 30 |
| quien quiera passar tiempo jugando vn rato; y
|
| desto hemos de hazer luego la experiencia los
|
| dos; armemos la red, y veamos si cae algun pa-
|
| xaro destos harrieros que aqui ay; quiero dezir,
|
| que jugaremos los dos a la veyntiuna, como
| 5 |
| si fuesse de veras, que si alguno quisiere ser
|
| tercero, el sera el primero que dexe la pecunia.
|
| "Sea en buen ora", dixo el otro, "y en merced
|
| muy grande tengo la que v. m. me ha hecho
|
| en darme cuenta de su vida, con que me ha
| 10 |
| obligado a que yo no le encubra la mia, que,
|
| diziendola mas breue, es esta: yo naci en el
|
| piadoso lugar puesto entre Salamanca y Me-
|
| dina del Campo; mi padre es sastre; enseñome
|
| su oficio, y, de corte de tisera, con mi buen in-
| 15 |
| genio, salté a cortar bolsas; enfadome la vida
|
| estrecha del aldea y el desamorado trato de mi
|
| madrastra. Dexé mi pueblo, vine a Toledo a
|
| exercitar mi oficio, y en el he hecho marauillas,
|
| porque no pende relicario de toca, ni ay faldri-
| 20 |
| quera tan escondida, que mis dedos no visiten,
|
| ni mis tiseras no corten, aunque le esten guar-
|
| dando con ojos de Argos. Y en quatro meses
|
| que estuue en aquella ciudad, nunca fuy cogido
|
| entre puertas, ni sobresaltado, ni corrido de
| 25 |
| corchetes, ni soplado de ningun cañuto. Bien es
|
| verdad, que aura ocho dias que vna espia doble
|
| dio noticia de mi habilidad al corregidor, el
|
| qual, aficionado a mis buenas partes, quisiera
|
|
| verme; mas yo, que por ser humilde no quiero
|
| tratar con personas tan graues, procuré de no
|
| verme con el, y assi sali de la ciudad con tanta
|
| priessa, que no tuue lugar de acomodarme de
|
| caualgaduras, ni blancas, ni de algun coche de
| 5 |
| retorno, o, por lo menos, de vn carro."
|
| "Esso se borre", dixo Rincon, "y pues ya nos
|
| conocemos, no ay para que aquessas grande-
|
| zas, ni altiuezes; confessemos llanamente que
|
| no teniamos blanca, ni aun çapatos."
| 10 |
| "Sea assi", respondio Diego Cortado (que
|
| assi dixo el menor que se llamaua), "y pues
|
| nuestra amistad, como v. m., señor Rincon, ha
|
| dicho, ha de ser perpetua, comencemosla con
|
| santas y loables ceremonias."
| 15 |
| Y leuantandose Diego Cortado, abraçó a
|
| Rincon, y Rincon a el tierna y estrechamente, y
|
| luego se pusieron los dos a jugar a la veyntiuna
|
| con los ya referidos naypes, limpios de poluo y
|
| de paja, mas no de grasa y malicia, y a pocas
| 20 |
| manos alçaua tambien por el as Cortado, como
|
| Rincon su maestro.
|
| Salio en esto vn harriero a refrescarse al
|
| portal, y pidio que queria hazer tercio. Acogie-
|
| ronle de buena gana, y en menos de media
| 25 |
| hora le ganaron doze reales y veynte y dos
|
| marauedis, que fue darle doze lançadas y veyn-
|
| te y dos mil pesadumbres, y creyendo el harrie-
|
| ro que por ser muchachos no se lo defenderian,
|
| quiso quitalles el dinero, mas ellos, poniendo
| 30 |
| el vno mano a su media espada, y el otro al de
|
| las cachas amarillas, le dieron tanto que hazer
|
| que, a no salir sus compañeros, sin duda lo
|
| passara mal.
|
| A esta sazon, passaron a caso por el camino
| 5 |
| vna tropa de caminantes a cauallo, que yuan a
|
| sestear a la venta del Alcalde, que esta media
|
| legua mas adelante, los quales, viendo la pen-
|
| dencia del harriero con los dos muchachos, los
|
| apaziguaron, y les dixeron que, si a caso yuan
| 10 |
| a Seuilla, que se viniessen con ellos.
|
| "Alla vamos", dixo Rincon, "y seruiremos
|
| a vs. ms. en todo quanto nos mandaren."
|
| Y, sin mas detenerse, saltaron delante de las
|
| mulas y se fueron con ellos, dexando al harriero
| 15 |
| agrauiado y enojado, y a la ventera admirada
|
| de la buena criança de los picaros, que les auia
|
| estado oyendo su platica, sin que ellos aduir-
|
| tiessen en ello; y quando dixo al harriero que
|
| les auia oydo dezir que los naypes que traian
| 20 |
| eran falsos, se pelaua las barbas, y quisiera yr
|
| a la venta tras ellos a cobrar su hazienda, por-
|
| que dezia que era grandissima afrenta, y caso
|
| de menos valer, que dos muchachos huuiessen
|
| engañado a vn hombraço tan grande como el.
| 25 |
| Sus compañeros le detuuieron y aconsejaron
|
| que no fuesse, siquiera por no publicar su inha-
|
| bilidad y simpleza. En fin, tales razones le dixe-
|
| ron que, aunque no le consolaron, le obligaron
|
| a quedarse.
| 30 |
| En esto, Cortado y Rincon se dieron tan buena
|
| maña en seruir a los caminantes, que lo mas
|
| del camino los lleuauan a las ancas, y aunque
|
| se les ofrecian algunas ocasiones de tentar las
|
| balijas de sus medios amos, no las admitieron,
| 5 |
| por no perder la ocasion tan buena del viaje de
|
| Seuilla, donde ellos tenian grande desseo de
|
| verse. Con todo esto, a la entrada de la ciudad,
|
| que fue a la oracion, y por la puerta de la
|
| Aduana, a causa del registro y almoxarifazgo
| 10 |
| que se paga, no se pudo contener Cortado de
|
| no cortar la balija, o maleta, que a las ancas
|
| traia vn frances de la camarada; y assi con el
|
| de sus cachas le dio tan larga y profunda heri-
|
| da, que se parecian patentemente las entrañas,
| 15 |
| y sutilmente le sacó dos camisas buenas, vn
|
| relox de sol y vn librillo de memoria, cosas que,
|
| quando las vieron, no les dieron mucho gusto;
|
| y pensaron que, pues el frances lleuaua a las
|
| ancas aquella maleta, no la auia de auer ocu-
| 20 |
| pado con tan poco peso, como era el que tenian
|
| aquellas presseas, y quisieran boluer a darle
|
| otro tiento, pero no lo hizieron, imaginando que
|
| ya lo aurian echado menos y puesto en recaudo
|
| lo que quedaua. Auianse despedido antes que el
| 25 |
| salto hiziessen, de los que hasta alli los auian
|
| sustentado, y otro dia vendieron las camisas en
|
| el malbaratillo que se haze fuera de la puerta
|
| del Arenal, y dellas hizieron veynte reales.
|
| Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, y ad-
| 30 |
| miroles la grandeza y sumptuosidad de su ma-
|
| yor iglesia, el gran concurso de gente del rio,
|
| porque era en tiempo de cargazon de flota, y
|
| auia en el seys galeras, cuya vista les hizo sus-
|
| pirar, y aun temer el dia que sus culpas les
| 5 |
| auian de traer a morar en ellas de por vida;
|
| echaron de ver los muchos muchachos de la
|
| esportilla, que por alli andauan; informaronse
|
| de vno dellos que oficio era aquel, y si era de
|
| mucho trabajo y de qué ganancia. Vn mucha-
| 10 |
| cho asturiano, que fue a quien le hizieron la
|
| pregunta, respondio que el oficio era descan-
|
| sado y de que no se pagaba alcauala, y que
|
| algunos dias salia con cinco y con seys reales
|
| de ganancia, con que comia y beuia y triunfaua
| 15 |
| como cuerpo de rey, libre de buscar amo a
|
| quien dar fianças, y seguro de comer a la hora
|
| que quisiesse, pues a todas lo hallaua en el mas
|
| minimo bodegon de toda la ciudad.
|
| No les parecio mal a los dos amigos la rela-
| 20 |
| cion del asturianillo, ni les descontentó el oficio,
|
| por parecerles que venia como de molde para
|
| poder vsar el suyo, con cubierta y seguridad,
|
| por la comodidad que ofrecia de entrar en todas
|
| las casas; y luego determinaron de comprar
| 25 |
| los instrumentos necessarios para vsalle,
|
| pues lo podian vsar sin examen. Y preguntan-
|
| dole al asturiano, que auian de comprar, les
|
|
| respondio, que sendos costales pequeños, lim-
|
| pios o nueuos, y cada vno tres espuertas de
|
| palma, dos grandes y vna pequeña, en las qua-
|
| les se repartia la carne, pescado y fruta, y en
|
| el costal el pan, y el les guió donde lo vendian,
| 5 |
| y ellos, del dinero de la galima del frances, lo
|
| compraron todo, y dentro de dos horas pudie-
|
| ran estar graduados en el nueuo oficio, segun
|
| les ensayauan las esportillas y assentauan los
|
| costales. Auisoles su adalid de los puestos
| 10 |
| donde auian de acudir: por las mañanas a la
|
| Carniceria y a la plaça de san Saluador;
|
| los dias de pescado a la Pescaderia y a la
|
| Costanilla; todas las tardes al rio; los jueues
|
| a la Feria.
| 15 |
| Toda esta licion tomaron bien de memoria, y
|
| otro dia, bien de mañana, se plantaron en la
|
| plaça de san Saluador, y apenas huuieron lle-
|
| gado, quando los rodearon otros moços del ofi-
|
| cio, que por lo flamante de los costales y es-
| 20 |
| puertas vieron ser nueuos en la plaça; hizie-
|
| ronles mil preguntas, y a todas respondian con
|
| discrecion y mesura. En esto llegaron vn medio
|
| estudiante y vn soldado, y combidados de la
|
| limpieza de las espuertas de los dos nouatos,
| 25 |
| el que parecia estudiante llamó a Cortado, y el
|
| soldado a Rincon.
|
| "En nombre sea de Dios", dixeron ambos.
|
| "Para bien se comience el oficio", dixo Rin-
|
| con, "que v. m. me estrena, señor mio."
| 30 |
| A lo qual respondio el soldado:
|
| "La estrena no sera mala, porque estoy de
|
|
| ganancia y soy enamorado, y tengo de hazer
|
| hoy banquete a vnas amigas de mi señora".
|
| "Pues cargue v. m. a su gusto, que animo
|
| tengo y fuerças para lleuarme toda esta plaça,
|
| y aun si fuere menester que ayude a guisar-
| 5 |
| lo, lo hare de muy buena voluntad."
|
| Contentose el soldado de la buena gracia del
|
| moço, y dixole que, si queria seruir, que el le
|
| sacaria de aquel abatido oficio. A lo qual res-
|
| pondio Rincon, que, por ser aquel dia el prime-
| 10 |
| ro que le vsaua, no le queria dexar tan presto
|
| hasta ver a lo menos lo que tenia de malo y
|
| bueno, y quando no le contentasse, el daua su
|
| palabra de seruirle a el antes que a vn cano-
|
| nigo.
| 15 |
| Riose el soldado, cargole muy bien, mostrole
|
| la casa de su dama, para que la supiesse de
|
| alli adelante y el no tuuiesse necessidad, quan-
|
| do otra vez le embiasse, de acompañarle. Rin-
|
| con prometio fidelidad y buen trato; diole el
| 20 |
| soldado tres quartos, y en vn buelo boluio a la
|
| plaça, por no perder coyuntura, porque tambien
|
| desta diligencia les aduirtio el asturiano, y de
|
| que, quando lleuassen pescado menudo, con-
|
| uiene a saber, albures, o sardinas, o azedias,
| 25 |
| bien podian tomar algunas y hazerles la salua,
|
| siquiera para el gasto de aquel dia, pero que
|
| esto auia de ser con toda sagazidad y aduerti-
|
| miento, por que no se perdiesse el credito, que
|
|
| era lo que mas importaua en aquel exercicio.
|
| Por presto que boluio Rincon, ya halló en el
|
| mismo puesto a Cortado. Llegose Cortado a
|
| Rincon, y preguntole que como le auia ydo.
|
| Rincon abrio la mano, y mostrole los tres quar-
| 5 |
| tos. Cortado entró la suya en el seno, y sacó
|
| vna bolsilla, que mostraua auer sido de ambar
|
| en los passados tiempos; venia algo hinchada,
|
| y dixo:
|
| "Con esta me pagó su reuerencia del estu-
| 10 |
| diante, y con dos quartos; mas tomadla vos,
|
| Rincon, por lo que puede suceder."
|
| Y auiendosela ya dado secretamente, veys
|
| aqui do buelue el estudiante trasudando y tur-
|
| bado de muerte; y viendo a Cortado, le dixo si
| 15 |
| a caso auia visto vna bolsa de tales y tales se-
|
| ñas, que, con quinze escudos de oro en oro, y
|
| con tres reales de a dos, y tantos marauedis en
|
| quartos y en ochauos le faltaua, y que le dixes-
|
| se si la auia tomado en el entretanto que con
| 20 |
| el auia anda(n)do comprando.
|
| A lo qual, con extraño dissimulo, sin alterar-
|
| se ni mudarse en nada, respondio Cortado:
|
| "Lo que yo sabre dezir dessa bolsa, es que
|
| no deue de estar perdida, si ya no es que
| 25 |
| v. m. la puso a mal recaudo."
|
| "Esso es ello, pecador de mi", respondio el
|
| estudiante, "que la deui de poner a mal recau-
|
| do, pues me la hurtaron."
|
| "Lo mismo digo yo", dixo Cortado,"pero para
| 30 |
| todo ay remedio, si no es para la muerte, y el
|
| que vuessa merced podra tomar es, lo primero
|
| y principal tener paciencia, que de menos nos
|
| hizo Dios, y vn dia viene tras otro dia, y donde
|
| las dan las toman , y podria ser que, con el tiem-
| 5 |
| po, el que lleuó la bolsa, se viniesse a arrepen-
|
| tir, y se la boluiesse a vuessa merced sahu-
|
| mada."
|
| "El sahumerio le perdonariamos", respondio
|
| el estudiante, y Cortado prosiguio diziendo:
| 10 |
| "Quanto mas que cartas de descomunion
|
| ay, paulinas, y buena diligencia, que es madre
|
| de la buena ventura; aunque, a la verdad, no
|
| quisiera yo ser el lleuador de tal bolsa, por-
|
| que si es que vuessa merced tiene alguna orden
| 15 |
| sacra, parecermeia a mi que auia cometido
|
| algun grande incesto o sacrilegio."
|
| "¡Y como que ha cometido sacrilegio!", dixo
|
| a esto el adolorido estudiante, "que, puesto
|
| que yo no soy sacerdote, sino sacristan de vnas
| 20 |
| monjas, el dinero de la bolsa era del tercio de
|
| vna capellania, que me dio a cobrar vn sacer-
|
| dote amigo mio, y es dinero sagrado y bendito."
|
| " Con su pan se lo coma ", dixo Rincon a este
|
| punto; "no le arriendo la ganancia; dia de juy-
| 25 |
| zio ay, donde todo saldra en la colada, y en-
|
| tonces se vera quien fue Callejas , y el atreuido
|
| que se atreuio a tomar, hurtar y menoscabar el
|
| tercio de la capellania."
|
|
| "¿Y quanto renta cada año, digame, señor
|
| sacristan, por su vida?"
|
| "¡Renta la puta que me pario! y ¿estoy yo
|
| agora para dezir lo que renta?" respondio el
|
| sacristan, con algun tanto de demasiada co-
| 5 |
| lera; "dezidme, hermanos, si sabeys algo; si no
|
| quedad con Dios, que yo la quiero hazer pre-
|
| gonar."
|
| "No me parece mal remedio esse", dixo Cor-
|
| tado, "pero aduierta v. m. no se le oluiden las
| 10 |
| señas de la bolsa, ni la cantidad puntualmente
|
| del dinero que va en ella, que, si yerra en vn
|
| ardite, no parecera en dias del mundo, y esto
|
| le doy por hado."
|
| "No ay que temer desso", respondio el sacris-
| 15 |
| tan, "que lo tengo mas en la memoria que el to-
|
| car de las campanas; no me erraré en vn atomo."
|
| Sacó en esto de la faldriquera vn pañuelo
|
| randado, para limpiarse el sudor que llouia de
|
| su rostro, como de alquitara, y, apenas le
| 20 |
| huuo visto Cortado, quando le marcó por suyo.
|
| Y auiendose ydo el sacristan, Cortado le siguio
|
| y le alcançó en las Gradas , donde le llamó y
|
| le retiró a vna parte, y alli le començo a dezir
|
| tantos disparates, al modo de lo que llaman
| 25 |
| bernardinas, cerca del hurto y hallazgo de su
|
| bolsa, dandole buenas esperanças, sin concluyr
|
| jamas razon que començasse, que el pobre
|
| sacristan estaua embelesado escuchandole; y
|
| como no acabaua de entender lo que le dezia,
| 30 |
| hazia que le replicasse la razon dos y tres ve-
|
| zes. Estauale mirando Cortado a la cara atenta-
|
| mente, y no quitaua los ojos de sus ojos. El
|
| sacristan le miraua de la misma manera, estan-
|
| do colgado de sus palabras; este tan grande
| 5 |
| embelesamiento, dio lugar a Cortado que con-
|
| cluyesse su obra, y sutilmente le sacó el pañue-
|
| lo de la faldriquera, y, despidiendose del, le dixo
|
| que a la tarde procurasse de verle en aquel
|
| mismo lugar, porque el traia entre ojos que vn
| 10 |
| muchacho de su mismo oficio y de su mismo
|
| tamaño, que era algo ladronzillo, le auia toma-
|
| do la bolsa, y que el se obligaua a saberlo
|
| dentro de pocos o de muchos dias.
|
| Con esto se consolo algo el sacristan, y se
| 15 |
| despidio de Cortado, el qual se vino donde
|
| estaua Rincon, que todo lo auia visto vn poco
|
| apartado del, y mas abaxo estaua otro moço de
|
| la esportilla, que vio todo lo que auia passado,
|
| y como Cortado daua el pañuelo a Rincon; y,
| 20 |
| llegandose a ellos, les dixo:
|
| "Diganme, señores galanes, ¿voacedes son
|
| de mala entrada, o no?"
|
| "No entendemos essa razon, señor galan",
|
| respondio Rincon.
| 25 |
| "¿Que no entreuan, señores murcios?", res-
|
| pondio el otro.
|
| "Ni somos de Teba ni de Murcia", dixo Cor-
|
| tado: "si otra cosa quiere, digala, si no, vayase
|
| con Dios."
| 30 |
| "¿No lo entienden?", dixo el moço, "pues yo
|
| se lo dare a entender y a beuer con vna cuchara
|
| de plata. Quiero dezir, señores, si son vuessas
|
| mercedes 1adrones; mas no se para que les
|
| pregunto esto, pues se ya que lo son; mas di-
| 5 |
| ganme, ¿como no han ydo a la aduana del
|
| señor Monipodio?"
|
| "¿Pagase en esta tierra almojarifazgo de la-
|
| drones, señor galan?", dixo Rincon.
|
| "Si no se paga", respondio el moço, "a lo me-
| 10 |
| nos registranse ante el señor Monipodio, que
|
| es su padre, su maestro y su amparo, y assi les
|
| aconsejo que vengan conmigo a darle la obe-
|
| diencia, o si no, no se atreuan a hurtar sin su
|
| señal, que les costará caro."
| 15 |
| "Yo pense", dixo Cortado, "que el hurtar era
|
| oficio libre, horro de pecho y alcauala, y que si
|
| se paga es por junto, dando por fiadores a la
|
| garganta y a las espaldas. Pero, pues, assi es, y
|
| en cada tierra ay su vso, guardemos nosotros el
| 20 |
| desta que, por ser la mas principal del mundo,
|
| sera el mas acertado de todo el, y assi puede
|
| vuessa merced guiarnos donde esta esse caua-
|
| llero que dize, que ya yo tengo barruntos, segun
|
| lo que he oydo dezir, que es muy calificado y
| 25 |
| generoso y, ademas, habil en el oficio."
|
| "¡Y como que es calificado, habil y suficien-
|
| te!", respondio el moço; "eslo tanto, que en
|
| quatro años que ha que tiene el cargo de ser
|
| nuestro mayor y padre, no han padezido sino
| 30 |
| quatro en el finibusterroe, y obra de treynta em-
|
| besados y de sesenta y dos en gurapas."
|
| "En verdad señor", dixo Rincon, "que assi
|
| entendemos essos nombres, como bolar."
|
| "Comencemos a andar, que yo los yre decla-
| 5 |
| rando por el camino", respondio el moço, "con
|
| otros algunos, que assi les conuiene saberlos,
|
| como el pan de la boca."
|
| Y assi les fue diziendo y declarando otros
|
| nombres, de los que ellos llaman germanescos,
| 10 |
| o de la germania, en el discurso de su platica,
|
| que no fue corta, porque el camino era largo.
|
| En el qual dixo Rincon a su guia:
|
| "¿Es vuessa merced por ventura ladron?"
|
| "Si", respondio el, "para seruir a Dios y a
| 15 |
| las buenas gentes; aunque no de los muy
|
| cursados, que todavia estoy en el año del no-
|
| uiciado."
|
| A lo qual respondio Cortado:
|
| "Cosa nueua es para mi que aya ladrones en
| 20 |
| el mundo para seruir a Dios y a la buena gente."
|
| A lo qual respondio el moço:
|
| "Señor, yo no me meto en tologias; lo que se
|
| es, que cada vno en su oficio puede alabar a
|
| Dios, y mas con la orden que tiene dada Moni-
| 25 |
| podio a todos sus ahijados."
|
| "Sin duda", dixo Rincon, "deue de ser buena
|
| y santa, pues haze que los ladrones siruan a
|
| Dios."
|
| "Es tan santa y buena", replicó el moço, "que
| 30 |
| no se yo si se podra mejorar en nuestro arte.
|
| El tiene ordenado, que de lo que hurtaremos
|
| demos alguna cosa o limosna, para el azeyte de
|
| la lampara de vna imagen muy deuota que esta
|
| en esta ciudad; y en verdad que hemos visto
| 5 |
| grandes cosas por esta buena obra, porque los
|
| dias passados dieron tres ansias a vn quatrero,
|
| que auia murciado dos roznos, y, con estar flaco
|
| y quartanario, assi las sufrio sin cantar, como
|
| si fueran nada, y esto atribuymos los del arte a
| 10 |
| su buena deuocion, porque sus fuerças no eran
|
| bastantes para sufrir el primer desconcierto del
|
| verdugo; y porque se que me han de preguntar
|
| algunos vocablos de los que he dicho, quiero
|
| curarme en salud y dezirselo antes que me lo
| 15 |
| pregunten. Sepan voacedes, que quatrero es la-
|
| dron de bestias; ansia es el tormento; rosnos
|
| los asnos, hablando con perdon; primer descon-
|
| cierto es las primeras bueltas de cordel que da
|
| el verdugo. Tenemos mas, que rezamos nuestro
| 20 |
| rosario, repartido en toda la semana, y muchos
|
| de nosotros no hurtamos el dia del viernes, ni
|
| tenemos conuersacion con muger que se llame
|
| Maria el dia del sabado."
|
| "De perlas me parece todo esso", dixo Corta-
| 25 |
| do; "pero digame vuessa merced, ¿hazese otra
|
| restitucion o otra penitencia mas de la dicha?"
|
| "En esso de restituyr no ay que hablar", res-
|
| pondio el moço, "porque es cosa impossible,
|
| por las muchas partes en que se diuide lo hur-
| 30 |
| .
|
|
| tado, lleuando cada vno de los ministros y con-
|
| trayentes la suya. Y assi el primer hurtador no
|
| puede restituyr nada, quanto mas que no ay
|
| quien nos mande hazer esta diligencia, a causa
|
| que nunca nos confessamos, y, si sacan cartas
| 5 |
| de excomunion, jamas llegan a nuestra noticia,
|
| porque jamas vamos a la yglesia al tiempo
|
| que se leen, si no es los dias de iubileo, por la
|
| ganancia que nos ofrece el concurso de la mu-
|
| cha gente."
| 10 |
| "¿Y con solo esso que hazen, dizen essos se-
|
| ñores", dixo Cortadillo, "que su vida es santa
|
| y buena?"
|
| "Pues ¿que tiene de malo?", replicó el moço.
|
| "¿No es peor ser herege o renegado, o matar
| 15 |
| a su padre y madre, o ser solomico?"
|
| "Sodomita querra dezir v. m.", respondio
|
| Rincon.
|
| "Esso digo", dixo el moço.
|
| "Todo es malo", replicó Cortado. "Pero pues
| 20 |
| nuestra suerte ha querido que entremos en esta
|
| cofradia, vuessa merced alargue el paso, que
|
| muero por verme con el señor Monipodio, de
|
| quien tantas virtudes se cuentan."
|
| "Presto se les cumplira su desseo", dixo el
| 25 |
| moço, "que ya desde aqui se descubre su casa;
|
| vuessas mercedes se queden a la puerta, que
|
| yo entrare a ver si está desocupado, porque
|
| estas son las horas, quando el suele dar au-
|
| diencia."
| 30 |
| "En buena sea", dixo Rincon.
|
| Y, adelantandose vn poco el moço, entró en
|
|
| vna casa no muy buena, sino de muy mala
|
| apariencia, y los dos se quedaron esperando
|
| a la puerta. El salio luego y los llamó, y ellos
|
| entraron, y su guia les mandó esperar en vn
|
| pequeño patio ladrillado, y de puro limpio
| 5 |
| y algimifrado, parecia que vertia carmin de lo
|
| mas fino; al vn lado estaua vn banco de tres
|
| pies, y al otro vn cantaro desbocado con vn
|
| jarrillo encima, no menos falto que el cantaro;
|
| a otra parte estaua vna estera de enea, y en el
| 10 |
| medio vn tiesto, que en Seuilla llaman maceta
|
| de aluahaca.
|
| Mirauan los moços atentamente las alhajas
|
| de la casa, en tanto que baxaua el señor Moni-
|
| podio; y viendo que tardaua, se atreuio Rincon
| 15 |
| a entrar en vna sala baxa, de dos pequeñas
|
| que en el patio estauan, y vio en ella dos es-
|
| padas de esgrima y dos broqueles de corcho,
|
| pendientes de quatro clauos, y vna arca grande
|
| sin tapa ni cosa que la cubriesse, y otras tres
| 20 |
| esteras de enea tendidas por el suelo. En la
|
| pared frontera estaua pegada a la pared vna
|
| imagen de nuestra Señora, destas de mala es-
|
| tampa, y mas abaxo pendia vna esportilla de
|
| palma, y encaxada en la pared vna almofia
| 25 |
| blanca, por do coligio Rincon que la esportilla
|
| seruia de cepo para limosna, y la almofia de
|
| tener agua bendita, y assi era la verdad.
|
| Estando en esto, entraron en la casa dos mo-
|
| ços de hasta veynte años cada vno, vestidos de
| 30 |
| estudiantes, y de alli a poco dos de la esporti-
|
| lla, y vn ciego y, sin hablar palabra ninguno,
|
| se començaron a passear por el patio. No tardó
|
| mucho, quando entraron dos viejos de vayeta
|
| con antojos, que los hazian graues y dignos de
| 5 |
| ser respectados, con sendos rosarios de sonado-
|
| ras cuentas en las manos; tras ellos entró vna
|
| vieja halduda y, sin dezir nada, se fue a la sala,
|
| y auiendo tomado agua bendita, con grandissi-
|
| ma deuocion, se puso de rodillas ante la ima-
| 10 |
| gen, y a cabo de vna buena pieça, auiendo
|
| primero besado tres vezes el suelo, y leuantados
|
| los braços y los ojos al cielo otras tantas, se
|
| leuantó y echó su limosna en la esportilla, y se
|
| salio con los demas al patio. En resolucion, en
| 15 |
| poco espacio se juntaron en el patio hasta ca-
|
| torze personas de diferentes trajes y oficios. Lle-
|
| garon tambien de los postreros dos brauos y
|
| bizarros moços, de vigotes largos, sombreros
|
| de grande falda, cuellos a la valona, medias de
| 20 |
| color, ligas de gran balumba, espadas de mas
|
| de marca, sendos pistoletes cada vno en lu-
|
| gar de dagas, y sus broqueles pendientes de la
|
| pretina; los quales, assi como entraron, pusieron
|
| los ojos de traues en Rincon y Cortado, a modo
| 25 |
| de que los estrañauan y no conocian, y, llegan-
|
| dose a ellos, les preguntaron si eran de la cofra-
|
| dia. Rincon respondio que si, y muy seruidores
|
| de sus mercedes.
|
| Llegose en esto la sazon y punto en que
| 30 |
| baxó el señor Monipodio, tan esperado como
|
| bien visto de toda aquella virtuosa compañia.
|
|
| Parecia de edad de quarenta y cinco a quaren-
|
| ta y seys años, alto de cuerpo, moreno de ros-
|
| tro, cezijunto, barbinegro y muy espeso; los ojos
|
| hundidos. Venia en camisa, y por la abertura
|
| de delante descubria vn bosque, tanto era el
| 5 |
| bello que tenia en el pecho. Traia cubierta vna
|
| capa de vayeta casi hasta los pies, en los quales
|
| traia vnos çapatos enchancletados. Cubrianle
|
| las piernas vnos çaraguelles de lienço anchos,
|
| y largos hasta los tobillos; el sombrero era de
| 10 |
| los de la hampa, campanudo de copa y tendido
|
| de falda; atrauesauale vn tahali por espalda y
|
| pechos, a do colgaua vna espada ancha y cor-
|
| ta, a modo de las del perrillo; las manos eran
|
| cortas, pelosas, y los dedos gordos, y las vñas
| 15 |
| hembras y remachadas; las piernas no se le
|
| parecian, pero los pies eran descomunales, de
|
| anchos y juanetudos. En efeto, el representaua
|
| el mas rustico y disforme barbaro del mundo.
|
| Baxó con el la guia de los dos, y, trauandoles
| 20 |
| de las manos, los presentó ante Monipodio,
|
| diziendole:
|
| "Estos son los dos buenos mancebos que a
|
| vuessa merced dixe, mi sor Monipodio.
|
| Vuessa merced los desamine, y vera como son
| 25 |
| dignos de entrar en nuestra congregacion."
|
| "Esso hare yo de muy buena gana", respon-
|
| dio Monipodio.
|
| Oluidauaseme de dezir, que assi como Moni-
|
| podio baxó, al punto todos los que aguardan-
| 30 |
| dole estauan le hizieron vna profunda y larga
|
| reuerencia, excepto los dos brauos, que, a medio
|
| magate, como entre ellos se dize, le quitaron
|
| los capelos, y luego boluieron a su passeo por
|
| vna parte del patio, y por la otra se passeaua
| 5 |
| Monipodio, el qual preguntó a los nueuos el
|
| exercicio, la patria y padres.
|
| A lo qual Rincon respondio:
|
| "El exercicio ya esta dicho, pues venimos
|
| ante vuessa merced; la patria no me parece de
| 10 |
| mucha importancia dezilla, ni los padres tam-
|
| poco, pues no se ha de hazer informacion para
|
| recebir algun habito honroso."
|
| A lo qual respondio Monipodio:
|
| "Vos, hijo mio, estais en lo cierto, y es cosa
| 15 |
| muy acertada encubrir esso que dezis, porque
|
| si la suerte no corriere como deue, no es bien
|
| que quede assentado debaxo de signo de escri-
|
| uano, ni en el libro de las entradas: "Fulano,
|
| "hijo de fulano, vezino de tal parte, tal dia le
| 20 |
| "ahorcaron o le açotaron", o otra cosa seme-
|
| jante, que por lo menos suena mal a los bue-
|
| nos oydos; y assi torno a dezir que es proue-
|
| choso documento callar la patria, encubrir los
|
| padres y mudar los propios nombres, aunque
| 25 |
| para entre nosotros no ha de auer nada encu-
|
| bierto, y solo aora quiero saber los nombres de
|
| los dos."
|
| Rincon dixo el suyo y Cortado tambien.
|
| "Pues de aqui adelante", respondio Monipo-
| 30 |
| dio, "quiero, y es mi voluntad, que vos, Rincon,
|
| os llameys Rinconete , y vos, Cortado, Cortadi-
|
| llo , que son nombres que assientan como de
|
| molde a vuestra edad y a nuestras ordenanças,
|
| debaxo de las quales cae tener necessidad de
| 5 |
| saber el nombre de los padres de nuestros co-
|
| frades, porque tenemos de costumbre de hazer
|
| dezir cada año ciertas missas por las animas de
|
| nuestros difuntos y bienhechores, sacando el
|
| estupendo para la limosna de quien las dize,
| 10 |
| de alguna parte de lo que se garuea; y estas
|
| tales missas, assi dichas como pagadas, dizen
|
| que aprouecha a las tales animas por via de
|
| naufragio. Y caen debaxo de nuestros bienhe-
|
| chores: el procurador que nos defiende, el guro
| 15 |
| que nos auisa, el verdugo que nos tiene lasti-
|
| ma, el que, quando [alguno] de nosotros va
|
| huyendo por la calle, y detras le van dando vo-
|
| zes "¡al ladron, al ladron!, ¡detenganle, deten-
|
| "ganle!", vno se pone en medio, y se opone al
| 20 |
| raudal de los que le siguen, diziendo: "¡De-
|
| "xenle al cuytado, que harta mala ventura lleua;
|
| "alla se lo aya, castiguele su pecado!" Son
|
| tambien bienhechoras nuestras las socorridas,
|
| que de su sudor nos socorren, ansi en la trena
| 25 |
| como en las guras. Y tambien lo son nues-
|
| tros padres y madres que nos echan al mundo,
|
| y el escriuano, que, si anda de buena, no ay
|
| delito que sea culpa, ni culpa a quien se de
|
| mucha pena; y por todos estos que he dicho
| 30 |
| haze nuestra hermandad cada año su aduersa-
|
| rio, con la mayor popa y sole(ni)dad que
|
| podemos."
|
| "Por cierto", dixo Rinconete (ya confirmado
|
| con este nombre), "que es obra digna del altissi-
| 5 |
| mo y profundissimo ingenio que hemos oydo
|
| dezir que v. m., señor Monipodio, tiene. Pero
|
| nuestros padres aun gozan de la vida; si en ella
|
| les alcançaremos, daremos luego noticia a esta
|
| felicissima y abogada confraternidad, para que
| 10 |
| por sus almas se les haga esse naufragio o tor-
|
| menta, o esse aduersario que vuessa merced
|
| dize, con la solenidad y pompa acostumbrada;
|
| si ya no es que se haze mejor con popa y so-
|
| ledad, como tambien apuntó v. m. en sus ra-
| 15 |
| zones."
|
| "Assi se hara, o no quedará de mi pedaço",
|
| replicó Monipodio.
|
| Y llamando a la guia, le dixo:
|
| "Ven aca, Ganchuelo, ¿estan puestas las
| 20 |
| postas?"
|
| "Si", dixo la guia, que Ganchuelo era su nom-
|
| bre; "tres centinelas quedan auiçorando, y no
|
| ay que temer que nos cojan de sobresalto."
|
| "Boluiendo, pues, a nuestro proposito", dixo
| 25 |
| Monipodio, "querria saber, hijos, lo que sabeys,
|
| para daros el oficio y exercicio conforme a vues-
|
| tra inclinacion y habilidad."
|
| "Yo", respondio Rinconete, "se vn poquito de
|
| floreo de Vilhan; entiendeseme el reten; ten-
| 30 |
| go buena vista para el humillo; juego bien de la
|
| sola, de las quatro y de las ocho; no se me va
|
| por pies el raspadillo, berrugueta, y el colmi-
|
| llo. Entrome por la boca de lobo como por mi
|
| casa, y atreueriame a hazer vn tercio de chança
| 5 |
| mejor que vn tercio de Napoles, y a dar vn
|
| astillazo al mas pintado, mejor que dos reales
|
| prestados".
|
| "Principios son", dixo Monipodio; "pero to-
|
| das essas son flores de cantueso viejas, y tan
| 10 |
| vsadas, que no ay principiante que no las sepa,
|
| y solo siruen para alguno que sea tan blanco
|
| que se dexe matar de media noche abaxo; pero
|
| andara el tiempo y vernos hemos, que, assen-
|
| tando sobre esse fundamento media dozena de
| 15 |
| liciones, yo espero en Dios que aueys de salir
|
| oficial famoso, y aun quiza maestro."
|
| "Todo sera para seruir a vuessa merced y a
|
| los señores cofrades", respondio Rinconete.
|
| "Y vos, Cortadillo, ¿que sabeys?", preguntó
| 20 |
| Monipodio.
|
| "Yo", respondio Cortadillo, "se la treta que
|
| dizen mete dos y saca cinco, y se dar tiento
|
| a vna faldriquera con mucha puntualidad y
|
| destreza."
| 25 |
| "¿Sabeys mas?", dixo Monipodio.
|
| "No, por mis grandes pecados", respondio
|
| Cortadillo.
|
| "No os aflijays, hijo", replicó Monipodio, "que
|
| a puerto y a escuela aueys llegado, donde ni
| 30 |
| os anegareys, ni dexareys de salir muy bien
|
| aprouechado en todo aquello que mas os con-
|
|
| uiniere. Y en esto del animo, ¿como os va,
|
| hijos?"
|
| "Como nos ha de yr", respondio Rinconete,
|
| "sino muy bien; animo tenemos para acome-
|
| ter qualquiera empressa de las que toca-
| 5 |
| ren a nuestro arte y exercicio."
|
| "Esta bien", replicó Monipodlo; "pero querria
|
| yo que tambien le tuuiessedes para sufrir, si
|
| fuesse menester, media dozena de ansias,
|
| sin desplegar los labios y sin dezir esta boca
| 10 |
| es mia."
|
| "Ya sabemos aqui", dixo Cortadillo, "señor
|
| Monipodio, qué quiere dezir ansias, y para todo
|
| tenemos animo, porque no somos tan ignoran-
|
| tes que no se nos alcance que lo que dize la
| 15 |
| lengua paga la gorja, y harta merced le haze el
|
| cielo al hombre atreuido, por no darle otro título,
|
| que le dexa en su lengua su vida o su muerte,
|
| como si tuuiesse mas letras vn no que vn si."
|
| "Alto, no es menester mas", dixo a esta sazon
| 20 |
| Monipodio. "Digo, que sola esta razon me con-
|
| uence, me obliga, me persuade y me fuerça a
|
| que, desde luego, assenteys por cofrades mayo-
|
| res, y que se os sobrelleue el año del noui-
|
| ciado."
| 25 |
| "Yo soy desse parecer", dixo vno de los
|
| brauos.
|
| Y a vna voz lo confirmaron todos los presen-
|
| tes, que toda la platica auian estado escuchando,
|
|
| y pidieron a Monipodio que desde luego les con-
|
| cediesse y permitiesse gozar de las inmunidades
|
| de su cofradia, porque su presencia agradable
|
| y su buena platica lo merecia todo. El respon-
|
| dio, que por dalles contento a todos, desde
| 5 |
| aquel punto se las concedia, y aduirtiendoles
|
| que las estimassen en mucho, porque eran no
|
| pagar media nata del primer hurto que hizies-
|
| sen, no hazer oficios menores en todo aquel
|
| año, conuiene a saber, no lleuar recaudo de nin-
| 10 |
| gun hermano mayor a la carcel ni a la casa
|
| de parte de sus contribuyentes, piar el turco
|
| puro, hazer banquete, quando, como y adonde
|
| quisieren, sin pedir licencia a su mayoral, entrar
|
| a la parte, desde luego, con lo que entruxassen
| 15 |
| los hermanos mayores, como vno dellos, y otras
|
| cosas, que ellos tuuieron por merced señala-
|
| dissima, y lo demas, con palabras muy come-
|
| didas, las agradecieron mucho.
|
| Estando en esto, entró vn muchacho corrien-
| 20 |
| do y desalentado, y dixo:
|
| "El alguazil de los vagabundos viene en-
|
| caminado a esta casa, pero no trae consigo
|
| gurullada."
|
| "Nadie se alborote", dixo Monipodio,
| 25 |
| "que es amigo, y nunca viene por nuestro daño;
|
| sossieguense, que yo le saldre a hablar."
|
| Todos se sossegaron, que ya estauan algo
|
|
| sobresaltados, y Monipodio salio a la puerta,
|
| donde halló al alguazil, con el qual estuuo
|
| hablando vn rato, y luego boluio a entrar Moni-
|
| podio, y preguntó:
|
| "¿A quien le cupo oy la plaza de san Sal-
| 5 |
| vador?"
|
| "A mi", dixo el de la guia.
|
| "Pues, ¿como", dixo Monipodio, "no se me
|
| ha manifestado vna bolsilla de ambar, que esta
|
| mañana en aquel parage dio al traste con
| 10 |
| quinze escudos de oro, y dos reales de a dos, y
|
| no se quantos quartos?"
|
| "Verdad es", dixo la guia, "que oy faltó essa
|
| bolsa; pero yo no la he tomado, ni puedo ima-
|
| ginar quien la tomasse."
| 15 |
| "No hay leuas conmigo", replicó Monipodio;
|
| "la bolsa ha de parezer, porque la pide el algua-
|
| zil, que es amigo y nos haze mil plazeres al año."
|
| Tornó a jurar el moço que no sabia della. Co-
|
| mençose a encolerizar Monipodio de manera,
| 20 |
| que parecia que fuego viuo lançaua por los ojos,
|
| diziendo:
|
| "Nadie se burle con quebrantar la mas mini-
|
| ma cosa de nuestra orden, que le costará la vida;
|
| manifiestese la cica, y si se encubre por no pa-
| 25 |
| gar los derechos, yo le daré enteramente lo que
|
| le toca y pondre lo demas de mi casa, porque
|
| en todas maneras ha de yr contento el alguazil."
|
| Tornó de nueuo a jurar el moço, y a mal-
|
| dezirse, diziendo que el no auia tomado tal bol-
| 30 |
| sa, ni vistola de sus ojos. Todo lo qual fue poner
|
| mas fuego a la colera de Monipodio, y dar oca-
|
| sion a que toda la junta se alborotasse, viendo
|
| que se rompian sus estatutos y buenas orde-
|
| nanças.
| 5 |
| Viendo Rinconete, pues, tanta dissension y
|
| alboroto, pareciole que seria bien sossegalle
|
| y dar contento a su mayor, que rebentaua de
|
| rabia; y aconsejandose con su amigo Cortadillo,
|
| con parecer de entrambos, sacó la bolsa del sa-
| 10 |
| cristan y dixo;
|
| "Cesse toda question, mis señores, que esta
|
| es la bolsa, sin faltarle nada de lo que el algua-
|
| zil manifiesta, que oy mi camarada Cortadillo le
|
| dio alcance, con vn pañuelo, que al mismo due-
| 15 |
| ño se le quitó por añadidura."
|
| Luego sacó Cortadillo el pañiçuelo, y lo puso
|
| de manifiesto. Viendo lo qual Monipodio, dixo:
|
| "Cortadillo el Bueno , que con este titulo y
|
| renombre ha de quedar de aqui adelante, se
| 20 |
| quede con el pañuelo, y a mi cuenta se quede
|
| la satisfacion deste seruicio, y la bolsa se ha de
|
| lleuar el alguazil, que es de vn sacristan parien-
|
| te suyo, y conuiene que se cumpla aquel refran
|
| que dize: No es mucho que a quien te da la ga-
| 25 |
| llina entera, tu des una pierna della . Mas dis-
|
| simula este buen alguazil en vn dia, que nos-
|
| otros le podemos, ni solemos dar en ciento."
|
| De comun consentimiento aprouaron todos
|
|
| la hidalguía de los dos modernos y la sentencia
|
| y parecer de su mayoral, el qual salio a dar la
|
| bolsa al alguazil, y Cortadillo se quedó confir-
|
| mado con el renombre de Bueno , bien como si
|
| fuera don Antonio Perez de Guzman el Bueno ,
| 5 |
| que arrojó el cuchillo por los muros de Tarifa
|
| para degollar a su vnico hijo.
|
| Al boluer que boluio Monipodio, entraron
|
| con el dos moças, afeytados los rostros, llenos
|
| de color los labios y de albayalde los pechos,
| 10 |
| cubiertas con medios mantos de anascote, lle-
|
| nas de desenfado y desuerguença, señales claras
|
| por donde, en viendolas Rinconete y Cortadillo,
|
| conocieron que eran de la casa llana, y no se
|
| engañaron en nada; y, assi como entraron, se
| 15 |
| fueron con los braços abriertos, la vna a Chi-
|
| quiznaque y la otra a Maniferro, que estos eran
|
| los nombres de los dos brauos, y el de Manife-
|
| rro era porque traia vna mano de hierro, en lu-
|
| gar de otra que le auian cortado por justicia;
| 20 |
| ellos las abraçaron con grande regozijo, y les
|
| preguntaron si traian algo con que mojar la
|
| canal maestra.
|
| "Pues ¿auia de faltar, diestro mio?", respon-
|
| dio la vna, que se llamaua la Gananciosa; "no
| 25 |
| tardará mucho a venir Siluatillo, tu traynel, con
|
| la canasta de colar, atestada de lo que Dios ha
|
| sido seruido."
|
| Y assi fue verdad, porque al instante entró
|
| vn muchacho con vna canasta de colar, cubier-
| 30 |
| ta con vna sabana.
|
| Alegraronse todos con la entrada de Siluato,
|
|
| y al momento mandó sacar Monipodio vna de
|
| las esteras de enea que estauan en el aposento,
|
| y tenderla en medio del patio. Y ordenó, assi-
|
| mismo, que todos se sentassen a la redonda,
|
| porque, en cortando la colera, se trataria de lo
| 5 |
| que mas conuiniesse. A esto dixo la vieja que
|
| auia rezado a la imagen:
|
| "Hijo Monipodio, yo no estoy para fiestas,
|
| porque tengo vn vaguido de cabeça dos dias
|
| ha, que me trae loca, y mas, que antes que sea
| 10 |
| mediodia tengo de yr a cumplir mis deuocio-
|
| nes, y poner mis candelicas a nuestra Señora
|
| de las Aguas y al santo Cruxifixo de santo
|
| Agustin, que no lo dexaria de hazer, si neuas-
|
| se y ventiscasse. A lo que he venido es que
| 15 |
| anoche el Renegado y Centopies lleuaron a mi
|
| casa vna canasta de colar, algo mayor que la
|
| presente, llena de ropa blanca, y en Dios y en
|
| mi anima que venia con su cernada y todo, que
|
| los pobretes no deuieron de tener lugar de qui-
| 20 |
| talla, y venian sudando la gota tan gorda,
|
| que era vna compassion verlos entrar hijadean-
|
| do y corriendo agua de sus rostros, que pare-
|
| cian vnos angelicos. Dixeronme que yuan en
|
| seguimiento de vn ganadero, que auia pesado
| 25 |
| ciertos carneros en la carnizeria, por ver si le
|
| podian dar vn tiento en vn grandissimo gato
|
| de reales que lleuaua. No desembanastaron ni
|
| contaron la ropa, fiados en la entereza de mi
|
| conciencia, y assi me cumpla Dios mis buenos
| 30 |
| desseos, y nos libre a todos de poder de justi-
|
| cia, que no he tocado a la canasta, y que se
|
| esta tan entera como quando nacio."
|
| "Todo se le cree, señora madre", respondio
|
| Monipodio, "y estese assi la canasta, que yo
| 5 |
| yre alla a boca de sorna, y hare cala y cata de
|
| lo que tiene, y dare a cada vno lo que le tocare
|
| bien y fielmente, como tengo de costumbre."
|
| "Sea como vos lo ordenaredes, hijo", respon-
|
| dio la vieja, "y, porque se me haze tarde, dadme
| 10 |
| vn traguillo, si teneys, para consolar este esto-
|
| mago, que tan desmayado anda de contino."
|
| "Y ¡que tal lo beuereys, madre mia!" dixo a
|
| esta sazon la Escalanta, que assi se llamaua la
|
| compañera de la Gananciosa.
| 15 |
| Y descubriendo la canasta, se manifesto vna
|
| bota a modo de cuero, con hasta dos arrobas
|
| de vino, y vn corcho, que podria cauer sosse-
|
| gadamente y sin apremio hasta vna açumbre,
|
| y llenandole la Escalanta, se le puso en las ma-
| 20 |
| nos a la deuotissima vieja, la qual, tomandole
|
| con ambas manos, y auiendole soplado vn poco
|
| de espuma, dixo:
|
| "Mucho echaste, hija Escalanta; pero Dios
|
| dara fuerças para todo."
| 25 |
| Y aplicandosele a los labios, de vn tiron,
|
| sin tomar aliento, lo trasego del corcho al
|
| estomago, y acabó diziendo:
|
| "De Guadalcanal es, y aun tiene vn es no
|
|
| es de yeso el señorico. Dios te consuele, hija,
|
| que assi me has consolado, sino que temo que
|
| me ha de hazer mal, porque no me he des-
|
| ayunado."
|
| "No hara, madre", respondio Monipodio,
| 5 |
| "porque es trasanejo."
|
| "Assi lo espero yo en la Virgen", respon-
|
| dio la vieja, y añadio: "Mirad, niñas, si teneys
|
| a caso algun quarto para comprar las candeli-
|
| cas de mi deuocion, porque, con la priessa y
| 10 |
| gana que tenia de venir a traer las nueuas de
|
| la canasta, se me oluidó en casa la escarcela."
|
| "Yo si tengo, señora Pipota" (que este era el
|
| nombre de la buena vieja), respondio la Ga-
|
| nanciosa; "tome, ai le doy dos quartos; del vno
| 15 |
| le ruego que compre vna para mi y se la ponga
|
| al señor S. Miguel, y si puede comprar dos,
|
| ponga la otra al señor san Blas, que son mis
|
| abogados; quisiera que pusiera otra a la señora
|
| santa Luzia, que por lo de los ojos tambien
| 20 |
| le tengo deuocion, pero no tengo trocado;
|
| mas otro dia aura donde se cumpla con todos."
|
| "Muy bien haras, hija, y mira no seas mise-
|
| rable, que es de mucha importancia lleuar la
|
| persona las candelas delante de si antes que se
| 25 |
| muera, y no aguardar a que las pongan los
|
| herederos o albaceas."
|
| "Bien dize la madre Pipota", dixo la Esca-
|
| lanta.
|
| Y, echando mano a la bolsa, le dio otro quar-
| 30 |
| to, y le encargó que pusiesse otras dos candeli-
|
| cas a los santos que a ella le pareciessen que
|
| eran de los mas aprouechados y agradezidos.
|
| Con esto se fue la Pipota, diziendoles:
|
| "Holgaos, hijos, aora que teneys tiempo, que
| 5 |
| vendra la vejez, y llorareys en ella los ratos que
|
| perdistes en la mocedad, como yo los lloro, y
|
| encomendadme a Dios en vuestras oraciones,
|
| que yo voy a hazer lo mismo por mi y por vos-
|
| otros, por que El nos libre y conserue en nues-
| 10 |
| tro trato peligroso, sin sobresaltos de justicia."
|
| Y con esto se fue. Yda la vieja, se sentaron
|
| todos alrededor de la estera, y la Gananciosa
|
| tendio la sabana por manteles, y lo primero que
|
| sacó de la cesta fue vn grande haz de rabanos
| 15 |
| y hasta dos dozenas de naranjas y limones, y
|
| luego vna caçuela grande, llena de tajadas de
|
| bacallao frito. Manifesto luego medio queso de
|
| Flandes y vna olla de famosas azeytunas, y vn
|
| plato de camarones, y gran cantidad de cangre-
| 20 |
| jos, con su llamatiuo de alcaparrones, ahoga-
|
| dos en pimientos, y tres hogazas blanquissimas
|
| de Gandul. Serian los del almuerço hasta ca-
|
| torze, y ninguno dellos dexó de sacar su cuchillo
|
| de cachas amarillas, si no fue Rinconete, que
| 25 |
| sacó su media espada. A los dos viejos de va-
|
| yeta y a la guia tocó el escanciar con el corcho
|
| de colmena. Mas apenas auian començado a
|
| dar assalto a las naranjas, quando les dio a to-
|
| dos gran sobresalto los golpes que dieron a la
| 30 |
| puerta. Mandoles Monipodio que se sossegas-
|
| sen, y entrando en la sala baxa y descolgando
|
|
| vn broquel, puesto mano a la espada, llegó a
|
| la puerta, y con voz hueca y espantosa pre-
|
| guntó:
|
| "¿Quien llama?"
|
| Respondieron de fuera:
| 5 |
| "Yo soy, que no es nadie, señor Monipodio;
|
| Tagarete soy, centinela desta mañana, y vengo
|
| a dezir que viene aqui Iuliana la Cariharta,
|
| toda desgreñada y llorosa, que parece auerle
|
| sucedido algun desastre."
| 10 |
| En esto llegó la que dezia, sollozando, y sin-
|
| tiendola Monipodio, abrio la puerta y mandó
|
| a Tagarete que se boluiesse a su posta, y que
|
| de alli adelante auisasse lo que viesse con me-
|
| nos estruendo y ruydo. El dixo que assi lo haria.
| 15 |
| Entró la Cariharta, que era vna moça del jaez
|
| de las otras y del mismo oficio. Venia descabe-
|
| llada, y la cara llena de tolondrones, y, assi
|
| como entró en el patio, se cayo en el suelo des-
|
| mayada; acudieron a socorrerla la Gananciosa
| 20 |
| y la Escalanta, y desabrochandola el pecho, la
|
| hallaron toda denegrida y como magullada.
|
| Echaronle agua en el rostro, y ella boluio en si,
|
| diziendo a vozes:
|
| "La justicia de Dios y del rey venga sobre
| 25 |
| aquel ladron desuellacaras, sobre aquel cobar-
|
| de baxamanero, sobre aquel picaro lendroso,
|
| que le he quitado mas vezes de la horca que
|
| tiene pelos en las barbas. Desdichada de mi,
|
| mirad por quien he perdido y gastado mi mo-
| 30 |
| cedad y la flor de mis años, sino por vn bellaco
|
| desalmado, facinoroso e incorregible."
|
|
| "Sossiegate, Cariharta", dixo a esta sazon
|
| Monipodio, "que aqui estoy yo, que te hare jus-
|
| ticia; cuentanos tu agrauio, que mas estaras tu
|
| en contarle, que yo en hazerte vengada; dime
|
| si has auido algo con tu respecto, que
| 5 |
| si assi es y quieres vengança, no has menester
|
| mas que boquear."
|
| "¡Que respecto!", respondio Iuliana; "respec-
|
| tada me vea yo en los infiernos, si mas lo fuere
|
| de aquel leon con las ouejas, y cordero con
| 10 |
| los hombres. ¿Con aquel auia yo de comer mas
|
| pan a manteles, ni yazer en vno? Primero me
|
| vea yo comida de adiuas estas carnes, que
|
| me ha parado de la manera que aora vereys."
|
| Y alçandose al instante las faldas hasta la
| 15 |
| rodilla, y aun vn poco mas, las descubrio llenas
|
| de cardenales.
|
| "Desta manera", prosiguio, "me ha parado
|
| aquel ingrato del Repolido, deuiendome mas
|
| que a la madre que le pario; y ¿por que pen-
| 20 |
| says que lo ha hecho? ¿montas que le di yo oca-
|
| sion para ello?; no por cierto; no lo hizo mas
|
| sino porque, estando jugando y perdiendo, me
|
| embió a pedir con Cabrillas, su traynel, treynta
|
| reales, y no le embie mas de veynte y quatro,
| 25 |
| que el trabajo y afan con que yo los auia gana-
|
| do, ruego yo a los cielos que vaya en descuen-
|
| to de mis pecados; y en pago desta cortesia y
|
| buena obra, creyendo el que yo le sisaua algo
|
|
| de la cuenta que el alla en su imaginacion
|
| auia hecho, de lo que yo podia tener, esta ma-
|
| ñana me sacó al campo, detras de la guerta del
|
| Rey, y alli, entre vnos oliuares, me desnudó,
|
| y con la petrina, sin escusar ni recoger los hie-
| 5 |
| rros, que en malos grillos y hierros le vea yo,
|
| me dio tantos açotes, que me dexó por muerta;
|
| de la qual verdadera historia son buenos testi-
|
| gos estos cardenales que mirays."
|
| Aqui tornó a leuantar las vozes, aqui boluio
| 10 |
| a pedir justicia, y aqui se la prometio de nueuo
|
| Monipodio y todos los brauos que alli estauan.
|
| La Gananciosa tomó la mano a consolalla, di-
|
| ziendole que ella diera de muy buena gana vna
|
| de las mejores preseas que tenia, porque le
| 15 |
| huuiera passado otro tanto con su querido.
|
| "Porque quiero", dixo, "que sepas, hermana
|
| Cariharta, si no lo sabes, que a lo que se quie-
|
| re bien, se castiga. Y quando estos bellacones
|
| nos dan y açotan y acocean, entonces nos ado-
| 20 |
| ran; si no, confiessame vna verdad, por tu vida;
|
| despues que te huuo Repolido castigado y bru-
|
| mado, ¿no te hizo alguna caricia?"
|
| "¿Como vna?" respondio la llorosa; "cien mil
|
| me hizo, y diera el vn dedo de la mano porque
| 25 |
| me fuera con el a su posada, y aun me parece
|
| que casi se le saltaron las lagrimas de los ojos
|
| despues de auerme molido."
|
| "No ay dudar en esso", replicó la Ganancio-
|
| sa, "y lloraria de pena de ver qual te auia pues-
| 30 |
| to, que en estos tales hombres y en tales casos,
|
| no han cometido la culpa, quando les viene el
|
|
| arrepentimiento, y tu veras, hermana, si no
|
| viene a buscarte antes que de aqui nos vamos,
|
| y a pedirte perdon de todo lo passado, rindien-
|
| dosete como vn cordero."
|
| "En verdad", respondio Monipodio, "que no
| 5 |
| ha de entrar por estas puertas el cobarde em-
|
| besado, si primero no haze vna manifiesta peni-
|
| tencia del cometido delito; ¡las manos auia el de
|
| ser osado ponerlas en el rostro de la Cariharta
|
| ni en sus carnes, siendo persona que puede
| 10 |
| competir en limpieza y gan[an]cia con la
|
| misma Gananciosa, que esta delante, que no lo
|
| puedo mas encarecer!"
|
| "¡Ay!", dixo a esta sazon la Iuliana, "no diga
|
| vuessa merced, señor Monipodio, mal de aquel
| 15 |
| maldito, que, con quan malo es, le quiero mas
|
| que a las telas de mi coraçon; y hanme buelto
|
| el alma al cuerpo las razones que en su abono
|
| me ha dicho mi amiga la Gananciosa, y en ver-
|
| dad que estoy por yr a buscarle."
| 20 |
| "Esso no haras tu por mi consejo", replicó la
|
| Gananciosa, "porque se estendera y ensancha-
|
| rá, y hara tretas en ti como en cuerpo muerto.
|
| Sossiegate, hermana, que antes de mucho le
|
| veras venir tan arrepentido como he dicho, y
| 25 |
| si no viniere, escriuiremosle vn papel en coplas
|
| que le amargue."
|
| "Esso si", dixo la Cariharta, "que tengo mil
|
| cosas que escriuirle."
|
| "Yo sere el secretario quando sea menester",
| 30 |
| dixo Monipodio, "y aunque no soy nada poeta,
|
| todavia, si el hombre se arremanga, se atre-
|
| uera a hazer dos millares de coplas en daca
|
| las pajas, y quando no salieren como deuen,
|
| yo tengo vn barbero amigo, gran poeta, que
| 5 |
| nos hinchira las medidas a todas horas; y en
|
| la de agora acabemos lo que teniamos comen-
|
| çado del almuerço, que despues todo se an-
|
| dara."
|
| Fue contenta la Iuliana de obedecer a su ma-
| 10 |
| yor, y assi todos boluieron a su gaudeamus, y
|
| en poco espacio vieron el fondo de la canas-
|
| ta y las hezes del cuero. Los viejos beuieron
|
| sine fine, los moços advnia, las señoras los qui-
|
| ries; los viejos pidieron licencia para yrse;
| 15 |
| diosela luego Monipodio, encargandoles vinies-
|
| sen a dar noticia con toda puntualidad de todo
|
| aquello que viessen ser vtil y conueniente a la
|
| comunidad. Respondieron que ellos se lo
|
| tenian bien en cuydado, y fueronse; Rinconete,
| 20 |
| que de suyo era curioso, pidiendo primero
|
| perdon y licencia, preguntó a Monipodio que de
|
| qué seruian en la cofradia dos personajes tan
|
| canos, tan graues y apersonados. A lo qual res-
|
| pondio Monipodio, que aquellos, en su germa-
| 25 |
| nia y manera de hablar, se llamauan abispones,
|
| y que seruian de andar de dia por toda la ciudad,
|
|
| abispando en que casas se podia dar tiento de
|
| noche, y en seguir los que sacauan dinero de la
|
| Contratacion, o Casa de la Moneda, para
|
| ver donde lo lleuauan, y aun donde lo ponian;
|
| y, en sabiendolo, tanteauan la groseza del muro
| 5 |
| de la tal casa, y diseñauan el lugar mas con-
|
| ueniente para hazer los guzpataros, que son
|
| agujeros, para facilitar la entrada. En resolu-
|
| cion, dixo que era la gente de mas o de tanto
|
| prouecho que auia en su hermandad, y que de
| 10 |
| todo aquello que por su industria se hurtaua,
|
| lleuauan el quinto, como su magestad de los
|
| tesoros; y que con todo esto eran hombres de
|
| mucha verdad, y muy honrados, y de buena vida
|
| y fama, temerosos de Dios y de sus conciencias,
| 15 |
| que cada dia oian missa con estraña deuocion.
|
| "Y ay dellos tan comedidos, especialmente estos
|
| dos que de aqui se van agora, que se conten-
|
| tan con mucho menos de lo que por nuestros
|
| aranzeles les toca". Otros dos que ay, son palan-
| 20 |
| quines, los quales como por momentos mudan
|
| casas, saben las entradas y salidas de todas las
|
| de la ciudad, y quales pueden ser de prouecho,
|
| y quales no.
|
| "Todo me parece de perlas", dixo Rinconete,
| 25 |
| "y querria ser de algun prouecho a tan famosa
|
| cofradia."
|
| "Siempre fauorece el cielo a los buenos des-
|
| seos", dixo Monipodio.
|
| Estando en esta platica, llamaron a la puerta;
| 30 |
| salio Monipodio a ver quien era, y preguntan-
|
| dolo, respondieron:
|
| "Abra voace, sor Monipodio, que el Repolido
|
| soy."
|
| Oyo esta voz Cariharta, y, alçando al cielo la
| 5 |
| suya, dixo:
|
| "No le abra vuessa merced, señor Monipodio,
|
| no le abra a esse marinero de Tarpeya, a esse
|
| tigre de Ocaña."
|
| No dexó por esto Monipodio de abrir a Re-
| 10 |
| polido; pero viendo la Cariharta que le abria,
|
| se leuantó corriendo y se entró en la sala de
|
| los broqueles, y, cerrando tras si la puerta, des-
|
| de dentro a grandes vozes dezia:
|
| "Quitenmele de delante a esse gesto de por
| 15 |
| de mas, a esse verdugo de inocentes, assom-
|
| brador de palomas duendas."
|
| Maniferro y Chiquiznaque tenian a Repolido,
|
| que en todas maneras queria entrar donde la
|
| Cariharta estaua. Pero como no le dexauan, de-
| 20 |
| zia desde afuera:
|
| " No aya mas, enojada mia; por tu vida que
|
| te sossiegues, ansi te veas casada."
|
| "¿Casada yo, malino?", respondio la Carihar-
|
| ta; "¡mirá en que tecla toca!; ya quisieras tu que
| 25 |
| lo fuera contigo, y antes lo seria yo con vna so-
|
| tomia de muerte, que contigo."
|
| "Ea boba", replico Repolido, "acabemos ya,
|
| que es tarde; y mire no se ensanche por verme
|
| hablar tan manso, y venir tan rendido, porque,
| 30 |
| viue el Dador, si se me sube la colera al
|
| campanario, que sea peor la recayda que la
|
| cayda; humillese, y humillemonos todos, y no
|
| demos de comer al diablo."
|
| "Y aun de cenar le daria yo", dixo la Carihar-
| 5 |
| ta, "por que te lleuasse donde nunca mas mis
|
| ojos te viessen."
|
| "¿No os digo yo?" dixo Repolido; "por Dios,
|
| que voy oliendo, señora trinquete, que lo ten-
|
| go de echar todo a doze, aunque nunca se
| 10 |
| venda."
|
| A esto dixo Monipodio:
|
| "En mi presencia no ha de auer demasias; la
|
| Cariharta saldra, no por amenazas, sino por
|
| amor mio, y todo se hara bien, que las riñas
| 15 |
| entre los que bien se quieren son causa de ma-
|
| yor gusto quando se hazen las pazes. ¡A Iuliana,
|
| a niña, a Cariharta mia!, sal aca fuera, por mi
|
| amor, que yo hare que el Repolido te pida per-
|
| don de rodillas."
| 20 |
| "Como el esso haga", dixo la Escalanta, "to-
|
| das seremos en su fauor, y en rogar a Iuliana
|
| salga aca fuera."
|
| "Si esto ha de yr por via de rendimiento,
|
| que guela a menoscabo de la persona", dixo
| 25 |
| el Repolido, "no me rendire a vn exercito for-
|
| mado de esguizaros; mas si es por via de que
|
| la Cariharta gusta dello, no digo yo hincarme
|
| de rodillas, pero vn clauo me hincaré por la
|
| frente en su seruicio."
| 30 |
| Riyeronse desto Chiquiznaque y Maniferro;
|
|
| de lo qual se enojó tanto el Repolido, pensan-
|
| do que hazian burla del, que dixo, con muestras
|
| de infinita colera:
|
| "Qualquiera que se riere, o se pensare reyr
|
| de lo que la Cariharta, o contra mi, o yo contra
| 5 |
| ella hemos dicho, o dixeremos, digo que mien-
|
| te, y mentira todas las vezes que se riere o lo
|
| pensare, como ya he dicho."
|
| Miraronse Chiquiznaque y Maniferro de tan
|
| mal garuo y talle, que aduirtio Monipodio que
| 10 |
| pararia en vn gran mal, si no lo remediaua. Y
|
| assi, poniendose luego en medio dellos, dixo:
|
| "No passe mas adelante, caualleros; cessen
|
| aqui palabras mayores, y deshaganse entre los
|
| dientes, y pues las que se han dicho no llegan
| 15 |
| a la cintura, nadie las tome por si."
|
| "Bien seguros estamos", respondio Chiquiz-
|
| naque, "que no se dixeron ni diran semejantes
|
| monitorios por nosotros, que si se huuiera ima-
|
| ginado que se dezian, en manos estaua el pan-
| 20 |
| dero que lo supiera bien tañer."
|
| "Tambien tenemos aca pandero, sor Chiquiz-
|
| naque", replicó el Repolido, "y tambien, si fuere
|
| menester, sabremos tocar los cascabeles, y ya
|
| he dicho que el que se huelga, miente, y quien
| 25 |
| otra cosa pensare, sigame, que con vn palmo
|
| de espada menos hara el hombre que sea lo
|
| dicho dicho."
|
| Y diziendo esto, se yua a salir por la puerta
|
| a fuera. Estaualo escuchando la Cariharta, y
| 30 |
| quando sintio que se yua enojado, salio di-
|
| ziendo:
|
| "Tenganle, no se vaya, que hara de las su-
|
| yas; ¿no veen que va enojado, y es vn Iudas
|
| Macarelo en esto de la valentia? Buelue aca,
| 5 |
| valenton del mundo y de mis ojos."
|
| Y cerrando con el, le assio fuertemente de la
|
| capa, y acudiendo tambien Monipodio, le detu-
|
| uieron. Chiquiznaque y Maniferro no sabian si
|
| enojarse, o si no, y estuuieronse quedos, espe-
| 10 |
| rando lo que Repolido haria, el qual, viendose
|
| rogar de la Cariharta y de Monipodio, boluio
|
| diziendo:
|
| "Nunca los amigos han de dar enojo a los
|
| amigos, ni hazer burla de los amigos, y mas
| 15 |
| quando veen que se enojan los amigos."
|
| "No ay aqui amigo", respondio Maniferro,
|
| "que quiera enojar ni hazer burla de otro amigo,
|
| y pues todos somos amigos, dense las manos
|
| los amigos."
| 20 |
| A esto dixo Monipodio:
|
| "Todos voacedes han hablado como buenos
|
| amigos, y como tales amigos se den las manos
|
| de amigos."
|
| Dieronselas luego, y la Escalanta, quitandose
| 25 |
| vn chapin, començo a tañer en el como en vn
|
| pandero; la Gananciosa tomó vna escoba de
|
| palma nueua, que alli se halló a caso, y rascan-
|
| dola, hizo vn son, que, aunque ronco y aspero,
|
| se concertaua con el del chapin. Monipodio
| 30 |
| rompio vn plato, y hizo dos tejoletas, que, pues-
|
| tas entre los dedos, y repicadas con gran lige-
|
|
| reza, lleuaua el contrapunto al chapin y a la
|
| escoba.
|
| Espantaronse Rinconete y Cortadillo de la
|
| nueua inuencion de la escoba, porque hasta
|
| entonces nunca la auian visto. Conociolo Ma-
| 5 |
| niferro, y dixoles:
|
| "¿Admiranse de la escoba? Pues bien hazen,
|
| pues musica mas presta y mas sin pesadumbre,
|
| ni mas barata, no se ha inuentado en el mundo,
|
| y en verdad que ohi dezir el otro dia a vn estu-
| 10 |
| diante, que ni el Negrofeo, que sacó a la Arauz
|
| del infierno, ni el Marion, que subio sobre el
|
| delfin y salio del mar, como si viniera caualle-
|
| ro sobre vna mula de alquiler, ni el otro gran
|
| musico, que hizo vna ciudad que tenia cien puer-
| 15 |
| tas y otros tantos postigos, nunca inuentaron
|
| mejor genero de musica, tan facil de deprender,
|
| tan mañera de tocar, tan sin trastes, clauijas ni
|
| cuerdas, y tan sin necessidad de templarse; y
|
| aun boto a tal, que dizen que la inuentó vn ga-
| 20 |
| lan desta ciudad, que se pica de ser vn Hector
|
| en la musica."
|
| "Esso creo yo muy bien", respondio Rinco-
|
| nete; "pero escuchemos lo que quieren can-
|
| tar nuestros musicos, que parece que la Ga-
| 25 |
| nanciosa ha escupido, señal de que quiere
|
| cantar."
|
| Y assi era la verdad, porque Monipodio le
|
| auia rogado que cantasse algunas seguidillas
|
| de las que se vsauan, mas la que començo pri-
| 30 |
| mero fue la Escalanta, y, con voz sutil y que-
|
| bradiza, cantó lo siguiente:
|
| Por vn seuillano, rufo a lo valon,
|
| tengo socarrado todo el coraçon.
|
| Siguio la Gananciosa cantando:
| 5 |
| Por vn morenico de color verde,
|
| ¿qual es la fogosa que no se pierde?
|
| Y luego Monipodio, dandose gran priessa al
|
| meneo de sus tejoletas, dixo:
|
| Riñen dos amantes, hazese la paz;
| 10 |
| si el enojo es grande, es el gusto mas.
|
| No quiso la Cariharta passar su gusto en si-
|
| lencio, porque, tomando otro chapin, se metio
|
| en dança, y acompañó a las demas, diziendo:
|
| Detente, enojado, no me açotes mas,
| 15 |
| que, si bien lo miras, a tus carnes das.
|
| "Cantese a lo llano", dixo a esta sazon Repo-
|
| lido, "y no se toquen estorias passadas, que no
|
| ay para que; lo passado sea passado, y tomese
|
| otra vereda, y basta."
| 20 |
| Talle lleuauan de no acabar tan presto el
|
| començado cantico, si no sintieran que llama-
|
| uan a la puerta apriessa, y con ella salio Moni-
|
| podio a ver quien era, y la centinela le dixo
|
| como al cabo de la calle auia assomado el al-
| 25 |
| calde de la justicia, y que delante del venian
|
| el Tordillo y el Cernicalo, corchetes neutrales.
|
| Oyeronlo los de dentro, y alborotaronse todos
|
|
| de manera, que la Cariharta y la Escalanta se
|
| calçaron sus chapines al reues; dexó la escoba
|
| la Gananciosa, Monipodio sus tejoletas, y que-
|
| dó en turbado silencio toda la musica, enmu-
|
| decio Chiquiznaque, pasmose el Repolido y
| 5 |
| suspendiose Maniferro, y todos, qual por vna,
|
| y qual por otra parte, desaparecieron, subien-
|
| dose a las açoteas y tejados para escaparse y
|
| passar por ellos a otra calle. Nunca (ha) dispa-
|
| rado arcabuz a deshora, ni trueno repentino
| 10 |
| espantó assi a vanda de descuydadas palomas,
|
| como puso en alboroto y espanto a toda aque-
|
| lla recogida compañia y buena gente, la nueua
|
| de la venida del alcalde de la justicia. Los dos
|
| nouicios, Rinconete y Cortadillo, no sabian que
| 15 |
| hazerse, y estuuieronse quedos, esperando ver
|
| en que paraua aquella repentina borrasca, que
|
| no paró en mas de boluer la centinela a dezir
|
| que el alcalde se auia passado de largo, sin
|
| dar muestra ni resabio de mala sospecha al-
| 20 |
| guna.
|
| Y estando diziendo esto a Monipodio, llegó
|
| vn cauallero moço a la puerta, vestido, como
|
| se suele dezir, de barrio; Monipodio le entró
|
| consigo, y mandó llamar a Chiquiznaque, a Ma-
| 25 |
| niferro, y al Repolido, y que de los demas no
|
| baxasse alguno. Como se auian quedado en el
|
| patio, Rinconete y Cortadillo pudieron oyr toda
|
| la platica que passó Monipodio con el cauallero
|
| recien venido, el qual dixo a Monipodio que
| 30 |
| porque se auia hecho tan mal lo que le auia
|
| encomendado. Monipodio respondio que aun
|
|
| no sabia lo que se auia hecho; pero que alli es-
|
| taua el oficial, a cuyo cargo estaua su negocio,
|
| y que el daria muy buena cuenta de si. Baxó
|
| en esto Chiquiznaque, y preguntole Monipodio
|
| si auia cumplido con la obra que se le enco-
| 5 |
| mendo de la cuchillada de a catorze.
|
| "¿Qual?" respondio Chiquiznaque; "¿es la de
|
| aquel mercader de la encruzijada?"
|
| "Essa es", dixo el cauallero.
|
| "Pues lo que en esso passa", respondio Chi-
| 10 |
| quiznaque, "es que yo le aguardé anoche a la
|
| puerta de su casa, y el vino antes de la oracion;
|
| llegueme cerca del, marquele el rostro con la
|
| vista, y vi que le tenia tan pequeño, que era im-
|
| possible de toda impossiuilidad cauer en el cu-
| 15 |
| chillada de catorze puntos, y hallandome impo-
|
| ssibilitado de poder cumplir lo prometido, y de
|
| hazer lo que lleuaua en mi destruycion..."
|
| "Instruccion querra vuessa merced dezir",
|
| dixo el cauallero, "que no destruycion."
| 20 |
| "Esso quise dezir", respondio Chiquiznaque;
|
| "digo, que viendo que en la estrecheza y poca
|
| cantidad de aquel rostro no cabian los puntos
|
| propuestos, porque no fuesse mi yda en valde,
|
| di la cuchillada a vn lacayo suyo, que a buen
| 25 |
| seguro que la pueden poner por mayor de
|
| marca."
|
| "Mas quisiera", dixo el cauallero, "que se la
|
| huuiera dado al amo vna de a siete, que al
|
| criado la de a catorze; en efeto, conmigo no
| 30 |
| se ha cumplido como era razon, pero no im-
|
| porta; poca mella me haran los treynta duca-
|
|
| dos que dexé en señal; beso a vs. ms. las
|
| manos."
|
| Y diziendo esto, se quitó el sombrero y bol-
|
| uio las espaldas para yrse; pero Monipodio le
|
| assio de la capa de mezcla, que traia puesta,
| 5 |
| diziendole:
|
| "Voace se detenga, y cumpla su palabra, pues
|
| nosotros hemos cumplido la nuestra con mucha
|
| honra, y con mucha ventaja. Veynte ducados
|
| faltan, y no ha de salir de aqui voace sin dar-
| 10 |
| los, o prendas que lo valgan."
|
| "¿Pues a esto llama vuessa merced cum-
|
| plimiento de palabra", respondio el cauallero,
|
| "dar la cuchillada al moço, auiendose de dar
|
| al amo?"
| 15 |
| "¡Que bien esta en la cuenta el señor!", dixo
|
| Chiquiznaque; "bien parece, que no se acuerda
|
| de aquel refran, que dize: Quien bien quiere a
|
| Beltran, bien quiere a su can."
|
| "Pues, ¿en que modo puede venir aqui a pro-
| 20 |
| posito esse refran?" replicó el cauallero.
|
| "¿Pues no es lo mismo", prosiguio Chiquiz-
|
| naque, "dezir: Quien mal quiere a Beltran, mal
|
| quiere a su can ?; y assi Beltran es el mercader,
|
| voace le quiere mal, su lacayo es su can, y dan-
| 25 |
| do al can se da a Beltran, y la deuda queda li-
|
| quida, y trae aparejada execucion; por esso no
|
| ay mas sino pagar luego, sin apercebimiento de
|
| remate."
|
| "Esso juro yo bien", añadio Monipodio, "y
| 30 |
| de la boca me quitaste, Chiquiznaque amigo,
|
| todo quanto aqui has dicho; y assi voace, señor
|
| galan, no se meta en puntillos con sus seruido-
|
| res y amigos, sino tome mi consejo, y pague
|
| luego lo trabajado; y si fuere seruido que se
| 5 |
| le de otra al amo, de la cantidad que pueda
|
| lleuar su rostro, haga cuenta que ya se la estan
|
| curando."
|
| "Como esso sea", respondio el galan, "de
|
| muy entera voluntad y gana pagare la vna y la
| 10 |
| otra por entero."
|
| "No dude en esto", dixo Monipodio, "mas
|
| que en ser christiano, que Chiquiznaque se la
|
| dara pintiparada, de manera que parezca
|
| que alli se le nacio."
| 15 |
| "Pues con essa seguridad y promessa", res-
|
| pondio el cauallero, "recibase esta cadena en
|
| prendas de los veynte ducados atrassados, y
|
| de quarenta que ofrezco por la venidera cuchi-
|
| llada; pesa mil reales, y podria ser que se que-
| 20 |
| dasse rematada, porque traygo entre ojos que
|
| seran menester otros catorze puntos antes de
|
| mucho."
|
| Quitose en esto vna cadena de bueltas me-
|
| nudas del cuello, y diosela a Monipodio, que al
| 25 |
| colar y al peso, bien vio que no era de alqui-
|
| mia. Monipodio la recibio con mucho contento
|
| y cortesia, porque era en estremo bien criado;
|
| la execucion quedó a cargo de Chiquiznaque,
|
| que solo tomó termino de aquella noche; fue-
| 30 |
| sse muy satisfecho el cauallero, y luego Moni-
|
| podio llamó a todos los ausentes y azorados;
|
| baxaron todos, y, poniendose Monipodio en
|
| medio dellos, sacó vn libro de memoria que
|
| traia en la capilla de la capa, y dioselo a Rin-
| 5 |
| conete que leyesse, porque el no sabia leer.
|
| Abriole Rinconete, y en la primera hoja vio
|
| que dezia:
|
| " ME MORIA DE LAS CUCHILLADAS QUE SE HAN DE
|
| DAR ESTA SEMANA.
| 10 |
| "La primera al mercader de la encruzijada;
|
| vale cinquenta escudos; estan recebidos treyn-
|
| ta a buena cuenta. Secutor, Chiquiznaque."
|
| "No creo que ay otra, hijo" , dixo Monipodio;
|
| "passá adelante y mirá donde dize:« Memoria
| 15 |
| de palos» ."
|
| Boluio la hoja Rinconete, y vio que en otra
|
| estaua escrito:
|
| " MEMORIA DE PALOS ."
|
| Y mas abaxo dezia: "Al bodegonero de la
| 20 |
| Alfalfa, doze palos de mayor quantia, a escu-
|
| do cada vno. Estan dados a buena cuenta ocho.
|
| El termino, seys dias. Secutor, Maniferro."
|
| "Bien podia borrarse essa partida", dixo Ma-
|
| niferro, "porque esta noche traere finiquito
| 25 |
| della."
|
| "¿Ay mas, hijo?", dixo Monipodio.
|
| "Si, otra",respondio Rinconete, "que dize assi:
|
| "Al sastre corcobado, que por mal nombre se
|
|
| llama el Silguero, seys palos de mayor quan-
|
| tia, a pedimiento de la dama que dexó la gar-
|
| gantilla. Secutor, el Desmochado."
|
| "Marauillado estoy", dixo Monipodio, "como
|
| todavia está essa partida en ser; sin duda algu-
| 5 |
| na deue de estar mal dispuesto el Desmocha-
|
| do, pues son dos dias passados del termino y
|
| no ha dado puntada en esta obra."
|
| "Yo le topé ayer", dixo Maniferro, "y me dixo
|
| que, por auer estado retirado por enfermo el
| 10 |
| corcobado, no auia cumplido con su debito."
|
| "Esso creo yo bien", dixo Monipodio, "por-
|
| que tengo por tan buen oficial al Desmochado,
|
| que si no fuera por tan justo impedimento, ya
|
| el huuiera dado al cabo con mayores em-
| 15 |
| pressas. ¿Ay mas, mozito?"
|
| "No, señor", respondio Rinconete.
|
| "Pues passad adelante", dixo Monipodio, "y
|
| mirad donde dize «Memorial de agrauios co-
|
| munes»."
| 20 |
| Passó adelante Rinconete, y en otra hoja
|
| halló escrito:
|
| " MEMORIAL DE AGRAUIOS COMUNES, CONUIENE A
|
| SABER: REDOMAÇOS, VNTOS DE MIERA, CLAUAÇON
|
| DE SAMBENITOS Y CUERNOS, MATRAGAS, ES-
| 25 |
| PANTOS, ALBOROTOS Y CUCHILLADAS FINGIDAS,
|
| PUBLICACION DE NIBELOS, &C ."
|
| "¿Qvé dize mas abaxo?", dixo Monipodio.
|
| "Dize", dixo Rinconete: «Vnto de miera en la
|
| casa...»"
| 30 |
| "No se lea la casa, que ya yo se donde es",
|
| respondio Monipodio, "y yo soy el tuautem y
|
| esecutor dessa niñeria, y estan dados a buena
|
| cuenta quatro escudos, y el principal es ocho."
|
| "Assi es la verdad", dixo Rinconete, "que
| 5 |
| todo esso esta aqui escrito, y aun mas abaxo
|
| dize: «Clauaçon de cuernos» ."
|
| "Tampoco se lea", dixo Monipodio, "la casa
|
| ni adónde, que basta que se les haga el agrauio,
|
| sin que se diga en publico, que es gran cargo
| 10 |
| de conciencia. A lo menos, mas querria yo cla-
|
| uar cien cuernos y otros tantos sambenitos,
|
| como se me pagasse mi trabajo, que dezillo
|
| sola vna vez, aunque fuesse a la madre que me
|
| pario."
| 15 |
| "El esecutor desto es", dixo Rinconete, "el
|
| Narigueta."
|
| "Ya esta esso hecho y pagado", dixo Moni-
|
| podio; "mirad si ay mas, que, si mal no me
|
| acuerdo, ha de auer ahi vn espanto de veynte
| 20 |
| escudos; esta dada la mitad, y el esecutor es la
|
| comunidad toda, y el termino es todo el mes en
|
| que estamos, y cumplirase al pie de la letra, sin
|
| que falte vna tilde, y sera vna de las mejores
|
| cosas que ayan sucedido en esta ciudad de
| 25 |
| muchos tiempos a esta parte. Dadme el libro,
|
| mancebo, que yo se que no ay mas, y se tam-
|
| bien que anda muy flaco el oficio; pero tras
|
| este tiempo vendra otro, y aura que hazer mas
|
| de lo que quisieremos, que no se mueue la hoja
| 30 |
| sin la voluntad de Dios, y no hemos de hazer
|
| nosotros que se vengue nadie por fuerça, quan-
|
|
| to mas que cada vno en su causa suele ser va-
|
| liente y no quiere pagar las hechuras de la obra
|
| que el se puede hazer por sus manos."
|
| "Assi es", dixo a esto el Repolido. "Pero mire
|
| v. m., señor Monipodio, lo que nos ordena y
| 5 |
| manda, que se va haziendo tarde y va entran-
|
| do el calor mas que de paso."
|
| "Lo que se ha de hazer", respondio Monipo-
|
| dio", es que todos se vayan a sus puestos, y
|
| nadie se mude hasta el domingo, que nos jun-
| 10 |
| taremos en este mismo lugar y se repartira todo
|
| lo que huuiere caydo, sin agrauiar a nadie. A
|
| Rinconete el Bueno y a Cortadillo, se les da por
|
| distrito, hasta el domingo, desde la torre del
|
| Oro, por defuera de la ciudad, hasta el pos-
| 15 |
| tigo del Alcaçar, donde se puede trabajar a
|
| sentadillas con sus flores, que yo he visto a otros
|
| de menos habilidad que ellos salir cada dia con
|
| mas de veynte reales en menudos, amen de la
|
| plata, con vna baraja sola, y essa con quatro
| 20 |
| naypes menos. Este districto os enseñará Gan-
|
| choso, y aunque os estendays hasta san Sebas-
|
| tian y Santelmo, importa poco, puesto que
|
| es justicia mera, mista, que nadie se entre
|
| en pertenencia de nadie."
| 25 |
| Besaronle la mano los dos por la merced
|
| que se les hazia, y ofrecieronse a hazer su
|
| oficio bien y fielmente, con toda diligencia
|
| y recato.
|
| Sacó en esto Monipodio vn papel doblado de
| 30 |
| la capilla de la capa, donde estaua la lista de
|
| los cofrades, y dixo a Rinconete que pusiesse
|
| alli su nombre y el de Cortadillo; mas, porque
|
| no auia tintero, le dio el papel para que lo lle-
|
| uasse y en el primer boticario los escriuiesse,
| 5 |
| poniendo: "Rinconete y Cortadillo, cofrades;
|
| nouiciado, ninguno; Rinconete, floreo; Cor-
|
| tadillo, baxon", y el dia, mes y año; ca-
|
| llando padres y patria.
|
| Estando en esto, entró vno de los viejos abis-
| 10 |
| pones y dixo:
|
| "Vengo a dezir a vuessas mercedes como
|
| agora, agora, topé en Gradas a Lobillo el de
|
| Malaga, y dizeme que viene mejorado en su
|
| arte de tal manera, que con naype limpio qui-
| 15 |
| tará el dinero al mismo Sathanas, y que por
|
| venir mal tratado no viene luego a registrarse
|
| y a dar la solita obediencia, pero que el do-
|
| mingo sera aqui sin falta."
|
| "Siempre se me assento a mi", dixo Monipo-
| 20 |
| dio, "que este Lobillo auia de ser vnico en su
|
| arte, porque tiene las mejores y mas acomoda-
|
| das manos para ello que se pueden dessear;
|
| que para ser vno buen oficial en su oficio, tan-
|
| to ha menester los buenos instrumentos con
| 25 |
| que le exercita, como el ingenio con que le
|
| aprende."
|
| "Tambien topé", dixo el viejo, "en vna casa
|
| de posadas en la calle de Tintores, al Iudio,
|
| en habito de clerigo, que se ha ydo a possar alli
| 30 |
| por tener noticia que dos peruleros viuen en la
|
| misma casa, y querria ver si pudiesse trauar
|
| juego con ellos, aunque fuesse de poca canti-
|
| dad, que de alli podria venir a mucha. Dize
|
| tambien que el domingo no faltará de la junta
| 5 |
| y dara cuenta de su persona."
|
| "Esse Iudio, tambien", dixo Monipodio, "es
|
| gran sacre y tiene gran conocimiento; dias ha
|
| que no le he visto, y no lo haze bien. Pues a fe,
|
| que si no se enmienda, que yo le deshaga la
| 10 |
| corona, que no tiene mas ordenes el ladron
|
| que las tiene el turco, ni sabe mas latin que mi
|
| madre. ¿Ay mas de nueuo?"
|
| "No", dixo el viejo, "a lo menos que yo sepa."
|
| "Pues sea en buen ora", dixo Monipodio;
| 15 |
| "voacedes tomen esta miseria (y repartio entre
|
| todos hasta quarenta reales), y el domingo no
|
| falte nadie, que no faltará nada de lo corrido."
|
| Todos le boluieron las gracias; tornaronse a
|
| abraçar Repolido y la Cariharta, la Escalanta
| 20 |
| con Maniferro, y la Gananciosa con Chiquizna-
|
| que, concertando que aquella noche, despues
|
| de auer alçado de obra en la casa, se viessen
|
| en la de la Pipota, donde tambien dixo que yria
|
| Monipodio al registro de la canasta de colar, y
| 25 |
| que luego auia de yr a cumplir y borrar la par-
|
| tida de la miera. Abraçó a Rinconete y a Cor-
|
| tadillo y, echandolos su bendicion, los despidio,
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| encargandoles que no tuuiessen jamas possada
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| cierta ni de assiento, porque assi conuenia a la
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| salud de todos. Acompañolos Ganchoso hasta
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| enseñarles sus puestos, acordandoles que no
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| faltassen el domingo, porque, a lo que creia y
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| pensaba, Monipodio auia de leer vna licion de
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| posicion acerca de las cosas concernientes a su
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| arte. Con esto se fue, dexando a los dos com-
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| pañeros admirados de lo que auian visto.
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| Era Rinconete, aunque muchacho, de muy
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| buen entendimiento, y tenia vn buen natural, y
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| como auia andado con su padre en el exercicio
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| de las bulas, sabia algo de buen lenguaje, y
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| dauale gran risa pensar en los vocablos que
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| auia oydo a Monipodio y a los demas de su
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| compañia y bendita comunidad, y mas quando
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| por dezir per modum suffragij , auia dicho per
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| modo de naufragio , y que sacauan el estupen-
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| do , por dezir estipendio, de lo que se garueaua,
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| y quando la Cariharta dixo que era Repolido
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| como vn marinero de Tarpeya y vn tigre de
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| Ocaña , por dezir Ircania , con otras mil imper-
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| tinencias (especialmente le cayo en gracia quan-
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| do dixo que el trabajo que auia passado en ga-
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| nar los veynte y quatro reales, lo recibiesse el
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| cielo en descuento de sus pecados), a estas y
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| a otras peores semejantes; y sobre todo le ad-
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| miraua la seguridad que tenian y la confiança
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| de yrse al cielo, con no faltar a sus deuociones,
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| estando tan llenos de hurtos y de homicidios y
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| de ofensas de Dios. Y reíase de la otra buena
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| vieja de la Pipota, que dexaua la canasta de
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| colar hurtada, guardada en su casa, y se yua a
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| poner las candelillas de cera a las imagenes, y
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| con ello pensaua yrse al cielo calçada y vesti-
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| da. No menos le suspendia la obediencia y res-
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| pecto que todos tenian a Monipodio, siendo vn
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| hombre barbaro, rustico y desalmado. Conside-
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| raua lo que auia leydo en su libro de memoria
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| y los exercicios en que todos se ocupauan. Fi-
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| nalmente, exageraua quan descuydada justicia
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| auia en aquella tan famosa ciudad de Seuilla,
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| pues casi al descubierto viuia en ella gente tan
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| perniciosa y tan contraria a la misma naturale-
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| za, y propuso en si de aconsejar a su compa-
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| ñero no durassen mucho en aquella vida tan
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| perdida y tan mala, tan inquieta y tan libre y
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| dissoluta. Pero con todo esto, lleuado de sus
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| pocos años y de su poca experiencia, passó con
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| ella adelante algunos meses, en los quales le
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| sucedieron cosas que piden mas luenga escri-
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| tura, y assi se dexa para otra ocasion contar su
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| vida y milagros, con los de su maestro Moni-
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| podio, y otros sucessos de aquellos de la infa-
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| me academia, que todos seran de grande con-
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| sideracion, y que podran seruir de exemplo y
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| auiso a los que las leyeren.
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